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Domingo, 16 de junio de 2019

Diferencia entre revisiones de «Abrasax»

De Enciclopedia Católica

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(Sin diferencias)

Revisión de 17:13 14 dic 2006

El estudio de Abrasax es a primera vista, tan desalentador como es posible imaginárselo. El nombre ha sido dado a una clase de antiguos artículos de piedra, de pequeñas dimensiones, gravados con extrañas cifras y fórmulas, a veces enteramente indescifrables, de las cuales se encuentran ejemplares en casi cada museo y colección privada. Estas, principalmente, han resistido hasta ahora todo intento de interpretación, aunque sería apresurado concluir que un conocimiento más completo no podría resolver enigmas que nos permanecen ocultos. Por otra parte, el verdadero nombre, es Abrasax, y no como incorrectamente se escribe, Abraxas, una lectura debida a la confusión hecha por los Latinos entre Sigma y Xi. Entre los primeros Gnósticos, Abrasax parece haber tenido varios significados. Basílides le dio este título al Dios Todopoderoso y sostenía que el valor numérico de sus letras daba la suma de 365, porque el Abraxas está encerrado dentro del ciclo solar. Algunas veces el número 365 significa las series de cielos. En vista de tales imaginaciones, es fácil imaginar el curso tomado por una fantasía Gnóstica sin límite, por la cual sus adheridos se esforzaron en descubrir el significado de la misteriosa palabra. Sin embargo, es un error darle el nombre Abrasax a todas las piedras de origen Gnóstico, como se ha hecho hasta el día de hoy. No es el nombre que aplica a talismanes, más que el nombre de Júpiter y Venus aplican a todas las estatuas indiscriminadamente. Abrasax es el nombre dado por los Gnósticos a la Deidad Suprema y es bastante posible que encontremos una pista hacia su significado etimológico en la influencia de los números. El tema ha estimulado el ingenio de muchos sabios, pero se debe decir que todas las piedras gravadas a las cuales se les da comúnmente el nombre, caen en tres categorías: (1) Abrasax, o piedras de origen Basilidiano; (2) Abrasaxtes, o piedras que tienen su origen en antiguas formas de adoración y adaptadas por los Gnósticos a sus peculiares opiniones; (3) Abraxoides, o piedras absolutamente desconectadas con la doctrina de Basílides. Bellermann, siguiendo a Montfaucon, hizo una clasificación tentativa de piedras Gnósticas, que, sin embargo, es hoy en día considerada completamente inadecuada. Su error, en efecto, consistió en su deseo de un ataque frontal contra el Gnosticismo. Kopp, dotado de una mayor habilidad y paciencia, parece haberse dado cuenta en cierta medida de cuán amplio es el problema en realidad. A. Franck y, más recientemente, Moisés Schwab han hecho investigaciones diligentes en la dirección del Cabala. "La demonología concebida por los Cabalistas", de acuerdo al primer escritor, "No eran nada más que una personificación cuidadosamente elaborada de los diferentes niveles de vida e inteligencia que ellos percibían en naturaleza externa. Todos los crecimientos, fuerzas y fenómenos naturales están por lo tanto, tipificados." El esquema presentado aquí sólo necesita ser extendido indefinidamente para incluir más fácilmente las innumerables generaciones del Gnosticismo. Todo el mundo moral y físico, analizado y clasificado con una inconcebible minuciosidad, encontrará lugar en él. Entonces, surgirán también, las desconcertantes listas de personalidades Gnósticas. La mayor dificultad, sin embargo, surge de la nomenclatura del Gnosticismo y aquí el "Sepher Raziel" da una primera y valiosa pista. "Para triunfar en las operaciones de adivinación", dice, "es necesario pronunciar los nombres místicos de los planetas y de la tierra". De hecho, piedras de origen Gnóstico a menudo muestran diseños compuestos a partir de las letras iniciales de los planetas. Otro paralelismo es aún más sugestivo. Los judíos, como bien se sabe, nunca pronunciarían el Nombre Inefable, Jehová, pero substituyeron u otro nombre o una paráfrasis; una regla que aplicaba, no sólo al Nombre Inefable y a sus derivados, sino a otros también, culminando, para evadir la dificultad que surgió, en una serie de fantásticos sonidos que al principio parecen simplemente el resultado de una desesperada confusión. Se hizo necesario recurrir a permutaciones, al uso de letras, a equivalentes numéricos y formales. El resultado fue un extraño vocabulario, explicado sólo parcialmente, más, sin embargo, revela en el Gnosticismo la existencia de algo más que meras incoherencias. Muchos más secretos del Gnosticismo permanecen inexplicados, pero se puede esperar que no siempre estén envueltos en misterio.

KING, The Gnostics and their Remains (London, 1887); BELLERMANN, Versuch uber die Gemmen der Alten mit dem Abraxas-Bilde (Berlin, 1817-19); DIETERICH, Die Abraxas (Leipzig, 1892); LECLERCQ, in Dict. d'archeol. chret. et de liturgie, I, 127 sq.; MATTER, Hist. du gnosticisme (Paris, 1843); MONTFAUCON, L'antiquite expliquee (Paris, 1722), II, 2, 353.

H. LECLERCQ Traducido por Deyanira Rodríguez