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Sábado, 26 de septiembre de 2020

Diferencia entre revisiones de «Studia Limensia Capítulo III: Las murallas de la Ciudad de los Reyes, y su relación con los Arcángeles Arcabuceros»

De Enciclopedia Católica

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Los Ángeles, convierten en munición y metralla el Fuego del Amor divino. Así, vencen al maligno y encienden a los corazones más fríos.[*]
 
Los Ángeles, convierten en munición y metralla el Fuego del Amor divino. Así, vencen al maligno y encienden a los corazones más fríos.[*]
  
El Ángel es un enviado. Es un Mílite celeste que acude en auxilio del Mílite terrestre. Esta afirmación nace de la comparación de los atributos iconográficos de ambos.Tal como la armadura se adecua a los contornos del cuerpo del “mílite cristiano”, la muralla de la Ciudad de los Reyes debe adecuarse al objeto que es materia de protección y custodia: el Sagrado Corazón de Jesús y los corazones imitativos de sus ciudadanos. En ese sentido, el limeño debe ser considerado un Cristícola.
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El Ángel es un enviado. Es un Mílite celeste que acude en auxilio del Mílite terrestre. Esta afirmación nace de la comparación de los atributos iconográficos de ambos.Tal como la armadura se adecua a los contornos del cuerpo del “mílite cristiano”, la muralla de la Ciudad de los Reyes debe adecuarse al objeto que es materia de protección y custodia: el Sagrado Corazón Eucarístico, que reina desde la Iglesia del Sagrario. El limeño, bien puede ser considerado un Cristícola.
  
 
No hay soldado sin armadura, ni soldado que no pertenezca a un ejército, ni combate sin enemigo; ni asedio sin Plaza Fuerte, Real o Alcázar que se defienda; como tampoco hay nave que maree sin vela y sin gobernalle, menos aún sin puerto para atracar y fondeadero para ancorar."La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa", decía Francisco de Quevedo. Por eso decimos que es la Iglesia es militante. La victoria sobre los Moros en Lepanto, y a la puertas de Viena dejaron una huella ostensible en la Pintura virreinal, dando una renovada atención a Santiago Matamoros y al tema pictórico de la Nave Mística de la Iglesia latina. El tema del atraque de la Nave de la Iglesia en puerto seguro es visto místicamente, siglos después por san Juan Bosco, que la ve atracando entre las columnas hercúleas e inconmovibles de la Sagrada Eucaristía y de la Inmaculada Concepción, que como sabemos, eran los afanes defensivos del Alcázar Místico limano.
 
No hay soldado sin armadura, ni soldado que no pertenezca a un ejército, ni combate sin enemigo; ni asedio sin Plaza Fuerte, Real o Alcázar que se defienda; como tampoco hay nave que maree sin vela y sin gobernalle, menos aún sin puerto para atracar y fondeadero para ancorar."La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa", decía Francisco de Quevedo. Por eso decimos que es la Iglesia es militante. La victoria sobre los Moros en Lepanto, y a la puertas de Viena dejaron una huella ostensible en la Pintura virreinal, dando una renovada atención a Santiago Matamoros y al tema pictórico de la Nave Mística de la Iglesia latina. El tema del atraque de la Nave de la Iglesia en puerto seguro es visto místicamente, siglos después por san Juan Bosco, que la ve atracando entre las columnas hercúleas e inconmovibles de la Sagrada Eucaristía y de la Inmaculada Concepción, que como sabemos, eran los afanes defensivos del Alcázar Místico limano.
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La pintura, la música y la retórica del barroco, se articulan en torno de estas ideas fuerza: El mílite cristiano revestido con la armadura de la fe, coaligado con las legiones de ángeles, derrota y arroja al abismo a las legiones infernales. Los ángeles suelen estar representados o bien vestidos con túnicas, o bien revestidos con armadura de estilo romano imperial.
 
La pintura, la música y la retórica del barroco, se articulan en torno de estas ideas fuerza: El mílite cristiano revestido con la armadura de la fe, coaligado con las legiones de ángeles, derrota y arroja al abismo a las legiones infernales. Los ángeles suelen estar representados o bien vestidos con túnicas, o bien revestidos con armadura de estilo romano imperial.
  
