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Miércoles, 18 de septiembre de 2019

Óbolo de San Pedro

De Enciclopedia Católica

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Peterspence, o también para los anglosajones "Romescot", o Denarius Sancti Petri, u óbolo de S Pedro, es el nombre tradicional dado a una contribución o tributo anual (originalmente un penique por cada campesino que tenía una tierra de cierto valor) y que se pagaba a la Santa Sede por varios pueblos de la cristiandad. En el Medievo esta forma de contribución parece que se limitaba a Inglaterra y a otros pocos pueblos del norte y sin duda nació en Inglaterra. Dejando aparte algunas vagas y poco confiables tradiciones que atribuyen el origen del "Romescot" a INI, rey de Wessex, en 727, posiblemente no movamos sobre tierra más firme si identificamos los principios de esta contribución con una suma de 365 mancusos anuales prometidos por Offa de Mercia, y confirmada por los legados papales en el sínodo de Chelsea en 787. La promesa es mencionada en una carta conservada de León III a Kenulf, sucesor de Oto (Haddan and Stubbs, "Councils", III, 445, 525; cf. ibid., 538). Se afirma que la ayuda debía ser destinada a los pobres y a suministrar luces a las iglesias de Roma; nada se dice de ayudar a la "Escuela Anglosajona" ("Schola Saxonum") en el Borgo, que el papa Alejando II y después los cronistas asociaron con el principio del Penique de S. Pedro (Peterspence).

Parece cierto que Ethelwulf, después de su visita a Roma con su hijo Alfredo ( ca. 855) ordenó que se enviaran cada año 362 mancusos a la Santa Sede. (Asser, ed. Stevenson, 15, 211). No está claro si esto era una concesión o una confirmación del tributo de Offa. (cf. Liebermann, "Ueber die Leges Eadwardi", 55); ni es cierto de que esta suma de 300 mancusos debiera pagarse el tesoro real o colectada entre el pueblo penique a penique. Solo sabemos que no poco después, durante el reino de Alfredo, la Crónica Anglosajona habla del envío a Roma de “la donación del pueblo de Wessel y su rey” (cf. Chron. Æthelwardi, A.D. 888), y que en código conocido como "Dooms of Edward and Guthrum", que sin duda representa la legislación del reino de Alfredo, encontramos por pigmea vez una mención explicita del "Romfeoh" como una contribución pagada por le pueblo.

Bajo Edmund (941-46), un gran concilio de clero y laicos celebrado en Londres en Pascua de resurrección, se declaró que "Romfeoh" era una de las obligaciones que había que pagar todo hombre bajo pena de excomunión y una ordenanza de tiempos de Edgar habla de ello como si el "hearth-penny" (penique del hogar) y amenaza con penas graves para que se paga en la Misa del día de S. Pedro en la que se ofrecía el pan de la primera cosecha, en Lammas, la fiesta de las cadenas de S. Pedro (1 de agosto). Hay pruebas arqueológicas de que este impuesto re recogía en monedas de pequeño valor, En 1883 se recubrió en Roma un montón de de 835 monedas aparentemente junto al lugar de uno de los antiguos palacios la impresión del rey Eduardo el viejo, y 393 el de Athelsan y ninguna de ellas era posterior a 947. No hay duda de que este hallazgo representa un pago del penique de S., Pedro enviado a Roma tal como se había recogido.; y la conclusión es confirmada con otros descubrimientos arqueológicos de fechas anteriores.

Una notable carta del rey Canuto, escrita desde Roma en 1027 a su pueblo de Inglaterra, expresa solemnemente su devoción a la Santa Sede y ordena que el Peterspence y otros tributos eclesiásticos sean pagados antes de su vuelta a Inglaterra. “Canuto, dice Jensen, sin duda renovó y confirmó la donación de Inglaterra al papa con ocasión de la peregrinación a Roma.” La manera de colectar el impuesto, no se entiende bien, porque, como ha mostrado Liebermann, (Eng. Hist. Rev., 1896, p. 746), y Fabres se equivoca al suponer que ha encontrado un texto del acuerdo de Canuto en el "Liber Censuum". S pesar de la buena voluntad de Cnut, hubo mucha negligencia en el pago del Peterspence bajo los reyes anglosajones.

Después de la conquista Normanda, S. Gregorio VII envió una carta formal al rey Guillermo, en 1074: “sobre el Peterspence que se recoge en Inglaterra, te encargamos que lo vigiles como si fuera el tuyo propio”. Después de algún tiempo, el Conquistador escribió una contestación conciliatoria y aunque seguía rehusando prestar el juramento feudal al papa porque no tenían precedente alguno, reconoció formalmente que los atrasos debían pagarse. Pero aunque se pagó la contribución y aunque el papa y sus representantes se esforzaron, parece que recoger el Peterspence nunca se hizo a satisfacción de la Santa Sede. El 28 de enero de 1214 Inocencio III escribió indignado a los obispos ingleses que “ciertos prelados habiendo recogido esos denarios en nuestro nombre, no se han avergonzado de retener la mayor parte para ellos mismos. Solo nos pagaron 300 marcos, usurpando para sí mismos 1000 marcos o más “(Potthast, "Regesta", no. 2635).

Es lenguaje no parece consistente con la idea de ningún arreglo formal establecido por la Santa Sede, en virtud del cual los papas acordaran encargarse de todo el proceso de colecta del Peterspence para aun pago de 300 marcos. Parece más bien que este pago anual de 300 (más exactamente 299) marcos fuera la solución a la que se llega en la práctica y hasta sabemos las porciones en las que esta cantidad era colectada en las diferentes diócesis de Inglaterra.

Otro punto a tener en cuenta es que tanto antes como después de la rendición del reino por el rey Juan , que hizo a Inglaterra feudo de la Santa Sede (ver INGLATERRA), una cierta confusión parece haber existido entre el Peterspence y el tributo feudal llamado en latín census, que era el precio de la protección papal. Pero los dos eran muy distintos. En 1317 Eduardo II reconoció que el tributo feudal anual de 1000 marcos no había sido pagado en los últimos 24 años y su agente se encargó solemnemente de pagar los atrasos a plazos. Pero esta promesa nunca se cumplió Eduardo III pagó este tributo durante algún tiempo pero no aceptó responsabilidad alguna por las deudas atrasadas. Después de 1343 ya no se hicieron más pagos y en 1366 el tributo fue repudiado formalmente u abolido por el parlamento. Por otra parte la suma de 300 marcos que se debía cada año al papa como Peterspence, se siguió recogiendo y enviando al menos intermitentemente hasta el momento en que Enrique VIII Rompido con Roma. Fue abolido en 1534, y aunque temporalmente revivido bajo la reina Mary, no se pudo recoger en toda Inglaterra por entonces.

En Suecia, Noruega e Islandia, países cuyas tradiciones fueron tomadas prestadas de diferentes maneras de Inglaterra, parecía claro que una contribución de un penique por cada hogar no se hacía a disgusto. Adriano IV, que antes de ser elegido papa había visitado Escandinavia y regulado el pago de este impuesto, deseaba también extenderlo a irlanda, como podemos colegir por la bula Laudabiliter, si aceptamos su autenticidad. De todas formas, en Roma no había ninguna duda desde tiempos de Gregorio VII y probablemente antes, de esta tradición del pago de un denarius por hogar, que habría sido sancionada por Carlomagno. Pero en muchas partes del mundo, por ejemplo Portugal, la Dos Sicilias, Polonia etc., no siempre es fácil distinguir el óbolo de S. Pedro del tributo feudal del que hemos hablado arriba, que era el precio de la protección papal.

El pago de cualquier cosa que se pareciera al Peterspence no parece haber sobrevivido en ninguna parte después de la Reforma. Pero cuando Pío IX fue expulsado de Roma por los revolucionarios y se refugió en Gaeta, el Conde de Montalembert parece haber dirigido la formación de un comité católico en Francia, que trabajando en armonía con los obispos, tuvo un gran éxito al recoger un importante subsidio para el papa bajo el nombre de “"denier de Saint Pierre" (Daux, p. 46). Otros atribuyen el principio de este asunto a la contribución voluntaria organizada en Viena en 1860 por la “Confraternidad de S. Miguel, que se extendió a Irlanda y después al resto del mundo. Es cierto que ya en los sesenta eran enviadas a Roma grandes cantidades como “óbolo de S. Pedro “desde Francia, Bélgica, Alemania, España, Irlanda y otros países. Desde la ocupación de Roma por el gobierno italiano y el rechazo de Pío IX de la Ley de Garantías, las sumas pagadas como óbolo de S. Pedro se convirtieron en la principal fuente de ingresos de la Santa Sede. En 1866 el total recibido por este concepto fueron £360,000 ($1, 800,000) anuales. Después de la ocupación de Roma la cantidad de £800,000 ($4, 000,000) se recibieron de una sola vez, aunque después fue disminuyendo por la persecución que sufrió la iglesia en Francia. En su mayor parte las contribuciones enviadas a Roma bajo este apartado están hechas a través de los obispos, para la colecta son importantes varias asociaciones “del óbolo de S. Pedro “, entre las mejor conocidas están las citadas de S. Miguel y la de "Le Denier de Saint Pierre". Los miembros de estas asociaciones afirman que ellos mismos hacen contribuciones mínimas; lo solicitan a otros y se reúnen para hacer en común ciertos ejercicios de piedad, que tienen concedidas muchas indulgencias.


Fuentes

JENSEN en el Transactions of the Royal Historical Society, New Series, XV (1901), 171-247; XIX (1905), 209-277; JENSEN, Der englische Peterspfennig and die Lehnsteuer aus England und Irland (Heidelberg, 1903); FABRE, Le "Liber Censuum" de l'Eglise romaine (Paris, 1892); FABRE en Mélanges G. B. de Rossi (Paris, 1892), 159 ss.; FABRE, Der Peterspfennig als Einnamequelle der eng. Krone in Zeitschrift f. Socialgesch. (1896); DAUX, Le Denier de Saint Pierre (Paris, 1907); HERGENRÖTHER in Kirchenlex., I, 77; LINGARD, History of England; IDEM, Antiquities of the Anglo-Saxon Church.

Thurston, Herbert (1911).

Transcrito por WGKofron. Agradecido a la Iglesia de Sta. María de Akron, Ohio.

Traducido por Pedro Royo