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Jueves, 18 de julio de 2019

Ulrich Zwengli

De Enciclopedia Católica

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(También Huldreich)

Fundador de la Reforma en Suiza, nacido en Wildhaus en Suiza, el 1 de enero, 1484; murió el 11 de octubre, 1531. Zwinglio venía de una prominente familia de clase media y era el tercero de ocho hijos. Su padre, Ulrich era oficial de distrito de la pequeña ciudad de Wildhaus, y un primo de su madre, Margaret Meili, era abad del monasterio benedictino de Fischingen in Thurgau. Un hermano de Zwiingli Sr., Bartolomé, fue pastor de Wildhaus hasta 1487 y entonces pasó a ser pastor y deán de Wesen sobre el Walensee. Zwinglio recibió su primera educación en Wesen bajo la tutela de su tío, por el que fue enviado a los diez años a Gregorio Bunzli de Wesen que estudiaba en Basilea y enseñaba en la escuela de S. Teodoro, a la que asistió en adelante Zwinglio. para su estudios superiores fue a Berna, donde el famoso humanista suizo Schuler atraía a muchos estudiantes de estudios clásicos. El nombre de Zwinglio aparece en las inscripciones de la universidad de Viena en el curso de invierno de 1498-99, pero fue excluido de la universidad, por razones desconocidas. Parece que por fin solucionó el problema ya que se matriculó de nuevo en 1500. Dos años después volvió a Basilea, dond, entre otros, Thomas Wyttenbach le animó a dedicarse al estudio serio de la teología. En1506 completó los estudios y recibió el título de Maestro en Teología.

Poco antes de su graduación, el párroco de Glarus le había seleccionado como pastor, aunque aún no había sido ordenado como sacerdote. Aparte de su exclusión de la universidad de Viena su vida de estudiante no presenta nada inusual, aunque sus posteriores amigos y seguidores hacen relatos muy laudatorios sobre este período. Sus estudios en Berna, Viena y Basilea, donde se cultivaba el humanismo del Zwinglio fue un celoso defensor.

Como cura de Glarus de 1506 a 1516 su principal preocupación constante era la continuación de su formación humanística. Estudió griego, leyó a los clásicos y a los Padres de la Iglesia y contuvo un intercambio familiar con los humanistas de su tiempo, especialmente con Heinrich Loriti (Glareanus), Erasmo y Vadian. También enseñó y tuvo como discípulos a los que después fueron cronistas, Aegidius y Valentino Tschudi.

En la vida pública era muy conocido por su actividad política, siguiendo el ejemplo de muchos eclesiásticos de su tiempo. En las campañas italianas de 1513 y 1515, cuando los suizos ganaron las batallas de Novara y Marigna, actuó como capellán del ejército.

Sus primeros intentos literarios – las fábulas rimadas del buey (alrededor de 1510) "De Gestis inter Gallos et Helvetios relatio" (1512), "El Laberinto" (1516?) – todas se preocupan de la política. Estas obras que revelan un Zwinglio campeón del partido del papa, se ganó la amistad del poderoso cardenal suizo Mateo Schinner y una pensión anual de cincuenta gulden del papa. Defendió con tanto celo entonces la causa del papa que su posición en el cantón Glarus parecía insostenible cuando el partido francés se impuso en 1516. Diebold von Geroldseck, el administrados y único conventual del monasterio de los benedictinos de Einsiedeln, le confió el puesto de sacerdote secular allí y a fines de 1516 Zwinglio dejó Glarus.

Un sacerdote secular en Einsiedeln, el famoso lugar de peregrinaciones de Suiza y del sur de Alemania, tenía como obligación principal la predicación. Para realizar esta tarea se dedico Copn entusiasmo al estudio de la Sagrada Escritura, copió las epístolas de S. Pablo y aprendió hebreo, sin abandonar los clásicos, un hacho que le mereció las alabanzas de los humanistas. Erasmo era muy consciente de la laxitud de la vida eclesiástica ( los abuses en el culto externo, la degeneración de una gran parte del clero) y agitó el tema de la reforma dentro de la Iglesia, haciendo conscientes a las autoridades eclesiásticas de su necesidad. Zwinglio trabajó con ese mismo espíritu en Einsiedeln desde 1516 a 1518. Al disputar sobre la prioridad de Lutero, Zwinglio reclamaba (y la mayoría de los historiadores le apoyan ) que ya en Einsiedeln predicaba contra la antigua fe, aunque se le negó por el hecho de que seguí recibiendo su pensión y de que a finales de 1518, por petición propia, fue nombrado por el papa capellán acólito de la Sede Romana / ver los documentos en "Analecta reformatoria", I, 98), y que sus amistosos intercambios con el cardenal Schinner aún continuaban en 1519 en Zurich.

