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Lunes, 23 de octubre de 2017

Sinesio de Cirene

De Enciclopedia Católica

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Obispo de Ptolomais, neo-platónico, la fecha de su nacimiento es incierta; murió cerca del año 414. Fue el hijo menor de una antigua familia de Cirene que trazaba su ascendencia a los Hieracleidas, los fundadores míticos de la ciudad. Sinesio cursó sus estudios superiores en Alejandría, donde se convirtió en un devoto discípulo de la famosa Hipacia, a quien le dirige muchas de sus cartas y por quien abrigó una devoción de toda la vida. Después de servir algún tiempo en el ejército se estableció en su tierra natal, “estudiando filosofía, matemáticas, astronomía, todo; agricultura, cacería, teniendo más de un encuentro con hordas de ladrones libios; y aquí y allá apoyando la causa de alguno que hubiese caído injustamente en dificultades.” La clase de vida, de todos modos adecuada a sus gustos y disposición, fue interrumpida por una misión a Constantinopla, cuyo objetivo era presentar una corona de oro al nuevo emperador, Arcadio (395-408), y obtener un alivio a la carga contributiva. Esperó cerca de tres años por una audiencia. El todopoderoso Eutropio, que vendió las provincias al mejor postor, no era el hombre que permitiría que el emperador fuese molestado con quejas. Finalmente, Sinesio obtuvo una audiencia y pronunció su famoso discurso “Sobre la monarquía”.

Salió de Constantinopla en el 400. Según algunas autoridades, antes, y según otros, después, luego de la misión a Constantinopla él visitó Atenas. Él describió la visita en dos cartas [54 y 135] a su hermano, Euopcio. Su razón para emprender el viaje fue, según dijo él burlonamente, que “ciertas personas, sacerdotes y personas privadas, habían tenido revelaciones en sueños que si no lo hacía le iba a caer un gran mal. Entonces él podría escapar a los males presentes y ya no tendría que reverenciar a la gente que había ido a Atenas y se consideraban semidioses, y a los que no habían ido, como casi burros o mulas.” Atenas fue una decepción. Como una bestia que ha sido sacrificada, sólo le quedó un vestigio. En Alejandría Sinesio se casó con una cristiana con la cual tuvo varios hijos. Durante este período escribió la mayoría de su trabajo literario y tuvo mucha correspondencia con sus amigos. Debido a la incapacidad y cobardía de las autoridades militares, las incursiones de los bárbaros asumieron casi proporciones de guerra regular. Sinesio jugó un papel importante en la organización de medidas defensivas, reclutando voluntarios, procurando armas, etc.

En 409 Sinesio fue elegido metropolitano de Ptolemais. El obispo electo se desahogó en una carta (Ep. CV) a Euopcio. Los deberes de un obispo eran incompatibles con él, pues él era aficionado a sus diversiones así como a los estudios religiosos. No podía renunciar a la esposa dada a él por “Dios, la ley y la sagrada mano de Teófilo”. Podía prescindir de sus diversiones, aun cuando odiara ver que “sus amados perros no pudieran ya cazar.” Aun así, “si es la voluntad de Dios, me someteré.” Pero había un obstáculo peor, “la filosofía se opone a las opiniones de los vulgares. Ciertamente no puedo admitir que el alma sea posterior al cuerpo… que el mundo y todas sus partes perecerán juntos. La resurrección… la considero sagrada e inefable y estoy lejos de compartir las ideas de la multitud.” Él podía mantener silencio pero no “podía pretender que tenía opiniones que no tenía.” Teófilo, dijo, debe conocer todo y decidir. Pasaron siete meses desde que escribió esta carta y su consagración. Que Sinesio pudiera ceder es apenas sorprendente. Sus percepciones dogmáticas no eran lo suficientemente fuertes para hacerlo darse cuenta de la falsedad de su posición como obispo.

