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Miércoles, 1 de diciembre de 2021

Accidente

De Enciclopedia Católica

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[Latin accidere, que ocurra lo que es en un sujeto, cualquier contingente, o atributo no esencial]. I. La división obvia de las cosas en lo estable y lo inestable, lo mas o menos independientemente inherente y lo dependiente, parece acosar con obscuridad y dificultad tan apenas es visto bajo la consideración reflectiva. En su misión de resolver el problema, los filósofos han seguido dos tendencias extremas. Algunos han negado la objetividad de lo sustancial o el elemento noumenal, y han atribuido su totalidad o parte de ello al pensamiento; otros han hecho el fenómeno o elemento accidental algo subjetivo, y han otorgado objetividad solo con la sustancia. Estas dos tendencias extremas estan representadas por los Griegos materialistas de la antiguedad: por un lado los atomistas y por el otro los panteístas Eleáticos. Aristóteles y sus seguidores del medioevo se mantuvieron en un punto medio. Ellos matuvieron la objetividad tanto de la sustancia como del accidente, sin embargo ellos reconocen el factor subjetivo como modo de percepción. Ellos usaron el termino accidente para designar cualquier relación contingente (por ejemplo, lo no esencial) entre un atributo y su sujeto. Como tal esto es una mera denominación lógica, una de los cinco predicables o modos universales de clasificación sistemática: género, diferencia, especies, propiedad, accidente. En este sentido es llamado predicable, para distinguir de accidente predicamental, siendo considerado este último termino como una forma realmente objectiva o un estado de cosas, e indicando un ser cuya naturaleza esencial es la de ser inherente en otra cosa asi como en un sujeto. Por lo tanto, accidente implica inexistente en sustancia, por ejemplo, no como lo contenido en un envase, no como parte del todo, no como el ser en tiempo y espacio, no como efecto de una causa, no como lo conocido en el conocedor; pero como una entidad inherente o un modo en un sujeto el cual este determina. Los acidentes modifican o denominan su sujeto de varias maneras, y a estos corresponden las nueve "Categorías":

· cantidad, en virtud de lo cual la sustancia material tiene integrante, partes posicionales, divisibilidad, localidad, impenetrabilidad, etc.; · cualidad, que de inmediatamente e intrínsicamente modifica la sustancia , bien sea dinámica o estáticamente, e incluye tales inherentes de la sustancia como hábito, facultad, sensación-estímulo, y figura o forma; · relación, la inclusión de una sustancia en otra (ejemplo, la paternidad).

Estos tres grupos son llamado accidentes intrínsicos, para distinguirlos del resto de los seis grupos -acción, pasión, situación, duración, posición- los cuales, como su nombre bien lo sugiere, son simplemente denominaciones extrinsicas acumuladas a la sustancia debido a su inclusión en alguna otra sustancia. Cantidad y cualidad, y, en un sentido restricto, se dice que las relaciones son un accidente absoluto, porque ellos son mantenidos para sobreagregar alguna forma especial de ser a la sustancia en la cual ellos residen. Por esta razón, se mantiene una real, y no una mera distinción conceptual entre ellos y su sujeto. Los argumentos para la realidad física de esta distinción son derivados de la experiencia.

· Conciencia interna-que dá fe que lo permanente, el ser mismo sustancial esta sujeto a constantes cambios de estados accidentales.-- y · Experiencias externas, que son testigos de una permanencia de cosas bajo la incesante variante fenómeno de la naturaleza.

El orden supernatural también suministra un argumento en la teología de la virtudes infundidas los cuales son hábitos supervenidos, y por lo tanto realmente distintos de la sustancia del pensamiento natural.

II. Con la reacción contra el escolasticismo, liderizada por Decartes, una nueva teoría del accidente es ideada, o mejor dicho los dos puntos de vista extremos de los Griegos antes referidos son revividos. Descartes, al hacer la cantidad la mera esencia de la materia, y al pensar la esencia del espíritu, niega toda distinción real entre la sustancia y el accidente. Mientras enseña un dualismos extremo en sicología, su definición de sustancia, como un ser independiente, le dió una ocasión al monismo de Espinoza, un accidente se convirtió mucho mas en algo enterrado en la sustancia. Por otra parte la sustancia pareciera al menos desaparecer con Locke, el mundo es resuelto dentro de un cúmulo de cualidades (primaria, o extensión, y secundaria, o propiedades sensibles). Las cualidades primarias, sin embargo, aun retienen su base en el orden objetivo, pero con Berkeley ellas se convierten en enteramente subjetivizadas; solo al alma le es permitido un elemento sustancial como base del accidente físico. Este elemento esta disuelto de manera similar en la filosofía de Hume y en los asociasonistas. Kant consideró los accidentes como simple categorías subjetivas del sentido y el intelecto, formas según las cuales la mente aprehende y juzga las cosas - cuyas cosas son, y deben permanecer desconocidas. Spencer mantiene el incóngnito noumenon de Kant pero admite el fenómeno como su aspecto objetivo o como modificaciones.

