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Domingo, 21 de abril de 2019

Godofredo de Bouillon

De Enciclopedia Católica

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Duque de la Baja Lorena y primer Rey de Jerusalén, hijo de Eustaquio II, Conde de Boloña, y de Ida, hija de Godofredo el Barbudo, duque de la Baja Lorena. Nació probablemente en Boulogne-sur-Mer en 1060 y murió en Jerusalén, el 18 de julio de 1100 (según un cronista del siglo XIII, nació en Baisy, en Brabante; ver Haigneré, Mémoires lus à la Sorbonne, París, 1868, 213). La historia de los primeros años ha sido distorsionada por la leyenda, según la cual mató con sus propias manos al anti-rey Rodolfo en la batalla de Moelsen (1080) y fue el primero en entrar en Roma después de que hubiera sido sitiada por Enrique IV (1084). Lo que sí parece seguro es que fue elegido como sucesor de su tío Godofredo el Jorobado, duque de la Baja Lorena, asesinado en 1076. Pero Enrique IV tomó Lorena, dejando a Godofredo solamente el marquesado de Amberes. Como vasallo del Imperio Alemán, Godofredo apoyó al ejército de Enrique IV en la Guerra de las Investiduras y siguió al emperador en su expedición a Italia contra Gregorio VII (1080-1084). Entretanto se vio obligado a regresar para defender sus posesiones que habían sido atacadas por el Conde de Namur y hacia 1089, Enrique IV le devolvió la herencia de Godofredo el Jorobado nombrándole Duque de la Baja Lorena. La autoridad del nuevo duque resultó extremadamente débil en oposición al poder feudal que le rodeaba. En aquellos tiempos todo el norte de Francia fue avivado por la encíclica de Urbano II que suplicaba a la nobleza de Flandes acudir a la Cruzada. Godofredo fue uno de los primeros en tomar la cruz junto con sus dos hermanos, Eustaquio y Balduino (1096) y con el fin de obtener recursos vendió o pignoró muchas de sus posesiones. Muchos nobles se pusieron inmediatamente bajo la misma bandera y alrededor del 15 de agosto de 1096 partió al mando de 10.000 caballeros y 30.000 soldados de a pie. Su ejército lo componía Valones y Flamencos "Nacidos en la frontera de las dos naciones y como él mismo hablando dos lenguas”, sirvió como enlace entre ellos y gracias a su autoridad apaciguó las peleas provocadas por la autoestima nacional de cada bando(Otto de Freisingen, Mon. Germ. Hist.: Script., XX, 250).

Los cruzados alcanzaron el valle del Danubio y en septiembre de 1096 llegaron a Tollenburch (Tulin, al oeste de Viena), en la frontera de Hungría donde, sabiendo el desastre que había acontecido a los seguidores de Pedro el Ermitaño. Antes de entrar en Hungría, Godofredo negoció con el rey Coloman el paso libre a través de sus dominios. Él mismo lo solicitó al rey quien lo recibió cordialmente pero retuvo al hermano de Godofredo, Balduino, como rehén junto con su esposa. Durante la marcha a través de Hungría (octubre de 1096), a pesar de que los habitantes les proveían de abundantes provisiones, los cruzados soportaron una estricta disciplina. Después de atravesar la zona segura, el ejército entró en el territorio del imperio bizantino. En Belgrado, Godofredo recibió una misiva del emperador Alejo I (Comneno), prometiéndole ayuda si los cruzados se refrenaban en su violencia. En Nish y en Sterniz (Sofía), obtuvieron del emperador abundantes provisiones y presentes. Después de una parada de ocho días en Philippopolis (26 de noviembre a 3 de noviembre), el ejército se dirigió a Adrianópolis (8 de diciembre) y marchó hacia el Helesponto. Aquí tuvo lugar el primer conflicto entre los cruzados y el gobierno imperial. Según Alberto d’Aix, Godofredo, a sabiendas que el emperador retenía como cautivo a Hugues, príncipe de Francia, exigió su libertad y a raíz de la negativa del emperador, saqueó los alrededores de Salabria (Selymbria). De hecho, el príncipe francés no estaba prisionero, pero Godofredo y su ejército llegaron a Constantinopla en actitud hostil (23 diciembre de 1096), siendo vigilados estrechamente por las tropas imperiales. Advertido contra el emperador, Godofredo se mantuvo alejado del palacio imperial.

