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Jueves, 12 de diciembre de 2019

Stabat Mater

De Enciclopedia Católica

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Stabat Mater Las primeras palabras de dos himnos paralelos, uno de los cuales (Stabat Mater Dolorosa) está en uso litúrgico, mientras el otro (Stabat Mater Speciosa) no lo está. Ambos celebran las emociones de Nuestra Señor en la Cruz y en el Pesebre – Calvario y Belén – respectivamente y que puede convenientemente ser diferenciado por la tercera palabra, (Dolorosa, Speciosa). La Speciosa contiene trece estrofas (dobles) de seis líneas; la Dolorosa, diez. En otros aspectos los dos himnos tienen un perfecto paralelismo de frases, como se puede ver por la primera estrofa:

Stabat mater dolorosa speciosa

Juxta crucem lacrimosa foenum gaudiosa

Dum pendebat filius jacebat filius

La cuestión de cuál es la original y cuál la imitación se discutirá en II. LA SPECIOSA

I. DOLOROSA.

El himno era bien conocido por todos al final del siglo catorce. Georgius Stella, canciller de Génova (m. 1420), en sus "Annales Genuenses", dice que lo usaban los Flagelantes en 1388 y otros historiadores notan su uso más tarde, en el mismo siglo. En Provenza, ca. 1399, los “Albati “ o “Bianchi” lo cantaban durante sus nueve días de procesiones. “La iglesia no recibió el himno de los herejes, sino que los herejes expoliaron a la Iglesia de esa Secuencia” (Daniel, "Thesaurus Hymnologicus", II, 140). Si la misma cuestionable atribución a Jacopone da Todi fuera correcta, el himno probablemente hubiera salido de las casas franciscanas o de otros cuerpos religiosos al uso popular. Se encuentra en varios misales europeos (pero no ingleses) del siglo quince, y no entró al breviario romano y misal hasta 1727. (Fiesta de los Siete Dolores de la S. V. M. asignada al viernes después del domingo de pasión. La fiesta de septiembre del mismo nombre emplea otros himnos en el oficio del breviario) En el breviario se divide en tres partes: en vísperas "Stabat Mater dolorosa"; en maitines, "Sancta Mater, istud agas"; en laudes, "Virgo virginum praeclara". La autoría del himno se ha atribuido a: S. Gregorio el Grande (m. 604), S. Bernardo de Claraval (m.1153), Inocencio III (m. 1216), S. Buenaventura (m.1274), Jacopone da Todi (m. 1306),Papa Juan XXII (m. 1334),Gregorio XI (m.1378), de las que sólo las de Inocencio III y Jacopone son probables. Benedicto XIV da por hecho que es de Inocencio III y cita tres autoridades. Mone en sus notas y Hunter en su “Vida” también la atribuyen al mismo gran pontífice, en su "Latin Hymn Writers and their Hymns", lo rechaza expresamente y Mearns, en Julian "Dictionary of Hymnology", cuestiona la atribución. También Gregorovius se la niega al papa “del gran y frío intelecto”, pero por la misma razón podría negar la de los himnos de Corpus Christi, llenos de calor y dulzura devocional, en la mente escolática rigurosa de Sto. Tomás de Aquino. Sin embargo hace referencia a un manuscrito del siglo catorce que contiene poemas de Jacopone en el que se le adjudica el Stabat. Los argumentos a favor de Jacopone no son satisfactorios. Mientras sus himnos, escritos en el dialecto de Umbría, son populares y maceren respeto, algunos de los himnos latinos atribuidos a él, no son ciertamente suyos, y es dudoso que escribiera himno latino alguno o algo mejor que imitaciones. Ha surgido una gran literatura respecto al himno. Los protestantes, que comparten con los católicos una profunda admiración, con frecuencia expresada con brillantez, por su “pathos”, su vívida descripción , la dulce devoción y el fácil flujo rítmico, que es doble y termina de forma exquisita en las estrofas. Daniel lo llama “la reina de las secuencias” op. cit., V, 59) y dedica mucho espacio en su alabanza (II, 136-138). El Dr. Philip Schaff (en "Literature and Poetry", 191), dice: “El secreto del poder del “Mater Dolorosa” está en la intensidad del sentimiento con el que el poeta se identifica con este tema y en la suave llorosa melodía del ritmo y rima en latín, que no se puede trasladar a ningún otro idioma”. El Dr. Coles, médico, dedica un largo “Proem” a su propia traducción, a hacer su propia valoración del himno; piensa que es “poderoso en su “pathos”, más allá de todo lo escrito” y al mismo tiempo que lo alaba, denuncia su “mariolatría”. Schaff también se hace eco de las denuncias comunes de los protestantes, pero contesta a sus correligionarios, recordando que los católicos no rezan a María como dadora de la merced deseada, sino sólo como intercesora, pensando que es más probable que sean oídos por su Hijo gracias a ella que por cualquier pobre pecador sin ayuda en la tierra”. Este afecto de los protestantes por este himno ha dado como resultado muchas traducciones. Dean Trench, sin embarlo, lo excluyó de su "Sacred Latin Poetry", y Saintsbury, en "The Flourishing of Romance" (p. 77, footnote), califica esta exclusión como “un toque de mojigatería ortodoxa”.

