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Martes, 24 de noviembre de 2020

Paulicianos

De Enciclopedia Católica

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Secta dualística herética, derivada originalmente del maniqueísmo. El origen del nombre Pauliciano es oscuro. Gibbon (Decadencia…), dice que quiere decir “discípulos de S. Pablo”. (Focio, op. cit., II, 11; III, 10; VI, 4). Su veneración especial por el Apóstol y la costumbre de renombrar a sus líderes con los nombres de sus discípulos parece dar algún sentido a esta opinión. Por otra parte, la forma (Paulikianoi, no Paulianoi) es curiosa y parece que l nombra ha sido utilizado solo por sus oponentes que decían que eran seguidores de Pablo de Samosata (Conybeare, op. cit., cv). El lugar de nacimiento del fundador lo sugiere pero no hay conexión entre sus doctrinas. Focio relata que una cierta mujer maniquea llamada Kallinike envió a sus dos hijos Pablo y Juan a Armenia a propagar esta herejía. El nombre es una corrupción de Pauloioannoi (Friedrich op. cit., I). Hoy se niega la existencia de tales personas. Ter-Mkrttschian (Die Paulicianer, 63), dice que el nombre es un diminutivo armenio y quiere decir “seguidor el pequeño Pablo” Pero no explica qué es el tal Pablito. Aparece por primera vez en el sínodo armenio de Duin en 719, uno de cuyos cánones prohíbe que nadie pasa la noche en la casa " del malvado hereje Pollikian" (Ter-Mkrttschian, 62).


I. DOCTRINA

El punto cardinal de la herejía pauliciana es una distinción entre Dios que hizo y gobierna el mundo material y el Dios del cielo que creó las almas y que es el único que debe ser adorado. Pensaban que toda la materia era mala, por lo que parece obvio que hay que incluirlos entre las muchas sectas neo –maniqueas, a pesar de que lo nieguen y de los escritores modernos (Ter-Mkrttschian, Conybeare, Adeney, loc. cit.; Harnack, "Lehrbuch der Dogmengeschicte", Tubingen, 1909, II, 528).

Pero además hay un fuerte elemento marcionita. Rechazaban el Antiguo Testamento, no hay Encarnación, Cristo era un ángel enviado al mundo por Dios y su madre real era la Jerusalén celeste. Su obra consistía solamente en enseñar y creer en él salva a los hombres del juicio. El verdadero bautismo y Eucaristía consiste en oír su palabra, como en Juan iv, 10. Sin embargo, muchos paulicianos dejaban que sus hijos fueran bautizados por el clero católico. No honraban la cruz sino solo el libro del Evangelio. Eran iconoclastas y rechazaban toda pintura. Su Biblia era un Nuevo testamento fragmentario. Rechazaban las epístolas de S. Pedro porque había negado a Cristo Siempre se referían al “Evangelio y Apóstol”, aparentemente sólo S. Lucas y S. Pablo, aunque citaban otros Evangelios en las controversias.

Toda la jerarquía eclesiástica es mala como también todos los sacramentos y el ritual. Tenían una aversión especial hacia los monjes. Su propia organización consistía en primer lugar en los fundadores de la secta en los diversos lugares, que eran apóstoles y profetas. Tomaban nuevos nombres, los que mencionaba S. Pablo, así Constantino se llamaba Silvano, y aparentemente decían que eran una reencarnación de esas personas. Debajo de los apóstoles y los profetas estaban los “compañeros-trabajadores” (synechdemoi) que formaban un consejo, y los “notarios” (notarioi), que cuidaban de los libros santos y mantenían el orden en las reuniones. Sus conventículos no se llamaban iglesias sino” casas de oración “(proseuchai). Mantenían que era legítimo ocultar y hasta negar sus ideas por miedo a la persecución. Muchos de ellos vivían exteriormente como católicos. Su ideal era una comunión de fieles puramente espiritual que evitara todas las distinciones raciales. Los enemigos les acusan constantemente de gruesas inmoralidades, hasta en sus reuniones de oración. Uno de sus principales líderes, Baanes, parece haber adquirido un merecidamente el sobrenombre de “sucio” (ho ryproz). No aceptaban para si mismos otro apelativo que cristianos. Los católicos eran romanos (Romaioi), es decir, gente que obedecía al emperador romano, como los monofisitas llamaban a sus oponente melquitas.

Harnack los resume como” puritanos dualistas e individualistas” y como “una cristiandad anti-jerárquica construida sobre el Evangelio y Apóstol, que rechazaba enfáticamente la cristiandad católica (Dogmengeschichte, II 528).

Desde Gibbon, los Paulicianos han sido descritos frecuentemente como supervivientes de la primera y pura cristiandad, gente religiosa que se agarraba al Evangelio, que rechazaba supersticiones posteriores y que fueron groseramente calumniados por sus oponentes. Conybeare (op. cit.) piensa que eran una continuación de los Adopcionistas. El Dr. Adeney los llama “en muchos aspectos protestantes antes del protestantismo” (The Greek and Eastern Churches, 219). Esta idea indica que la secta ha encontrado entre escritores modernos más interés y simpatía que merece.


