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Viernes, 23 de agosto de 2019

Girolamo Savonarola

De Enciclopedia Católica

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Nacido en Ferrara el 21 de septiembre de 1452, fallecido en Florencia el 23 de mayo de 1498. El reformador dominico venía de una antigua familia de Ferrara. De mucho talento, en lo intelectual, se dedicó a su estudio, especialmente filosofía y medicina. En 1474 en un viaje a Faenza, oyó un poderoso sermón pronunciado por un agustino sobre el arrepentimiento y resolvió renunciar al mundo. Enseguida lo llevó a cabo y entró en la orden de Sto. Domingo en Bolonia sin el conocimiento de sus padres. Sintiendo profundamente la extendida depravación de la época Renacimiento, como parece evidente en el poema “Sobre la Decadencia de la Iglesia”, que escribió en el primer año de su vida monástica, el joven dominico se dedicó con gran celo a las prácticas ascéticas. En el monasterio de Bolonia se le encomendó la instrucción de los novicios. Comenzó a escribir tratados filosóficos basados en Aristóteles y Sto. Tomás de Aquino.

En 1481 ó 1482 fue enviado por sus superiores a predicar en Florencia. En este centro del Renacimiento se opuso inmediatamente con gran energía a la vida pagana y frecuentemente inmoral que llevaban muchas clases de la sociedad y especialmente la corte de Lorenzo de Médicis.

Pero los sermones de Savonarola no impresionaban, ya que su método y modo de hablar resultaban repulsivos a los florentinos, aunque no por ello perdió su celo reformador. Predicó en otras ciudades de Italia durante los años 1485-89. En Brescia, 1486, explicó el libro de la Revelación y desde entonces cada vez estaba más y más imbuido de ideas apocalípticas sobre su época, el juicio de Dios que la amenazaba y la regeneración de la Iglesia que le seguiría. Al mismo tiempo ardía en celo por la salvación de las almas y estaba dispuesto a arriesgar todo para combatir al mal y extender la santidad de vida. En 1489 volvió a Florencia, que iba a ser el escenario de sus futuros trabajos, éxitos y caída final.

En agosto de 1490 Savonarola comenzó sus sermones en el púlpito de S. Marcos con la interpretación del Apocalipsis. Su éxito fue completo. Toda Florencia se arremolinaba para oírle, así que con sus sermones en la catedral iba adquiriendo un influencia creciente sobre el pueblo.

En 1491 fue nombrado prior del monasterio de S. Marcos. Manifestó sus sentimientos respecto al gobierno de Florencia al no presentarse a visitar a Lorenzo de Médicis, aunque los Médicis habían sido siempre generosos patrones del monasterio. Lorenzo no hizo caso y continuó con los beneficios, sin que la opinión del nuevo prior cambiara por ello. Savonarola comenzó inmediatamente la reforma del monasterio. S. Marcos y otros monasterios de Toscana estaban separados de la Congregación Lombarda de la Orden Dominicana y se formaron como congregación independiente en 1493, con la aprobación papal.

La vida monástica era de rígida observancia de la regla original. Savonarola, que era vicario-general de la nueva congregación daba ejemplo de vida estricta de auto mortificación. Su celda era pequeña y pobre, su vestido burdo, su comida simple y escasa. Los hermanos laicos eran obligados a aprender un oficio y los clérigos, al estudio constante. Muchos nuevos miembros entraron al monasterio, de 50 monjes que tenía S. Marcos, se llegó a 238, entre ellos algunos de las principales familias de la ciudad.

Mientras, Savonarola predicaba con ardiente celo y ganaba gran influencia. Sus seguidores le miraban y veneraban como un profeta. Sus sermones, sin embargo, no estaban libres de extravagancias y divagaciones. Sin temer a las consecuencias flagelaba la vida inmoral, la vanagloria, la búsqueda del placer de los florentinos, de manera que parte de ellos hicieron temporalmente contrición y volvieron al práctica de las virtudes cristianas: tanto sus sermones como toda su personalidad causaban una profunda impresión.

Atacaba agriamente a Lorenzo de Médicis como promotor del arte pagano, y tirano de Florencia, de vida frívola. Aunque no se puede probar con absoluta certeza, se dice que Lorenzo llamó al duro predicador para pedirle consuelo espiritual en su lecho de muerte. Savonarola puso como condición que Lorenzo devolviera las libertades a Florencia, cosa que no hizo.

