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Jueves, 20 de junio de 2019

Diferencia entre revisiones de «Hroswitha»

De Enciclopedia Católica

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Última revisión de 19:49 29 ago 2010

Célebre monja-poetisa del siglo doce cuyo nombre ha recibido deferentes formas: ROSWITHA, HROTSWITHA, HROSVITHA y HROTSUIT; nacida probablemente entre 930 y 940 murió hacia el 1002. La interpretación del nombre como clamor validus contiene, sin duda una referencia a quien lo llevaba; es decir, también se la llamaba la "voz poderosa" y a veces hasta el "ruiseñor de Gandersheim". Probablemente era de clase aristocrática; su nombre aparece en un grabado en madera como "Helena von Rossow." Parece que entró en el convento de Gandersheim en su más tierna juventud que entonces tenía fama por su ascetismo y preocupaciones cultas. Sus extraordinarios talentos encontraron aquí un cultivo juicioso e inteligente, primero bajo la guía de su maestro Rikkardis, y después bajo el cuidado especial de Gerberg, sobrina de Otón I y la mujer más completa de su tiempo, que después sería su abadesa (959-1001), preocupándose particularmente el desarrollo de su musa cuyo aprendizaje " contribuyera de alguna manera a la gloria de Dios".

Esto casi todo lo que sabemos de la vida exterior de la primera poetisa alemana. Ocurre con Hroswitha como con todos los poetas antiguos: estamos más familiarizados con su obra que con si personalidad. Más aún, los poemas latinos de esta monja tienen una curiosa historia. Después de siglos de negligencia, fueron descubiertos, como es bien sabido, por el poeta laureado Conrad Celtes en el monasterio benedictino de S. Emmeram en Ratisbona, y fueron publicados en 1501 para gran elegía de todos los amantes de la poesía. La obra poética del la aniñada, piadosa monja, tomaba al principio forma épica; aparecieron dos poemas bíblicos y seis leyendas, para lo que bebió en fuentes latinas y usó su libertad poética para el tratamiento psicológico de sus personajes y de sus acciones. El material de su "Leben Mariens" (859 hexámetros) fue tomado de la Biblia y del evangelio apócrifo de Santiago. Esta vida de María estaba muy relacionada con su poema "Von der Himmelfahrt des Herrn" (150 hexámetros). Por otra parte los temas de sus seis leyendas son muy variados: “El martirio de S. Gandolfo” (582 dísticos), príncipe borgoñón ; “La Juventud de S. Pelagio” de Córdoba, cuyo reciente martirio relata en 414 versos de acuerdo con los informes reunidos de testigos oculares; fue contemporáneo suyo , de ahí el realismo de la impresionante descripción, la leyenda de “Teófilo” (455 versos) es el más temprano tratamiento poético de la leyenda medieval de Fausto; y de un tenor similar es la leyenda de S. Basilio (259 versos), en los que un infeliz joven es salvado de un pacto diabólico; la lista se cierra con el martirio de S. Dionisio (266 versos) y de santa Inés (459 versos). Este último poema, que se basa en la biografía de la santa atribuida a S. Ambrosio, está escrita con gran fervor. El lenguaje es simple pero suave y con frecuencia hasta melodioso.

Pero su reputación poética, hablando con propiedad, se debe a sus obras dramáticas. Respecto a sus motivos para adoptar esta forma de expresión literaria ella misma lo explica suficientemente. Lamentando el hecho de que muchas cristianos , llevados por la belleza de la obra, se deleitan en las comedias de Terencio y por eso aprenden muchas cosas impuras, ella determina copiar su estilo para adaptar los mismos métodos para ensalzar la pureza triunfante de las santas vírgenes, así como él los ha usado para describir la victoria del vicio. Con frecuencia su rostro se ruborizaba en obediencia a la forma poética elegida de expresión porque estaba obligada a describir la detestable locura del amor no santo.

Esta última observación se aplica peculiarmente al caso de sus dramas, cuyo tema es el amor sensual. El tratamiento de la piadosa monja a los temas estaba en un más alto plano moral y es hábil demostrando el principio, en medio de situaciones bastante atrevidas, que la fuerza más grande de al tentación la mas admirable es el triunfo final de la virtud.

• La obra más popular a juzgar al menos por la cantidad de transcripciones de la misma es el "Gallicanus". Este general de Constantino el Grande, siendo aún pagano, quiere casarse con Constancia, la hija del emperador, que hace mucho que se ha consagrado como esposa del Señor: el general acaba convirtiéndose y sufre la muerte por martirio.

• Su segundo drama es una composición de lo más singular, en la que el humor y la gravedad están extrañamente mezclados. "Dulcitius", prefecto bajo Diocleciano, desea forzar, para que se casen con altos dignatarios de la corte, a tres jóvenes cristianas, a lo que se oponen. Hace que las encierren en una cocina y con malas intenciones se acerca a ellas silenciosamente por la noche; pero Dios le castiga con la ceguera y abraza a los cacharros de cocina. Aunque él no lo sabe su aparición cuando sale es como un carbonero y esto lleva a la más alegre de las escenas. Las tres jóvenes alcanzan la palma del martirio.

• En "Callimachus" la violencia de la pasión lleva a amenazar con la profanación del muerto, que sin embargo es evitada milagrosamente. Aquí se da la más atrevida de las situaciones, que recuerda a la “La Novia de Corinto “ de Goethe.

• Las dos obras siguientes, "Abraham" y "Paphnutius", narran de forma conmovedora la conversión de una mujer caída.

• Finalmente, el último drama relata de forma llana y simple la leyenda del martirio de las tres hermanas Fe, Esperanza y Caridad, hijas de la Sabiduría.

La importancia literaria de los dramas de Hroswitha se ha expresado en una comparación con los copos de nieve “En medio del invierno, levantan sus blancas cabezas, pero mueren antes de la llegada de la primavera, y no hay quien los recuerde”.

Su prolífica carrera como poetisa se cerró con dos grandes obras épicas, una que canta los logros de Otón I (Taten Ottos I) hasta el año 962 y la otra celebra la fundación del monasterio de Gandersheim (Die Gründung des Klosters Gandersheim). Esta obra tiene un toque romántico por el gran número de leyendas que la autora ha tejido hábilmente en ella. El Eulogio de Otón I, por otra parte, es muy apreciado por los historiadores que “encuentran el relato a la poetisa” como una ayuda en su obra histórica”. El poema fue escrito en 967 y fue dedicado al emperador. Además de la de Celtes las principales ediciones de las obras de Hroswitha son: Barack, "Die Werke der Hroswitha" (Nuremberg, 1858); Schurzfleisch (Wittenberg, 1707); Migne, P.L. CXXXVII, 939-1196; de Winterfell, "Hrosvithae opera" (Berlin, 1902).

Nikolaus Scheid

Traducido por Pedro Royo