Las prendas militares los revisten cuando el Demonio Maldito, ataca con el mayor furor, “con osado ardor protervo” como diría Roque Ceruti en el villancico de batalla "Al Campo sale María" . En este trance, los Santos ángeles, y quienes pertenecen a Cristo, se revisten con la armadura de la fe, cuyo yelmo es la Gracia de Dios, la loriga es la Justicia, es escudo la Fe, el cíngulo la verdad y las calzas indican que se transitan los senderos de justicia que preparan la paz evangélica.
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Por lo general, las prendas militares los revisten cuando el Demonio Maldito, ataca con el mayor furor, “con osado ardor protervo” como diría Roque Ceruti en el villancico de batalla "Al Campo sale María" . En este trance, los Santos ángeles, y quienes pertenecen a Cristo, se revisten con la armadura de la fe, cuyo yelmo es la Gracia de Dios, la loriga es la Justicia, es escudo la Fe, el cíngulo la verdad y las calzas indican que se transitan los senderos de justicia que preparan la paz evangélica. La emblemática muestra dos tipos de ostentación triunfal: la ostentación de las armas vencedoras (virtudes, fortaleza) y la ostentación de los despojos de los vencidos (vicio, la debilidad). Lima, en la portada de las Maravillas hace ostensión de armas.
  
La emblemática muestra dos tipos de ostentación triunfal: la ostentación de las armas vencedoras (virtudes, fortaleza) y la ostentación de los despojos de los vencidos (vicio, la debilidad). Lima, en la portada de las Maravillas hace ostensión de armas.
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Al parecer nadie ha notado la similitud entre los atributos iconográficos de San Miguel Arcángel y el esforzado y valeinte Fundador de Lima, don Francisco Pizarro. Ambos <<enviados>>: ambos llevan a cabo una misión providencial; ambos son  capitanes generales. Por tanto sus representaciones, forzosamente tienen que ser parecidas
  
  

Revisión de 11:04 22 jul 2020

El capítulo II termina diciendo que Lima, sus murallas, sus habitantes y la Fe quedarán incólumes. Comenzaremos el capítulo III, explicando el protagonismo de las Jerarquías angélicas en el logro de esta <<triumphante incolumidad>>. Que es Corporativa, social y personal, General y particular.

Tanto en el plano personal, como el plano colectivo, veremos plasmada la idea de la defensa del castillo interior [*], conformado por murallas concéntricas. Este concepto es válido tanto para lo hercotectónico alegórico- que veremos en este capítulo-, como para la experiencia mística.

El hombre, goza de la compañía, consejo y protección del Santo Ángel de la Guarda [*]. Esto es una verdad de Fe. Las Naciones, gozan, igualmente, de la protección de un Ángel tutelar. Esta es otra verdad de Fe. Sabido esto, es fácil comprender el protagonismo de los Santos Ángeles en la Historia de la Salvación. Además, explica el origen del afecto y la gratitud general frente a estos auxilios sobrenaturales. En el presente capítulo, explicaremos la vinculación de los Arcángeles Arcabuceros en la defensa de la Ciudad. Dejaremos para un capítulo posterior, el afecto particular de la ciudad, a los Ángeles Guardianes.

Por coherencia y correspondencia iconográfica, podemos afirmar, rotundamente, que existe trabazón lógica entre el tema de los Santos Arcángeles Arcabuceros y la defensa de la ciudad de Los Reyes. También, con otros temas de la iconografía religiosa virreinal. La Ciudad de los Reyes, es Nueva Sión. Es Nueva Damasco, Es Ciudad de Dios: No es <<Ciudad Santa>>, pero es Ciudad de Santos. Sin embargo, por ser <<Ciudad de Dios>>, es Ciudad Santa “in fieri” (en devenir): Urbe con vocación de santidad.

Otros marcadores no menos importantes, sobre este asunto, son:La planta de la fortaleza hierosolimitana de los Caballeros Hospitalarios [*], y los diseños Urbanos de Eximenix [*]. Estos marcadores nos permitirán desarrollar, en su momento, los conceptos de Ciudad Baluarte de la Fe, Puerto de Salvación, e Iglesias-baluarte. Dicho de una manera breve, Lima entenida como una Christianopolis y Uranopolis.

La alusión bélico-angélica, mana de las Sagradas Escrituras, tanto para Dios Todopoderoso [*] , los Santos Ángeles [*] y la Virgen Gloriosa y Bendita [* ]. Todo lo mencionado aquí da sustento a la lo que afirmaremos: La Ciudad de los Reyes es Nueva Sión, Victoriosa sobre sus enemigos. Será elevada a los cielos con los ciudadanos redimidos en el día postrero. Lima se ajusta a los parámetros de la Jerusalén celeste, que es guardada por centinelas celestiales y defendida por turbas angélicas, que obeden a María Belona, Reina de los Ángeles. También sirve de argumento a los villancicos de batalla peruanos y novohispanos. Los Ángeles-centinelas aparecen en los grabados de la Jerusalén celeste.

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El asunto del los <<Arcángeles Arcabuceros>> ha sido la incógnita dominante, de la interpretación pictórica del Arte Barroco, desde finales del siglo XX. Sobre asunto, se han publicado muchos libros, presentado incontables tesis, y pronunciado conferencias por todo el mundo. Al abstraer a los Santos Arcángeles Arcabuceros de su contexto barroco -que no es otro que el de la lucha contra el Islám - de inmediato se les enmudeció, porque se quebró el binomio <<imagen y palabra>>, propio de la pedagogía pictórica barroca. Esta mudez no desalentó a los intérpretes, y buscaron hacerlos hablar, pero por mala boca: las huacas inmundas, y los testimonios de los cronistas. Se abrió entonces el Ánfora de Pandora: Se sumaron <<Las Jerarquías angélicas de San Dionisio Aeropagita>>, los <<Ángeles de los escritos apócrifos>>, por mencionar solo a aquellas fuentes que parecían ser idóneas. Se creyó, simplemente, que el problema estaba resuelto identificando las imágenes con las jerarquías angélicas; con decir qué nombres eran canónicos, y cuáles no. Para explicar la presencia de arcabuces se usó la puerta falsa del escape; es decir el Sincretismo. De ahí en adelante, los Santos Ángeles de Dios, espíritus gloriosos, quedaron reducidos a la mera antropomorfización del rayo, del trueno y del relámpago.

Propondremos aquí, una visión panorámica desde la óptica del Barroco, a la luz de los acontecimientos “actuales” de entonces, y de su conmemoración para perpetua memoria. La serie de <<Arcángeles Arcabuceros>> forma parte de la panoplia iconográfica conmemorativa de la Victoria sobre el Gran Turco, en Lepanto.


Presentaremos pruebas confirmatorias de Sermonarios, de la Poesía Histórica, la Poesía Heroica, los Emblemas Heroicos, la Música de Capilla de la Ciudad de los Reyes y de la Ciudad de México, y los devocionarios que ponen de relieve la gratitud del orbe cristiano a San Miguel Arcángel, a las Milicias Celestiales, y en especial al Santo Ángel de la Guarda. A demás, veremos que la alusión bélica mana de las Sagradas Escrituras, tanto para Dios Todopoderoso [*] , los Santos Ángeles [*] y la Virgen Gloriosa y Bendita [*]. Todo lo mencionado aquí da sustento a la lo que afirmamos: La Ciudad de los Reyes es Nueva Sión, Victoriosa sobre sus enemigos. Será elevada a los cielos con los ciudadanos redimidos en el día postrero. Lima se ajusta a los parámetros de la Jerusalén celeste, que es guardada por centinelas celestiales y defendida por turbas angélicas, que obedecen a María Belona [*], Reina de los Ángeles. También sirve de argumento a los villancicos de batalla peruanos y novohispanos [*].


Jenízaros del Demonio y los Santos Ángeles de Dios

El carácter pedagógico aglutinante y sintético del Barroco resume, en estas representaciones, la lucha contra el Mal. Dado el contexto, el Mal es sinónimo de Islam, Imperio Turco, Lutero, los herejes, y los apóstatas. Es decir, los instrumentos del demonio: el Falso Profeta, el que altera "la iota de la Escritura", el que niega la Divinidad de Cristo, y la Virginidad perpetua de María, Madre de Dios.

Entre los Ejércitos del Mal, el más rabioso, es el de los jenízaros [*]. La Milicia Celeste más gloriosa es la de los Santos Arcángeles. La primera adolece de la debilidad de los vicios, y la segunda goza de la fortaleza de todas las virtudes, y de todas las gracias que Dios concede a los que le aman. En el Arte Barroco, todo refiere a algo. Los Arcángeles Arcabuceros, remiten opuestamente a la Guardia Jenízara,de la que se tenían representaciones, pero asumen como modelo al arcabucero cristiano.

La moraleja es directa y concreta: La vida es guerra, y en esta batalla, los Ángeles son nuestros aliados, y nuestros más fieles y eficaces defensores. Es natural, dado el contexto bélico de aquel tiempo, que se les representara a la manera de las más eficaces fuerzas militares: Los Tercios de Flandes, armados de Picas y Arcabuces.

Estamos en presencia, propiamente, de una milicia celestial, pero alegorizada humanamente


Lo hemos dicho en otro lugar, y conviene recordarlo aquí: No hay soldado sin armadura, ni soldado que no pertenezca a un ejército,ni ejército sin escalafón, ni combate sin enemigo; ni asedio sin Plaza Fuerte, Real o Alcázar que se defienda. Como tampoco hay nave que maree sin vela y sin gobernalle, menos aún sin puerto para atracar y fondeadero para ancorar. La pintura, la música y la retórica del Barroco, se articulan en torno de estas ideas fuerza: El mílite cristiano revestido con la armadura de la fe; las Legiones de Ángeles que derrotan a las legiones infernales, el camino ancho y el angosto, la barca que navega en mar proceloso, que no naufraga porque en ella descansa el Salvador del Mundo; La Nave mística de la Iglesia Latina , el Puerto de Salvación y la Jerusalén celeste, la ciudad de Dios, la Ciudad de la Verdad etc. Tienen la oposición del Obrador del mal, la Legión de demonios, el camino ancho y espacioso, y el Infierno.

Los Ángeles Barrocos: Los siete príncipes de los Ángeles: validos del Rey del cielo. Misioneros, del cielo y protectores de las tierra, 1707

Las pinturas de los Santos Ángeles proponen a nuestra imaginación elementos visuales conocidos desde siempre, para aproximarnos al Misterio angélico y su relación con nuestra existencia terrestre.

La devoción a los Santos Ángeles tal como la conocemos, se propagó en el contexto de las luchas de Religión en el siglo XVI. De hecho, la devoción a los Ángeles tal como la conocemos hoy, surgió del Concilio de Trento.

Estaba tan generalizada, que el Papa Clemente X la impuso a la Iglesia Universal.Se les ha encomendado un ministerio salvíficio respecto de los hombre. (cf. Hb 1, 14).Los Ángeles dominan la Historia [*]. Bajo la providencia de Dios Creador y Señor, gobiernan el mundo (Daniel X, 13-21), es decir lo orientan hacia su fin, Cristo Jesús.

Además de haber separado a los Santos Ángeles de su contexto pedagógico Barroco, se incurrió en un nuevo error al momento de catalogar a los Santos Ángeles cuzqueños: Separándolos entre "Los Arcabuceros" y los "Virtuosos".

Al hacer esta distinción lo que de facto se hizo, fue ¡desarmar a los Ángeles!.

Las Armas de todos los los Ángeles son Las Virtudes. Cuanto más sirven a Dios son más virtuosos, y por tanto, más poderosos, más sabios, más fieles y más fuertes. En sentido opuesto, cuando los ángeles caídos decidieron no servir a Dios, se malignizaron cada vez más, cayeron de un abismo de maldades a otros más profundos, en un proceso sin término. Perdieron su luz y su gloria.


El recurso a lo Ángeles de la tradición apócrifa, no es sincretismo como se ha dicho, sino una manera de expresarse bellamente, según cánones literarios de venerable antigüedad y de gran sencillez. Tal como se hace, con frecuencia, al recurrir a las alegorías clásicas depuradas y puestas al servicio de Jesucristo. La literatura inglesa nos brinda un ejemplo de esta afirmación en el Poema <<El Paraíso Perdido>> [2]. Los 7 Ángeles, además de dar cuenta de su virtuda personal [*], además aluden a los 7 Sabios de Grecia. Los Sabios de Grecia, remiten a los 7 Grandes Santos de la Cristiandad, que fueron iluminados por los Padres Griegos: San Ignacio de Loyola, San Agustín, San Ambrosio, Santo Tomás de Aquino, Francisco Suárez, Gabriel Vasquez, Juan Duns Scoto, como se colige de <<Clarissimorum majorum imagines sive septem viri sapientes Graecensis>> [3]. Las Virtudes Heroicas han merecido numerosas representaciones alegóricas que en poco difieren de los atributos de las pinturas materia de comentario. Se hizo su encomio desde diversas ópticas. Dígase de paso que la estulticia del pecado también mereció vituperio.[5]

Los Santos Ángeles en formación de batalla

De la Virgen María, Reina de los Ángeles, se dice en la Escritura [*] <<Terrible como un ejército en orden de batalla. Cristo menciona <<legiones de ángeles>> [*]. Es un ejército, ¡qué duda cabe! El poder de este Ejército radica en el Amor, el Servicio a Dios, la Obediencia a Dios, la Adoración a Dios Todopoderoso [*]. En sentido opuesto, la debilidad de las milicias infernales, y de todo pecador en general, radica en el egoísmo, en no servir, no obedecer y no amar. El Soberbio Luzbel [*], es figurado como el Soberbio Turco, en los relatos poéticos, en la Música y el la retórica general [*]

Los afectos divinos se representan ígnea y lumínicamente, como recuerdo de la zarza ardiente y de la Gloria Tabórica. Los que aman a Dios, están contemplando su Hermoso Rostro. Los que están en estado de purgatorio se abrasan de amor por verle, en un fuego de Amor purificador, tal como en el crisol se separa el oro de las escorias. Los que Le odian, se calcinan en su odio, se abrasan en sus pecados dominantes, en un fuego de eterno tormento. Mientras que el Sagrado Corazón es Horno de Caridad Ardiente, que vino a incendiar el mundo con el Fuego de Su Amor [*],que purifica, refrigera y restaura los corazones heridos [*]. El fuego que vomita el demonio abrasa los corazones en la combustión de sus pasiones, vilezas y pecados. El fuego satánico maligniza, calcina y degenera al corazón impenitente. Las antiguas representaciones de Sagitarios divinos incendiando el mundo con el fuego del amor, lo mismo que los sagitarios diabólicos, serán, de ahora en adelante, arcabuceros. Habrá cambiado el armamento, pero la pedagogía sigue siendo la misma.

Los Ángeles, convierten en munición y metralla el Fuego del Amor divino. Así, vencen al maligno y encienden a los corazones más fríos.[*]

El Ángel es un enviado. Es un Mílite celeste que acude en auxilio del Mílite terrestre. Esta afirmación nace de la comparación de los atributos iconográficos de ambos.Tal como la armadura se adecua a los contornos del cuerpo del “mílite cristiano”, la muralla de la Ciudad de los Reyes debe adecuarse al objeto que es materia de protección y custodia: el Sagrado Corazón Eucarístico, que reina desde la Iglesia del Sagrario. El limeño, bien puede ser considerado un Cristícola.

No hay soldado sin armadura, ni soldado que no pertenezca a un ejército, ni combate sin enemigo; ni asedio sin Plaza Fuerte, Real o Alcázar que se defienda; como tampoco hay nave que maree sin vela y sin gobernalle, menos aún sin puerto para atracar y fondeadero para ancorar."La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa", decía Francisco de Quevedo. Por eso decimos que es la Iglesia es militante. La victoria sobre los Moros en Lepanto, y a la puertas de Viena dejaron una huella ostensible en la Pintura virreinal, dando una renovada atención a Santiago Matamoros y al tema pictórico de la Nave Mística de la Iglesia latina. El tema del atraque de la Nave de la Iglesia en puerto seguro es visto místicamente, siglos después por san Juan Bosco, que la ve atracando entre las columnas hercúleas e inconmovibles de la Sagrada Eucaristía y de la Inmaculada Concepción, que como sabemos, eran los afanes defensivos del Alcázar Místico limano.

La pintura, la música y la retórica del barroco, se articulan en torno de estas ideas fuerza: El mílite cristiano revestido con la armadura de la fe, coaligado con las legiones de ángeles, derrota y arroja al abismo a las legiones infernales. Los ángeles suelen estar representados o bien vestidos con túnicas, o bien revestidos con armadura de estilo romano imperial.

Por lo general, las prendas militares los revisten cuando el Demonio Maldito, ataca con el mayor furor, “con osado ardor protervo” como diría Roque Ceruti en el villancico de batalla "Al Campo sale María" . En este trance, los Santos ángeles, y quienes pertenecen a Cristo, se revisten con la armadura de la fe, cuyo yelmo es la Gracia de Dios, la loriga es la Justicia, es escudo la Fe, el cíngulo la verdad y las calzas indican que se transitan los senderos de justicia que preparan la paz evangélica. La emblemática muestra dos tipos de ostentación triunfal: la ostentación de las armas vencedoras (virtudes, fortaleza) y la ostentación de los despojos de los vencidos (vicio, la debilidad). Lima, en la portada de las Maravillas hace ostensión de armas.

Al parecer nadie ha notado la similitud entre los atributos iconográficos de San Miguel Arcángel y el esforzado y valeinte Fundador de Lima, don Francisco Pizarro. Ambos <<enviados>>: ambos llevan a cabo una misión providencial; ambos son capitanes generales. Por tanto sus representaciones, forzosamente tienen que ser parecidas




José Gálvez Krüger