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Viernes, 3 de abril de 2020

Los Diez Mil Mártires

De Enciclopedia Católica

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En el Martirologio Romano hay dos días en los que se menciona a un grupo de diez mil mártires. El 18 de marzo: "En Nicomedia, diez mil mártires santos fueron puestos bajo la espada por la confesión de Cristo", y el 22 de junio: "En el Monte Ararat el martirio de diez mil mártires que fueron crucificados." La primera entrada, hallada en un antiguo martirologio Griego, traducida por el Cardenal Sirleto y publicada por H. Canisius, probablemente nota la veneración de una parte de aquellos que dieron sus vidas por Cristo al principio de la persecución de Dioclesiano, en el 303 (Acta SS, Marzo, II, 616). Que el número no sea una exageración, es evidente por Eusebio ("Hist. Eccl." VII,vi), Lactancio ("De morte prosecut.", xv). La entrada del 22 de junio esta basada en una leyenda (Acta SS., Junio, V, 151) que se dice fue traducida del Griego original (el cual no puede, sin embargo, ser hallado) por Anastasio el Bibliotecario ( que murió en el 886), y dedicada a Pedro, Obispo de Sabina (? Muerto en el 1221). La leyenda dice: Los Emperadores Adriano y Anoninus, marcharon a la cabeza de un gran ejército para suprimir la revuelta de los Gadarenes y la gente de la región del Eufrates. Encontrándose con un enemigo muy poderoso, todos huyeron, excepto 900 soldados. Luego de esto fueron convertidos a Cristo por la voz de un ángel, se volvieron hacia el enemigo y lo derrotaron completamente. Luego fueron llevados a la cima del monte Arat e instruidos en la fe. Cuando los emperadores oyeron de la victoria, enviaron por los convertidos para unirse en sacrificio a los dioses. Ellos rechazaron, y los emperadores llamaron a cinco reyes tributarios para que los ayudaran en contra de los rebeldes. Los reyes respondieron al llamado, trayendo un inmenso ejercito. A los Cristianos se les pregunto si querian rechazar su fe, y, como se negaron, fueron apedreados. Pero las piedras rebotaron en contra de los agresores, con este milagro, un millar de soldados se unió a los confesores. Aquí fue que el emperador ordenó crucificarlos a todos. La versión Española de la leyenda pone a los mártires Españoles, convertidos por San Hermolaus, un supuesto Obispo de Toledo. Muchas dificultades fueron creadas por la leyenda, contiene muchas inexactitudes históricas y detalles totalemente improbables. Los mártires no son dados por nadie antes Petrus de Natabilus, Obispo de Equilio en 1371. Los Griegos no los mencionan en Menæa, Menologium o Horologium, ni tampoco los Coptos o los Armenios. Surius los omitió en la primera y segunda edición de su "Vitâ Sanctorum". Henschenius el Bollandist, intento poner al grupo entre el Prâtermissi. Papebroeck solo lo admitió en el cuerpo de la obra bajo la autoridad de Radulfo de Rivo (Bibl. Patrum, XXVI, Leones, 1677, 298) y clasifica las actas como apócrifas, mientras Baronis toma su defensa (Annales Eccl., el anuncio un. 108, n.2). La veneración de los Diez Mil Mártires se encuentra en Dinamarca, Suecia, Polonia, Francia, España, y en Portugal. Las reliquias son reclamadas por la iglesia de San Vitus en Praga, por Viena, Scutari en Sicilia, Cuenca en España, Lisboa y Coimbra en Portugal.

DES VAUX, Les dix mille martyrs crucifiés sur le mont Ararat, leur culte et leurs reliques au pays au pays d'Ouche (Bellême, 1890); GROSSHEUTSCHI in Kirhenlex., s.v. Martyrer, zehntausend; WEBER, Die kath. Kirche in Armenien (Freiburg, 1903), 90.

FRANCIS MERSHMAN Transcrito por Lystia Sari Diyah Traducido por Alonso Teullet