A finales de 1518, cuando el puesto de predicador seglar de Münster quedó vacante, Zwinglio lo solicitó, invitado por Oswald Myconius, un amigo de su juventud que daba clases en la escuela del monasterio del palacio.

Como muchos otros clérigos Zwinglio era sospechoso de transgredir el celibato. Esos informes que eran corrientes también en Zurich hicieron que su posición fuera muy difícil allí. Cuando su amigo Myconius le preguntó sobre el asunto, Zwinglio escribió desde Einsiedeln, que no había intimado con una joven respetable sino con una ramera. Sus amigos de Zurich lograron suprimir estos informes y el 11 de diciembre de 1518, el capítulo eligió a Zwinglio por gran mayoría. Tenia treinta y cinco años “una persona hermosa y vigorosa en su cuerpo, bastante alto y de aspecto amigable”.

En sus relaciones con otros era una compañía agradable, de temperamento alegre y de fácil acceso, buen cantante y músico y hábil orador. Acusado por sus contemporáneos de ofensas graves a al moral, intentó librarse de los cargos. Como intelectual era más humanista que teólogo y bajo la influencia de Erasmo, vio claramente los defectos de la vida eclesiástica pero como no estaba libre de culpa y por sus talentos, se dedicó más a las disputas de los asuntos seculares que a la reforma del clero. De momento no tenía ninguna intención de introducir innovaciones doctrinales. Esa idea se le ocurrió por primera vez en Zurich en 1519. Lutero ya había colgado sus 99 tesis contras las indulgencias en el castillo de Wittenberg, el 31 de octubre de 1517.

El 1 de enero de 1519, Zwinglio predicó por primera vez en la catedral de Zurich, Comenzó con la exposición de la Biblia, primero el evangelio de S. Mateo y volviendo a las fuentes se manifestó sobre todo como humanista. No tenía entonces ideas de innovación doctrinal. . Hasta su enfrentamiento contra el predicador de las indulgencias, Bernhardin Sanson, a principios de 1519, tenía la autorización del obispo de Constanza.

La transformación de Zwinglio el humanista y político en predicador de la nueva fe se vio facilitada por las condiciones eclesiásticas y políticas del pueblo y de las autoridades públicas de Zurich y de Suiza, en general. El populacho manifestaba externamente mucho fervor religioso es decir en fundaciones piadosas y peregrinaciones. Este celo sin embargo era insuficiente para contraatacar la decadencia moral, que era resultado especialmente del sistema de ejército mercenario. El clero en gran parte era negligente con sus obligaciones, viendo muchos en concubinato, unidos en la búsqueda de prebendas espirituales, destruyendo así su prestigio. No faltaban clérigos dignos. El obispo de Constanza Hugo von Hohenlandenberg, hombre de conducta sin mancha intentó poner fin a los abusos emitiendo varios mandatos, pero desafortunadamente sin resultados duraderos. Este fracaso era debido a la falta de cooperación por parte de los dirigentes civiles que disfrutaban de amplios derechos sobre beneficios eclesiásticos adquiridos, especialmente en Zurich y Berna, de los papas y obispos como consecuencia de las guerras borgoñonas milanesas y de Suabia (1474-1516).

Roma, como Francia, había intentado asegurarse, con mucho dinero, los servicios de los mercenarios suizos. En Zurich el consejo abrazó la causa de los papas, opuesta al partido francés. Zwinglio hizo lo mismo y llegó a ser importante primero como político, situación que hace de su caso algo muy distinto del de Lutero. Hasta 1520 no renunció voluntariamente a su pensión papal. Entonces atacó al ruinoso sistema mercenario y por su influencia solamente el cantón de Zurich rehusó aliarse con Francia el 5 de mayo de 1521. Sin embargo, 2000 mercenarios entraron al servicio del papa. El 11 de enero de 1522, todos los servicios extranjeros y pensiones fueron prohibidos en Zurich. Y con la publicación en 1522 de su "Vermahnung an die zu Schwyz, dass sie sich vor fremden Herren hutend", Zwinglio logró extender su influencia más allá de Zurich, aunque solo temporalmente.

