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Lunes, 8 de agosto de 2022

Diferencia entre revisiones de «Papa San Esteban I»

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Aunque existen dudas acerca de las fechas que corresponden al pontificado de Esteban I, es comúnmente aceptado, que él fue consagrado el 12 de mayo de 254 y que murió el 2 de agosto de 257. De acuerdo con los más antiguos catálogos, fue romano de nacimiento e hijo de Jovius. No existe razón para dudar de la aserción del “Liber Pontificalis”, que Lucio I hizo cuando en las cercanías de su martirio dejo el cuidado de la iglesia a su arzodiácono Esteban (254).
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Aunque hay alguna [[duda]] sobre las fechas referentes al pontificado de San Esteban I, generalmente se cree que fue consagrado (v. [[consagración]]) el 12 de mayo de 254 y que murió el 2 de agosto de 257. De acuerdo a los más antiguos catálogos, fue romano de nacimiento e hijo de Jovio. No hay razón para dudar de la aserción del “[[Liber Pontificalis]]”, que el [[Papa San Lucio I]], cuando estaba a punto de ser martirizado, le cedió el cuidado de la [[Iglesia]] a su [[archidiácono]] Esteban (254).   Mucho de lo que sabemos del Papa Esteban está relacionado directa o indirectamente con las severas enseñanzas del hereje Novato. Relacionado con su trabajo más importante, su defensa de la validez del [[bautismo]] herético contra la opinión errónea de [[San Cipriano]] y de otros obispos de África y Asia, no hay [[necesidad]] de hablar ahora, pues la historia de esta importante controversia puede ser hallada bajo  [[Bautismo]] y  [[San Cipriano]].  Es suficiente con llamar la atención a ciertas cartas recientemente descubiertas sobre el tema por [[San Dionisio de Alejandría]] (“Eng. Hist. Rev.”, enero 1910, 111 y siguientes) y notar que con el último Arzobispo Benson de Canterbury, Esteban “triunfó y que la Iglesia de Roma triunfó, según se lo merecía” [E.W. Benson, "Cipriano, Su Vida, sus Tiempos, sus Obras", VIII (Londres), 1897, 3]. 
  
Mucho de lo que sabemos del Papa Esteban está relacionado directamente con las severas enseñanzas del herético Novatus. Relacionado con su trabajo más importante está su defensa acerca de la validez de su bautismo herético contra la opinión de San Cipriano y de otros obispos de Africa y Asia. No hay razón aquí para hablar como la historia de esta importante controversia puede ser encontrada en BAUTISMO y SAN CIPRIANO DE CARTAGO.
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A principios de su pontificado, Esteban fue apremiado por Faustino, [[Obispo]] de [[Lyons]], a tomar acción contra Marciano, Obispo de Arles, quien adhiriéndose a las doctrinas de Novato, denegó la comunión a los [[lapsi]] penitentes. Por razones desconocidas para nosotros, Esteban no hizo nada. Los obispos de Galia, de común acuerdo, recurrieron a Cipriano y le rogaron que le escribiera al Papa. El santo cumplió con tal requerimiento en una carta que es nuestra única fuente de información en relación con este asunto (Epp. LXIX, LXVIII).  El [[Obispo de Cartago]] le suplica a Esteban que imite a sus martirizados predecesores e instruya a los obispos de Galia para que condenen a Marciano, y que elijan otro obispo en su lugar. Como San Cipriano no dice más sobre este asunto, se supone que el Papa actuó de conformidad con sus deseos y que Marciano fue destituido. Los casos de los obispos españoles Marcial y [[Basílides]] también relacionaron a Esteban con San Cipriano.  Como los [[libellatici]], ellos habían sido condenados por los obispos de sus provincias por negar la [[fe]].  Al principio ellos reconocieron su culpa, pero después apelaron a Roma y, engañado por su historia, Esteban se esforzó por asegurarles la reinstalación. Algunos de sus compañeros obispos estuvieron de sus lados, pero otros presentaron el caso ante San Cipriano. Una asamblea de obispos africanos que él convocó, renovó la condena contra Basílides y Marcial, y exhortaron a la gente a entrar en comunión con sus sucesores. Al mismo tiempo se esmeraron en señalar que Esteban había actuado como lo hizo porque “situado a gran distancia e [[ignorante]] de los verdaderos hechos del caso”, había sido engañado por Basílides.  
  
Es suficiente con llamar la atención de que ciertas cartas recientemente descubiertas sobre el tema de San Dionisio de Alejandria (“Eng. Hist. Rev.”, enero 1910, 111 y siguientes) y notar que con el último Arzobispo Benson de Canterbury, Esteban “triunfó y que la iglesia de Roma merecidamente triunfó con él” [E.W. Benson, "Cyprian, His Life, His Times, His Works", VIII (Londres), 1897, 3].  
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Ansioso por preservar la tradición de sus predecesores en asuntos de caridad práctica, tanto como en la fe, a Esteban, se nos dice, alivió en sus necesidades a “todas las provincias de [[Siria]] y Arabia”. En sus días, las vestimentas que utilizaba el [[clero]] en las Misas y otros servicios religiosos, no diferían en material ni forma de las usadas ordinariamente por los [[laicos]]. Dice el “Liber Pontificalis” que  Esteban, sin embargo, ordenó que las vestimentas usadas para propósitos eclesiásticos no se usaran en el diario vivir.  Las mismas autoridades añaden que el finalizó su pontificado en el martirio, pero la evidencia acerca de esto generalmente se considera dudosa. Fue sepultado en el cementerio de San Calixto, de donde su cuerpo fue trasladado por el [[Papa San Paulo I]] a un [[monasterio]] que él había fundado en su [[honor]].  
  
A principios de su pontificado, Esteban fue urgido, por parte de Faustino, Obispo de Lyon, a tomar acción contra Marciano, Obispo de Arles, quien atacando las doctrinas de Novatus, denegó la comunión a una penitencia lapidaria. Por razones que son desconocidas para nosotros, Esteban no hizo nada. Los obispos de Gaul en consecuencia, se dirigieron a Cipriano y le rogaron que le escribiera al papa.
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Fuentes:  DUCHESNE, Liber Pontificalis, I (París, 1886), XCVII, 153-4; EUSEBIUS, Hist. Eccles., VII, 2-5; las cartas de San Cipriano, LXVII sq., en cualquier edición de sus trabajos o en COUSTANT, Epp.; Rom. Pont., I (París, 1721), 211 sq.; JAFFÉ, Regesta, I (Leipzig, 1888), 20-1; HEFELE, Conciles; I (París, 1869), 97 y siguientes).  
  
El santo cumplió con tal requerimiento en una carta que es toda nuestra fuente de información en relación con este evento (Epp. lxix, lxviii). El Obispo de Cartago le suplica a Esteban que imite el martirio de sus predecesores e instruye a los obispos de Gaul para que condenen a Marciano, y que elijan a un nuevo obispo en su lugar. No se dice más acerca de San Cipriano en relación con este asunto. Se supone que el papa actuó de conformidad con sus deseos y que Marciano fue destituido. Los casos de los obispos españoles Marcial y Basilides también estableció conexión con San Cipriano. Ellos habían condenado a los obispos de sus provincia por negación de la fe.  
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Mann, Horace. "Pope St. Stephen I." The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.  
 
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<http://www.newadvent.org/cathen/14288a.htm>.
En un primer momento, ellos reconocieron su culpa, pero después apelaron a Roma y cambiando su historia lograron que el propio Esteban asegurara su reinstalación. Algunos de los obispos que los acompañaban tomaron parte en esa situación, pero otros presentaron el caso ante San Cipriano. Una asamblea de obispos africanos que él convocó, renovó la condena contra Basilides y Marcial, y exhortaron al papa a estar en comunión con sus sucesores. Al mismo tiempo se encontraban en problemas puntualizando que Esteban había actuado como lo hizo, debido a que “se encontraba lejos e ignorante de los verdaderos hechos del caso”, y que había sido engañado por Basilides.
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Transcripción de Kenneth M. Caldwell Traducción al castellano por Giovanni E. Reyes.  Revisado y corregido por Luz María Hernández Medina.
 
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Ansioso por preservar la tradición de sus predecesores en asuntos de caridad práctica, tanto como en la fe, a Esteban se le dijo que liberara de sus necesidades a “todas las provincias de Siria y Arabia”. En esos días, las vestimentas que utilizaban los clérigos en las misas y otros servicios religiosos, no diferían en material ni forma de las usadas por personas laicas. Se dice que Esteban fue el “Liber Pontificalis” que ordenó que los vestidos a usar para propósitos eclesiásticos, no fueran empleadas como de uso diario.
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El finalizó su pontificado en martirio, pero la evidencia acerca de esto tiene dudosas bases. Fue sepultado en el cementerio de San Calixto de donde su cuerpo fue trasladado por Pablo I a un monasterio que fue fundado en su honor.
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DUCHESNE, Liber Pontificalis, I (Paris, 1886), xcvii, 153-4; EUSEBIUS, Hist. Eccles., VII, 2-5; the letters of ST. CYPRIAN, lxvii sq., en cualquier edición de sus trabajos o en COUSTANT, Epp.; Rom. Pont., I (París, 1721), 211 sq.; JAFFÉ, Regesta, I (Leipzig, 1888), 20-1; HEFELE, Conciles; I (París, 1869), 97 y siguientes).
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HORACE K. MANN
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Transcripción de Kenneth M. Caldwell
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Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes
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Dedicado a la memoria de Jun Ho Park
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Revisión de 10:12 19 oct 2008