Desde 1493 Savonarola habló con violencia creciente contra los abusos de la vida eclesiástica, contra la inmoralidad de una parte del clero, sobre todo contra la vida inmoral de muchos de los miembros de la Curia romana, hasta contra el portador de la tiara, Alejandro VI, y contra la maldad de principies y cortesanos. Anunciaba, en términos proféticos el juicio de Dios que se acercaba y el del vengador que impondría la reforma de la Iglesia. Por vengador quería decir Carlos VIII, rey de Francia, que había entrado en Italia y avanzaba hacia Florencia. Las denuncias de Savonarola contra los Médicis produjo ahora resultados: Pedro de Médicis, hijo de Lorenzo, odiado por su vida inmoral y por su tiranía, fue expulsado de la ciudad con su familia.

El rey francés, a quien Savonarola había visitado a la cabeza de una embajada de florentinos, en Pisa, entró en la ciudad. Una vez que el rey partió, se estableció una nueva constitución, una especie de democracia teocrática, basada en los principios políticos y sociales que el monje había proclamado. Cristo era considerado el Rey de Florencia y protector de sus libertades. El gobierno de la ciudad se confió a un gran consejo como representante de todos los ciudadanos, y la ley de Cristo había de servir de base de la vida social y política.

Savonarola no intervino directamente en la política y en los asuntos del estado, pero sus ideas y sus predicaciones eran el criterio de la autoridad. Se regeneró la vida moral de los ciudadanos: mucha gente llevaba al monasterio de S. Marcos los artículos de lujo, las cartas de juegos, ornamentos, pinturas de mujeres bellas, los escritos de los poetas paganos etc., donde eran quemados públicamente.

Una hermandad fundada por Savonarola para la gente joven animaba a llevar una vida piadosa entre sus miembros. Los domingos, algunos miembros de esta hermandad iban de casa en casa a lo largo de las calles para llevarse dados y barajas, para exhortar a los casados que vestían de forma lujosa y para que las jóvenes abandonasen los ornamentos frívolos. De hecho era una policía de la moralidad, que además llevaba a cabo su trabajo espiando y fomentando la delación. Los principios del severo juez de la moral se imponían en la vida práctica de forma muy extremada.

El éxito hizo que los sermones de Savonarola fueran cada vez más atrevidos. Florencia debía convertirse en el punto de partida de la regeneración de Italia y de la Iglesia, y solicitaba constantemente la intervención de Carlos VIII para la reforma interior de la Iglesia, aunque las ideas extravagantes y la vida relajada del monarca de ninguna manera le hacían apto para tal tarea.

Estos esfuerzos de Savonarola le llevaron a entrar en conflicto con Alejandro VI. El papa, como todas las ciudades italianas y sus príncipes, excepto Florencia, estaba en contra de la política del francés. Más aún, Carlos VIII le había amenazado con convocar un concilio contra él, lo que le llevó a considerar aún más dudoso el apoyo de Florencia al rey francés, por la influencia de Savonarola. Como además el predicador dominico cada vez predicaba con más violencia contra el papa y la Curia, el 25 de julio de 1495, un Breve papal ordenaba a Savonarola en virtud de la obediencia, que fuera a Roma a defenderse defenderse en el asunto de las profecías que se le atribuían. Savonarola se excusó por motivos de salud y por los peligros que le amenazaban. Otro Breve del 8 de septiembre prohibió predicar al dominico y el monasterio de S, Marcos devuelto a la Congregación Lombarda. En su respuesta del 29 de septiembre, Savonarola trató de justificarse y declaró que respecto a su predicación siempre se había sometido al juicio de la iglesia. En un nuevo Breve del 16 de octubre escrito con gran moderación, se retiraba la unión de S. Marcos a la Congregación Lombarda, se juzgaba con suavidad la conducta de Savonarola pero se mantenía la prohibición de predicar hasta que se realizase su vindicación en Roma.

Mientras tanto, Savonarola había subido de nuevo al púlpito el 11 de octubre para levantar a los florentinos contra Pietro de Médicis y el 11 de febrero la Señoría de Florencia ordenó al dominico que predicara de nuevo. Savonarola comenzó de nuevo sus sermones el 17 de febrero siendo injustificablemente desobediente a la autoridad eclesiástica. En los sermones de Cuaresma fustigó violentamente los crímenes de Roma con lo que levantaba más la excitación en Florencia.

Había una amenaza de cisma y el papa volvió a intervenir. El 7 de noviembre de 1496 los monasterios dominicos de Roma y de Toscana se organizaron en dos congregaciones, siendo su primer vicario el Cardenal Caraffa. Aún entonces rehusó obedecer Savonarola y volvió a predicar durante la Cuaresma de 1497 con una violencia sin control contra la iglesia de Roma. El 12 de mayo de 1497 fue excomulgado. El 19 de junio publicó la carta “Contra la excomunión” como si fuera fraudulenta y trató de demostrar que el juicio contra él era nulo.

