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Viernes, 30 de octubre de 2020

Studia Limensia Capítulo V: La Plaza Mayor, y las tres plazas ceremoniales de Ciudad de los Reyes

De Enciclopedia Católica

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 Cor, 3, 9.
 Lucrar con la graciaXXXXXXX
 Jn. 19, 11. <<Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba<<. Sal.  2, 10: <<Y ahora, reyes, comprended, corregíos, jueces de la tierra. Servid a Yahveh con temor>>. Cfr. Ef. 6.
 Entiéndase “seráfico”, como hombre de altísima doctrina, y elevadísima espiritualidad.
 [5] Jn. 5 . Cristo cura al paralítico.
 [6]Cuya riquísima simbología veremos en el Capítulo VI
 [7]Lc 2 41-51.
 [8] Credo de Nicea,
 [9] Elordui, Fray Vicente. El Espíritu de la Iglesia en la administración del Sacramento de la Penitencia Madrid, 1808, Imprenta de don José Collado.
 [10] Mt. 7,6.
 [11] Revestíos con la Armadura de la Fe. <<Induite vos arma Dei ut possitis stare adversus insidias diaboli". quia non est nobis conluctatio adversus carnem et sanguinem sed adversus principes et potestates adversus mundi rectores tenebrarum harum contra spiritalia nequitiæ in cælestibus propterea accipite armaturam Dei ut possitis resistere in die malo et omnibus perfectis stare, state ergo succincti lumbos vestros in veritate et induti loricam justitiæ"
 [12] Se denomina <<oriente>> al brillo de las perlas más finas y exótica.
 [13] Entendida como refugio seguro y asilo. Los limeños se refugiaron y clamaron a la Virgen de las Mercedes. Confirma este sentido de refugio el relato de Colombo. (Cfr.) Colombo, Felipe. Vida del siervo de Dios V.P. Fray Gonzalo Diaz de Amarante . 
  [14] Oraeus, Heinrich, 1584-1646. Aereoplastes theo-sophicus, sive, Eicones mysticae : rarâ solertiâ, ac sagacitate singulari effictae, eaqu[ue] aere incisae .Frankfurt, 1620. <<Triunfo>> como tema pictórico, está asociado a la Escatología. Triunfo de la Eucaristía, Triunfo de la Pura y Limpia Concepción, Triunfo de las Órdenes Misioneras, Triunfo de San Francisco, Triunfo de Santo Domingo, Triunfo de San Ignacio, etc, Las pinturas virreinales, basadas en este modelo, presentan a la imaginación del espectador, la Apoteosis Triunfal de la Iglesia de Cristo y sus Misterios;  de los Santos y los Mártires. Triunfo absoluto de la Caridad. Donde el Maligno y los malos o bien tiran de los carros, o son aplastados bajo sus ruedas. 
 [15] Cfr. Melendez, Juan. Tesoros verdaderos de las Yndias en la historia de la gran prouincia de san Iuan Bautista del Peru' ... por el maestro F. Iuan Melendez natural de Lima. 1643.
 [16] Lo mismo que en la pintura del robo de la Eucaristía.
 [17]  En estricto sentido, los conventos son ciudades, dentro de la Ciudad, Están ordenadas a un fin. Tienen jerarquías y Reglas que las gobiernas. Cuentas con todos los medios necesarios para una subsistencia autónoma. Templo, Escuela, Escritorio, Refectorio y Dormitorio, y Cementerio. Huertos, Jardines, Graneros, establos y corrales. Tanques, cisternas y aljibes. Talleres, fraguas y molinos, y tierras de labranza.
 [18] Fiat mihi secundum verbum tuum.
 [19] Cfr. Gaume, Catecismo de Perseverancia. Exposición  histórica, dogmática, moral, luitúrgica, apologética, filosófica y social. Barcelona, 1857. Librería Religiosa. En varios lugares.
  [20] Instrucciones de la Fábrica y Ajuar Eclesiástico.
  [21] Sanchez-Concha Barrios, Rafael. Santos y Santidad en el Perú Virreinal. Vida y Espiritualidad, 2004.
 [22] Mâle, Emile. L'art religieux après le concile de Trente. París. Collin, 1932.
 [23] Interián de Ayala, Juan.  El pintor christiano, y erudito, ó Tratado de los errores que suelen cometerse freqüentemente en pintar, y esculpir las Imágenes Sagradas. Madrid 1782.
 [24] Pacheco, Francisco. Arte de la pintura: su antiguedad y grandezas. Sevilla, 1649.
