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Martes, 7 de diciembre de 2021

Diferencia entre revisiones de «Guía para estudiar el Arte Religioso Barroco Hispanoamericano»

De Enciclopedia Católica

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Lo Enseña la Divina Liturgia. Lo enseña el pincel artístico. Lo canta en coro y a voz en cuello, la Santa Iglesia. Acompañada de los instrumentos músicos.
 
Lo Enseña la Divina Liturgia. Lo enseña el pincel artístico. Lo canta en coro y a voz en cuello, la Santa Iglesia. Acompañada de los instrumentos músicos.
 
Leamos con cuidado la Kalenda, o  pregón de Navidad:
 
Leamos con cuidado la Kalenda, o  pregón de Navidad:
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<<El nacimiento de Cristo presagia su Pasión y su Resurrección gloriosa: el pesebre y la noche de Belén evocan la cruz y las tinieblas del Calvario; los ángeles que anuncian al recién nacido a los pastores, nos recuerdan a los ángeles que anunciaron al Resucitado a los discípulos. Es, pues, la Pascua del Señor Jesús -nuestra pascua, feliz Pascua- lo que en verdad celebramos en la conmemoración de la Navidad>>.
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Todo elemento que forme parte de una pintura, tiene un significado preciso, fácilmente reconocible para quien observa. Es necesario que conozcamos de memoria, los lexicones o vocabularios de los libros de la época. Muy recomendable es : Clarín evangélico panegírico de todas las festividades colendas. 1753, de Juan de Murcia.

Revisión de 02:36 3 ene 2021

¿Cómo podemos aprender progresivamente la apreciación del Arte religioso Barroco?

Este aprendizaje si no es adecuadamente llevado, nos conduce al error, a la confusión y a la frustración. El aprendizaje se logra volviendo al antiguo método de enseñanza, a la catequesis y a la apologética católica. Antes, era método sencillo y eficaz, porque la Cultura era totalmente cristiana. La Sociedad, la Política, la Moral y la Religión, confesaban y profesaban la Santa Fe. Eran medios puestos al servicio de la Gloria de Dios, la Salvación de las Almas, y de la Vida Perdurable (Eterna). Esta situación, por desgracia ya no se da. Sin embargo, el Barroco nos dejó las instrucciones para ser interpretado rectamente.

Las Instrucciones suponen conocimientos previos

Nosotros debemos suplir, con un estudio inteligente, las carencias e indigencias, del tiempo presente. En el pasado, el pastor de Puno, el agricultor de los Andes y el doctor de Lima, sabían ESENCIALMENTE lo mismo. Porque, el mismo modelo era presentado a todos: Doctos y rudos (ignorantes); letrados y analfabetos. Igual para todos los sexos, todas las edades, y todos los estados El conocimiento de los símbolos, y sus significados, fueron universales. Hubo un común denominador, a partir del cual, se progresaba según los respectivos estados. Así, el letrado usaba el libro, el tratado y la cátedra. El rudo contaba con la cuarteta, la música, el teatro y el refrán. O sea, la <<Filosofía vulgar>>

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Vita Crhitstia perpetua Crux

Hemos presentado el Símbolo de la Santa Cruz, y los símbolos que la explican secuencialmente. Son los acontecimientos de la Via Crucis.

Debe recordarse siempre, que la Vida de Cristo fue “Cruz perpetua”. Todos los actos, y acontecimientos de su vida sacrificada, fueron meritorios. La Vida oculta de Nuestro Señor es “Redención Incruenta”, que anuncia la Redención Cruenta de la Cruz, en el Calvario.

Lo Enseña la Divina Liturgia. Lo enseña el pincel artístico. Lo canta en coro y a voz en cuello, la Santa Iglesia. Acompañada de los instrumentos músicos. Leamos con cuidado la Kalenda, o pregón de Navidad:

<<El nacimiento de Cristo presagia su Pasión y su Resurrección gloriosa: el pesebre y la noche de Belén evocan la cruz y las tinieblas del Calvario; los ángeles que anuncian al recién nacido a los pastores, nos recuerdan a los ángeles que anunciaron al Resucitado a los discípulos. Es, pues, la Pascua del Señor Jesús -nuestra pascua, feliz Pascua- lo que en verdad celebramos en la conmemoración de la Navidad>>.

Todo elemento que forme parte de una pintura, tiene un significado preciso, fácilmente reconocible para quien observa. Es necesario que conozcamos de memoria, los lexicones o vocabularios de los libros de la época. Muy recomendable es : Clarín evangélico panegírico de todas las festividades colendas. 1753, de Juan de Murcia.