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Sábado, 20 de enero de 2018

Especie

De Enciclopedia Católica

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En la terminología escolástica, especie es el determinante necesario de todo proceso cognitivo. Pocas doctrinas escolásticas han sido más frecuentemente mal entendidas, tergiversadas y ridiculizadas que la de las especies intentionales. Y sin embargo, pocas son más obvias e inobjetables, aunque ya no estamos acostumbrados a ellas. Mientras que usa diferentes términos, la psicología moderna ofrece una explicación del conocimiento que, en sus rasgos esenciales, es idéntica a la que fue propuesta por los grandes pensadores de la Edad Media.

El conocimiento es en esencia la unión de un objeto con la mente. A medida que el proceso cognitivo tiene lugar en la mente, se deduce que el objeto conocido debe de alguna manera estar presente en la mente. "Cognitio contingit secundum quod cognitum est in cognoscente" (Santo Tomás, "Contra Gentiles", II, c. LXXVII y XCVIII). Cualquier facultad cognitiva es indeterminada, o in potentia de dos maneras:

  • (1) como no tenemos ideas innatas, al principio es una simple aptitud de adquirir conocimiento, un poder que no siempre se ejerce;
  • (2) la misma facultad es capaz de conocer muchas cosas.

Así, el ojo puede percibir cualquier color; el oído, cualquier sonido; el intelecto, cualquier relación conceptual, etc. Para pasar de este estado de doble indeterminación a un acto concreto y determinado de conocimiento, la facultad necesita un complemento, un principio determinante, o actus (ver ACTUS ET POTENTIA). Debe ser “informada”, o recibir la acción, de parte de su objeto. Por esta razón todas las facultades de conocimiento fueron llamados pasivas, no en el sentido de que la mente es meramente pasivo en su proceso cognitivo, sino en el sentido de que primero se debe actuar sobre ella, y de ahí ser habilitada para ejercer su propia actividad cognitiva. En otras palabras, el conocimiento no es una actividad espontánea que surge de la mente solo, sino una reacción en respuesta a un estímulo externo.

La "especie", con frecuencia también llamada forma, es el determinante de la mente en el proceso de conocimiento. Participa tanto de la naturaleza del objeto del que procede como de la facultad en la que se recibe, pues, como lo expresa el axioma escolástico es: "Quidquid recipitur per modum recipientis recipitur." Y más específicamente: "Cognitum est in cognoscente secundum modum cognoscentis" (St. Thomas "Summa theol.", I, Q. xii, art. 4). De ahí que la species impressa es la modificación de la facultad por la acción del objeto. La species expressa es la reacción de la mente como un proceso cognitivo. La primera es impresa en la facultad que determina, y corresponde a la fase pasiva del conocimiento que es una condición necesaria, pero no es todavía el conocimiento real. La segunda es la respuesta activa de la facultad, el proceso cognitivo mismo por el cual la mente obtiene el objeto. La especie no debe concebirse como un sustituto para el objeto, sino como un simple medio de conocimiento. La mente obtiene el objeto directa e inmediatamente, no la especie. La especie no es lo que se conoce, "id quod cognoscitur", sino aquello por lo que se conoce al objeto, "id quo objectum cognoscitur" (S. Tomás, "Summa theol.", I, Q. XII, art. 9; Q. XIV, art. 5; Q. LXXXV, art. 2; "De Veritate", Q. XX, art. 8, ad 2um, etc.). El objeto según actúa sobre la facultad, y la facultad según influida por el objeto, son una y la misma realidad. Actio y passio son la misma cosa con dos aspectos o fases. Por lo tanto no hay necesidad de un puente para pasar del sujeto al objeto. La pregunta: ¿cómo puede la mente conocer objetos extramentales? no tiene sentido cuando el conocimiento se concibe como la unión vital del objeto conocido con la mente conocedora.

Esta función general de la especie se aplica tanto a las facultades de conocimiento sensibles u orgánicas como a las intelectuales o espirituales. La species sensibilis no es una emanación desde el objeto, no una miniatura física del mismo ---una opinión que fue aceptada por algunos intérpretes de Aristóteles, pero que los grandes escolásticos, con Santo Tomás, rechazan. Es una modificación del órgano de los sentidos por la acción del objeto. A veces se le llama material, ya que es el resultado de la actividad de los objetos materiales, y es una modificación de un órgano material. A veces también se le llama intencional, o incluso espiritual, porque en sí misma no es una representación material, y no se recibe en la materia física, sino en un órgano que está animado por el alma. En otras palabras, es psicofísica. El species intelligibilis es el determinante del acto intelectual del conocimiento. Se elabora a partir de la información de los sentidos por una actividad especial del intelecto (intellectus agens), y es recibido en el intellectus patiens o possibilis que provoca el acto mismo del conocimiento (vea INTELECTO).


Bibliografía: BOURQUARD, Doctrine de la connaissance d'aprés St. Thomas d'Aquin. (París, 1877); KLEUTGEN, Die Philosophie der Vorzeit (Münster, 1867); LIBERATORE, Della conoscenza intellettuale (Roma, 1873); MARER, Psycholoqy (Nueva York y Londres, 1910);. PESCH, Institutiones psychologicæ (Friburgo, 1897); TURNER, History of Philosophy (Boston, 1903), 363.

Fuente: Dubray, Charles. "Species." The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912. 5 Aug. 2016 <http://www.newadvent.org/cathen/14210a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina