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Miércoles, 24 de abril de 2019

Santos Susanna y Tiburcio

De Enciclopedia Católica

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Mártires romanos, fiesta 11 de agosto. Su historia está relatada en la leyenda de San Sebastián según la cual el magistrado romano Cromacio, condenó a muerte a varios cristianos. Sin embargo San Tranquiliano convirtió al magistrado y recibió el bautizo de Policarpio. Tiburcio, único hijo de Cromacio recibió también el bautismo a instancias de San Sebastián que fue su padrino de bautismo. Tiburcio durante la persecución de Diocleciano permaneció escondido en la casa paterna. Un traidor le acusó y tuvo que comparecer en juicio ante el magistrado Fabiano. Tiburcio confesó su fe y la confirmó con un milagro al protegerse sólo con la señal de la cruz y caminar sobre brasas ardientes sin sufrir herida alguna. Pero el milagro se consideró como obra de magia y Tiburcio fue decapitado ante el tercer pilar de la Vía Laviciana en el año 286. El lugar de la ejecución fue denominado “de los dos laureles”.

Santa Susana, virgen y mártir, se dice que fue la hija de San Gabino. Fue decapitada hacia el año 295 por orden de Diocleciano en la casa paterna. Esta casa y la contigua, que pertenecía al tío de la santa, el magistrado Cayo, estaban junto a los dos laureles y ahí posteriormente se construyó una iglesia que más tarde sería consagrada a Santa Susana ad duas domos (cf. Kehr, "Italia pontificia", I, 61 sq.). La autenticidad de los hechos de los Santos Sebastián y Susana ha sido muy y razonablemente cuestionada; pero sus martirios y el día de su muerte (11 de agosto) fueron establecidos por testigos en los martirologios más antiguos y entre los primeros lugares de culto. Acta SS., II Feb., 271-7; III Abril, 14-6; y II Agosto, 613-32 GABRIEL MEIER

Traducido por Susanna Alonso-Cuevillas