Debido a su éxito como político, su prestigio e importancia crecieron. Desde 1522 fue el sponsor de las innovaciones religiosas. Su primera obra reformada "Vom Erkiesen und Fryheit der Spysen", apareció cuando el librero Froschauer y sus asociados desafiaron la ley eclesiástica del ayuno y estalló una controversia sobre el asunto. Zwinglio declaró que el ayuno era una provisión meramente humana que no estaba en armonía con la Sagrada Escritura; y la Biblia era la única fuente de la fe, como afirmó en su segundo escrito "Archeteles".

El 7 de abril, el obispo de Constanza exhortó a la ciudad a la obediencia, por medio de una delegación. El 29 de enero de 153 el consejo, de cuya decisión dependía todo, instigado por Zwinglio, mantuvo una disputa religiosa y se puso de acuerdo en basar su acción en los resultados del debate. Zwinglio propuso ahora en sesenta y siete tesis (su más extensa e importante obra) un programa formal de innovaciones: De acuerdo con su visión, la Biblia con su interpretación era la única autoridad. Los argumentos esgrimidos contra esta postura por los más importantes campeones de la vieja fe, el vicario general Johann Faber de Constanza que apeló a las enseñanzas de la tradición y de la iglesia primitiva, fueron ignorados; el consejo en cuyas manos Zwinglio entregó el gobierno de la iglesia se declaró a favor de las innovaciones. En octubre de 1523 se dio una segunda disputa que trató prácticamente de la institución de una iglesia estatal, de la veneración de los santos, la retirada de imágenes, de las buenas obras y de los sacramentos.

No estuvo presente ningún representante notable de la vieja fe. Zwinglio urgió la adopción de sus doctrinas y tuvo tanto éxito que hasta su devoto seguidor el comandante Schmid de Kusnacht, le advirtió contra la repentina abolición de las costumbres y usos antiguos. Habiendo dado posprimeros pasos en 1523-24, las reformas se llevaron acabo en Zurich en 1524- 25. En la pascua de 1524 se abolieron las indulgencias y las peregrinaciones, se rechazaron los sacramentos de la penitencia y de la extrema unción y se destruyeron las estatuas, pinturas, reliquias, altares y órganos, sin tener en cuenta su valor artístico. Vasos sagrados muy valiosos, como cálices, custodias se convirtieron en monedas. Las propiedades de la iglesia pasaron a manos del Estado que fue el que más ganó con la supresión de los monasterios. La abadía de Fraumünster, fundada en 853, fue entregada voluntariamente a la autoridad civil por la última abadesa.

Se rechazó el celibato como contrario a la Escritura y monjas y monjes se casaron. Ya en 1522 Zwinglio con otros diez eclesiásticos reunidos en Einsiedeln dirigieron una petición al obispo de Constanza y a la dieta exigiendo la libertad de los sacerdotes para casarse. “Su honorable sabiduría “, declaraban, “ha sido ya testigo de la desgraciada y vergonzosa vida que hemos llevado desafortunadamente hasta ahora con mujeres, escandalizando gravemente a todos”. Desde 1522 el matrimonio de los sacerdotes en Zurich se hizo cada vez más frecuente. El mismo Zwinglio se casó el 2 de julio con Ana Reinhard (viuda de Hans Meyer de Knonau), que le dio su primera hija el 31 de julio. El 10 de mayo de 1525 una nueva ley del matrimonio reguló todas estas innovaciones. En la primavera de 1525 se abolió la misa y en su lugar se introdujo el servicio en memoria de la Ultima Cena.

Las nuevas doctrinas no se introdujeron si oposición. Los primeros oponentes estaban entre los mismos reformadores. Los campesinos no hallaban en la Biblia, único principio de fe, porqué debían contribuir a los impuestos del señor, los diezmos, la renta y rehusaron seguir pagando. Por todas partes surgían agitaciones que solo amainaron después de largas negociaciones y concesiones del gobierno. Los Anabaptistas no fueron silenciados tan fácilmente. En la Biblia, que Zwinglio había puesto en sus manos, dedujeron las más maravillosa doctrinas, mucho más radicales que las de Zwinglio y que cuestionaban la autoridad del estado. Zwinglio les persiguió sin piedad con la prisión, tortura, destierro y muerte: su líder Felix Manz fue ahogado. La guerra contra estos visionarios era más seria para Zwinglio que la guerra contra Roma.

