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Miércoles, 18 de octubre de 2017

Venerable Anne-Marie Javouhey

De Enciclopedia Católica

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Fundadora de la Hermanas de San José de Cluny, nació en Chamblanc, Diócesis de Dijón, el 11 de noviembre, de 1779; murió el 15 de Julio de 1851.

En 1819 el alcance de la nueva congregación, que había sido fundada para el alivio de las desdichas resultantes de la revolución, fue extendido para incluir el trabajo de la misión extranjera, y en 1822 la madre Javouhey estableció una casa de las hermanas en Goree, en África occidental. Después de dos años en Senegal y su vecindad, ella pasó a la colonia británica de Santa María, Gambia, dedicándose sin descanso a las víctimas de una epidemia por entonces violenta.

A su vuelta a Senegal recibió la cooperación del gobierno francés en su primer proyecto para evangelizar a los negros, por el cual cierto número sería educado en Europa y enviado de regreso como misioneros para su gente. El pobre resultado, debido principalmente al número de las muertes causadas por la dificultad de la aclimatación, demostró que el plan era impráctico, y fue abandonado. La Guayana Francesa, sin embargo, iba a ser el escenario del más importante trabajo misionero de la madre Javouhey.

El gobierno francés, después de intentos fallidos en la colonización del rico interior de este país, solicitó la ayuda de la fundadora de las hermanas de San José, que ya estaban establecidas allí. Habiendo sometido sus planes a aprobación y recibido plena autoridad, la madre Javouhey partió para Guayana en 1828, con 36 hermanas y 50 emigrantes, y pronto había organizado una colonia autosuficiente, en la que todas los artes útiles fueron practicadas.

En 1835, dos años después de su retorno a Francia, otra vez a solicitud del gobierno, fue una vez más a Guayana para hacerse cargo de 520 negros africanos, anteriormente al servicio del gobierno en Cayenne, a quienes las autoridades deseaban rescatar para la civilización y el cristianismo antes de concederles la libertad. Agobiada como estaba por la oposición, y aún por la calumnia, su éxito con la colonia negra, debido principalmente a su influencia personal con los colonos, fue tan grande que cuando la emancipación se concedió no hubo las escenas de desorden como las que marcaron ocasiones similares en otras colonias.La mayoría de los negros habían llegado a ser cristianos y habían aprendido las formas de la civilización y el valor del trabajo manual.

Mucho antes la madre Javouhey había establecido una colonia de leprosos en las márgenes del Acaruari. Incluso los indios entraron a la esfera de su influencia; tribus enteras fueron instruidas en la fe y pidieron el bautismo. A su retorno a Francia, en 1843, la madre Javouhey encontró nuevas pruebas que le esperaban, incluyendo la oposición eclesiástica. Sin embargo ella continuó dirigiendo el establecimiento de nuevas casas de misión de su orden en todas partes del mundo, además de las más de treinta fundaciones en varias diócesis de Francia. Cuando la noticia de la muerte de “la madre de los negros” llegó a la Guayana Francesa, hubo consternación general, y la mayoría de los habitantes de sus colonias estuvieron de luto como por una pérdida personal. La Causa de Beatificación de la madre Javouhey fue introducida el 11 de febrero de 1908.

F. M. RUDGE

Trascrito por Joseph P. Thomas

Dedicado a la beata Hna. Alphonsa

Traducido por José Luis Fernández