Aunque hay alguna duda sobre las fechas referentes al pontificado de San Esteban I, generalmente se cree que fue consagrado (v. consagración) el 12 de mayo de 254 y que murió el 2 de agosto de 257. De acuerdo a los más antiguos catálogos, fue romano de nacimiento e hijo de Jovio. No hay razón para dudar de la aserción del “Liber Pontificalis”, que el Papa San Lucio I, cuando estaba a punto de ser martirizado, le cedió el cuidado de la Iglesia a su archidiácono Esteban (254). Mucho de lo que sabemos del Papa Esteban está relacionado directa o indirectamente con las severas enseñanzas del hereje Novato. Relacionado con su trabajo más importante, su defensa de la validez del bautismo herético contra la opinión errónea de San Cipriano y de otros obispos de África y Asia, no hay necesidad de hablar ahora, pues la historia de esta importante controversia puede ser hallada bajo Bautismo y San Cipriano. Es suficiente con llamar la atención a ciertas cartas recientemente descubiertas sobre el tema por San Dionisio de Alejandría (“Eng. Hist. Rev.”, enero 1910, 111 y siguientes) y notar que con el último Arzobispo Benson de Canterbury, Esteban “triunfó y que la Iglesia de Roma triunfó, según se lo merecía” [E.W. Benson, "Cipriano, Su Vida, sus Tiempos, sus Obras", VIII (Londres), 1897, 3].

A principios de su pontificado, Esteban fue apremiado por Faustino, Obispo de Lyons, a tomar acción contra Marciano, Obispo de Arles, quien adhiriéndose a las doctrinas de Novato, denegó la comunión a los lapsi penitentes. Por razones desconocidas para nosotros, Esteban no hizo nada. Los obispos de Galia, de común acuerdo, recurrieron a Cipriano y le rogaron que le escribiera al Papa. El santo cumplió con tal requerimiento en una carta que es nuestra única fuente de información en relación con este asunto (Epp. LXIX, LXVIII). El Obispo de Cartago le suplica a Esteban que imite a sus martirizados predecesores e instruya a los obispos de Galia para que condenen a Marciano, y que elijan otro obispo en su lugar. Como San Cipriano no dice más sobre este asunto, se supone que el Papa actuó de conformidad con sus deseos y que Marciano fue destituido. Los casos de los obispos españoles Marcial y Basílides también relacionaron a Esteban con San Cipriano. Como los libellatici, ellos habían sido condenados por los obispos de sus provincias por negar la fe. Al principio ellos reconocieron su culpa, pero después apelaron a Roma y, engañado por su historia, Esteban se esforzó por asegurarles la reinstalación. Algunos de sus compañeros obispos estuvieron de sus lados, pero otros presentaron el caso ante San Cipriano. Una asamblea de obispos africanos que él convocó, renovó la condena contra Basílides y Marcial, y exhortaron a la gente a entrar en comunión con sus sucesores. Al mismo tiempo se esmeraron en señalar que Esteban había actuado como lo hizo porque “situado a gran distancia e ignorante de los verdaderos hechos del caso”, había sido engañado por Basílides.

Ansioso por preservar la tradición de sus predecesores en asuntos de caridad práctica, tanto como en la fe, a Esteban, se nos dice, alivió en sus necesidades a “todas las provincias de Siria y Arabia”. En sus días, las vestimentas que utilizaba el clero en las Misas y otros servicios religiosos, no diferían en material ni forma de las usadas ordinariamente por los laicos. Dice el “Liber Pontificalis” que Esteban, sin embargo, ordenó que las vestimentas usadas para propósitos eclesiásticos no se usaran en el diario vivir. Las mismas autoridades añaden que el finalizó su pontificado en el martirio, pero la evidencia acerca de esto generalmente se considera dudosa. Fue sepultado en el cementerio de San Calixto, de donde su cuerpo fue trasladado por el Papa San Paulo I a un monasterio que él había fundado en su honor.

Fuentes: DUCHESNE, Liber Pontificalis, I (París, 1886), XCVII, 153-4; EUSEBIUS, Hist. Eccles., VII, 2-5; las cartas de San Cipriano, LXVII sq., en cualquier edición de sus trabajos o en COUSTANT, Epp.; Rom. Pont., I (París, 1721), 211 sq.; JAFFÉ, Regesta, I (Leipzig, 1888), 20-1; HEFELE, Conciles; I (París, 1869), 97 y siguientes).

Mann, Horace. "Pope St. Stephen I." The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/14288a.htm>. Transcripción de Kenneth M. Caldwell Traducción al castellano por Giovanni E. Reyes. Revisado y corregido por Luz María Hernández Medina.