 [25] Arcos festivos y túmulos funerarios.
 [26] Dice el sitio web <<Espiritualidad Ignaciana>>: Esta breve expresión forma parte del argot de la espiritualidad ignaciana, sobre todo en el contexto en el que Ignacio estructura la oración en los Ejercicios. Con ella se indica el primer preámbulo de las meditaciones de la Primera Semana y el segundo preámbulo de las contemplaciones de la Segunda Semana. En los Ejercicios la  “composición de lugar” es asociada siempre a la “vista imaginativa” con la cual el ejercitante se prepara a realizar su ejercicio espiritual, constituyendo así uno de sus elementos originales. Pero hay que procurar no confundir este ejercicio de la imaginación con el que se hace cuando se contempla el cuerpo explícito  de la oración pues Ignacio la presenta como paso previo al mismo. En los preámbulos la función de la imaginación es dar un cuadro de referencia sensible al desarrollo del ejercicio espiritual… Se trata de dar “cuerpo” al contenido del ejercicio. Es como si el ejercitante, que sabe el contenido de su contemplación, le pusiera con la imaginación un marco concreto, sensible colocándose él mismo en el interior de su creación subjetiva, como parte integrante de la escena, teniendo así un punto de referencia concreto para el desarrollo de su oración. En la estructura de la oración ignaciana no hay que ver la “composición de lugar” como un simple medio sino como un recurso positivo para ser utilizado creativamente en la realización del fin propuesto en cada ejercicio. No hay que olvidar que va siempre unida a la gracia particular que se pide en cada ejercicio. Siendo fiel al preámbulo que contiene el ejercicio de la “composición de lugar” el ejercitante lo que hace es “encarnar” su oración, para evitar que se convierta en algo etéreo y sin referencias a la realidad.
 [27] De estos nos ocuparemos en el Capítulo VII.
 [28] Libera me de ore leonis. Silua de sufragios, declarados, alabados y encomendados para comu[n ...
 [29] Lo que se llama el Pan de la Palabra.
 [30] Sal 118.
 [31] Jn 6, 52.
 [32] Jn 6, 55.
 [33] San. 2, 19.


 [34] Por definición, la "caríatide" es una columna ornamentada, con forma de figura de mujer, cuyos atavíos están raídos. Recuerda el castigo impuesto a la ciudad de Carias, vejando a sus mujeres principales, a las que se hizo ataviar y enjoyar antes de emprender el viaje como prisioneras. Atavíos y joyas que fueron perdiendo debido a las asperezas del viaje. Reducidas a la esclavitud, se las condenó a las labores más penosas. Por eso, en el Erecteón, se las representa como columnas. Significando que han de soportar el peso divino por toda la eternidad.
 [35] Atlas, según la Mitología griega, es un Titán que fue condenado a soportar eternamente la bóveda celeste, al final de la Titanomaquia.
 [36] Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. En propiedad la cita corresponde únicamente a Cristo, pero por atribución, a cualquier hijo de Dios.
 [37] Mt 11, 29.
 [38] Fiat.
 [39] Oraeus, Heinrich. Aeroplastes theo-sophicus, sive eicones mysticae. 1620.
 [40] Currus Israel, et auriga ejus, ducens hominem Christianum per ..., 1717.
 [41] Mc, 7, 31. Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Efatá”, que significa: “Ábrete”. Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
 [42] Is, 53, 4. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
 [43] Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame.Sangre de Cristo, embriágame.Agua del costado de Cristo, lávame.Pasión de Cristo, confórtame.¡Oh, buen Jesús!, óyeme.Dentro de tus llagas, escóndeme.No permitas que me aparte de Ti.Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe.Por los siglos de los siglos. Amén.
 [44]Sal. 19,21; 22,15 y 21,16. Mc 15,23.
  [45]Sal. 50, 9. Asperges me, Domine hyssopo et mundabor. Lavabis me, et super nivem dealbabor. Miserere mei, Deus, secundum magnam misericordiam tuam. 
 Gal 4, 10. Donec formetur in vobis Christus
 [47] Es decir, Cristo-Niño Inca, Cristo-Niño Sacerdote, Cristo-Niño Sacerdote. Nos ocuparemos de estas representaciones en el Capítulo XXXXXX, dedicado a la Agricultura Espiritual.
 [48]Jeroglífico de la Encarnación del Verbo. Que se hizo igual a nosotros, excepto en el pecado.
 [49] Alude a los esfuerzos y trabajos de Cristo, desde su Gloriosa Natividad. La Vida de Cristo fue <<Cruz Perpetua, y Meritoria, desde su primer aliento, hasta la expiración que dio cumplimiento a las Escrituras.