Hay más de setenta traducciones (en todo o en parte) sólo al inglés, siendo la de Caswall la más extensamente usada en los himnarios. Entre las traducciones están las de D. F. McCarthy, Aubrey de Vere, y el Padre Tabb.

Debido a su vívido carácter lírico y épico, el himno ha recibido muchísimos arreglos musicales:

Hay cuatro muy bien conocidos de canto llano: la forma auténtica se encuentra en el Gradual Vaticano (1908).

Josquin des Prés escribió en el siglo quince un “Stabat Mater” tan elaborado como sus “muy altamente desarrolladas misas”. Su gran esfuerzo se distancia de las inmortales composiciones de Palestrina.

Respecto al “Stabat “de Pergolesi el poeta alemán Tieck confesó: “ tuve que volverme para ocultar mis lágrimas, especialmente en el 'Vidit suum dulcem natum'".

El Stabat de Haydn se considera un tesoro de melodía grácil y refinada.

Hay en la lista nombres menos familiares como Steffani, Clari, Astorga, Winter, Raimondi, Vito, Lanza, Neukomm. Rossini había escrito su “Guillermo Tell” antes de ensayar su Stabat, tan usado y abusado.

Aunque no se adapta para el uso litúrgico, el Padre Taunton (History and Growth of Church Music, 78-9) la defiende; y Rockstro, rehusando discutir la cuestión de si su sensible belleza encaja en el tema, piensa que “los críticos que lo juzgan con dureza y los diletantes que lo oyen sin conmoverse…deben estar endurecidos por la pedantería o carecen de cualquier clase de oído musical”.

La larga lista se puede cerrar con Dvorak quien en su originales frases musicales, volvió a mostrar la perenne frescura del tema.

II. SPECIOSA. Una edición de los poemas italianos de Jacopone publicada en Brescia en 1495 contenían ambos Stabat, pero La Speciosa cayó casi en completo olvido hasta que A.F Ozanam la transcribió de un manuscrito del siglo quince de la Bibliothèque Nationale para sus "Poètes Franciscains en Italie au Treizième siècle", Paris, 1852. Pensaba que Jacopone había compuesto ambos Stabat al mismo tiempo y haciendo notar que la Dolorosa “ esta incomparable obra hubiera sido más que suficiente para la gloria de Jacopone”; reconocía que había renunciado a traducir La Speciosa en verso y concluía presentando ambos himnos en prosa simple, porque el “intraducible encanto del lenguaje, de la melodía y de la antigua originalidad, siento que se me escapan” El himnólogo anglicano Dr. J. M. Neale introdujo la Speciosa el mundo angloparlante en 1886 y se la atribuyó a Jacopone. El Dr. SCAF disiente: “Es improbable: un poeta no habría escrito una parodia sobre un poema propio”. Notando el estilo no determinado y la rima imperfecta de la Speciosa, Neale creyó que era la obra de un aprendiz dando su versión de la obra de un verso latino – en cuyo caso debía haber precedido a la Dolorosa, que es una pieza perfecta. Sin embargo, Schaff, apunta que las palabras iniciales de la Dolorosa se tomaron prestadas de la Vulgata latina (John 19:25) “con referencia a María en la Cruz, pero no en el pesebre” y además, que la sexta línea "Pertransivit gladius", puede haber sugerido la misma línea de la Speciosa "Pertransivit jubilus", pero no viceversa. Coles duda de “un simultáneo nacimiento, y hasta de un parentesco común”. En su “Ensayo sobre Ritos Menores y Ceremonias” el cardenal Wiseman se fijó en el paralelismo de los contrastes de los dos poemas – similaridad de forma y frase y completa antítesis del tema y pensamiento. Finalmente ha de decirse que la gran tosquedad de la Speciosa puede deberse deberse a copistas descuidados.

