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Martes, 19 de noviembre de 2019

Cynewulf

De Enciclopedia Católica

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Está fuera de discusión que un tal Cynewulf haya escrito ciertos poemas anglosajones que han perdurado hasta hoy día, pues el autor los rubricó con su nombre deletreado en letras rúnicas que pueden ser leídas de manera que tengan sentido en el contexto del poema. No obstante, no se sabe con certeza quién fue este Cynewulf. A pesar de enérgicas expresiones en contra, existen razones suficientes para identificarlo con Cynewulf, Obispo de Lindisfarne, aunque el Profesor A. S. Cook de Yale aboga por un cierto Cynulf, un clérigo cuya firma se adjunta a los Decretos del Concilio de Clovesho en el 803, y quien pudo haber sido un sacerdote de la Diócesis de Dunwich. De cualquier modo, se ha demostrado en forma concluyente que la razón principal del Profesor Cook para rechazar la hipótesis relacionada con el obispo, a saber, la supuesta dependencia de algunos de los poemas de Cynewulf del "De Trinitate" de Alcuino, escrito alrededor del 802, carece de fundamento. (Véase C. F. Brown en Pub's of Mod. Lang. Ass'n. of N. Am., XVIII, 308.) Dejando de lado las conjeturas, nuestro único conocimiento cierto sobre Cynewulf se deriva de lo que él nos dice de sí mismo en los cuatro pasajes rúnicos. Había recibido dones en un salón entre escenas de jarana, lo que puede significar que en su juventud había sido una suerte de cantor ambulante o juglar. Fue convertido, y desde entonces se dedicó al canto sagrado, pero ahora en la vejez todavía temía el castigo de los pecados del pasado. Cuatro poemas, "Christ", "Elene", "Juliana" y "Fates of the Apostles" pueden atribuirse a Cynewulf con seguridad en virtud de las signaturas rúnicas. El "Christ", preservado en el "Libro de Éxeter", el único manuscrito que lo contiene, es una celebración de tres temas: el Advenimiento de Cristo, la Ascensión, y su Segunda Venida en el día del Juicio. Como en todos los otros poemas, el autor muestra dotes literarias del más alto orden, y evidentemente, por su conocimiento de escritores anteriores, en especial de San Gregorio, debe haber sido un hombre de considerable erudición. En el "Christ", parafrasea varias de las antífonas del Magnificat en la liturgia de Adviento, conocidas como "Antífonas 'O'" o "Antífonas Mayores", y al hacerlo, introduce pasajes de magna belleza que respiran la devoción más intensa hacia Nuestra Bienaventurada Señora (cf. II. 33-49, 71-103, etc.), y que difieren poco en sentimiento del tono de versos como los de Lydgate, seiscientos años después. El poema también encierra una notable recomendación (II. 1307-1326) de la práctica de la confesión. "Juliana", también preservado hasta nosotros en el "Libro de Éxeter", es una versión poética de las Actas del martirio de Santa Juliana. El "Elene", junto con los mencionados luego, se conoció recién en 1836, al descubrirse el Libro de Vercelli, un manuscrito anglosajón en prosa y verso, que por alguna razón desconocida llegó hasta Vercelli en Italia. "Elene" es generalmente reconocido como la obra maestra de Cynewulf. Contiene una narrativa basada en leyendas latinas antiguas sobre el descubrimiento de la verdadera cruz por Santa Elena. "Fates of the Apostles" es un fragmento importante, al conectar a Cynewulf, que lo firma, con el poema relacionado "Andrea" en el mismo manuscrito. Este, consecuentemente, es asignado a Cynewulf por la mayoría de los entendidos, aunque Knapp, uno de sus editores (Boston, 1906), lo considera el trabajo de un imitador y posible discípulo de Cynewulf. De las obras restantes que las conjeturas atribuyen a este poeta, el hermoso "Dream of the Rod" es la más importante. Algunos versos aparentemente derivados de esta alegoría y grabados sobre la famosa Cruz de Ruthwell han suscitado gran controversia respecto de la antigüedad del monumento y la autoría del poema. Otros escritos dudosos atribuidos a Cynewulf son "Guthlac", "Phoenix" y ciertas adivinanzas del "Libro de Éxeter". Es indudable que, a menos que alguna nueva evidencia salga a la luz, la paternidad literaria nunca podrá ser clarificada.

HERBERT THURSTON Transcrito por Paul Knutsen Traducido por Emilce S. Fékete