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Miércoles, 24 de abril de 2019

Papa San Símaco

De Enciclopedia Católica

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Papa San Símaco (498-514 d.C.): Se desconoce la fecha de su nacimiento. Falleció el 19 de julio de 514. Según el Liber pontificalis (Ed. Duchesne, I, 260) era natural de Cerdeña y su padre se llamó Fortunatus. Símaco fue bautizado en Roma (Thiel, “Epist. pont. rom.”, I, 702), dónde formó parte del clero al ser ordenado diácono.

Símaco fue elegido Sumo Pontífice por la mayoría del clero romano inmediatamente después del fallecimiento del Papa Anastasio II. La elección se realizó el 22 de noviembre de 498 en la Basílica de Letrán. Tras ser aprobada por una parte del Senado Romano, Símaco fue consagrado Obispo de Roma. El mismo día, horas más tarde, una minoría del clero, que era afín a los bizantinos y estaban apoyados por una facción del senado, se reunió en la basílica de Santa María la Mayor y eligió al arcipreste Lorenzo como antipapa. Según Teodoro Lector (P.G., LXXXVI, 193) la facción de Lorenzo estaba subvencionada con dinero provisto por el senador Festo, que esperaba de esta forma influenciar en Lorenzo para que este firmara el Henotikon, el edicto de fe promulgado por el emperador Zenón. El resto de las autoridades en la materia no mencionan tales motivos, lo cual es comprensible, pero el testimonio de Teodoro puede aceptarse sin dificultad. Ambas facciones acordaron que los candidatos comparecerían en la corte de Rávena, ante el rey ostrogodo Teodorico (el Grande) que gobernaba Italia y acatarían su decisión. Teodorico se pronunció en favor de Símaco en base a que este había sido elegido primero y por la mayoría del clero. Lorenzo acató la decisión del emperador y según las actas que se han preservado, Símaco, ahora universalmente reconocido como Papa, lo ordenó obispo de la diócesis de Nocera el 1ro de marzo de 499, durante el sínodo celebrado en Roma. Este sínodo decretó que cualquier clérigo que pretendiese ganar votos para un sucesor papal estando vivo el Papa electo o que efectuase reuniones o consultas para con tal efecto, sería depuesto. Teodorico fue aclamado con gratitud por su decisión imparcial y cuando visitó la ciudad al año siguiente, fue recibido espléndidamente tanto por el Papa como por el pueblo romano.

La facción pro-Bizancio dirigida por los senadores Festo y Probino no abandonó su objetivo de derrocar al Papa y ganar la Sede para Lorenzo. La oportunidad se presentó al año siguiente, 501 d.C. El Papa Símaco celebró la Pascua el 25 de marzo, de acuerdo al antiguo ciclo litúrgico romano, mientras los bizantinos, entre otros, celebraron la festividad el 22 de abril según el nuevo calendario. La facción de Lorenzo apeló a Teodorico acusando al Papa de esta digresión en la celebración de la Pascua. Teodorico convocó al Papa y este se aprestó para acudir a su presencia. Al arribar a Rimini, Símaco tuvo conocimiento de la naturaleza de los cargos presentados en su contra y se negó a aceptar al rey como su juez, por lo que emprendió el camino de regreso a Roma. La facción opositora formuló entonces otras acusaciones, entre ellas que el Papa estaba despilfarrando los bienes de la Iglesia. Viendo fortalecida su posición ocuparon el palacio de Letrán lo que obligó a Símaco a vivir cerca de la Iglesia de San Pedro, fuera de las murallas de la ciudad. Además instigaron al rey para que convocara a un sínodo que investigara las acusaciones, y para que nombrara un visitador apostólico para la ciudad de Roma.

Símaco aceptó la convocatoria del sínodo, pero junto a sus partidarios protestó el envío del visitador. Teodorico desestimó estas protestas y envió al obispo Pedro, de la diócesis de Altino en el Norte de Italia, para que administrara la Iglesia Romana en lugar del Papa mientras se mantuviesen las acusaciones. A su llegada a Roma, Pedro desobedeció las indicaciones del rey y se adhirió a los partidarios de Lorenzo por lo que el rey se vio obligado a deponerlo posteriormente del cargo.

Poco después de la Pascua, entre mayo y julio de 502, el sínodo se reunió en la basílica de Julio (Santa María en Trastevere). El Papa declaró ante el sínodo que este había sido convocado con su anuencia y que estaba listo para responder a las acusaciones, siempre y cuando el visitador fuera retirado de su cargo y él fuera restituido como administrador de la Iglesia. La mayoría de los obispos estuvieron de acuerdo con las exigencias papales y enviaron una embajada al Rey para demandar que se cumplieran estas condiciones. Teodorico se rehusó y exigió que primeramente ser realizara la investigación contra Símaco.

