Herramientas personales
En la EC encontrarás artículos autorizados
sobre la fe católica
Martes, 20 de agosto de 2019

Diferencia entre revisiones de «Cardiomorfosis: Cariátides y atlantes en la restablística barroca del Perú»

De Enciclopedia Católica

Saltar a: navegación, buscar
(Página creada con «* Por definición la caríatide es una columna ornamentada, con forma de figura de mujer, cuyos atravíos están raídos. Recuerda el castigo impuesto a la ciudad de Carias...»)
(Sin diferencias)

Revisión de 23:45 18 feb 2019

  • Por definición la caríatide es una columna ornamentada, con forma de figura de mujer, cuyos atravíos están raídos. Recuerda el castigo impuesto a la ciudad de Carias, en la personas de sus mujeres principales, a las que se hizo ataviar y enjoyar antes de emprender el viaje como prisioneras. Atavíos y joyas que fueron perdiendo debido a las asperezas del viaje. Reducidas a la esclavitud, se las condenó a las labores más penosas. Por eso se las representa como columnas ,en el Erecteón, significando que han de soportar su peso por toda la eternidad.
  • ATLANTE (Atlas), según la Mitología griega, es un Titán que fue condenado a soportar eternamente la bóveda celeste, al final de la Titanomaquia.

En la retablística barroca del Perú verificamos su empleo. El uso que se hace estos elementos arquitectónicos confirma, en primer lugar, el carácter punitivo del relato histórico y mitológico, pero además le agrega una significo opuesto alegórico de contenido cristiano, que es esperanzador, redentor y remunerador.

Puede resumirse así: Quien supo llevar las cargas y penurias terrestres con lealtad y paciencia, será honrado, premiado y exaltado en la Gloria celestial. La carga que sirvió como instrumento de santificación se convertirá en corona de gloria.

En fundamento de esto está en el Evangelio según san Mateo 11, 28-30

<<Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana>>.

La Arquitectura barroca es <<Prefiguración celestial>>. El Altar Mayor es alegoría de la Gloria de Dios Tres veces Santo y Trono del Sagrado Corazón Eucarístico. Los altares laterales tienen una función pedagógica y catequética referida a los Misterios de Nuestra Salvación y a la Iglesia Miliante. El elemento menor está referido siempre a un contexto determinado (dedicación del altar) y el contexto retablístico se forma parte de un todo que lo vertebra y le da plenitud.

Lo dicho vale tanto para la arquitectura perpetua, como para la efímera.

La observancia de estos principios generales, nos facilitará la interpretación de cada elemento, nos permitirá insertarlo dentro de una "rueda de asuntos predicables", y nos evitará caer en la tentación de la atribución equivocada, caprichosa e inadecuada, en la que por lo general incurren los antropólogos. que a la manera del Coloso de Rodas, asientan un pie en el Barroco y otro en el pensamiento andino.

Por se los ejemplos más abundantes, comencemos por los Santos Ángeles: Los vemos como tenantes, portantes (torcheros), vindicantes, tonantes, danzantes, volantes, laudantes, orantes y reflejantes.

Al demonio lo vemos a ver siempre como atlante o cariátides aplastado, humillado y vejado por todo lo que odia: La Regeneración de la Vida (pila bautisma). la Palabra que da Vida (como soporte de los púlpitos) y el Canto de alabanza ( en las paredes de los coros y en la cañutería de los órganos).

Un tipo de vejamen distinto es el servir de bestia de tiro de los carros triunfales de la Iglesia: según los modelos típicos del <<Aereoplastes theo-sophicus, sive, Eicones mysticae : rarâ solertiâ, ac sagacitate singulari effictae eæq́[ue] æri incisæ : integram veræ theosophias rationem mirâ dexteritate adumbrantes : euolutione Latinâ ex Sacris Scripturis, sanctis patribus, philosophis, oratoribus, historicis ac poëtis tàm Græcis quàm Latinis Christianis iuxtà atq[ue]; gentibus nunc illuminatæ, ac bonorum bono editæ>>, publicado por Henricus Oraeus (1584-1646)

José Gálvez Krüger

Director de la Enciclopedia Católica