Los embajadores florentinos en Roma intentaron probablemente evitar más medidas papales, pero fue inútil porque Savonarola se puso más desafiante .A pesar de su excomunión, celebró misa en Navidad y distribuyó la sagrada comunión. Más aún, sin hacer caso de un edicto arzobispal, comenzó a predicar de nuevo el 11 de febreros de 1498 en la catedral para demostrar que las sentencias contra él eran nulas. Aún en estas circunstancias el papa trató de obrar con amabilidad, si el obstinado monje se sometía, pero en vez de hacerlo, siguió desafiante y se puso a convocar un concilio contra al papa. Escribió cartas a los dirigentes de la cristiandad urgiéndoles llevar a cabo su plan, lo que no era del todo imposible debido a la alianza de los florentinos con Carlos VIII.

En Florencia misma, la oposición a Savonarola se fortaleció y un opositor franciscano se ofreció a someterse a una ordalía por fuego para probar que Savonarola estaba equivocado. El no quería aceptar el reto pero algunos de sus ardientes seguidores entre los dominicos querían aceptarlo. El Juicio de Dios debía tener lugar el 7 de abril de 1498, ante una multitud. Todo estaba listo para la prueba, pero no se realizó por lo que la gente se volvió contra Savonarola. Hubo asaltos al monasterio de S. Marcos y Savonarola junto con un miembro de la orden, Domenico da Pescia, fueron apresados. Los delegados papales, el general de los dominicos y el obispo de Lérida fueron enviados a Florencia para asistir al juicio. Aún existen las actas del procedimiento, que, sin embargo, fueron falsificadas por el notario. Se torturó a los prisioneros.

Los seguidores de Savonarola disminuyeron completamente. El 22 de mayo de 1498, Savonarola y otros dos miembros de la orden fueron condenados a muerte “por los enormes crímenes de los que eran convictos”. Fueron ahorcados el 23 de mayo y sus cuerpos quemados.

Al principio Savonarola estaba lleno de celo, piedad y sacrificio personal para la regeneración de la vida religiosa. Su fanatismo, obstinación y desobediencia le llevó a ir contra esas virtudes. No fue hereje en materia de fe. La erección de su estatua en Worms al pie de Lutero como reputado “precursor de la Reforma” está totalmente injustificada. Entre sus escritos debe mencionarse "Triumphus Crucis de fidei veritate" (Florencia, 1497), su principal obra, una apología de la cristiandad "Compendium revelationum" (Florencia, 1495); "Scelta di prediche e scritti", ed. Villari Casanova (Florencia, 1898); "Trattato circa il Reggimento di Firenze", ed. Rians (Florencia, 1848); Otras cartas fueron editadas por Marchese en el "Archivio. storico italiano", App. XIII (1850); poemas editadas por Rians (Florencia, 1847). El "Dialogo della verita" (1497) y quince sermones fueron puestos más tarde en el Índice.


Bibliografía: DELLA MIRANDOLA, Vita Savonarolae, ed. Quétif (Paris, 1674); BURLAMACCHI, Vita del Fra G. Savonarola, ed. Mansi (Lucca, 1761), GHERARDI, Nuovi documenti e studi intorno a Gir. Savonarola (2nd ed., Florence, 1887); VILLARI, Storia di Girl. Savonarola (3rd ed., 2 vols., Florence 1898); CAPPELLI, Fra. G. Savonarola e Notizie intorno al suo tempo (Modena, 1869); PROCTER, Il domenicano Savonarola e la Riforma (Milan 1897); FERRETTI, Per la causa di Fra Gir. Savonarola (Milan, i897) ; PASTOR, History of the Popes, ed. Antrobus, V (St. Louis, 1902), passim; IDEM, Zur Beurteilung Savonarolas (Freiburg, 1898); LUOTTO, Gir. Savonarola (Florence, 1897) ; SCHNITZER, Quellen u. Forschungen zur Gesch. Savonarolas, I-III (Munich, 1902-), IV (Leipzig, 1910); OLSCHKI, Bibliotheca Savonaroliana (Florence, 1898); RYDER Essays (London, 1911), s. v.. HOGAN, A Great Reformer -- Fra Gir. Savonarola in Irish Eccl. Record (Dublin, July, 1910); LUCAS, Fra Girolamo Savonarola (2nd ed., London, 1906); O'NEIL, Jerome Savonarola (Boston, 1898); IDEM, Was Savonarola really excommunicated? (Boston, 1900).


Traducido por Pedro Royo