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Miércoles, 22 de mayo de 2019

Miguel de Cesena

De Enciclopedia Católica

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(MICHELE FUSCHI) Un Fraile Menor, Ministro General de la Orden franciscana y teólogo, nacido, aproximadamente 1270, en Cesena, un pequeño pueblo en la Italia Central, cerca de Forlì; murió en Munich, el 29 de nov. de 1342. Se conoce poco de su infancia y juventud. Habiendo entrado en la orden franciscana, estudió en París y se doctoró en teología. Enseñó teología en Bolonia y escribió varios comentarios sobre Sagrada Escritura y las "Sentencias” de Pedro Lombardo. En el capítulo general de Nápoles (31 de mayo de 1316) fue elegido ministro general y marchó en seguida a Asís dónde convocó un capítulo para considerar la revisión de las Constituciones de la orden. Regresando a Bolonia, emitió el documento, "Gravi qua premor" (21 de ago. de 1316), qué, junto con varias otras ordenanzas con respecto a la cuestión de la pobreza, indujo a Juan XXII a publicar la Bula, "Quorumdam exigit” (7 de oct. de 1317) cuyo propósito era explicar los decretos de Nicolás III, "Exiit qui seminat" (13 ago. de 1279) y de Clemente V, "Exivi de paradiso" (6 de mayo de 1312). Como afectaba al apartado principal de la regla franciscana, esta acción causó una no pequeña perturbación dentro de la orden. La Bula fue calurosamente protestada por Miguel y sus partidarios que reclamaron que, adoptando la pobreza estricta, en la que Miguel había insistido en sus cartas, estaban siguiendo el ejemplo y las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles. De este modo la controversia se convirtió finalmente en una cuestión de especulaciones teológicas: si era o no era consonante con la Fe católica afirmar que Cristo y los apóstoles no tenían propiedad alguna, individualmente o en común; y cuando en la famosa disputa de Narbona, en 1321, el inquisidor Juan de Beaune, exclamó que era herético, Berengario de Perpiñán lo declaró como dogma católica en perfecto acuerdo con los decretos de Nicolás III y Clemente V. La cuestión habida sido llevada ante Juan XXII, se hizo un gran esfuerzo por asentar la controversia distinguiendo entre el dominio y el simple uso, así ambas proposiciones, Cristo y los Apóstoles no tuvieron propiedades, es decir, dominio sobre propiedades, y Cristo y los Apóstoles poseyeron propiedades, es decir, uso de propiedades, fueran ciertas. En la Bula "Quia nonnunquam” (26 de marzo de 1322) el papa declaró que él únicamente pensaba en aclarar los decretos de sus predecesores y excomulgó a cualquiera que intentara interpretar equivocadamente el significado de la Constitución papal "Quorumdam exigit”. En junio del mismo año se convocó en Perugia un capítulo general de la orden y se decidió que afirmar que Cristo y sus apóstoles no poseyeron nada terrenal no sólo no era ninguna doctrina herética sino legítima y católica. Al mismo tiempo Bonagracia de Bérgamo fue comisionado para representar al capítulo ante la curia papal en Aviñón. La controversia continuó constante hasta que, en 1327, Miguel fue llamado ante el papa. Fingió estar enfermo y tardó; pero obedeció a una llamada posterior y se le prohibió por el papa, bajo pena de grave censura, dejar Aviñón. Así estuvo incapacitado para asistir al capítulo habido en Bolonia en mayo del año siguiente (1328); todavía, a pesar de su ausencia y la protesta del legado papal, fue reelegido ministro general, el capítulo juzgó que las acusaciones contra él eran insuficientes para privarlo de su cargo. Varios prelados y príncipes escribieron al papa en nombre de Miguel; pero antes de que estas cartas o el resultado del capítulo pudieran alcanzar Aviñón, Miguel, con Guillermo de Ockham y Bonagracia de Bérgamo, que también estaban retenidos por el papa en Aviñón, huyeron de noche (25 de mayo) en una galera les envió Luís de Baviera.

En Pisa, dónde fueron recibidos triunfalmente por los partidarios de Luís, se les unieron otros cismáticos, el ministro general publicó una apelación solemne al papa para un concilio (12 de dic. de 1328), lo anunció en la puerta de la catedral, y el día siguiente leyó a la multitud congregada un decreto del emperador Luís deponiendo a Juan XXII. El papa emitió la Encíclica "Quia vir reprobus", advirtiendo a los creyentes contra Miguel; y éste último contestó en sus "Ad perpetuam rei memoriam innotescat quod ego, Fr. Michael" (25 de nov. de 1330) y "Christianæ fidei fundamentum" en las que acusó al papa de herejía en las tres bulas, "Ad Conditorem Canonum", Cum inter nonnullos" y "Quia quorumdam". Éstas y "Litteras plurium magistrorum" y "Teste Solomone" que Miguel escribió en propia defensa, están contenidas en el Diálogo de Ockham. El capítulo general de París (11 de junio de 1329) que presidió el cardenal Bertrand, condenó la conducta y las escrituras de Miguel y todos los que tomaron parte con él contra Juan XXII; y eligió a Gerardo Eudes como ministro general de la orden. El siguiente año (1330) Miguel y otros cismáticos siguieron a Luís a Baviera. El capítulo de Perpiñán (25 de abril de 1331) expulsó a Miguel de la orden y lo sentenció a cadena perpetua. Durante los últimos años de su vida fue abandonado por casi todos sus simpatizantes, pero es probable que muriera arrepentido. Sus restos, con los de sus compañeros, Guillermo de Occam y Bonagracia de Bérgamo, yacen enterrados en Barfüsserkirche en Munich.

WADDING, Annales Minorum, ad an. 1316, nos. 3, 5, 10; ad an. 1328, nos. 6, 13, and passim; Scriptores Ordinis' Minorum, 259; MARCOUR, Antheil der Minoriten am Kampfe zwischen König Ludwig IV. von Bayern und Papst Johann XXII. (Emmerich, 1874); GUDENATZ, Michael von Cœsena (Breslau, 1876); Analecta Franciscana (Quaracchi, 1897), IV, 470, 487, 488, 509, 617, 704, 705.

STEPHEN M. DONOVAN. Transcrito por Douglas J. Potter Dedicado al Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María Traducido por Quique Sancho Dedicado al Hno. Luís Giner, o.f.m.