Sin embargo, durante las Navidades, consintió en cruzar el Cuerno de Oro y entró en Pera (el 29 de diciembre). El principal deseo de Alejo era evitar la unión del ejército de Godofredo con el de Bohemundo, líder de los Normandos de Italia; Alejo albergaba la esperanza de inducir a Godofredo a jurarle lealtad para después enviar a su ejército a Asia. A lo largo del invierno Godofredo resistió las demandas imperiales. Finalmente, el 2 de abril de 1097 (la fecha dada por Ana Comnena es preferible al 13 de enero citada por Alberto d’Aix; ver Chalandon, "Alexis Comnène", 179), al acercarse Bohemundo, el emperador decidió actuar y cortó los suministros a los cruzados. Se sucedieron varios combates y, en contra de la información dada por Alberto de Aix, Godofredo debió ser derrotado. Ana Comnena nos informa que sólo entonces consintió en rendir homenaje al emperador con la promesa de restituirle cualquier posesión imperial que pudiese arrebatar a los infieles. Algunos días después el ejército de Lorena fue conducido a Pelekan en el Golfo de Nicomedia y a finales de abril se reunieron todos los líderes del cruzada. Godofredo parece haber actuado como pacificador induciendo a Raimundo IV de San-Gilles, Conde de Tolosa, a jurar fidelidad al emperador. Lejos de dirigir la cruzada, parece haber tenido una oscura participación en el sitio de Nicæa y en la batalla de Dorylæum (el 1 de julio de 1097).

Durante la travesía del Asia Menor fue herido de gravedad mientras cazaba. En el sitio de Antioquía acató las órdenes de Bohemundo y después de tomar la ciudad tuvo que abandonar el castillo que sus seguidores habían asaltado (julio de 1098). Camino hacia Jerusalén, mientras los otros peleaban, Godofredo se dirigió hacia Edesa, donde su hermano Balduino acababa de establecerse. Regresó de esta expedición en octubre de 1098 y antes de entrar en Antioquía, acompañado únicamente de doce caballeros, puso a la fuga a ciento cincuenta Turcos. Según la tradición repetida por Guibert de Nogent (Gesta, VII, 11), con un golpe de la espada partió en dos a un jinete turco de modo que su cuerpo cayó dividido en dos partes iguales. De regreso a Antioquía, participó junto a Roberto Courte-Heuse, Duque de Normandía, en el consejo de arbitraje organizado para reconciliar a Bohemundo y Raimundo IV de San-Gilles. Después del 23 de noviembre de 1098, un cierto número de cruzados abandonó Antioquía con Raimundo, pero Godofredo de Bouillon y Roberto, Conde de Flandes, iniciaron la marcha hacia Jerusalén a finales de febrero de 1099. Después de sitiar Gibel, el ejército principal se reagrupó ante Arka (el 12 de marzo), en Trípoli (el 13 de mayo), Beirut (el 19 de mayo), Cæsarea (el 30 de mayo) y llegaron a Jerusalén el 7 de junio.

Godofredo y su ejército participaron activamente en el sitio de la Ciudad Santa. Su campamento fue emplazado en la parte oeste. El 15 de julio 1099, alrededor de las nueve de la mañana, Godofredo y su hermano Eustaquio colocaron una torre móvil contra los muros y fueron los primeros en entrar en la ciudad. Como consecuencia de la subsiguiente masacre de musulmanes, Godofredo, pensando únicamente en su voto, se despojó de sus armas y, descalzo y en ropa interior, se dirigió a la muralla y fue a rezar al Santo Sepulcro. Los cruzados vieron pronto la necesidad de nombrar un nuevo rey para la conquista. Varios obispos ofrecieron la corona a Raimundo IV de San-Gilles, quien la rechazó, declarando "que el título de rey le parecía fuera de lugar en esa ciudad" (Raimond de Aguilers, Histor. Occid. Des Crois., III, 301). Roberto Courte-Heuse también fue propuesto y lo declinó en términos parecidos. Todos ellos rechazaron aceptar el cargo que la nueva realeza conllevaba. Finalmente, Godofredo resultó elegido por unanimidad y aceptó "por amor a Cristo" (el 22 de julio). Según las crónicas contemporáneas, rechazó usar la corona "por respeto a Aquel que había sido coronado en ese lugar con la Corona de Espinas". De hecho, parece que nunca ostentó el título de rey (el cual aparece solamente bajo sus sucesores) y se conformó con el de duque y Abogado del Santo Sepulcro.

Es probable que su manera de proceder fuese consecuencia de su respeto al clero, que observó la nueva conquista como propia de toda la cristiandad y alguno de ellos se mostró contrario a la elección de un rey (Raimond de Aguilers, Hist. Occid. Crois., III, 295). Godofredo parece que siempre se consideró como el protector de la Iglesia. No solamente realizó muchas donaciones que William of Tyre enumera desolado, no únicamente cedió un cuarto de Jaffa (Joppa), la ciudad de Jerusalén y la torre de David al patriarca Daimbert, sino que también consintió, al igual que Bohemundo, recibir la investidura del patriarca (William of Tyre, Historia, IX, XV). Godofredo fue enérgico a la hora de resolver las muchas dificultades que amenazaron el nuevo Estado, pero estaba destinado a sucumbir ante la enfermedad. El 12 de agosto de 1099, habiendo reuniendo las fuerzas cruzadas, obtuvo la victoria de Ascalón, preservando de esta manera Palestina de la invasión egipcia.

Reconstruyó la ciudad de Jaffa con la ayuda de los pisanos, que se convirtió en un puerto de llegada para los cruzados. Firmó un tratado de alianza con la flota Veneciana, acordando sitiar Acre, pero fue atacado por la plaga en Cæsarea, el 10 de junio. Después de una corta estancia en el hospital que él mismo había fundado en Jaffa, regresó a Jerusalén, donde murió el 18 de julio, habiendo nombrado a su hermano Balduino como su sucesor. Fue enterrado en la iglesia del Santo Sepulcro. La tumba de Godofredo fue destruida en 1808, pero en aquella época todavía pudo verse una gran espada que se decía haber sido la suya. La leyenda se expandió pronto; en los anales contemporáneos de la Primera Cruzada (Gesta Francorum, Raimond de Aguilers, Foucher de Chartres, Ana Comnena, etc.), es retratado como el modelo perfecto de Caballero Cristiano. Alto, de expresión agradable y de maneras tan corteses "que parecía más un monje que un caballero” (Roberto el Monje, Hist. Occid. Crois., III, 731), aunque en momentos de peligro mostraba un valor admirable. Como estricto Cristiano, era de los primeros en tomar la cruz, cumpliendo así su voto sin desviación alguna y aceptaba con gran coste personal la defensa de la nueva conquista. De esta manera aparece Godofredo en la historia. En el crónica de Albert d’Aix (m. 1120, edit. Hist. Occid. Crois., IV), muestra todavía una tendencia a colocar la figura de Godofredo en primer plano y a atribuirle, hasta cierto punto, la dirección de la cruzada. Albert d’Aix y Guibert de Nogent atribuyen a Godofredo hazañas épicas (Guibert de Nogent, Gesta, VII, 11). Cuando en el siglo XIII Jean d'Ibelin y Philip de Novara escriben el "Assises" de Jerusalén, se refirieren a Godofredo como un rey legislador y le atribuyen un código, las "Cartas del Santo Sepulcro", que nunca existió. De hecho, en aquella época y quizás ya desde el siglo XII, Godofredo de Bouillon se había convertido, como Roland y Arturo, en un héroe de las chansons de geste. Los trovadores le otorgaron un origen mítico, haciéndole descender del legendario “Rey del Cisne", cuyas hazañas le hacen repetir y, después de relatar los acontecimientos de su infancia, continúan sus aventuras hasta la toma de Jerusalén. Bajo Philip Augustus, Graindor de Douai reconstruyó los trabajos de cierto Ricardo el Peregrino y escribió una historia completa de esta cruzada: (1) "Elioxe", ed. Todd (Baltimore, 1889); (2) "Beatrix", ed. Hippeau (París, 1868); (3) "Antioche", ed. P. París (París, 1848); (4) "Jérusalem", ed. Hippeau (París, 1868); ver L. Gautier, "Bibliographie des chansons de gestes" (París, 1897). En el siglo XIV, todos estos poemas fueron recogidos bajo el título de "Roman du chevalier au Cygne" (ed. de Reiffenberg, Brussels, 1846-59).

BREYSIG, Gottfried von Bouillon vor dem Kreuzzüge en Westdeutsche Zeitschrift für Geschichte und Kunst, XVII; HAGENMEYER, Chronologie de la première croisade (París, 1902); IDEM, Epistulæ et chartæ ad historiam primi belli sacri pertinentes (Innsbruck, 1901); PIRENNE, Histoire de Belgique (Bruselas, 1901), I; VÉTAULT, Godefroy de Bouillon (Tours, 1874); BEYER, Vita Godefridi Bullionis (Marburgo, 1874); CHALANDON, Essai sur le règne d'Alexis Comnène (París, 1900); DODU, Histoire des institutions monarchiques dans le royaume latin de Jérusalem (París, 1894); CONDER, The Kingdom of Jerusalem (Londres, 1897); RÖHRICHT, Geschichte des Königreichs Jerusalem (Innsbruck, 1898); PIGEONNEAU, Le cycle de la croisade et la famille de Bouillon (París, 1877).

LOUIS BRÉHIER Transcrito por Gerald Rossi Traducido por Francisco M. Moreno del Valle