Se celebró entonces una segunda sesión del sínodo el 1 de septiembre de 502 en la basílica Sessoria (Santa Cruz de Jerusalén), dónde una minoría logró que se leyeran en alta voz los cargos levantados por los que apoyaban a Lorenzo. Símaco intentó asistir al sínodo para poder defenderse frente a sus acusadores, pero fue asaltado y maltratado durante el trayecto desde San Pedro y pudo escapar con gran dificultad y regresar a la iglesia. Varios de los sacerdotes que lo acompañaban fueron asesinados o sufrieron heridas graves. Los ostrogodos que había enviado Teodorico le ofrecieron una escolta, y el sínodo le invitó a participar al menos tres veces, pero el Papa se negó a presentarse ante el sínodo en estas condiciones.

En consecuencia, los obispos reunidos en una tercera sesión, celebrada a mediados de septiembre, declararon que no podían dictar sentencia contra el Papa dado que este había comparecido dos veces frente a sus jueces y además no existía precedente de que el ocupante de la Sede Romana hubiese sido juzgado por otros obispos. Los obispos demandaron que la facción disidente se sometiera al Papa y le pidieron al rey que permitiera a los obispos regresar a sus diócesis. Todas estas gestiones fueron en vano pues aunque la mayor parte del clero y del pueblo apoyaban a Símaco, una minoría de los senadores había tomado partido por Lorenzo.

La cuarta sesión del sínodo comenzó sus funciones el 23 de octubre de 502 y se le llamó “Synodos Palmaris” porque se celebró en Palma (ad Palmata) y porque fue la sesión más importante de las cuatro celebradas (palmaris). En esta sesión se decidió que tomando en cuenta las razones expuestas anteriormente la decisión sobre el Papa se dejaba al juicio divino. Símaco fue liberado de todos los crímenes de los que se le acusaban y por tanto restablecido al ejercicio pleno de su oficio episcopal y se le transfirieron todas las propiedades de la Iglesia. Todos los que se sometieron a su autoridad quedaron libres de castigo, pero los que mantuvieron funciones eclesiásticas en Roma sin la autorización papal fueron considerados cismáticos. La decisión del sínodo fue firmada por setenta y cuatro obispos incluyendo los de Milán y Rávena. Muchos obispos regresaron a sus diócesis, aunque la mayoría se reunió con el clero de Roma en una quinta sesión sinodal, presidida por Símaco y celebrada en San Pedro el 6 de noviembre de 502. Se invalidó el edicto emitido por el prefecto Basilio en el 483 que regulaba la administración de las posesiones de la Iglesia y Símaco emitió otro edicto al respecto, que además regulaba la venta de las propiedades eclesiales.

El rey Teodorico no quedó satisfecho con la decisión del sínodo, aunque la mayor parte del episcopado apoyaba al papa legítimo, y no llevó a cabo ninguna acción que permitiera el cumplimiento de los edictos. Esto hizo que la oposición convocara a su candidato a Roma dónde residió en el palacio de Letrán, mientras Símaco ocupó la casa del obispo (episcopium) cerca de San Pedro. La división continuó durante cuatro años durante los cuáles ambas facciones mantuvieron furiosos altercados en Roma. Lorenzo mandó a añadir su retrato al conjunto de los Papas en la Iglesia de San Pablo Extramuros. Sin embargo, un grupo de personas preeminentes ejercieron su influencia en favor de Símaco. Entre estos destaca el obispo Avito de Vienne, quien a petición de los obispos galicanos redactó una carta urgente al Senado abogando en favor del Papa y de la restauración de la unidad. Gracias a todas estas acciones Símaco fue paulatinamente ganado simpatizantes entre la oposición.

El factor que más contribuyó en la sanación del cisma fue la interposición del diácono Dióscoro de Alejandría que había ido hasta Roma, al cual Símaco le encomendó presentarse ante Teodorico y ganar al rey para su causa. Al parecer, además de las gestiones de Dióscoro, otras consideraciones políticas influyeron en la decisión del rey quien esta vez tomó acciones contra la facción de Lorenzo que se había acercado demasiado a Constantinopla. El rey le ordenó al senador Festo, cabeza de la facción opositora, que le devolviese todos los templos romanos a Símaco. Dado que Lorenzo había perdido el apoyo de muchos de los senadores, el mandato del rey se cumplió sin dificultad. El antipapa fue obligado a abandonar Roma y se retiró a una finca propiedad de su benefactor Festo. Solamente unos pocos continuaron apoyando a Lorenzo y se rehusaron a reconocer a Símaco como Obispo de Roma. Este grupo era realmente insignificante y posteriormente se reconcilió con Hormisdas, el sucesor de Símaco.

Durante el cisma se publicaron un conjunto de escritos polémicos, entre estos el tratado Contra Synodum absolutionis incongruae escrito por la facción de Lorenzo. Este tratado fue replicado en el Libellus adversus eos qui contra Synodum scribere praseumpserunt del diácono Enodio (posteriormente obispo de Pavia (N. del T.)). (Mon. Germ. Hist.: Auct. ant., VII, 48 sq.).

Aunque el autor de la vida de Símaco, cuyo texto se ha preservado íntegro en el Liber Pontificalis, es completamente favorable al papa, los autores de otras series biográficas han apoyado la causa de Lorenzo (Fragment Laurentine, ed. Duchesne en Liber pontificalis, I, 44-46). Durante las disputas, los seguidores de Símaco publicaron cuatro escritos apócrifo que se conocen como las Falsificaciones simaquianas. Los títulos de los textos son: Gesta synodi Sinuessanae de Marcellino, Constitutum Silvestri, Gesta Liberii y Gesta de purgatione Xysti et Polychronii accusatione. Las cuatro obras pueden consultarse en Coustant , Epist. rom. pontif. (París, 1721), appendix, 29 ss.; cf. Duchesne, Liber pontificalis, I, introducción, CXXXIII ss.: Histoire littéraire des apocryphes symmachiens. El objeto de estas falsificaciones era producir presuntos antecedentes que respaldaran el proceso de los que apoyaban a Símaco y en particular presentar evidencias de que el Obispo de Roma no podía ser juzgado por una corte compuesta por otros obispos. En cualquier caso estas falsificaciones no fueron los primeros documentos en sostener este último principio.

Símaco defendió celosamente a los que sostenían una posición ortodoxa durante los desórdenes provocados por el cisma acaciano. También defendió, aunque sin éxito a los oponentes del Henotikon en una carta dirigida al emperador bizantino Anastasio I (491-518).

En fechas posteriores muchos de los obispos orientales que fueron perseguidos se dirigieron directamente al Papa al que enviaron una confesión de fe. Poco después, en el 506, el emperador le envió una carta llena de invectivas a la que el Papa dio una respuesta firme y dónde de forma convincente defendía los derechos y libertades de la Iglesia. (Thiel, "Epist. rom. pont.", I, 700 ss.). En otra carta dirigida a los obispos de Iliria que data del 8 de octubre de 512, el Papa alertaba al clero de esa provincia a que no mantuvieran la comunión con los herejes. Poco después del inicio de su pontificado, Símaco se interpuso en la querella que sostenían los arzobispos de Arlés y Vienne respecto a los límites de sus respectivas diócesis. El Papa anuló el edicto emitido por Anastasio II en favor del arzobispo de Vienne el 6 de noviembre de 513 confirmó los derechos metropolitanos del arzobispo Cesario de Arlés tal y como habían sido fijados por León I. Además le otorgó a Cesario el privilegio de usar el palio, lo que constituye la primera constancia de la entrega por la Santa Sede de un privilegio de esta clase a un obispo de una diócesis no italiana. En una carta firmada el 11 de junio de 514 comisionó a Cesario para que representara los intereses de la Iglesia en la Galia y en España, para que en determinadas circunstancias convocara a sínodos episcopales y le otorgó la posibilidad de entregar cartas de recomendación a los miembros del clero que viajaran a Roma.

De acuerdo con el Liber Pontificalis el Papa tomó en Roma medidas severas contra los maniqueos y ordenó su expulsión de la ciudad y que se quemaran sus libros. Erigió, restauró y mandó a decorar varios templos. Construyó la iglesia de San Andrés, cerca de San Pedro, la basílica de Santa Inés en la Vía Aurelia, decoró la iglesia de San Pedro, reconstruyó completamente la basílica de los santos Silvestre y Martín y restauró las Catacumbas de los Jordanos en la Vía Salaria. También construyó casas episcopales (episcopia) a ambos lados del atrio de San Pedro. Estas construcciones estuvieron conectadas con la residencia del Papa durante los desórdenes del cisma de Lorenzo.

El Papa también construyó asilos para los pobres cerca de las tres iglesias de San Pedro, San Pablo y San Lorenzo que se encontraban fuera de las murallas de la ciudad. Dio un importante apoyo monetario a los obispos católicos de África que fueron perseguidos por los gobernantes de los vándalos arrianos. Asistió a los habitantes de las provincias del norte de Italia que habían padecido duramente las invasiones de los bárbaros. Después de su muerte fue enterrado en San Pedro y posteriormente fue canonizado por la Iglesia Católica.


Bibliografía: Liber pontificalis, ed. DUCHESNE, I, 260-268; JAFFE, Regesta pont. rom. (2da. ed.), I, 96 sq.; THIEL, Epist. rom. pontif., 639 sq.; Acta synodorum Romae habit. a. 499, 501, 502 in Mon. Germ. Hist.: Auct. ant., XII, 393 ss.; GRISAR, Gesch. Roms under der Papste, I, 460 sqq.; LANGEN, Gesch. der römischen Kirche, II, 219 sqq.; HEFELE, Hist. of the Councils of the Church, tr. CLARK, IV (Edimburgo, 1895), 49 ss., 58-75; STOBER, Quallenstudien zum laurentianischen Schisma in Sitzungsber. der Wiener Akademie, CXII (1886), 269 ss.; MAASSEN, Gesch. der Quellen des Kirchenrechtes, I, 411 ss.; PFEILSCHIFTER, Theoderich der Grosse in Weltgeschichte in Karakterbildern (Maguncia, 1910), 44 sqq.; HARTMANN, Gesch. Italiens im Mittellter, I (Leipzig, 1897), 142 ss.

Fuente: Kirsch, Johann Peter. "Pope St. Symmachus (498-514)." The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912. 9 Sept. 2015 <http://www.newadvent.org/cathen/14377a.htm>.

Traducción: José Andrés Pérez García