Al principio Roma se permitió ser tranquilizada con palabras evasivas; la información que se proporcionaba a Clemente VII desde Zurich el 19 de agosto de 1524 era que las sectas luteranas eran el objetivo y los de Zwinglio se aferraban a la palabra de dios. Pero pronto se vio que la ruptura con respecto a iglesia era tan clara que no cabía duda. Los cantones de Uri, Schwyz, Unterwalden, Lucerne, Zug, y Fribourg permanecieron fieles a la vieja fe y ofrecieron clara oposición a Zwinglio. No veía que Zwinglio hubiera sido más favorecido por Dios que los antiguos santos y maestros; en su vida clerical no era superior a otros y se inclinaba más bien hacia el desorden que hacia la paz.

Los cantones católicos, sin embargo, también intentaban impedir los abusos, emitiendo en 1525 un Concordato de fe con importantes reformas que, sin embargo, nunca hallaron un reconocimiento general. Desde el 21 de mayo de 1526 celebraron una disputa pública en Baden a la que invitaron al Dr. Eck de Ingolstadt, Zwinglio no se atrevió a aparecer. La disputa terminó con la completa victoria de la antigua fe, poro los que creían que las enseñanzas de Zwinglio podían eliminarse de este mundo por disputas, se engañaban a si mismos. Las raíces habían penetrado profundamente. En S. Gall el humanista y burgomaestre Vadian trabajaba con éxito a favor de Zwinglio; en Schaffhausen, lo hacía el Dr. Sebastian Hofmeister; en Basilea, Ecolampadio. En Berna--, a pesar de los esfuerzos de Berchtold Haller, se había mantenido una actitud no comprometida y la disputa religiosa celebrada por sugerencia de Zwinglio el 23 de enero de 1523 fue decisiva. El mismo Zwinglio llegó a la ciudad y la causa católica fue defendida pobremente.

Las nuevas doctrinas entraron como un vendaval en Berna como lo habían hecho en Zurich y muchos lugares y territorios que se mantenían al margen siguieron su ejemplo. Zwinglio se apuntó nuevas victorias en 1528 y 1529, asegurando la prominencia de sus reformas por medio de los “derechos cívicos cristianos” acordados entre Zurich y las ciudades de Constanza (1527), Berna y S. Gall (1528) Biel, Mulhausen y Schaffhausen (1529). Para obligar a los cantones católicos a aceptar las muevas doctrinas llegó hasta urgir la guerra civil, organizó un plan de campaña y tuvo éxito persuadiendo a Zurich de que declarara la guerra y marchara contra los territorios católicos, que intentaron fortalecer sus posiciones formando una alianza defensiva con Austria (1529), la “Unión Cristina”. Pero en esta situación no recibieron ayuda. Berna se mostró más moderada que Zurich y se acordó un tratado de paz que sin embargo era muy desfavorable para los católicos.

En Zurich Zwinglio era ahora la personalidad dominante en los asuntos políticos y eclesiásticos, Era “burgomaestre, secretario y consejo” todo en uno y se mostró cada día más arrogante. Su insolencia impidió el acuerdo con Lutero sobre la doctrina de la Cena del Señor, en la disputa entre los dos celebrada en Marfurt en octubre de 1529.

Como hombre de estado Zwinglio se embarcó en la política con ambiciosos planes. “Dentro de tres años, escribe Italia, España y Alemania aceptaran nuestros puntos de vista”. Intentó que se uniera a él hasta el rey de Francia, que hasta entonces había sido su mayor enemigo, con la obra "Christianae fidei expositio", y hasta estaba dispuesto a pagarle una pensión anual.