II. HISTORIA

Constantino de Mananalis, que se llamaba a si mismo Silvano, fundó la que parece ser la primera comunidad pauliciana en Kibossa, cerca de Colonia en Armenia. Comenzó a enseñar alrededor de 657. No escribió libros y enseñaba que el Nuevo Testamento tal como él lo presentaba (su “Evangelio y Apóstol) debía ser el único texto usado por su seguidores (Georgios Monachos, ed. Friedrich, 2). Otros apóstoles paulicianos después de Constantino fueron Simeón (llamado Tito) enviado por el emperador Constantino Pogonato (668-85) eliminar la secta pero que se convirtió a ella; Gegnesio (Timoteo), un armenio; José (Epafrodito); Zacarías que fue rechazado por muchos y llamado mercenario; Baanes; Sergio (Tíquico). Fundaron seis congregaciones en Armenia y Ponto a las que dieron nombres de las iglesias paulinas (Kibossa era “Macedonia” etc.).

Constantino –Silvano después de haber predicado durante 27 años y habiendo difundido su secta hasta la parte occidental de Asia Menor, fue arrestado por las autoridades imperiales ( por Simeón) juzgado por herejía y muerto por lapidación.

En 690 el mismo Simeón –Tito se hizo pauliciano y fue ejecutado con muchos otros. La historia de estas gentes se divide entre sus persecuciones y sus propias peleas. El armenio Pablo 8 algunos creen que dio el nombre a la secta) fundó una congregación en Episparis , en el distrito armenio de Fanaroea (m. 715). Sus dos hijos Gegnesio –Timoteo y Teodoro luchaban por su sucesión. Gegnesio fue a Constantinopla en 717 y persuadió al emperador León III y al Patriarca Germano I de que era ortodoxo. Con un salvoconducto imperial en su poder volvió a Mananalis y logró deshacerse de la oposición de Teodoro. Después de su muerte, su hijo Zacarías (el mercenario) y su yerno José – Epafrodito se enzarzaron de nuevo y formaron grupos para sucederle. Zacarías perdió. Muchos de ellos fueron destruidos por los sarracenos.

José (muerto en 775) fundó comunidades por toda Asia Menor. Le siguió Baanes (Vahan; m. 801). Con él la secta perdió adictos e influencia. Pero un cierto Sergio-Títico, que organizó un nuevo cisma reformó y reforzó su movimiento. Los paulicianos eran ahora o baanitas (el grupo antiguo) o sergitas (la secta reformada). Sergio era un celoso propagador de la herejía; presumía de haber propagado su Evangelio “desde el este al oeste, de norte a sur” (Petrus Siculus, "Historia Manichaeorum", op. cit., 45). Los sergitas luchaban contra sus rivales y casi los exterminaron.

El gobierno imperial a veces los protegía y otras los perseguía. Constantino IV y más aún Justiniano II los persiguieron cruelmente. El primer emperador iconoclasta León III y sus sucesores) los protegieron. Conybeare dice que esos emperadores eran prácticamente paulicianos (op. cit.). Nicéforo I los toleró en correspondencia por sus servicios como soldados en Frigia y Licaonia. Miguel I comenzó de nuevo a perseguirlos y su sucesor León V, aunque iconoclasta, trató de refutar la acusación de que era pauliciano persiguiéndoles furiosamente. Por entonces un gran número se rebeló y se pasó a los sarracenos. Sergio fue muerto en 835. Teodora, regente entonces por su hijo Miguel III, continuó la persecución de ahí que resultase una segunda rebelión bajo Garbeas, que guío a muchos de sus seguidores a través de las fronteras.

Estos paulicianos, ahora muy enemigos del imperio, animados por el califa, fortificaron la plaza llamada Tefrique y pusieron allí su cuartel general. Desde allí hacían continuas incursiones contra el imperio y desde este momento forman un poder político, enemigo de Roma. Se oye continuamente sobre guerras contra los sarracenos, armenios y paulicianos. Bajo Basilio I el ejército pauliciano invadió Asia Menor hasta Éfeso y casi hasta la costa al otro lado de Constantinopla. Pero fueron derrotados y Basilio destruyó Tefrique en 871, con lo que terminó el poder militar de las sectas. Mientras, otros paulicianos, herejes pero no rebeldes vivían en grupos por todo el imperio. Constantino V había trasladado a muchos de ellos a Tracia. También Juan I Tzimisces también traslado al mismo lugar a muchos para que lo defendieran contra los eslavos. Fundaron un nuevo centro en Filipópolis desde donde aterrorizaban a sus vecinos. Durante los siglos noveno y décimo estos herejes ocuparon constantemente la atención del gobierno y de la Iglesia en Armenia, Asia Menor y Tracia. Los Selicianos, convertidos por el patriarca Metodio I (842-46), eran paulicianos. Foco escribió contra ellos y se jacta en su Encíclica (866) de haber convertido a muchos de ellos.

