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Martes, 10 de diciembre de 2019

San Josafat Kuncevyc

De Enciclopedia Católica

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Mártir, nacido en el pequeño pueblo de Volodymyr en Lituania (Volyn) en 1580 o – según algunos escritores – 1584; muerto en Vitebsk, Rusia el 12 de Noviembre de 1623. El nacimiento del santo ocurrió en un período oscuro para la Iglesia Ruteniana. Incluso ya en el comienzo del siglo diez y seis la Unión Florentina había llegado a ser letra muerta; en el caso de la Iglesia Ruteniana, siguió la completa desmoralización después de su separación de Roma, y el cuerpo completo de su clero había llegado así mismo a ser célebre por su ignorancia crasa y la malignidad de sus vidas. Después de la Unión de Berest en 1596 la Iglesia Ruteniana se dividió en dos partes contendientes – los unionistas y aquellos que persistieron en el cisma – cada una con su propia jerarquía. Entre los líderes de la parte cismática, que trabajaron para encender el odio popular contra los Unionistas, se destacaba Meletius Smortryckyj, y la más célebre de sus víctimas fue Josafat. Aunque de un noble linaje Ruteniano, el padre de Josafat se había dedicado a ocupaciones comerciales, y había ocupado el cargo de concejal del pueblo. Ambos padres contribuyeron a implantar las semillas de piedad en el corazón de su hijo. En la escuela en Volodymyr, Josafat – Juan era el nombre de bautismo del santo – dio prueba de inusual talento; se dedicaba con el mayor fervor al estudio del Eslavo eclesiástico, y aprendió casi completo el casoslov (breviario), que desde este período comenzó a leer diariamente. De esta fuente sacó su más temprana educación religiosa, pues el clero iletrado rara vez predicaba o daba instrucción catequística. Debido a la estrechas circunstancias de sus padres, fue colocado como aprendiz del comerciante Popovyc en Vilna. En este pueblo, notable por la corrupción de sus principios y las disputas de las diversas sectas religiosas, él parecía especialmente resguardado por la Providencia, y llegó a relacionarse con ciertos excelentes hombres (v.gr. Benjamin Rutski), bajo cuya dirección avanzó en aprendizaje y virtud. A la edad de veinticuatro años (1604) entró al monasterio Basiliano de la Trinidad en Vilna. La fama de sus virtudes se esparció rápidamente, y gente distinguida comenzó a visitarlo. Después de una vida notable como seglar, Rutski también se unió a la orden, llevando consigo una extensa erudición. Cuando Josafat llegó al diaconado, la obra y servicios regulares para la salvación de las almas ya habían comenzado. El número de novicios se incrementaba continuamente, y bajo Rutski – quien mientras tanto había sido ordenado sacerdote – comenzó allí la regeneración de la vida religiosa entre los Rutenianos. En 1609, después de estudiar en forma privada bajo la dirección del Jesuíta Fabricio, Josafat fue ordenado sacerdote. Subsecuentemente llegó a ser superior en varios monasterios, y el 12 de noviembre de 1617, consagrado, a regañadientes, Obispo de Vitebsk, con derecho de sucesión al Arzobispado de Polotsk. Llegó a ser arzobispo en 1618. Mientras cada uno de los años subsiguientes veía nueva evidencia de su fructífera labor, también presenciaba el continuo aumento del odio de la parte cismática. Finalmente el 12 de noviembre de 1623, un hachazo y una bala trajeron a Josafat la corona del martirio. Después de que numerosos milagros habían ocurrido, fue designada por Urbano VIII en 1628 una comisión para investigar la causa de Josafat, y examinó 116 testimonios bajo juramento. Aunque habían pasado cinco años desde la muerte de Josafat, su cuerpo todavía estaba incorrupto. En 1637 una segunda comisión investigó la vida del mártir, y en 1643 – veinte años después de su muerte – Josafat fue beatificado. Su canonización tuvo lugar en 1867.

