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Viernes, 24 de enero de 2020

Joseph Jacotot

De Enciclopedia Católica

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Educador francés, nacido en Dijón (marzo, 1770); muerto en París (30 de julio, 1840). Estudió en la universidad de su ciudad natal, donde, a la edad de diecinueve años, fue nombrado profesor de Literatura Clásica. Después, desempeñó sucesivamente las cátedras de Métodos de las Ciencias (1796), Idiomas Antiguos (1797), Matemáticas Superiores (1803), Legislación Romana (1806), y Matemática Pura (1809). A uno de los miembros de la Casa de Representantes, durante los Cien Días, le expresó su preferencia por el Imperio, en el momento de la Segunda Restauración, y su hostilidad hacia los Borbones, lo que hizo necesario que dejara Francia. En Bélgica, enseñó privadamente en Mons (Bergen) y Bruselas y, en 1818, fue nombrado profesor de Idioma Francés y Literatura en la Universidad de Lovaina. La Revolución de 1830 le permitió regresar a Francia. Fue primero a Valenciennes, y en 1838 a París, esforzándose por propagar su método de enseñanza y trabajando por "la emancipación intelectual" de sus compañeros. Sus trabajos, bajo el título común de "Enseñanza Universal", son: "Lengua Materna" (Lovaina, 1822); "Lenguas Extranjeras" (Lovaina, 1824); "Música, Diseño y Pintura" (Lovaina, 1824); "Matemáticas" (Lovaina, 1828); "Derecho y Filosofía" (París, 1839). También escribió muchos artículos en el "Periódico de la emancipación intelectual”, publicado por sus dos hijos (1829-42), quienes también editaron sus "Mélanges posthumes" (París, 1841). Cuando Jacotot empezó a enseñar en Lovaina, no sabía ni flamenco ni holandés, mientras muchos de sus alumnos no podían entender el francés. Para superar esta dificultad les dio el texto francés y la traducción holandesa del "Telémaco" de Fenelón. Memorizaban algunas frases del francés y cuidadosamente las comparaban con el holandés, todos los días repetían lo que sabían y agregaban un poco más. Después de algún tiempo, Jacotot estaba sorprendido de su progreso, puesto que sin otra ayuda, habían dominado las reglas de ortografía y gramática y podían aplicarlas correctamente. Animado por este éxito, Jacotot pensó que había encontrado un método universal y que lo adaptaría a todas las ramas del conocimiento.

Este método reconoce la necesidad de los propios esfuerzos del estudiante y el trabajo adecuado de la reserva mental. También se esforzó por aplicar el principio de que todo el conocimiento se conecta si se sabe bien una cosa, es decir, conocerlo en todas sus conexiones, los suministros son la llave a un conocimiento más perfecto y extenso de otros asuntos. Le importa poco donde el estudiante empieza, o qué libro utiliza, con tal de que los beneficios sean satisfactorios. Generalmente, en lugar de empezar con los primeros elementos, Jacotot empezaría con algo complejo que el estudiante analizaría en sus elementos--comparando éstos, anotando sus similitudes y diferencias, y encontrando las reglas para si mismo. Entre el número de principios que resumen el método de Jacotot, podemos mencionar los siguientes: "Sepa bien algo, y siempre refiera todo lo demás a eso". "Todos podemos ser su propio maestro". "Todos podemos enseñar, y enseñar incluso lo que no sabemos". Más paradójicos son los dos axiomas que se dan como las bases de todo el método: "Todos los hombres son de igual inteligencia", es decir, las mismas ideas generales se encuentran en cada trabajo, y por consiguiente el hombre debe esforzarse por dominar bien una cosa y referirse todo lo que ya sabe.

Tales principios e incluso el método entero, pueden parecer exagerados, y es así que vehemente hubo momentos en que Jacotot los defendió, sin embargo, debe concedérsele que dan énfasis a unos puntos vitales: la necesidad del esfuerzo personal y la aplicación por parte del estudiante, la conexión más inmediata de todas las ideas, la necesidad de orden y método, y la importancia de la minuciosidad (profundización) en el conocimiento.

C.A. DUBRAY Transcrito por Christine J. Murray Traducido por L.E. Amado