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Miércoles, 5 de agosto de 2020

Alfons Magnien

De Enciclopedia Católica

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Educador de los clérigos, nacido en Bleymard, en la Diócesis de Mende, en Francia, el 9 de junio de 1837; murió el 21 de diciembre de 1902. Fue un estudiante de los clásicos en Chirac, además de haber estudiado filosofía y teología en Orleáns (1857-1862). Se distinguió por tener talentos brillantes y por ser noble. Llegó a ser afiliado a la Diócesis de Orleáns en respuesta a pedido de Msr. Dupanloup.

En el seminario desarrolló una vocación sulpiciana; pero el obispo hizo posponer el cumplimiento de su deseo; le empleó dos años más luego de su ordenación en 1862, en el cargo de profesor del seminario preparatorio de la Chappelle-Sr-Mesmin. Luego llegó a ser, bajo la supervisión de sus superiores sulpicianos, profesor en Nantes (1864-65) y profesor de teología y de la Santa Escritura en Rodez (1866-69).

En el otoño de 1869, el Padre Magnien principió a trabajar en Baltimore, lo que le hizo ser un padre muy reconocido en Estados Unidos. Se reveló en Santa María, como un profesor innato, primero en el curso de filosofía, y luego en la enseñanza del dogma de la Santa Escritura. Parecía solamente disfrutar cuando accedía completamente a las partes substanciales del conocimiento y por ello de la verdad.

Luego de la muerte del Dr. Dubreul, superior del seminario, en 1878, el Padre Magnien fue nombrado para la sucesión. Como superior del Seminario de Santa María durante un cuarto de siglo, Magnien ejerció una gran influencia en la formación de los clérigos estadounidenses. Tenía muchos dones para la realización de su trabajo al cual parecía predestinado.

En medio de la fortaleza d su carácter, fue siempre un sacerdote, dedicado a la Iglesia y con supremo interés en la religión. Habló ante los seminarios y con abundancia de corazón, además del completo conocimiento de la vida. Se sintió en la Iglesia siempre como en casa.

Hablar diariamente sobre tópicos espirituales sin llegar a estar cansado de ello es una tarea muy difícil para muchos hombres; solamente unos pocos podían estar a la altura de los logros del Padre Magnien. En la administración de su oficina, nada fue estrecho o en desorden. Sabía las condiciones que tenía el país. En los días últimos de su vida indicaba: “He confiado en mucha gente y hubo ocasiones en que fue decepcionado, engañado; pero aún cuando hubiese confiado menos, de todas maneras el engaño se hubiese presentado”.

Lo caracterizaron siempre los sentimientos de generosidad y de sabiduría, en ello radicaría el secreto de su influencia. El Padre Magnien fue amado y tratado con reverencia. Tenía grandes afectos, y disgustos, pero estos últimos no fueron causa de que llegara a extremos de comportarse injustamente. Su personalidad contribuyó, en no menor grado, al crecimiento y a la prosperidad del Seminario de Santa María.

Bajo su administración se fundó el Colegio de San Agustín en la Universidad Católica, Washington, se dedicó a reclutar vocaciones para San Sulpicio. Sus habilidades como hombre de la Iglesia y como teólogo se revelaron en el Tercer Consejo Plenario de Baltimore.

En medio de toda su vida, su consejo sabio fue buscado frecuentemente y fue altamente valuado por muchos miembros de la jerarquía, y fue como un padre para muchos de los clérigos. Frecuentemente predicó. En San Luis, en 1897, tuvo los síntomas de una enfermedad que le castigaría durante años.

Unos meses más tarde fue a París para tener tratamiento; tuvo una peligrosa operación y regresó a su posición en Baltimore. Su salud, sin embargo, nunca volvió a ser la misma y luego de dos o tres años se comenzó a sentir notablemente débil. En el verano de 1902 prácticamente ya no podía desempeñar muchas actividades.

Nunca se podrá decir en toda la extensión, todo el bien que le trajo a la Iglesia en Estados Unidos. Con todo amor y veneración, puedo decir que durante más de un cuarto de siglo, él fue para mí un amigo lleno de afecto y devoción, un consejero hábil y sabio.

DONAHUE, Sermon preached on the day of the funeral; LEBAS, Lettre circulaire à l'occasion de la mort de M. Magnien; FOLEY, Very Rev. Alphonse L. Magnien in The Catholic World (New York, March, 1903), pp. 814-822; Bulletin Trimestriel des Anciens Elèves de S. Sulpice (1903), pp. 160-169; Very Rev. A. L. Magnien, A Memorial.

JAMES CARDINAL GIBBONS. Transcripción de Douglas J. Potter Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes Dedicado al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María