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Jueves, 21 de marzo de 2019

Ricardo de St. Victor

De Enciclopedia Católica

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Teólogo nacido en Escocia, en lugar y fecha desconocido; muerto en 1173. El diez de marzo se le conmemoraba en la cronología de la abadía. Profesó en el monasterio de S. Víctor bajo el primer abad, Gilduin (m.1155) y fue discípulo del gran místico Hugo, cuyos principios u métodos adoptó y elaboró. Su carrera fue estrictamente monástica y sus relaciones con el mundo exterior fueron pocas y superficiales. En 1159 era sub-prior del monasterio llegando a ser elegido prior. Mientras lo fue, surgieron serias dificultades en la comunidad de S. Víctor debido a la mala conducta irregular del abad inglés Ervisius, cuya irregular conducta le ocasionó una admonición personal por parte del papa Alejandro III, que ordenó una comisión de investigación bajo la autoridad real; después de retrasos y resistencias por parte del abad hubo que dimitir y se retiró del monasterio. En 1170 el papa envió una "carta de exhortación a "Ricardo, el Prior y a la comunidad. Parece que Ricardo no tomó parte en estos asuntos pero la situación extraña vivida en su entorno pudo muy bien acentuar su deseo de retiro místico y de contemplación interior.

La renuncia de Ervisius tuvo lugar en 1172. En 1165 S. Víctor había sido visitada por Santo Tomás de Canterbury, después de su huida de Northhampton; y sin duda Ricardo fue uno de los que asistieron al discurso que pronunció el arzobispo en esa ocasión. Ha llegado a nosotros una carta firmada por Ricardo y publicada por Migne, sobre los asuntos del arzobispo. Como su maestro Hugo, es muy probable que Ricardo tuviera algún contacto con S. Bernardo, ya que se piensa que es el Bernardo al que se dedica el tratado "De tribus appropriatis personis in Trinitate".

Su reputación como teólogo se extendió mucho más allá de los muros de su monasterio; otras casas religiosas buscaban con interés copias de sus obras. Parece que, al contrario que Hugo, Ricardo era solamente teólogo, sin interés por la filosofía y no tomó parte en las fuertes controversias filosóficas de su tiempo. Pero como toda la escuela de S. Víctor, no dudó en apoyarse en los métodos didácticos y constructivos en teología que habían sido introducidos por Abelardo. Sin embargo miraba con desconfianza los conocimientos seculares, manteniendo que eran inútiles como fin en si mismos y solamente una ocasión de orgullo mundano y búsqueda de si mismo cuando se separaban del conocimiento de las cosas divinas. Llama a esos conocimientos, en el auténtico estilo que caracteriza sus escritos, "Sapientia insipida et doctrina indocta"; y quien enseña esas cosas es "Captator famae, neglector conscientiae". Esas personas de mentalidad mundana debieran estimular al estudiante de las cosas sagradas a mayores esfuerzos en su propia más elevada esfera –“Cuando consideramos cuánto han trabajado los filósofos d este mundo, debiéramos estar avergonzados de ser inferiores a ellos”; “Debiéramos intentar siempre comprender por la razón lo que mantenemos por la fe”.

Sus obras son de tres clases: dogmáticas, místicas y exegéticas. Entre las primera, la más importante es el tratado en seis libros sobre la Trinidad con un suplemente sobre los atributos de las Tres Personas y el tratado sobre el Verbo Encarnado. Pero tiene el mayor interés su teología mística, que se contiene sobre todo en los dos libros sobre contemplación mística, titulados respectivamente "Benjamin Minor" y "Benjamin Major", además del tratado alegórico sobre el Tabernáculo. Continúa con la doctrina mística de Hugo, en un esquema algo más detallado, en el que se describen los sucesivos estados de la contemplación, que son seis, divididos igualmente entre las tres potencias del alma – la imaginación, la razón y la inteligencia y ascendiendo desde la contemplación de las cosas visibles de la creación al éxtasis al que es transportada el alma ”más allá de si misma” hasta la “Presencia Divina”, por los tres estados finales "Dilatio, sublevatio, alienatio".

Este arreglo esquemático de los estadios anímicos contemplativos es aceptado substancialmente por Gerson en su más sistemático tratado sobre teológica mística, aunque hace, sin embargo una reserva importante sobre la distinción entre razón e inteligencia que ha de ser entendida como funcional y no real. Se han utilizado mucho sus tratados sobre la interpretación alegórica de las Escrituras por la que la escuela de S. Víctor muestra un afecto especial. Así, los títulos "Benjamin Major" y "Minor" se refieren al Psalmo 67 "Benjamin in mentis excessu". Raquel representa la razón, Lía representa la caridad; el tabernáculo es el tipo de estado de perfección en le que el alma es el lugar donde Dios habita. De igual manera, el punto de vista místico y devocional predomina en los tratados exegéticos, aunque también dedique atención a la exposición crítica y doctrinal del texto.

Los cuatro libros titulados "Tractatus exceptionum", y atribuidos a Ricardo, tratan de temas de conocimientos seculares. Los ocho títulos de las obras que le atribuye Trithemius (De Script. Eccl.) se refieren probablemente a fragmentos de manuscritos de sus obras desconocidas. Un "Liber Penitentialis" es mencionado por Montfauçon como atribuido a "Ricardus Secundus a Sancto Victore", y puede que se idéntico al tratado "De potestate solvendi et ligandi" mencionado arriba.

Por otra parte nada se sabe de un segundo Ricardo de S. Victor. Se dice que existen otros quince manuscritos de obras atribuidas a Ricardo, que no han aparecido en ninguna de las ediciones publicadas y probablemente sean falsos. Se han publicado ocho ediciones de sus obras: Venecia 1506 (incompleta) y 1592; Paris, 1518 y 1550; Lyon, 1534; Colonia, 1621; Rouen, 1650, por los canónigos de S. Victor; y la de Migne.


Fuentes

HUGONIN, Notice sur R. de St. Victor en P.L., CXCVI; ENGELHARDT, R. von St. Victor u. J. Ruysbroek (Erlangen, 1838); VAUGHAN, Hours with the Mystics V (London, 1893); INGE, Christian Mysticism (Londres, 1898); DE WULF, Histoire de la philosophie medievale (Louvain, 1905); BUONAMICI, R. di San Vittore saggi di studio sulla filosofia mistica del secolo XII (Alatri, 1898); VON HUGEL, The Mystical Element in Religion (London, 1909); UNDERHILL, Mysticism (London, 1911).

Sharpe, Alfred. (1912).

Transcrito por Joseph E. O'Connor.

Traducido por Pedro Royo