La secta siguió en el "Thonraketzi" fundado por un tal Smbat en el siglo noveno. Conybeare atribuye a este Smbat la obra "La Llave de la Verdad", que se editó. Acepta el Antiguo Testamento y los Sacramentos del Bautismo, penitencia y Eucaristía. Esta obra ha convencido a muchos escritores de que los paulicianos eran gente maligna, aunque representa un estadio muy tardío de su historia y se discute si es realmente pauliciana. Constantino IX persuadió u obligó a muchos miles a renunciar a sus errores.

Al emperador Alejo Comneno se le atribuye el mérito de haber puesto fin a esta herejía. Durante una estancia en Filipópolis arguyó con ellos y los convirtió y todos o a casi todos volvieron a la iglesia ( así su hija : "Alexias", XV, 9). Desde este momento los paulicianos desaparece prácticamente de la historia, aunque dejaron huellas de su herejía. En Bulgaria la secta bogomila que duró toda la edad media y se extendió a occidente en como Cátaros, Albigenses y otras herejías maniqueas, es una continuación del paulicianismo. En Armenia sectas similares o derivadas de ellos han llegado a nuestros días.

Había comunidades paulicianas en la parte armenia ocupada por Rusia después de la Guerra de 1828-29. Conybeare publicó documentos curiosos de su profesiones de fe y las disputas con el Obispo Gregoriano alrededor de 1837 (Llave de la verdad xxiii-xxviii). Des estas disputas y de “La Llave de la verdad “ saca la impresión de que eran gentes religiosas y sencillas que mantenían una forma antigua de cristianismo (ibid., introducción).


III. FUENTES

Hay cuatro documentos principales:

(1) Focio, Cuatro Libros contra los Paulicianos (Diegesis peri tes ton neophanton manichaion anablasteseos), en P.G., CII, 15-264.

(2) Eutimio Zigabenus, en su "Panoplia", XXIV [P.G., CXXX, 1189, ss., y una edición separada de la parte sobre los paulicianos ed. Gieseler (Gottingen, 1841)].

(3) Pedro el Abad, "Sobre los Paulicianos y los Maniqueos", ed. Gieseler (Gottingen, 1849), que identifica al autor con Pedro Siculo que escribió una "Historia Manichaeorum qui Pauliciani dicuntur", publicada por primera vez por Rader (Ingolstadt, 1604), obra de la que Gieseler considera que "Sobre los Paulicainos " es simplemente un resumen.

(4) Jorge Monachos, "Cronicón", ed. Muralt (St. Petersburg, 1853).

De la obra de Focio, solo el libro I contiene la historia; el resto es una colección de homilías contra la herejía.

Estas cuatro fuentes son interdependientes. La crítica (sobre todo Karapet Ter-Mkrttschian) dice: El relato de Focio (libro I), dos partes. Los capítulos i-xiv son auténticos, xv-xxvii una edición posterior. La fuente originas se ha perdido. Jorge Monachos usaba esta. Pedro Monachos o copió a Jorge o usó laobra original. Focio pudo haber usado a Pedro (así Ter-Mkrttschian) o quizás el original. Derivados de estos están Zigabenus y la parte espuria del libro de Focio. Bonwetsch (Realencyklopädie für prot. Theol., 3ª ed., Leipzig 1904, XV, 50) representa (según Friedrich y solo probablemente) el orden en que se derivan, así: (1) Una narración contenida en un manuscrito del siglo décimo (Cod. Escorial. I, phi, 1, fol. 164 ss.) ed. Friedrich en "Sitzungsbericht der Münchener Akademie", (1896), 70-81; (2) Focio, i-x; (3) Jorge Monachos; (4) Pedro el Abad; (5) Zigabenus; (6) Pseudo-Focio, x-xxvii; (7) Pedro Siculus.

Otras Fuentes son el Obispo armenio Juan Ozniensis [ed. por Aucher (Venecia, 1834) y utilizado por Dollinger y Conybear, y la “Llave de La verdad” [Mrkttschian en "Zeitschrift für Kirchengeschichte", 1895, y la edición de Conybeare, en armenio e ingles con introducción y notas (Oxford, 1898)].


Bibliografía

TER-MKRTTSCHIAN, Die Paulicianer im byzantinischen Kaiserreich und verwandte ketzerische Erscheinungen in Armenien (Leipzig, 1893); DOLLINGER, Beitrage zur Sektengeschichte des Mittelalters, I (Munich, 1890), 1-31; LOMBARD, Pauliciens, Bulgares et Bonshommes (Geneva, 1879); HERGENROTHER, Photius, III (Ratisbon, 1869), 143-53: GIBBON, Decline and Fall, ed. BURY, VI London, 1898), liv, and appendix 6; ADENEY, The Greek and Eastern Churches (Edinburgh, 1908), v.


ADRIAN FORTESCUE.


Transcrito por Richard L. George , Ad Maiorem Dei Gloriam .


Traducido por Pedro Royo