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Domingo, 7 de junio de 2020

Fausto de Riez

De Enciclopedia Católica

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Obispo de Riez (Rhegium), en la Galia meridional (Provenza), el más conocido y distinguido defensor del Semipelagianismo, nacido entre 405 y 419, y de acuerdo a sus contemporáneos Avituss de Viena y Sidonius Apollinaris, en la isla de Bretaña; fallecido entre 490 y 495. No se conoce nada, sin embargo, de su vida temprana o de su educación. Algunos piensan que era un abogado pero que debido a la influencia de su madre, famosa por su santidad, él abandonó los afanes seculares mientras aún era un hombre joven y entró en el monasterio de Lérins. Allí fue pronto ordenado al sacerdocio y debido a su extraordinaria piedad fue escogido (432) para ser la cabeza del monasterio, sucediendo a Máximo quien se había convertido en Obispo de Riez. Su carrera como abad duro alrededor de veinte o veinticinco años durante los que adquirió una alta reputación por sus maravillosos dones como predicador improvisador y por su severo ascetismo. Después de la muerte de Máximo se convirtió en Obispo de Riez. Este ascenso no produjo ningún cambio en su manera de vivir; continuó sus prácticas ascéticas, y frecuentemente volvió al monasterio de Lerins a renovar su fervor. Fue un celoso defensor del monaquismo y estableció muchos monasterios en su diócesis. A pesar de su actividad en cumplimiento de sus deberes como obispo, participó en las discusiones teológicas de su tiempo y se hizo conocido como un severo oponente del Arrianismo en todas sus formas. Por esto, y además, se dice, por su opinión, expresada abajo, de la corporeidad del alma humana, incurrió en la enemistad de Euric, Rey de los Visigodos, quien había ganado la posesión de una gran porción del la Galia Meridional, y fue desterrado de su sede. Su exilio duró ocho años, tiempo durante el cual fue ayudado por leales amigos. A la muerte de Euric reasumió sus labores en la dirección de su diócesis y continuó allí hasta su muerte. A través de su vida Fausto fue un inflexible adversario de Pelagio, a quien llamaba Pestifer, e igualmente decidido en su oposición a la doctrina de la Predestinación a la que calificaba “errónea, blasfema, pagana, fatalista y conducente a la inmoralidad”. Esta doctrina en su más repulsiva forma había sido expuesta por un presbítero llamado Lúcido y fue condenada por dos sínodos, Arles y Lyón (475). A pedido de los obispos que componían estos sínodos, y especialmente de Leoncio de Arlés, Fausto escribió el trabajo, "Libri duo de Gratiâ Dei et humanae mentis libero arbitrio", en el cual refutó no solamente las doctrinas de los Predestinarios, sino tambíen las de Pelagio (P.L., LVIII, 783). El trabajo estaba desfigurado, sin embargo, por su decidido Semipelagianismo, por varios años fue amargamente atacado y condenado por el Sínodo de Orange en 529 (Denzinger, Enchiridion, Freiburg, 1908, no. 174 sqq. - old no. 144; PL.L., XLV, 1785; Mansi, VIII, 712). Además de este error, Fausto sostenía que el alma humana es en cierto sentido corpórea, que solamente Dios es puro espíritu. La oposición a Fausto no fue completamente desarrollada durante su vida y murió con una bien merecida reputación de santidad. Su propio rebaño lo consideraba un santo y erigió una basílica en su honor. Fausto escribió también: "Libri duo de Spiritu Sancto" (P.L., LXII, 9), erróneamente atribuido al diácono Romano Paschasio. Su "Libellus parvus adversus Arianos et Macedonianos", mencionado por Genadio, parece haber desaparecido. Su correspondencia (epistulae) y sermones se pueden encontrar mejor en una excelente edición de los trabajos de Fausto de Engelbrecht, "Fausti Reiensis praeter sermones pseudo-Eusebianos opera. Accedunt Ruricii Epistulae" in "Corpus Scrip. eccles. lat.", vol. XXI (Viena, 1891).


PATRICK J. HEALY

Transcripto por Gerald M. Knight

Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi