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Martes, 20 de octubre de 2020

Vespasian

De Enciclopedia Católica

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(TITUS FLAVIUS VESPASIANUS).

Emperador romano.

Nacido en Reate (ahora Rieti), la antigua capital de los sabinos el 18 nov., del 9 d.C.; muerto allí el 23 de junio 79. Su padre era un próspero colector de impuestos y prestamista, y quizás por el hecho de que un hermano de su madre era senador pudo haberle animado a entrar en el servicio público. Al comenzar su carrera pudo familiarizarse con las condiciones del Levante sonde sirvió como cuestor. Antes de cumplir 44 años había la ocupado importantes magistraturas.

Después de servir en el ejército en Germania realizó una exitosa expedición al sur de Britania al mando de la Segunda Legión y obtuvo el rango consular el 51 d.C. Diez años más tarde era procónsul en África. Aparece por primera vez en la historia como miembro del la corque imperial que acompañaba a Nerón en su viaje pro Grecia. Pero vespasiano no era un buen cortesano, y se quedó dormido en presencia de Nerón mientras éste recitaba uno de sus propios poemas. A pesar de esta conducta ofensiva o quizás por ella, Nerón podía olvidas animosidades personales cunado lo demandaba la razón de estado o porque no encontraba a otro mejor, el caso es que le encargo la dirección de la guerra contra los judíos, lo que fue causa inmediata d3 su elevación a la púrpura imperial. Debido a la opresión de los sucesivos gobiernos romanos que culminaron con las atrocidades de Gessius Florus, se produjo una insurrección en la que los judíos masacraron a la guarnición romana de Jerusalén. Muchas consideraciones obligaron a la corte romana a tomarse en serio esta rebelión y no fue la menos importante la creencia extendida de que un nuevo poder originado en Judea estaba destinado a suplantar a Roma en el dominio del mundo. Llevando consigo a su hijo Tito, Vespasiano invadió Judea en el año 66 d.C. entrando de lleno en la última guerra de los judíos como nación en la antigüedad. El cerco de Jerusalén, en el que perecieron más de medio millón de sus habitantes, fue dirigido por Tito y terminó con la caída de la ciudad el 2 de septiembre del año 70, y la destrucción del templo.

Mientras tanto la carrera de Nerón terminó en suicidio y su sucesor, Galba, muerto por Oto y éste destronado por los partidarios de Vitelio, siguió el ejemplo de Nerón. La guerra de los judíos continuaba y los soldados de Egipto proclamaron emperador a Vespasiano (1 de julio del 69) ; sus camaradas en Judea confirmaron la elección.

No había intentado, al menos ostensiblemente, conseguir la diadema, pero los soldados estaban muy unidos a él y el corrupto Vitelio, que era el parásito y favorito de Nerón, y a quien habían proclamado las legiones de Germania era una nulidad tanto desde el punto de vista militar como moral. Vespasiano se mantuvo en su puesto en Judea, mientras que su lugarteniente Antonio Primo con los ejércitos de panonia y de la Península de los Balcanes, invadió Italia, derrotó a las fuerzas de Vitelio cerca de Cremona y se lanzó sobre Roma, defendida por la guardia pretoriana y el populacho (20 diciembre).

El nuevo emperador no dejó la conducción de los asuntos palestinos a su hijo Tito hasta el verano siguiente y se presentó en Roma para recibir la confirmación del senado. El asumir la autoridad imperial por parte de Vespasiano terminó con los espasmos de guerra civil que agitaban a Roma a intervalos desde los días de Mario y Sila. Su reinado fue claramente un tiempo de reformas. Tito, que se iba a convertir en una de los más beneficiosos gobernantes paganos de la historia, fue asociado como César al gobierno de su padre.

Se dio nuevo impulso a la dignidad del senado romano, en general suprimiendo a los elementos discutibles. Fue derogada la ley de la traición, que era una cobertura legal de la tiranía; se reformaron los tribunales de justicia; se restauró sobre bases seguras la disciplina militar. Vespasiano era un maestro en la administración financiera y sabía como acrecentar y utilizar su riqueza y el esplendor de de la ciudad imperial. En sus días se comenzó a construir el Coliseo.

La conquista final de Judea, la supresión de un serio levantamiento en la Galia y la consolidación de la autoridad romana en Britania por Cneo Agrícola que construyó una cadena de torres defensivas entre las Firths de Clyde y Forth.

Para la Iglesia cristiana naciente, ese período de tranquilidad fue fundamental. Las clases oficiales de Roma veían el cristianismo como una secta judía y por ello estaba sujeta a un impuesto de medio siclo para reconstruir el templo capitolino destruido cuando Roma fue tomada por Vespasiano, pero este impuesto no parece haber sido ocasión de un tratamiento cruel. Tertuliano (Apología) y Eusebio (Hist. Ecclesiástica) están de acuerdo en no culpar a Vespasiano de persecución. No se puede probar que S. Lino, el papa que murió durante ese período, fuese martirizado, mientras que Apollaris de Rávena, aunque mártir puede muy bien haberlo sufrido el martirio a manos de una revuelta local.

El carácter de este emperador no daba muestras de ser un tirano pagano y aunque no era un hombre de cultura literaria, era protector de su prisionero de Guerra Josefo, adorador de un solo dios, y hasta le permitióó usar su propio nombre (Flavio). Quizá su generosidad estuviera causada por la profecía de Josefo que le dijo que llegaría a ser emperador, pero sin duda hay otros ejemplos en los que se le ve dispuesto a premiar el mérito a personas por las que no sentía simpatía personal. Fue el primer emperador romano que transmitió el poder a su hijo. También es notable en la historia romana por haber llegado a los 70 años y morir de muerte natural. Debido a su débil salud, se retiró a su pueblo natal (Reate) para beneficiarse del aire puro en los campos llenos de rocío (rosei campi) del país de los Sabinos.

Tuvo dos hijos de su mujer Flavio Domitila, Tito y Domiciano, y una hija, Domitila, a través de la cual el nombre de la emperatriz esposa de Vespasiano pasó a una nieta que es reverenciada como confesor de la fe.


Bibliografía

TACITO, Historia; SUETONIO, Vidas de los doce Césares: Vespasian; JOSEFO, De bello jud.; TERTULLIANO, Apologia, V; ALLARD, Hist. des persecutions pendant les deux premiers siecles (Paris, 1892); IDEM, Le Christianisme et l'Empire Romain (Paris, 1898); MERIVALE, Hist. of the Romans under the Empire (London, 1865); HENDERSON, Civil War and Rebellion in the Roman Empire, A.D. 69- 70.

E. MACPHERSON .

Transcrito por Michael T. Barrett , dedicado a las benditas almas del purgatorio.

Traducido por Pedro Royo