 [50] Jeroglífico de San Bautista, precursor de Cristo.
 [51]Jeriglífico de la Eucaristía.
 [52] Jeroglífico de las dignidades de las órdenes Religiosas, Curas de Almas, y miembros de la jerarquía
 [53] Laudes regiae
 [54] Jeroglífico del demonio y sus servidores. Dijo Fray Vicente de Valverde en Cajamarca: ¡Santiago, Ataquen, el Inca está hecho un Lucifer! El grabado que muestra al Inca Atahualpa en Cajarmarca, debe ser entendio como la milicia pagana que va a  enfrentarse a la milicia cristiana, que mandaba el esforzado, valiente y cristianísimo capitán, don Francisco Pizarro. <<Atabalipa, cum magna pompa in Caxamalcam  ingreditur. [FALTA INDICAR EL NOMBRE DEL GRABADO]
 [55] Flp  21,10.
 [56] El Tabernáculo, indica la Presencia de Dios. Sus elementos fundamentales son una tienda o tabernáculo, es decir, una casa portátil donde Dios acampa, un arca concebida como depósito del libro de la alianza y trono para Dios, y, finalmente, un altar para los sacrificios.
 [57] Corona y espinas serán mencionadas en Capítulo <<Agricultura espiritual>>
 [58] Niñito Jesús, Infante glorioso: Mercedes te pido como a Rey poderoso. (Oración popular)
 [59] Lc.20, 25.
 [60] Mt 22, 37-29
 Alfalfa espiritual parea los borregos de Jesucristo
 [62] Alvarado, Antonio. El Arte de Bien Morir. Camino y guía del camino de la Muerte. Navarra 1515.
 [63] Despertador christiano de sermones doctrinales sobre particulares assumptos. Madrid, 1687.
 [64] Giralt, Bartholeme.  Reloj de la Buena muerte: que señala a sus congregantes las horas con las meditaciones y constituciones. 1711
 [65]Alvarado, A. Arte de bien morir. 1615.
 [66]Tema muy repetido en la iconografía peruana. Sobre el sufragio de las Almas del Purgatorio, consúltese: Jungmann, Joseph Andreas. BAC. 
 [67] Enterrar a los difuntos y tener sepulcros para el depósito de los cadáveres y huesos, ha sido la mayor solicitud entre todas las gentes. En todas las naciones ha sido éste el mayor cuidado; porque siempre se ha tenido en grande estimación y honra el enterrar los difuntos, y por deshonor y castigo de justicia, y censura eclesiástica el no enterrarlos. La acostumbre es antiquísima, y empezó con nuestros primeros padres. En la ley natural y en la ley escrita nos lo enseña la Sagrada Escritura. El patriarca Abraham compró un campo para enterrar a su mujer Sara; Jacob mandó a su hijo José, que llevara sus huesos a Palestina, y los colocara en el sepulcro de su padre. En la ley escrita el mismo Dios, por manos de ángeles, hizo enterrar el cuerpo de Moisés en el valle de la tierra de Moab a la falda del Monte Febor; por lo que se ignora su sepulcro. David encargó muchísimo a Jabés Galaad que los cadáveres del rey Saúl y de su amado hijo el príncipe Jonatán se les diera sepultura con la mayor honra y estimación. Tobías, con riesgo de su vida, daba sepultura a los difuntos en su casa. Judas Macabeo mandaba hacer honras a los soldados que morían en campaña, aplicándoles copiosos sufragios y oraciones. Degollado el Bautista, los Discípulos tomaron el cuerpo y le dieron sepultura, como afirma San Mateo.  Se dice sepulcro o sepultura porque es un lugar cóncavo, en el que se colocan y esconden los huesos de los difuntos. Santo Tomás de Aquino dice que se dice sepultura para que el horror y hedor de los muertos sea visible a los vivos, y crean que de allí han de resucitar en el día del Juicio. Lo mismo es decir sepulcro que sepultado. También se llama monumento a la sepultura, porque sale del verbo Moneo, que significa avisar, y es el despertador que avisa y mueve el entendimiento para que no olvide la muerte. En un cementerio católico todo habla de los dogmas y la doctrina de la Iglesia: el plano, la arquitectura, el decoro de las tumbas y las alegorías. Los sepulcros que han sido hechos de mármol y se adornan con esculturas se llaman semisepulchrum y son aquellos que por fuera parecen muy blancos, formados de mármoles y alabastros pero por dentro están llenos de huesos, polvo, ceniza y gusanos. Sirven para que aquellos que los miren contemplen con horror y desengaño en qué paran las dignidades y grandezas del mundo. Hay sepultura eclesiástica cuando, cogiendo un cadáver, se lleva a aquel lugar elegido y bendito para aquel cuerpo; o sea tierra firme de la Iglesia, o bóveda o carnerario, que todo quiere decir Erario o archivo de huesos, juntando a esto los ritos, ceremonias, preces y oraciones, las que son de utilidad al alma del difunto y de consuelo a los vivos, por ser hechas y determinadas, dichas y cantadas por los Ministros de Dios, que son sus sacerdotes; y aquellas piadosas almas, que acompañan al difunto, una de las obras de misericordia más aceptada por Dios. Es muy antigua la costumbre de cantar Salmos, Oficio y Misa por los difuntos. El orar por los difuntos se remonta a la muerte del Papa San Marcelino, porque el Santo Papa San Marcelo I, que fue su sucesor en el pontificado, mandó juntar todos los presbíteros y diáconos, llevando luces y cantando himnos, le dio honorífica sepultura, celebrándole aquellas pompas cuanto debidas exequias. Se dicen exequias porque se derivan del verbo exequior, que significa ir siguiendo; porque siguen las exequias la voluntad que dispuso el difunto, el modo con que quiere ser enterrado, los sufragios, limosnas y Misas que dispuso por su alma.

El Ritual Romano dispone la forma en que deben ser enterrados los muertos. Así lo practica la Iglesia. Se va con Cruz levantada a buscar el cadáver, o en donde vivía o en la capilla llamada Depósito que hay en las Iglesias, diciendo en voz baja el Salmo Miserere, Llega el preste donde está el cadáver, y rociándole con el hisopo, que tendrá agua bendita, dice la Antifona: “Si iniquitates”. Entona el clero el Salmo “De profundis”, y concluido, repite el Clero; “Si iniquiatates”. Concluido el verso dice el preste la antífona Exultabunt Domino. Entona el clero el Salmo Miserere. Concluidos éste, se repite e verso “Exultabunt Domino”. Luego se dice tres veces el Kyrie eleison, seguido del Paternoster, mientras se rocía con agua bendita el cadáver. Luego se recita la oración “Desu cui propium est miserere, etc”. Se canta la Misa “in die obitus”, y concluida, se dice aquella oración tan humilde: “Non intrés in judicium cum servo tuo Domine”. Luego se canta el Libera me Domine. Al Pater Noster se rocía con agua bendita y se inciensa el cadáver. Dicha la oración pronuncia el Preste la antífona “Ego sum”. Se repite tres veces el Kyirie eleison; dice el Preste el Pater noster, y en el ínterin se reza, se rocía el cadáver con agua bendita, se le inciensa, se le echa tierra y luego la oración. Estos son los ritos con los que la Iglesia entierra los difuntos, y todo contiene muchísimos misterios.

 [68] Conviene hablar aquí del Cementerio General de Lima, que a pesar de sus vestimentas neoclásicas, tiene un cuerpo doctrinal barroco. En apretada síntesis el que precede, era el resumen del imaginario de la muerte de todo aquel que iba al Cementerio General de Lima, bien para ser inhumado, bien para inhumar. La memoria del Presbítero Matías Maestro, es motivo de denuestos y desprecios por los amantes del Barroco, especialmente para los "críticos" de arte, los "especialistas" y plañideras de una herencia que no se ha recibido. La madeja se embrolla en la cuestión estilística y el discurso se detiene ante la incapacidad de percibir lo evidente, especialmente notorio para los que se postulan “cultores de la forma y lo estético”. Perciben el cambio, pero no atinan a decir en que consiste. Hay una obsesión por la casuística y el detallismo puntual, que cierra, en lugar de abrir el abanico de las posibilidades analíticas, que es el que nos suministra los detalles generales que permiten las explicaciones Presenciamos, pues, el paso del Cristianismo místico, teatralizado y sensibilizado del barroco al Cristianismo racionalizado, austero y sobrio del neoclásico, fruto de la Ilustración española.

La visión teatral del Mundo Barroco, sus paradigmas, sus formas, su retórica, sus alegorías y demás instrumentos, o se volvieron caducos o resultaron ineficaces respecto del fin al que servía. En lo que toca “lo Eterno”, la Doctrina no cambió porque no podía, entonces, ni puede, hoy cambiar, porque pertenece a Cristo que no cambia. Sin embargo, hubo un cambio en la percepción de lo Sagrado, y una mudanza en la manera en que se vivía la Fe. La concepción del espacio sagrado, que atribuimos a San Carlos Borromeo, integraba en un mismo lugar, de manera ideal, la Iglesia en Purgatorio (las bóvedas de enterramiento), la Iglesia militante, (las naves y deambulatorios), y la Iglesia triunfante (la celebración de los Sagrados Misterios sobre las aras de altares. Dicho de manera sencilla, la arquitectura sacra era sinónimo de la prefiguración celestial expresada en gigantesco retablos de simbolismos concatenados y de primorosa factura.

Por eso, aun cuando fuese por motivos sanitarios y de necesidad pública, se vio con horror sacrílego la clausura de las bóvedas sepulcrales de las iglesias conventuales y parroquiales, y se reaccionó con manifiesto desacato a la orden de inhumar a los difuntos en las lindes de la ciudad, en un predio vecino al pepinal de Ansieta. Desobediencia que duró cerca de una década La construcción del cementerio de Lima es un buen ejemplo del ideal de bienestar general que imperaba en aquellos tiempos. Hasta fines del siglo XVIII prevalecía la costumbre de inhumar los cadáveres en el suelo consagrado; es decir, en las criptas de las iglesias capitalinas. Esto suponía un grave problema, ya que se calcula que, para entonces, la ciudad contaba con 60 mil habitantes. De más está decir que el temor a una epidemia perturbó siempre la tranquilidad de las autoridades. Este temor fue la principal motivación para impulsar la construcción de la necrópolis. En esta obra, Matías Maestro, por comisión del Virrey Fernando de Abascal y Sousa, desplegó todo su talento, todo su sentido de las proporciones y de la elegancia, y su fina percepción del simbolismo y la alegoría, tal como sugiere el conjunto que formaban los jardines, los corredores y la capilla, hoy desaparecida. Digamos de paso que, a pesar de ser una medida del todo recomendable, la inauguración del Panteón parecía condenada a no realizarse, debido a que los limeños se mostraban renuentes a enterrar a sus muertos en un suelo sin bendecir, a la usanza de los gentiles. Para vencer estos escrúpulos se bendijo el terreno, y se procedió a inhumar los restos del arzobispo González de la Reguera que hasta entonces reposaban en la cripta de la Catedral, y cuyo deceso se habría producido tres años antes. Las hueseras del subsuelo de Lima, se denominaban campo santos o dormitorios, porque así como los fieles vivieron unidos a la luz del Evangelio, querían que sus cadáveres estuviesen en la muerte, unidas sus cenizas en el mismo lugar o dormitorio, pues todos esperan “despertar” en el día de la resurrección. La interpretación del simbolismo de nuestro Cementerio General, no ofrece mayor dificultad: la simetría y proporcionalidad de su planta es indicativo de la igualdad ante la muerte. La única del diseño original y el eje que vertebra el diseño, no son sino la Puerta y el Camino estrecho que conduce al cielo. La necrópolis y su capilla central aluden a la Casa de Dios, que consta “de muchas moradas”. Cristo yacente en el sepulcros dice que nosotros también hemos de esperar en ese jardín sepulcral, como Él lo hizo. La celebración de la sagrada Eucaristía, al pie de esta estatua, remedia la ausencia de Cristo en el lugar, como lógica consecuencia de desarticular los espacios sagrados antiguos. Debía quedar claro que los difuntos de Lima no quedaban desamparados de los sufragios de la Iglesia; por eso se inhuma ahí al Arzobispo Reguera, fallecido años atrás en olor de santidad. Las urnas cinerarias, que rematan los cuarteles, tomadas del mundo clásico, nos recuerdan que quedaremos reducido a polvo, ceniza y nada, volviendo a la materia de la que fuimos creados. Las lámparas votivas, alegorizan la vida que se apaga poco a poco La trompeta del juicio, la guadaña de Saturno, y el reloj de arena en el frontis de, en que también se lee “Beneficencia con los vivos y con los muertos, es una versión resumida del Memento Mori: <<Al final de tus días serás examinado en el Amor, juzgado y absuelto por tus obras de misericordia>>. En el frontis están igualmente presentes Adán y Eva, cuya desobediencia y pecado introdujo la muerte en el mundo, deuda que pagamos al expirar. El obelisco proyectado- hoy desaparecido- que desde la Antigüedad es conmemorativo o recordatorio, nos dice que la vida del hombre debe estar enfilada y apuntada hacia el cielo, de lo contario no tiene sentido haberla vivido terrenalmente, como nos lo dice este emblema.