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Jueves, 28 de enero de 2021

Dominique-Jean Larrey

De Enciclopedia Católica

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Cirujano militar francés, Barón, nació en Baudain, Altos Pirineos, en julio de 1766; murió en Lyons, el 25 de julio de 1842. Sus padres eran tan pobres que solamente pudo cursar la educación primaria gracias a la bondad del párroco de su pueblo. Tras la muerte de su padre, con tan solo 13 años de edad, el muchacho fue enviado junto a su tío, el Dr. Oscar Larrey, cirujano de renombre en Toulouse. La habilidad quirúrgica de la familia había quedado establecida por su hermano mayor, Charles François Hilaire Larrey, cirujano reconocido y autor de obras sobre la materia. A los veintiún años, el más joven de los Larrey marchó a París, y después de una brillante oposición ingresó en la armada.

Más tarde llegó ser discípulo de Dessault. En 1792 se alistó en el ejército y al año siguiente organizó las ambulancias volantes (ambulance volante), un cuerpo de cirujanos y enfermeros que iban al combate con los soldados y les atendían de sus heridas en el campo de batalla en el propio frente. Por ello, fue nombrado Cirujano Jefe y acompañó a Napoleón en su campaña de Egipto. Llegó a ser uno de los preferidos de Napoleón por su sentido del deber. Se distinguió no solo por sus cuidados a los heridos durante y después de la batalla sino también por su preocupación por la salud de las tropas en todo momento. Amigos o enemigos recibían por igual la misma esmerada atención.

Napoleón le otorgó el título de Barón en el campo de batalla de Wagram en 1809 por su acreditado valor. Fue herido en Austerlitz (1805) y en Waterloo (1815). Aportó numerosas invenciones, ingeniosas e importantes, en el campo de las operaciones y avances significativos en cirugía clínica. Sus observaciones médicas y sobre la sanidad de los ejércitos en campaña no son ciertamente menos valiosas. Algunas de sus sugerencias sobre medicina y cirugía siguen todavía vigentes. “Si alguna vez los soldados erigen una estatua, debería ser al Barón Larrey, el hombre más virtuoso que jamás he conocido” dijo Napoleón. Tiene dos monumentos, uno erigido en 1850 en el patio del hospital militar de Val-de-Grâce, París, y otro en el hall de la Academia de Medicina. El cirujano americano Agnew dijo de él: “Como cirujano era prudente pero resuelto y rápido; tranquilo y dueño de si mismo ante cualquier emergencia; pero pleno de sensibilidad y de ternura. Ocupa entre los médicos militares el mismo lugar que Napoleón entre los generales, el primero y más grande”. Su adhesión a su profesión solamente fue superada por su patriotismo.

Después del exilio de Napoleón, privado de sus dignidades y honorarios, rechazó abandonar su patria a pesar de las peticiones que tuvo por parte del Emperador de Rusia y de Pedro I de Brasil para hacerse cargo de sus ejércitos con un elevado rango. Una de sus mayores alegrías al final de sus días fue el reencuentro con el abate de Grace, su preceptor de la infancia, por el cual sentía auténtica veneración. Sus obras han sido de estudio obligado para los cirujanos de todas las naciones durante el siglo XIX. Sus trabajos más importantes son: “Relation historique et chirurgique de l’expedition en Egypte et en Syrie” (Paris, 1803), traducida al inglés y al alemán; “Clinique chirurgicale dans le camps et hopitaux militaires”; “Surgical Memoires of Campaigns: Russia, Germany, France” (Philadelfia, 1832); “Chólera Morbos, Md-moire” (Paris,1831)

La principal fuente de información sobre su vida la constituyen sus propias obras. Agnew, Barón Larrey (Philadelfia, 1861); Werner, Larrey, Ein Lebensbild (Berlín, 1885). Recientemente se han reeditado en Francia sus memorias (2005)


James J. Walsh Transcrito por Michael J. Breen Traducido por Daniel Gutiérrez Carreras