III. Muchas otras clasificaciones de accidentes se encuentran en tratados pertinentes. Debe hacerse notar que mientras los accidentes por inherencia modifican la sustancia, ellos son testigos de su naturaleza, siendo el medio por el cual la mente, a través de un proceso de abstración e indiferencia, construye sus conceptos analógicos de la constitución de la sustancias. Desde este punto de vista material los accidentes son clasificados como:

· sentidos propios - los estimulantes de los sentidos del individuo, el color a la vista, el sonido al oido, etc. -- y · sentidos comunes -- extensiones y sus modos, talla, distancia, etc. - los cuales estimulan dos o mas sentidos, especialmente el tacto y la vista.

A través de estos dos grupos de accidentes, y concomitantemente con su percepción, el sujeto subalterno es apercibido. Sustancia en su existencia concreta, no en su esencia abstracta, se dice ser un objeto accidental del sentido.

IV. Los puntos de vista modernos del accidente, hasta donde ellos conceden a este una objetividad, estan basados en la teoría física que todo, al menos los fenómenos materiales (luz, color, calor, sonido, etc.) son simplemente formas variantes del movimiento. En parte, el elemento kinético en tal fenómeno era conocido por Aristóteles y los Escolásticos (ver. Sto. Tomas, De Anima, III, Lect. ii); pero es solo en tiempos recientes que la experimentación física ha dado una luz sobre la correlación de fenómenos materiales condicionados por diferentes grados de movimiento. Mientras todos los filósofos Neo-Escolásticos mantienen que movimiento por si solo no explica la objetividad de extensión, algunos (por ejemplo Gutberlet) admiten que el mismo explica las cualidades sensibles (color, sonido, etc.). Haan (Philos. Nat.) libera la teoría del movimiento del idealismo extremo, pero mantiene que la teoría de lo real, la objetividad formal de esas cualidades proporciona una explicación mas satisfactoria del sentido-percepción. La mayoría de los escritores Neo-Escolásticos favorecen este último punto de vista (Pesch, Phil. Nat.)

V. Las enseñanzas de la filosofía Católica en cuanto a la clara realidad de cierto absoluto no puramente modal, accidentes fue ocasionado por la doctrina de la Presencia Real del Cuerpo y Sangre de Cristo en la Eucaristía, sin embargo el argumento para la teoría son deducidos de experiencia natural. La misma doctrina, sin embargo, sugiere una otra pregunta, su tal accidente puede no ser separable de la sustancia. La Razón por si sola no ofrece un argumento positivo sobre tal habilidad de separación. Lo mas que puede hacer es demostrar que la habilidad de separación implica una contradicción no inherente, y por lo tanto ninguna imposibilidad absoluta; esto pretende que la Omnipotencia que dota la sustancia con el poder de mantener accidentes puede proveer algunos otros medios de apoyo. Ni los accidentes por lo tanto de este modo separados, y de manera supernatural apoyados, pierden su caracter de accidentes, desde que ellos todavía retendrían sus propiedades esenciales, por ejemplo,la exigencian natural inherente. Por supuesto que la posibilidad intrínsica de tal separación depende solamente de la intromisión supernatural natural de Dios, ni debe extenderse a toda clase de accidente. De este modo, por ejemplo, es absolutamente imposible para las facultades vitales, o actos, existir fuera de sus materias naturales, o principios. Teoristas quienes como los Cartesianos, niegan el objetivo, la clara entidad de todos los accidentes se han visto obligadas a reconciliar esta negación con sus creencias en la Presencia Real al mantener que las especies, o accidentes, del pan y vino realmente no permanecen en la Eucaristía, pero que luego de la Consagración Dios produce en nuestros sentidos las impresiones correspondientes al fenómeno natural. Esta teoría obviamente exige aparentemente una innecesaria multiplicación de milagros y tiene en el presente pocos, si acaso algunos serios defensores. (Ver EUCARISTIA.)

JOHN RICKABY, Metafísica General (Nueva York, 1900); MIVART, Sobre la Verdad (Londres, 1899); McCosh, Primeras Verdades (Nueva York, 1894); MERCIER, Ontología; NYS, Cosmología (I.ouvain, 1903), GUTBERLET, Filosofía Natural, y Ontología (Munster, 1894); PESCH, Filosofía Natural (Freiburgo, 1897). F.P. SIEGFRIED

Traducido por Jazmir Hernandez de Fajardo