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Martes, 19 de febrero de 2019

Crónica de la Orden de la Merced en América: Informe histórico y exacta noticia

De Enciclopedia Católica

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Su Serenísima Majestad Fernando de VI de España y las Indias
Excelentísimo Señor Virrey Antonio Manso de Velasco, Conde Superunda
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Informe histórico y exacta noticia verdadera de las misiones y conquistas espirituales [de que] fueron los primeros apostólicos obreros los religiosos del real y militar orden de Nuestra Señora de la Merced, Redención de Cautivos, desde el descubrimiento de la América e Indias Occidentales hasta estos tiempos. Dirigida al rey nuestro señor don Fernando Sexto, rey católico de las Españas y emperador de las Indias, por su orden y despacho de nueve de julio de mil setecientos cuarenta y siete años.

Este rescrito real y su contenido se lo hizo saber al muy reverendo padre provincial de [la provincia de Lima] del real y militar orden de Nuestra Señora de la Merced, Redención de Cautivos, maestro fray Manuel Serrano, calificador del Santo Oficio, doctor teólogo en la Universidad de San Marcos y examinador sinodal del arzobispado de Lima y del obispado de Trujillo, [en] carta de veinte y dos de noviembre de mil setecientos cuarenta y [nueve] años, el excelentísimo señor don Joseph Manso de Velasco, conde de Superunda, del Consejo de Su Majestad, caballero del Orden de Santiago, teniente general de los Reales Ejércitos, virrey, gobernador y capitán general de los reinos del Perú, Tucumán y Chile, cuyo tenor de la dicha (roto...) es el siguiente:

[Orden comunicada por el excelentísimo señor virrey conde de Superunda al padre provincial de la Merced de la provincia de Lima]

[Reverendo Padre: habiendo] el rey, por despacho de nueve de julio de setecientos [cuarenta] y siete, ordenado se le dé puntual relación de todas las reducciones, conversiones y misiones de estos dominios, con expresión de los sujetos que se emplean en la conversión de los infieles, para poder en su cumplimiento dar toda aquella exacta noticia que conviene y es necesaria, se hace indispensable ocurrir a vuestra paternidad para que se me remita una muy formal de todos los religiosos de su jurisdicción que se hallan empleados en tan santo ministerio, cuantos pueblos tienen formados, en qué lugares, qué número tendrá cada uno de habitadores y sus costumbres y naturaleza y que tiempo ha que se fundaron, con la mayor individualidad, como espero del celo de vuestra paternidad y su respetuosa atención a todo lo que cede en servicio de Su Majestad. Dios guarde a vuestra paternidad muchos años. Lima 22 de noviembre de 1749. El conde de Superunda. Al reverendo padre provincial de la Merced de la provincia de Lima.

[Informe]

Excelentísimo Señor:

Recibí la carta de vuestra excelencia con la más respetuosa atención de mi rendida obediencia, debida al carácter y soberana representación de vuestra excelencia y correspondiente a su dignísima persona, a su cristiano y político ejemplo, y al celo tan notorio y fervoroso del servicio de ambas majestades,/ divina y humana, las que tienen a vuestra excelencia exaltado en estos reinos sobre las ondas de este peruano [sic] índico glo[bo] terráqueo; haciendo vuestra excelencia, con su recta, suave, mansa y pacífica conducta, que estos mares tengan nuevamente el agradable renombre de pacíficos y que esa tierra del puerto del Callao se haya abierto y tendido hacia afuera, sobre las mismas aguas del mar que lo ciñe: claro y muy antiguo origen del título de vuestra excelencia, fundando, superior a ellas, ese vecindario y hermosa población de Buenavista [sic], con su presidio militar esforzado y vigilante. Es Proscopio, grave autor, lo que he expresado, muy ajeno de que sea lisonja (1).

Este informe histórico en nombre de mi provincia, unidos todos los religiosos a su prelado superior, va por manos de vuestra excelencia a los pies del rey, nuestro señor, como a nuestro soberano, padre, patrón y fundador por gloriosos ascendientes, desde ahora quinientos treinta y un años, [para] que Su Majestad se sirva hacer recuerdo de los servicios que esta religión ha hecho a Dios; a María Santísima, su Madre y nuestra, desde su milagrosa aparición, canonizada por la Sede Apostólica; a la Iglesia Católica Romana; y a los señores reyes de Aragón, de Castilla y de las Indias. No es mi intención representar los servicios de mi sagrada religión en los demás reinos de la [monarquía, sino] en los pueblos de esta gentilidad, a quienes hicieron [con su predicación, con su] lealtad de pechos españoles y con la debida gratitud a sus fundadores, padres y patronos que estos Indios gentiles [dispersos y cuyos ángeles estaban disipados], se uniesen a un dominio, al de Dios y [del] rey, y fuesen pueblos [de labios electos], para con un sólo hombro servir a [ambas] majestades (2).

Respondida así la carta, con estas cortas y nunca significativas expresiones de la voluntad y veneración que profeso a vuestra excelencia: con su licencia, empezaré el informe y exacta noticia que se sirve ordenarme, en que será preciso difundirme para decir (aunque no puede ser cabalmente), lo mucho que desde el descubrimiento de estas Indias Occidentales trabajaron, en lo espiritual de su conquista y reducción a la fe, con nuestros religiosos mercedarios; suplicando a vuestra excelencia, con eficaz ruego, se sirva por su piadosa y cordial devoción a Nuestra Madre Santísima y a su religión sagrada, que vaya adjunto con este informe de vuestra excelencia, que será más impulsivo en la benignidad y real clemencia de Su Majestad, para que mire con agradables ojos a esta su sierva real y militar familia, a estos sus hijos y clientes, que sin duda, para esta dignación amorosa, los tiene en su benigno corazón, como ellos en sus pechos por escudo sus reales armas y [bla]sones. Todo esto y mucho más, en señal de gratitud. Guardamos en eterna memoria, con los rescritos de los señores reyes de Aragón y de Castilla, de cuyo Patronato Real escribió un libro de folio entero el maestro fray Mariano Rivera, dedicado al señor Felipe Quinto, de gloriosa memoria.

El informe histórico y verdadera y exacta noticia, para su mayor claridad y cronológica distinción de tiempos, va dividido en párrafos.


Paleografía del Dr. Fernando Armas Medina

Transcripción: José Gálvez Krüger