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Sábado, 18 de enero de 2020

Santa María Francisca de las Cinco heridas de Jesús

De Enciclopedia Católica

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Perteneció a la Tercera Orden de San Francisco; nació el 25 de marzo de 1715, en Nápoles; murió en esa ciudad el 6 de octubre de 1791. Su familia perteneció a la clase media. Su padre, Francesco Gallo, era un hombre severo, avaro, con temple apasionado, y de él sufrió mucho la santa.

Él la sujetó a mucho tratamiento para enfermos, y los incesantes trabajos la pusieron casi al borde de la tumba. Bárbara Basinsin, su madre, sin embargo, era una mujer mansa y piadosa, que pacientemente llevó la conducta brutal de su marido. Antes del nacimiento de San Juan de la Cruz, y St. Francis de Geronimo, S.J., se dice que había predicho la santidad futura de María.

Realizó su primera comunión a la edad de siete años, una consecuencia de ello fue que ella la llegó a recibir después diariamente. Cuando María Francés tenía dieciséis años, su padre buscó forzarla a fin de contraer matrimonio con un hombre joven y rico, pero la santa se negó firmemente, y a cambio pidió licencia entrar en la Tercer Orden de San Francisco. Esta demanda fue concedida luego de largo tiempo, y por medio de la influencia del Padre Teófilo, un fraile menor.

A su recepción entre los Terciarios de San Pedro de Alcantara, el 8 septiembre, 1731, ella tomó el nombre de "María Francés de las Cinco Heridas de Jesús" además de la devoción de la Santísima Virgen María, San Francisco y la Sagrada Pasión. Se dice que su cuerpo fue marcado con la estigmata, que por medio de su oración, no tomó ninguna apariencia exterior, visible, y los viernes, sobre todo los viernes de Cuaresma, ella sentía en su cuerpo los mismos dolores de la Pasión.

Durante su vida entera la santa tuvo que soportar muchas enfermedades corporales y a su sufrimiento físico se agregó el dolor de la persecución de su padre, hermanas, y otras personas. Incluso sus confesantes, para probar su santidad, le hicieron sufrir por la severidad de su dirección. Además de esos sufrimientos mentales y físicos, ella se impuso penitencias voluntarias, ayunos estrictos, y otras disciplinas. Sus oraciones y consejos salvaron a muchas almas de peligros.

Sacerdotes, personas religiosas, y piadosas, acudieron a ella en busca de consejo. Su caridad y compasión, sobre todo hacia los afligidos y miserables, no tuvo límites. Similarmente a San Francisco, Santa María tenía una tierna devoción al Niño Jesús, la Santa Eucaristía, y la Virgen Bendita. Los últimos treinta y ocho años de su vida transcurrieron en la casa de un sacerdote piadoso, Giovanni Pessiri.

Fue enterrada en la iglesia de Alcantarines, Sta. Lucía del Monte, en Nápoles, en donde también se encuentra la tumba de San Juan de la Cruz. Ella se declaró Venerable por Pío VII, el 18 de mayo de 1803; fue beatificada por Gregorio XVI el 12 de noviembre de 1843, y canonizada por Pío IX el 29 de junio de 1867. Su fiesta, el 6 octubre es observada por los Frailes Menores y Capuchinos como una doble de segunda clase, y por los conventuales como una doble mayor.

CLARY, Lives of the Saints and Blessed of the Three Orders of Saint Francis, III (Taunton, 1886), 278-86; STOCK, Legende der Heiligen und Seligen aus dem dritten Orden des hl. Vaters Franziskus (Ratisbon, 1886), 447-88; LAVIOSA-STROZZI, Vita della b. Maria Francesca, terziaria professa alcantarina (Rome, 1843); PALMIERI, Compendio della vita della b. Francesca (Rome, 1844); Nos Saints (Quebec, 1899), 241-2; RICHARD, Leben der hl. Maria Franziska (2 ed. Mainz, 1881); also Lives by MONTELLA, (Naples, 1867); ZAGARI (Milan, 1892). FERDINAND HECKMANN Transcripción de Dennis McCarthy Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes