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Viernes, 6 de diciembre de 2019

Papa Juan XXI

De Enciclopedia Católica

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Nacido en Lisboa, entre 1210 y 1220; entronizado en 1276; falleció en Viterbo, el 20 de Mayo de 1277. Hijo de Juliano, recibió el nombre de Pedro en su bautizo, y era conocido como Petrus Juliani o Petrus Hispanus. Luego de sus estudios iniciales en el colegio de la catedral de Lisboa, él ingresó a la Universidad de París y asistió a conferencias sobre dialéctica, lógica y, más particularmente, aquellas sobre física y metafísica aristotélicas, dictadas por Albertus Magnus. La filosofía natural de Aristóteles tenía un atractivo especial para Pedro. Con gran celo emprendió el estudio de medicina, y también el de teología, volviéndose muy cercano en especial al Minorite magister, Juan de Parma. Al término de sus estudios, en 1247 fue llamado a la Universidad de Siena como profesor de medicina, que en esa época pasaba por una etapa de gran expansión. Aquí él escribió su "Summulæ logicales”, por casi trescientos años el libro de texto favorito sobre lógica. Las investigaciones de Stapper (ver más abajo) han establecido ahora, sin ninguna duda, la autoría de esta obra. En el siglo quince, la "Summulæ" fue traducida al griego por George Scholarius, y también fue traducida a otros idiomas. En contenido y forma, el libro está basado en el método vigente en la Universidad de París, y en el compendio de William Shyreswood, profesor de Pedro en ese lugar. Mientras enseñaba en Siena, él también reunió muchas recetas médicas.

Alrededor de 1261, Pedro aparece en el séquito del Cardenal; también por esta época, él fue nombrado deán de la Iglesia de Lisboa, un cargo que posteriormente intercambió por el archidiaconado de Vermuy en la Diócesis de Braga. Probablemente de este período proviene su cercanía a Teobaldo Visconti. Cuando, en 1272, Teobaldo llegó a Viterbo luego de su elección al papado como Gregorio X, nombró a Petrus Hispanus como su médico de cabecera. Encontrándose en dicha función, Pedro escribió su "Thesaurus pauperum", en el cual él daba un remedio para las enfermedades de cada parte del cuerpo. Este libro era extensamente utilizado, pero fue modificado en diversas oportunidades. La gran reputación de Pedro para aprender llevó a que el capítulo catedralicio lo eligiera Arzobispo de Braga en la primavera de 1273. Poco después, Gregorio X lo designó Obispo-Cardenal de Tusculum, y como tal se le menciona el 5 de Junio de 1273. Pero él siguió gobernando temporalmente la Sede de Braga hasta el 23 de Mayo de 1275, cuando el Papa nombró otro arzobispo. En Junio de 1273, Pedro acompañó a Gregorio X al Concilio General de Lyons, donde fue consagrado como obispo. Los dos sucesores de Gregorio X en la Santa Sede, Inocente V y Adrián V, gobernaron por muy corto tiempo. El segundo murió en Viterbo el 18 de Agosto de 1276, habiendo sido elegido el 11 de Julio anterior. En un consistorio de cardenales, él había comentado sobre la alteración de los decretos de Lyons respecto al cónclave papal, y los había hecho suspender temporalmente. Luego de la muerte de Adrián V, se prolongó el cónclave en Viterbo, a consecuencia de lo cual se produjeron disturbios que apuraron la elección, por lo que en la semana siguiente, el 13 de Setiembre, Petrus Juliani, Obispo-Cardinal de Tusculum, fue elegido Papa, y coronado como Juan XXI (realmente XX) el domingo siguiente (20 de Setiembre). El nuevo Papa expresó su voluntad de arreglar inmediatamente las normas para el cónclave. En la Bula "Licet felicis recordationis", ratificando la voluntad de su predecesor, él también suspendió, con el consentimiento de los cardenales, los decretos emitidos en Lyons, y declaró su intención de emitir cuanto antes las nuevas normas. Ese mismo día (20 de Setiembre de 1276) él emitió otra Bula, dirigida contra quienes habían tomado parte en los disturbios durante el último concilio (ver CONCLAVE).

El Papa se encontraba en condiciones de dedicar su atención a la situación política. Desde 1263, cuando Urbano IV había otorgado el Reino de Sicilia a Carlos de Anjou, éste había tratado poco a poco de reforzar su poder político en Roma y los Estados Papales. Carlos mismo fue a Viterbo para ganarse al nuevo papa, pero éste no estuvo de acuerdo con los planes de aquel. El 7 de Octubre, el rey ofreció el juramento de lealtad por Sicilia, en el que se establecía que Sicilia jamás se uniría con Toscana ni Lombardía, ni siquiera con el Imperio Romano. Sin embargo, el Papa no volvió a nombrarlo senador de Roma, ni lo hizo Vicario de Toscana ni Lombardía, honores que Inocente IV le había conferido. En Noviembre, Juan envió un embajador con cartas a Rodolfo de Hapsburgo, invitándolo a enviar un plenipotenciario a la Curia para negociar con el plenipotenciario enviado por Carlos de Anjou respecto a la conclusión de la paz. Tan pronto se lograra eso, Rodolfo partiría a Roma para recibir la corona imperial. Poco después, Juan inició las negociaciones con Rodolfo respecto a Romagna, el antiguo Exarcate de Rávena, que él deseaba reincorporado definitivamente a los Estados Papales, tal como ya Inocente V había planteado. En cuanto a la cobranza y utilización de los diezmos sobre todos los beneficios eclesiásticos, que había ordenado el Concilio de Lyons en preparación para una cruzada, el Papa emitió instrucciones diversas para los diferentes países. La cruz había sido tomada por Felipe III de Francia y Alfonso de Castilla y León, en Febrero de 1276.

Felipe solemnemente declaró que encabezaría personalmente el ejército contra los Sarracenos. Pero ambos reyes se vieron envueltos en una disputa por el Reino de Navarra. El Papa se esforzó por evitar la ruptura de hostilidades enviando, en Noviembre de 1276, legados a ambos monarcas, y quejándose a ambas partes mediante cartas muy serias y urgentes. Poco después de esto, Felipe tuvo que desmovilizar el gran ejército que había formado, y se arregló un tratado entre ambos reyes. Pero, en la primavera de 1277, los dos reyes nuevamente empezaron a prepararse para la guerra, y otra vez el Papa se vio obligado a enviar a sus legados como mediadores, teniendo éxito por segunda vez.

Juan también se esforzó para obtener del Rey de Portugal una mejora de las condiciones eclesiásticas en ese país, pero su pontificado fue demasiado corto como para que él fuera testigo del logro de su objetivo. Él exigió al Rey Eduardo I de Inglaterra los tributos que ese país debía a la Santa Sede desde el reinado del Rey Juan (1215). También buscó la liberación de Eleanor, Condesa de Montfort, y el hermano de ella Amaury, a quienes el Rey Eduardo mantenía prisioneros. El Papa envió muchas cartas al rey y a los obispos ingleses sobre este asunto. Los enviados del emperador bizantino, Michael Palæologus, al Concilio de Lyons juraron que el emperador había renunciado al cisma, y que deseaba retornar a la obediencia a la Santa Sede. De esta manera el emperador buscaba obtener la protección del Papa contra los príncipes occidentales, que amenazaban su dominio. Enviados de Constantinopla ya habían llegado a la Curia durante el período de Inocente V, y ese pontífice había designado un enviado a la Corte de Bizancio, quien falleció antes de salir de Italia. El Papa Juan nombró otros enviados, dos obispos y dos Dominicos, y les entregó instrucciones detalladas, así como cartas para el Emperador Miguel, su hijo Andrónico y el Clero Griego. En Abril de 1277, tuvo lugar en Constantinopla un sínodo bajo la presidencia del nuevo patriarca, John Beccus, quien apoyaba fervorosamente la unión de las Iglesias. En dicho sínodo, el emperador y su hijo abrazaron la Fe Católica Romana, y ratificaron todas las promesas hechas previamente en su nombre en el Concilio de Lyons. Los obispos reunidos en el sínodo reconocieron la supremacía papal y la doctrina de la Iglesia Romana, y el patriarca dirigió una carta al Papa, donde se explicaban satisfactoriamente todas las discrepancias menores en la enseñanza. El mensajero a quien se encargó esta epístola así como todos los documentos preparados por el emperador, no llegó sino hasta después de la muerte de Juan. Del Lejano Oriente llegaron por el Papa embajadores de Abaga, Khan de Tatary, quien también había enviado representantes al Concilio de Lyons. El khan deseaba establecer una alianza con quienes promovían las Cruzadas para darles su apoyo; él también pidió que se le enviara misioneros. El Papa envió embajadores a Carlos de Sicilia, Pedro de Aragón, Felipe de Francia, y Eduardo de Inglaterra, pero ninguno de dichos soberanos tenía intenciones serias de apoyar una cruzada. Juan mismo nombró misioneros para que fueran a Tatar, pero él falleció antes de que ellos iniciaran su viaje.

Aunque Juan demostraba su preferencia por la Universidad de París, tuvo especial cuidado de excluir todas las enseñanzas equivocadas desde su famosa cátedra de aprendizaje eclesiástico. Algunos cronistas aseguran que este Papa era enemigo de los monjes y frailes. Sin embargo, entre los documentos enviados por la cancillería papal bajo Juan XXI, hay numerosa cartas en las que él otorga privilegios y ratifica las donaciones a los monasterios. En diversas ocasiones, también, él hizo evidente su gran respeto por las órdenes monásticas. Se desconoce en qué acto específico del Papa se basa semejante crítica adversa; sin embargo, en los relatos más confiables de su vida, no hay base para tal reproche. Durante este pontificado, el Cardenal Giovanni Gaetano Orsini, quien más tarde ascendió al trono papal como Nicolás III, ejerció gran influencia en el gobierno de la Iglesia. En medio de los quehaceres del papado, Juan halló tiempo para sus estudios científicos, con los que se sentía más a gusto que con los temas de la Curia. Para asegurarse la tranquilidad necesaria para esos estudios, hizo que añadieran un departamento al palacio papal en Viterbo, a donde podía retirarse cada vez que deseaba trabajar sin interrupciones. El 14 de Mayo de 1277, se derrumbó el departamento donde se encontraba solo el Papa; Juan quedó sepultado bajo las ruinas y falleció el 20 de Mayo, a consecuencia de las serias heridas que había recibido. Poco después de la muerte de este papa erudito, circularon diversos rumores, basados en sus grandes conocimientos médicos; incluso se le acusó de utilizar las artes mágicas. Unos cuantos cronistas monásticos, viéndolo como enemigo, apoyaron tales historias infundadas, quedando así con un estigma inmerecido la memoria de Juan XXI.

GIURAUD AND CADIER, Les Registres de Grégoire X et de Jean XXI (Paris, 1892-8); POTTHAST, Regesta Rom. Pont., II, 1710 sqq.; KOHLER, Vollständige Nachricht von Papst Johann XXI (Göttingen, 1760); STAPPER, Papst Johannes XXI in Kirchengesch. Studen, IV (Münster, 1899), 4; IDEM, Die Summæ logicales des Petrus Hispanus und ihr Verhaltnis zu Michael Psellus in Festschrift des deutschen Campo santo in Rom (Freiburg, 1897), 130-8; GOTTLOB, Die papstlichen Kreuzzugsteuern des 13 Jahrhunderts (Heiligenstadt, 1892); NEUBERGER AND PAGEL, Handbuch der Gesch. der Medezin, I (Jena, 1902), 682, doubt his authorship of the Thesaurus pauperum. For his work on the diseases of the eye, Liber de oculo, see PETELLA, Les connaissances philosophiques d'un médecin philosophe devenu pape in Janus, II (Amsterdam, 1897-98), 405-20, 570-96. The Liber de oculo was first edited, with a German version, by BERGER (Munich, 1899).

J.P. KIRSCH Transcrito por Kenneth M. Caldwell

Traducido al español por Manuel Alvarez