Teófilo, el perseguidor de los origenistas, era la dificultad. Quizás, como muchos hombres magistrales, él podía ponerse el telescopio en su ojo ciego y negarse a ver lo que no quería ver. Quizás las negaciones de la carta de Sinesio no eran su última palabra respecto a asuntos doctrinales. Baronio afirmaba que Sinesio se había difamado a sí mismo para escapar del episcopado, y ésta era también la opinión de Jeremy Taylor. “por todo esto Teófilo, obispo de Alejandría, lo consagró, sabiendo que todo esto era una estratagema y las artes de una fantástica y rara humildad.” (Ductor dubitantium, III, 2). La solución del problema con la “fantástica humildad” encontró muy pocos defensores. Como obispo, Sinesio se dedicó a muchas tareas de su oficio, sin ocultar cuán incompatibles era con él tal oficio. Lo vemos primer advirtiendo y luego excomulgando a un gobernante sediento de sangre, denunciando a los eunomianos, supervisando las elecciones de obispos, etc. Sus últimos días estuvieron amargados por la muerte de sus tres hijos y la ruina de su país a manos de los bárbaros. Su última carta fue a Hipacia. Ella había sido para él “una madre, hermana, maestra”. En su último himno se encomendó a Jesucristo. Es una oración que “sus pecados le sean perdonados y que él pueda recibir la gloria del Salvador.”

Sus escritos son los siguientes: "De Providentia", cuya primera parte escribió cuando estaba en Constantinopla, la segunda parte después que regresó a Cirene; un panfleto político en el cual Gainas y Aureliano figuran como Tifón y Osiris; "De regno", en el cual se presenta a un emperador romano ideal en un discurso pronunciado ante Arcadio; "De dono astrolabii", un tratado que acompañó el regalo de un planisferio a un tal Paconio de Constantinopla. Las siguientes fueron escritas entre 400 y 409: el "Cynogetics" (no existente), un tratado sobre cómo alimentar a los perros; "De insomniis", un curioso tratado sobre los sueños. Según Sinesio, siguiendo a Plotino, la adivinación era posible debido a la unidad de la naturaleza. Todas las partes del universo están en simpatía, así que en cada cosa hay indicaciones de otras cosas. “Dion” una vindicación de su forma de vida contra el ascetismo riguroso; "Calvitii Encomium", una graciosa eulogia sobre la calvicie por un hombre que sufría de ese problema. Las siguientes pertenecen a 409-14: dos fragmentos de homilías; "Constitutio sive elogium Anysii" (Anisio era un general que había sido exitoso contra los bárbaros); "Catastasis", describiendo la ruina de Pentápolis. Hay ciento cincuenta y cinco epístolas y diez himnos escritos en diferentes períodos de su vida: las primeras, lo más precioso de sus escritos, debido a la luz que arrojan sobre la personalidad del escritor y por el retrato que hacen de la época en que vivió; los últimos muy valiosos debido a la luz que arrojan sobre sus puntos de vista religiosos y filosóficos.


Bibliografía: La única edición completa de las obras de Sinesio es la publicada por PETAVIO (París, 1612); la cuarta edición (1640) es la mejor; KRABINGER (1825-35) publicó el De regno, Calvitii, Encomium, y De providentia, con traducciones al alemán y el primer volumen de una edición completa, Synesii opera omnia. I: Orationes et homiliarum fragmenta (Landshut, 1850). Este volumen contiene las obras más grandes pero no los himnos ni las epístolas. Una nueva edición de los Himnos fue hecha por BOISSONADE, Sylloge pietarum græc., XV (París, 1825); por CHRIST Y PARANIKAS en Anthologia græca carminum christianorum (Leipzig, 1871). Hay una traducción al francés de las Epístolas por LAPATZ (París, 1870), muy útil pero no siempre confiable. Vea también VOLKMANN, Synesius von Cyrene (Berlín, 1869); CLAUSEN, De Synesio (Copenhagen, 1831); HALCOMB, Dict. Christ. Biog.; GARDNER, Synesio de Cirene (Londres, 1886); CRAWFORD, Synesio, el Helénico (Londres, 1901); KRAUS, Studien über Synesios von Cyrene in Theol. Quartalschr. (Tübingen, 1865-66). Para las opinions religiosas de Sinesio cuando fue electo Obispo vea también HOLSTENIO, Dissertatio de Synesio et Fuga Episcopatus, el cual puede ser hallado en la edición de READING de Evagrio y Teodoreto (Cambridge, 1720). La opinión de Holstenio se opone a la de Baronio.

Fuente: Bacchus, Francis Joseph. "Synesius of Cyrene." The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/14386a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.