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Jueves, 3 de diciembre de 2020

Vincente de Valverde

De Enciclopedia Católica

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Nacido en Oropesa, España, hacia fines del Siglo XV; muerto en la isla de Puná, cerca de Guayaquil, el 31 de Octubre de 1541. Era hijo de Francisco de Valverde y Ana Álvarez de Vallegada, y estaba emparentado con muchas familias nobles, en particular con la de Pizarro, el conquistador de Perú, y con la de Cortés, el conquistador de México. Valverde se convirtió en miembro profeso de los dominicos en el convento de San Esteban de Salamanca, en Abril de 1524. En 1529 acompañó a Pizarro como misionero, en su pretendido viaje de conquista del Perú. Antes de la batalla de Caxamarca, 16 de Noviembre de 1532, Valverde se esforzó en obtener la pacífica sumisión de Atahualpa; más tarde instruyó y bautizó al infortunado monarca inca.Cuando Carlos V supo de las victorias de Pizarro, nombró a Valverde primer obispo de Cuzco, la ciudad real de los reyes peruanos; Paulo III ratificó su elección en un consistorio que tuvo lugar en Enero de 1537. El nuevo obispo encontró sus tareas espirituales arduas, pues ya había sido nombrado para el cargo de Protector de los Nativos. Esto le obligó a enfrentarse constantemente con la ruda soldadesca, pues los aventureros que formaban los ejércitos españoles no tenían en cuenta la justicia y la misericordia para con los indios. Se esforzó en disipar la enemistad entre Almagro y Pizarro y tras el asesinato de este último se vio obligado a huir del Perú. De camino a Panamá, se detuvo para una breve estancia en la isla de Puná, donde fue muerto por los indios. La fama del obispo Valverde se basa en su conducta en Caxamarca. Si fuera cierta la tradición de que el monje español se dirigió a Atahualpa con altanería y desdén, y cuando sus palabras no fueron tenidas en cuenta llamó a sus compatriotas a atacar a los inofensivos peruanos, entonces Valverde merece una condena general. Sin embargo, los grandes historiadores religiosos, tales como Valera, Meléndez, Remesal, niegan por falsa la acusación. Jerez, un testigo ocular, en su relación (Sevilla, 1534) afirma que cuando el Inca rehusó someterse, Valverde se volvió e informó a Pizarro, quien ordenó entonces avanzar a sus hombres; no hace mención de nada indigno en la conducta del fraile, ni lo hace Pedro Pizarro, uno de los autores más antiguos (su “Relación” está fechada en 1571). Particularmente contrarios a Valverde son Alonso Enrique y Oviedo, que dan el relato de Diego de Molina, un soldado de la expedición, pero ambos eran partidarios de Almagro. Autores posteriores tienen posturas diversas. La cuestión no está en manera alguna probada. En consideración a la extraordinaria complejidad de los detalles de la actuación de Valverde, uno debe concluir que no son auténticas, sino el resultado de un sesgo personal o político.

Cf. todas las historias antiguas de la América española.

JOSEPH V. MOLLOY

Transcrito por Thomas M. Barrett

Dedicado a los pueblos nativos de Perú y México

Traducido por Francisco Vázquez