Al prohibir las relaciones con los cantones católicos les obligó a recurrir a las armas. El 9 de octubre de 1531 declararon la guerra a Zurich y avanzaron hasta Kappel en la frontera. La gente de Zurich se apresuró a oponérseles, pero fueron decisivamente derrotados cerca de Kappel el 11 de octubre, cayendo Zwinglio en la batalla. Después de una segunda derrota de los reformadores en Gubel, se firmó la paz el 23 de octubre de 1531. La paz fue duradera, ya que los victoriosos católicos mostraron gran moderación. La muerte de Zwinglio fue un suceso de gran importancia para toda Suiza. Sus planes para introducir a la fuerza sus reformas en los cantones católicos fracasaron. Pero hasta los católicos que reclamaron los mismos derechos en asuntos religiosos que la gente de Zurich le consideraban el “gobernador de todos los confederados”. Zwinglio es considerado el más “liberal “de todos los reformadores y era menos dogmático que Calvino. Su estatua, con una espada en una mano y una Biblia en la otra está cerca de la biblioteca municipal de Zurich, que también tiene un museo sobre él.

Heinrich Bullinger (1504-75), sucesor de Zwinglio se encargo de desarrollar las doctrinas nuevas. Su padre (también llamado Heinrich) que era pastor en Bremgarten y abrazó pronto la reforma envió a Bullinger a Emmerich y Colonia donde recibió una enseñanza humanística completa. Desde su primera actividad como maestro en el monasterio cisterciense cercano a Kappel (1523-29) ,después fue pastor en Bremgarten (1529-31), se mostró como un entusiasta seguidor y lugarteniente de Zwinglio. En 1528 le acompañó a la disputa religiosa de Berna y el 9 de diciembre de 1531 fue elegido como sucesor de Zwinglio, y pastor de Grossmünster en Zurich, un oficio que conservó hasta el final de sus días (1575).

Bullinger consideraba que su principal tarea era la unión con Lutero en la cuestión de la Cena del Señor y para ello compuso en 1536 con Myconius y Grynaeus, la primera “Confesión Helvética”, una profesión de fe que fue reconocida por las ciudades evangélicas de Suiza. El mismo año apareció también la “Concordia de Wittenberg”. Cuando Bullinger se negó a firmar este acuerdo que le presentó Butzer (Bucero), Lutero estalló en insultos a Zwinglio. El intento de llegar aun acuerdo entre Bullinger y Calvino en Ginebra tuvo más éxito, concluyéndose el "Consensus Tigurinus" en 1545. Como expresión de sus convicciones religiosas, Bullinger compuso la “Segunda Confesión Helvética”, impresa en 1566 reconocida por todas las iglesias evangélicas excepto la de Basilea.

Además del oficio de predicador, Bullinger desarrolló gran actividad literaria. Mantuvo frecuente correspondencia con varias cabezas coronadas, con Lady Jane Grey en Londres, con Vadian, Graubundenn y muchos otros. Más de 100 sermonees y tratados teológicos salidos de su pluma se conocen, así como un drama "Lucrecia y Bruto”. Su "Diarium" y su extensa historia de la reforma aun tiene valor. Está por decidir hasta que punto esa historia es independiente o una compilación de otros escritos. Bullinger era de un carácter hospitalario; muchos fugitivos de Inglaterra y Francia hallaron refugio con él. Aunque menos dominante que Zwinglio y Lutero era, sin embargo intolerante: aprobó la ejecución de Servet en Ginebra. Murió el 17 de septiembre de 1575.

Las obras de Zwinglio fueron recogidas y publicadas por primera vez por su yerno, Rudolf Walter, que las tituló “Opera D. H. Zwinglio vigilantísima Tigurinae ecclesiae Antistitis, partim quidem ab ipso Latine conscripta, partim vero e vernaculo sermone in Latinum translata: omnia novissime recognita, et multis adiectis, quae hactenus visa non sunt" (4 fol. vols., Zurich, 1545; reimpresa en 1581). La primer edición completa editada por Melchior Schuler y Johannes Schulthess (8 vols., Zurich, 1828-42). Los Vol. VII y VIII, que contiene la correspondencia de Zwinglio son especialmente importantes. Una nueva edición de su sobras completas preparada por Emil Egli (d. 1908), George Finsler, y Walther Kohler aparece en el "Corpus Reformatorum", LXXXVIII (Berlin, 1905);


Meyer, Wilhelm (1912).


Transcrito por Tomas Hancil Y Joseph P. Thomas.

Traducido por Pedro Royo.