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Martes, 17 de octubre de 2017

Manípulo II

De Enciclopedia Católica

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El manípulo se dice “a manu”, porque se coloca a la mano, y adorna; no tiene antecedente en el antiguo Israel. Lo cierto es que su uso comenzó en la Iglesia de Cristo. Servía para limpiar la boca, y las lágrimas de los ojos que los sacerdotes derramaban en el Santo Sacrificio de la Misa. El manípulo significa, literalmente, un ramillete de flores diversas, que son las virtudes, con que los sacerdotes irán cargados a la Gloria, como dice David; los que viven, vendrán con gran alegría, llevando los ramilletes de sus buenas obras, El concilio Remense reconoce diez nombres para el manípulo: “mapula”, “suadrium”, “cingulum”, “brachiale”, “phano”, “mantile”, “lintheum”,“cinticulun”. Ruperto fue el primero que le dio el nombre de manípulo, con que se ha quedado. Este era un lienzo, que San Silvestre Papa mandó que llevaran los sacerdotes en el brazo izquierdo para limpiar el rostro, y después quedó por ornamento del brazo, dice el Cardenal Belarmino . El manípulo simboliza el cuidado en las buenas obras, y la vigilancia en el obrar, dice Beda el Venerable. También está simbolizada en él la penitencia, que limpia las almas de sus pecados, y representa la soga con que ataron los judíos a Cristo cuando le prendieron. El manípulo se pone en el brazo izquierdo para enseñar a los sacerdotes que no estén atados a los bienes de la tierra, dilatando el ánimo, para que codicien los del Cielo; porque el brazo izquierdo en la Sagrada Escritura significa la vida presente, y el diestro simboliza la eterna. El subdiácono y diácono llevan manípulo cuando asisten al altar para enseñarnos que los Ministros, en su Altar, deben esperar el premio, y le llevan en el brazo izquierdo en significación de la amorosa compañía que han de hacer los Ministros de Dios a Cristo Nuestro Señor en los trabajos de esta vida, para después gozarle en la eterna. Se venera el manípulo al ponerse y al quitarse porque simboliza la ligadura, con que los judíos ataron al Señor a la columna para azotarle.


Texto preparado por José Gálvez Krüger para la Enciclopedia Católica. Tomado de Lobera, Antonio, “El Porqué de todas las ceremonias de la Iglesia”, Ignacio Porter, Impresor y Librero, 1769.