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Lunes, 9 de diciembre de 2019

Beata Kateri Tekakwitha

De Enciclopedia Católica

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(También conocida como Beata Catalina Tegakwitha/Takwita.)

Virgen India de la tribu de los mohicanos a la que se conoce como “El lirio de los Mohicanos” y la “Genoveva de la Nueva Francia”. Nació en Canadá en 1656, según algunos estudiosos en el Castillo de las Tortugas en Ossernenon y según otros en el pueblo de Gandouge. Falleció el 17 de abril de 1680 en Caughnawaga, Canadá. Su madre era una algonquina cristiana que había sido capturada por los iroques y liberada por el padre de Tekakwitha, a quien también dio un hijo.

Cuando Tekakwhitha tenía unos cuatro años, sus padres y su hermano murieron de la viruela y la niña fue adoptada por sus tías y un tío que era el jefe del Clan de las Tortugas. Aunque tenía la cara marcada de viruelas, había perdido mucha visión y era muy reservada y tímida; sus tías empezaron muy pronto a planearle un matrimonio, ante cuya perspectiva Tekakwhitha se estremeció de aprensión cuando se hizo algo mayor.

En 1667 los misioneros jesuitas Fremin, Bruyas y Pierron, que acompañaban a los diputados mohicanos a Quebec para firmar la paz con los franceses, se hospedaron en casa del tío de Tekakwhita. Entonces fue cuando la joven entró en contacto con el cristianismo pero, aunque su corazón rápidamente aceptó la fe, todavía no solicitó el bautismo.

Al cabo de cierto tiempo el Clan de las Tortugas se trasladó a la orilla norte del Río Mohwk y construyó su “Castillo” en el lugar que actualmente ocupa la ciudad de Fonda. Ahí entre frenéticas escenas de masacre, libertinaje e idolatría, Tekakwhitha llevaba una vida de remarcable virtud, propia no solo de una cristiana sino de una virgen cristiana, pues una y otra vez rechazaba cualquier oferta de matrimonio con firmeza y decisión, pese al riesgo que esto suponía para su seguridad.

Cuando la joven tenía dieciocho años, el Padre Jacques de Lamberville llegó al lugar para hacerse cargo de una misión que incluía al clan de las Tortugas, y ante la devota solicitud de Tekakwhitha, la bautizó. A partir de ese momento la muchacha practicó su religión abiertamente sin miedo alguno a la tremenda oposición de la que era objeto. Llegó un momento en que la casa de su tío dejó de ofrecerle suficiente protección y unos indios cristianos la ayudaron a escapar hacia Caughnawaga en el golfo de San Lorenzo.

Allí se instaló en la cabaña de Anastasia Tegonhatsihonga, india cristiana que, al igual que el resto del pueblo y los misioneros franceses, quedó impresionada por la extraordinaria santidad de Tekakwitha. El nivel de sus mortificaciones era extremo, Chauchtiere dice que en la plegaria alcanzaba la más perfecta unión con Dios. Tras su muerte el pueblo desarrolló inmediatamente una gran devoción por ella. Eran muchos los peregrinos que acudían a visitar su tumba en Caughnawaga, en 1884 el Reverndo Clarence Walworth mandó erigir un monumento junto a su sepultura; los Concilios de Baltimore y Québec tienen solicitada su canonización.


[El 22 Junio de 1980, fue beatificada por el Papa Juan Pablo II; su fiesta se conmemora el 14 de julio.

BLANCHE M. KELLY Transcrito por Mary and Joseph P. Thomas En memoria de Eugene LaBombard Traducido por Susanna Alonso-Cuevillas