Biografía.

KAYSER, Beiträge zur Geschichte und Erklärung der ältesten Kirchenhymnen, II (Paderborn, 1886), 110 - 192, da el texto de ambas Stabats con variaciones y mucho comentario. HENRY, The Two Stabats, en Amer. Cath. Quarterly Rev. (January, 1903), 68 - 89 y (Abr., 1903), 291 - 309, textos y traducciones comentarios sobre la autoria y “Mariolatria” y comparación. COLES, Stabat Mater (Dolorosa) (2nd ed., New York, 1868); IDEM, Stabat Mater (Speciosa) (New York, 1868); JULIAN, Dict. of Hymnology (2nd ed., London, 1907), 1081 - 84, 1590, 1706. A estos hay que añadir HENRY (como arriba)TABB in Catholic News (New York, Apr. 7, 1906), In the Shadow of the Rood; MCKENZIE en The Beacon (Boston, May 7, 1887); Stood the Virgin Mother Weeping, y otras anotadas en HENRY, loc. cit.; BAGSHAWE, Breviary Hymns and Missal Sequences (London, 1900), 109, The Mother in deep sorrow stood; DONAHOE en Early Christian Hymns (New York, 1908), 197, Waiting by the cross atoning; una Buena version por un católico, reimpresa en The Catholic World (April, 1870) de The Democratic Magazine de treinta años previos: Brokenhearted, lo, and tearful. Misma edición de The Catholic World tiene una tr.,al griego por MAYER. VICTORI en Coecilia (Strasburg, Dec., 1909) analiza el Christus de FRANZ LISZT (la Speciosa, 182 - 5; la Dolorosa, 196 - 200); SHIPLEY añade otras en Amer. Eccl. Review, XII (1895), 453. PACHEU, L'Auteur du 'Stabat" in Revue du Clergé Français (Mar., 1904), 163 - 75, piensa que el autor probablemente sea Jacopone y que la Speciosa no es suya, sino probablemente la obra de un humanistadel siglo quince. D'UDENHOUT, Le 'Stabat Mater Speciosa' de Jacopone da Todi,en Etudes Franciscaines (Aug., 1909) 140 - 8. SHIPLEY, Annus Sanctus (London, 1884), da las tr. de MCCARTHY, DE VERE,y AYLWARD.

Hay una tr. Anónima de la Speciosa (alegra su tierno pecho que se expande) de la Revista Católica en El Rosario de la Santísima Virgen María (London, s. d.), 62. DREVES, Analecta hymnica (Leipzig, 1888), trae muchos poemas encontrados sobre la Dolorosa e.g. XXIV, 127; 150; 122 ( de un Breviario dominico del siglo quince) ver también II, 53, and VIII, 55 - 56, para las ilustraciones del siglo catorce y quince. HUSENBETH, Missal for the Use of the Laity (new ed., London, 1906), 234 - 6, da un texto latino y una traducción nueva. El texto latino es en muchas partes distinto del misal romano ( aunque el prefacio declara que el libro “se encontrará que sigue estrictamente el misal romano tal como lo usa la autoridad de este país (Inglaterra). El texto latino incluye la línea "Inflammatus et accensus", que no está en el texto del misal romano, pero que se halla en el Stabat Mater de Rossini y en el de Liszt. Para más información respecto a la línea ver cf. KAYSER, HENRY, op. cit., or MONE, Lateinishche Hymnen des Mittelalters, II, 148, al final. El típico y oficial texto del Gradual Vaticano (1908) es a su vez el de misal romano.

H.T. HENRY.

Fr. Paul-Dominique Masiclat, O.P.

Traducido por Pedro Royo.