Grandes fueron las virtudes del santo. Siendo un muchacho esquivó los juegos usuales de la infancia, oró mucho, y no perdió oportunidad de asistir a los servicios Divinos. Los niños lo recordaban especialmente con el más grande afecto, y encontraban en él un valioso modelo. Como un aprendiz, dedicó cada hora de ocio a la oración y el estudio. Al principio Popovyc vió este comportamiento con desagrado, pero Josafat gradualmente ganó una posición tal en su aprecio, que Popovyc le ofreció su fortuna entera y la mano de su hija. Pero el amor de Josafat por la vida religiosa nunca tambaleó. Al principio, sin una guía humana por los caminos de la virtud, él recibió toda dirección espiritual directamente del Espíritu Santo. Sus ejercicios piadosos favoritos eran hacer un poldony (i.e. una reverencia, en la cual la cabeza toca el suelo) con la exclamación: “Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, un pobre pecador”. Sin nunca comer carne, ayunaba mucho, usaba un cilicio y una cadena angulosa, dormía en el piso desnudo, y castigaba su cuerpo hasta que la sangre fluía. Los Jesuitas frecuentemente le urgían a establecer algunos límites a sus austeridades. De su celoso estudio de los libros litúrgicos sacó muchas pruebas de la verdad Católica, usando su conocimiento en la composición de varios trabajos – “Sobre el Bautismo de San Volodymyr”; “Sobre la Falsificación de los Libros Eslavos por los Enemigos del Metropolitano”; “Sobre los Monjes y sus Votos”. Como diácono, sacerdote, obispo, se distinguió por su extraordinario fervor en el servicio de las almas. No solo en la iglesia predicó y oyó confesiones, sino igualmente en los campos, hospitales, prisiones, y aún en sus viajes. Incluso donde sus palabras de instrucción podrían por sí mismas haber fallado, sus súplicas y llantos le aseguraron buen éxito. Este fervor, unido con su benevolencia y extraordinario amor por el pobre, ganaba miembros para la Fe Católica. Entre sus conversos estaban incluidos muchos personajes importantes tales como Ignacio, Patriarca de Moscú, y Emmanuel Cantacuzenus, quien pertenecía ala familia del Emperador Griego Paléologo. Como arzobispo restauró las iglesias; publicó un catecismo para el clero con enseñanzas que ellos aprenderían de corazón; compuso reglas para la vida sacerdotal, confiando a los diáconos la tarea de vigilar su observancia; convocó sínodos en varios pueblos en las diócesis, y se opuso firmemente al Canciller Imperial Sapieha, cuando quiso hacer muchas concesiones a favor de los cismáticos. A través de todos sus esfuerzos y todas sus ocupaciones, él continuó su vida ejemplar como religioso, y nunca disminuyó su fervor por la auto-mortificación y la oración. Aguardaba la muerte con cierto anhelo, rehusando aprovecharse de la oportunidad de escape que le proporcionaba. Después de su muerte, su influencia fue todavía mayor: las conversiones fueron numerosas, y la veneración por él continuó extendiéndose. Su fiesta se celebra el primer Domingo siguiente al 12 de Noviembre, de acuerdo al Calendario Juliano. [Nota: Su fiesta se celebra actualmente el 12 de Noviembre del Calendario Universal.]

GUÉPIN, Un Apòtre de l'Union des Eglises en XVIIe siècle (2 vols., Paris, 1898); CONTIERI, Vita di S. Giosafat Arcivescovo e Martire Ruteno dell' Ordine di S.Basilio il Grande (Rome, 1867); SUSZA, Cursus vitæ et certamen martyrii B. Josaphat Kuncewicz (Rome, 1665), ed. MARTINOV (Paris, 1865); SUSZA, Saulus et Paulus Ruthenæ Unionis sanguine B. Josaphat transformatus (Rome, 1666); GUÉPIN AND KALINKA, Zywot S. Józafata Kuncewicza, meczennika, arcybiskupa polockiego (Lemberg, 1885); KOZANEVYC, Zytje sv. Svjašcenomucenyka Josafata Kuncevyca (Zovkva, 1902); URBAN, Swiety Józafat Kuncewicz, biskup i meczennik (Krakow, 1906) --las dos últimas mencionadas son obras populares.

Escrito por JOSAPHAT J. MARKEVYC

Transcrito por WGKofron

Traducido del Inglés por Daniel Reyes V.