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Miércoles, 22 de mayo de 2019

Congregación de los Misioneros de San Carlos Borromeo

De Enciclopedia Católica

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Fundada por Juan Bautista Scalabrini, obispo de Piacenza, Italia (f. el 1 de junio de 1905); aprobada en principio por León XIII en un Breve fechado el 25 de noviembre de 1887; constitución definitivamente aprobada por un decreto de la Sagrada Congregación de la Propaganda, el 3 de octubre de 1908. La oportunidad de proveer a las necesidades espirituales - y también, en cierto grado, a las temporales - de emigrantes Italianos a América fue forzosamente impuesta al obispo Scalabrini por el patético espectáculo de un gran número de tales emigrantes esperando en la gran estación de ferrocarril de Milán. Actuando sobre esta inspiración, y animado por el Cardenal Simeoni, entonces cardenal Prefecto de Propaganda, el obispo adquirió en Piacenza una residencia que él convirtió en “La Institución Apostólica Cristóbal Colón”, formando allí una comunidad de sacerdotes que iba a ser el núcleo de una nueva congregación.

Esta congregación, que iba en adelante a ser conocida como los “Misioneros de San Carlos Borromeo”, iba a ser gobernada por un superior-general, dependiente de la Congregación de Propaganda; su objetivo era mantener la fe y la práctica Católicas entre los emigrantes italianos en el Nuevo Mundo, y “asegurar cuanto fuera posible su bienestar moral, civil, y económico”; proporcionar sacerdotes para los emigrantes, así como los comités de personas que debían dar buenos consejos y la dirección práctica necesitada por los italianos pobres recientemente llegados a puertos extranjeros; establecer iglesias, escuelas, y hogares misioneros en las varias colonias italianas en Norte y Sudamérica, y entrenar a las juventudes para el sacerdocio. Los miembros de la congregación prometen obediencia a sus superiores en la congregación y a la jerarquía eclesiástica.

Siete sacerdotes y tres hermanos laicos del instituto del Obispo Scalabrini, dejaron Italia el 12 de julio de 1888, de los cuales dos sacerdotes y un hermano laico fueron enviados a Nueva York, cinco sacerdotes y dos hermanos laicos lo fueron a varias partes del Brasil. En esta ocasión, Cesare Cantú, el famoso historiador italiano, dirigió al obispo de Piacenza algunas palabras memorables de congratulación, pidiendo licencia para agregar a la bendición del obispo a los misioneros que salían que “los rezos de un viejo hombre que admira un valor y una abnegación tan lleno de humildad”. Una bienvenida ya había sido asegurada a estos primeros misioneros de la congregación por una carta de recomendación (el 1 de junio de 1888) de León XIII dirigida a los obispos americanos.

Inmediatamente después de su llegada en Nueva York permitieron a los nuevos misioneros obtener un sitio favorable en Calle Centro, donde había una colonia de italianos, y en un a corto plazo fue abierta una capilla; poco después de esto fue abierta la iglesia de la Resurrección en la Calle Mulberry; finalmente, un edificio en la calle de Roosevelt, que había sido un lugar de adoración protestante, se convirtió en propiedad de los padres de la misión que la transformaron en la iglesia de San. Joaquín, la primera iglesia especialmente italiana en la Diócesis de Nueva York. La sociedad de San. Rafael (véase Sociedades de Ayuda al Emigrante) fue organizada en la isla de Ellis. El buen trabajo desde entonces se esparció rápidamente a través del continente. Los Estados Unidos y el Canadá entonces (1910) contenían 21 iglesias parroquiales, además de varias capillas, servidas por la congregación; en el Brasil los padres tenían a cargo 13 iglesias parroquiales, la mayoría con escuelas adjuntas, y 2 importantes orfanatos. Las dos provincias (Oriental y Occidental) de la congregación en los Estados Unidos contaban con 45 sacerdotes y 3 hermanos laicos, mientras que la sola provincia de Brasil contaba con 35 sacerdotes y 5 hermanos laicos.

Escrito por Victor Cangiano

Transcripto por Recker Tony.

Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi.