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Lunes, 22 de enero de 2018

Sofonías

De Enciclopedia Católica

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(Zephaniah) Fue el noveno de los doce Profetas Menores del canon del Antiguo Testamento. Predicó y escribió en la segunda mitad del siglo VII, a.C. Fue contemporáneo y colaborador del gran profeta Jeremías. Su nombre (hebreo, Zephanja, que significa "el Señor oculta", "el Señor protege") puede, según la analogía hecha por Gottfried, ser traducido abreviadamente con las palabras "Dios protege". La única fuente primaria de nuestro escaso conocimiento de la personalidad y las cualidades retóricas y literarias de Sofonías es el librito (tiene sólo tres capítulos) del Antiguo Testamento que lleva su nombre. El escenario de su actividad fue la ciudad de Jerusalén (1, 4-10; 3, 1 y ss.; 14 ss.). I. FECHA La actividad del profeta se realiza en el reinado de Josías (689-639 a.C.). Sofonías es uno de los pocos profetas cuya cronología está fijada con datos precisos en los versículos introductorios del libro. En los dos reinos anteriores, los de Amón y Manasés, la idolatría se había introducido a la Ciudad Santa en formas por demás vergonzosas (especialmente en el culto a Baal y Astarté). Y con el culto extranjero llegaron también la cultura extranjera y una gran corrupción de la moral. Josías, el rey del cetro ungido, deseaba poner fin a la horrible devastación de los lugares santos. Uno de los más acérrimos defensores y consejeros de esa reforma fue Sofonías, y su escrito continúa siendo uno de los documentos de mayor utilidad para comprender la era de Josías. El profeta puso el hacha a la raíz de la corrupción moral y religiosa cuando, ante la idolatría que había invadido hasta el mismo santuario, amenazó con "eliminar de este lugar hasta el último resto de Baal y hasta el nombre de sus. . . sacerdotes” (1,4), y exhortó a volver a la sencillez de los antepasados, en vez del lujo de las vestimentas extranjeras que eran populares, sobre todo entre los círculos aristocráticos (1,8). La época de Sofonías fue decisiva e importante debido a que las tierras del Oriente Medio estaban siendo arrasadas por los extranjeros que habían llegado con las migraciones escitas en la última década del siglo VII a.C., y porque Jerusalén, la Ciudad de los Profetas, estaba únicamente a unos años de su destrucción (586). El vigía de larga vista de las murallas de Sión vio llegar la catástrofe. "Porque el día del Señor está cerca" es el núcleo de su predicación (1,7). "Próximo está el gran día del Señor, está próximo y se acerca rápidamente. . . Día de ira será aquél, día de angustia y de desgracia, día de desastre y desolación, día de tinieblas y de oscuridad, día de nubes y negros nubarrones" (1,14-15)

II. CONTENIDO Naturalmente, el libro del Profeta contiene en sus tres capítulos solamente un bosquejo de las ideas fundamentales de la predicación de Sofonías. El esquema del libro en su forma actual es el siguiente:

(a) 1, 2 - 2, 3. Una amenaza del "día del Señor", un dies irae dies illa del Antiguo Testamento. El juicio del Señor descenderá sobre Judá y Jerusalén como castigo por la tremenda degeneración de la vida religiosa (1,4-7a); se extenderá a todo tipo de personas (1,7b-13), y se presentará con todos los horrores de una temible catástrofe (1, 14-18). Por eso exhorta a la penitencia y a la búsqueda del Señor (2, 1-3).

(b) 2, 4-15. La mano del Señor se extenderá no sólo sobre Jerusalén, sino sobre el mundo entero (urbi et orbi), sobre los pueblos de las cuatro regiones de los cielos: hacia el oeste sobre los filisteos (4-7), hacia el este sobre los moabitas y amonitas (8-11), hacia el sur sobre los etíopes (12) y hacia el norte sobre los asirios y los ninivitas (13-15).

(c) Una amenaza especial (3, 1-8). El Profeta se vuelve de nuevo hacia Jerusalén: "Ay de la ciudad rebelde, impura y opresora. . . No escuchó nunca la llamada, no aceptó la corrección". La amonestación más fuerte es para los aristócratas y los administradores de la Ley (las clases dirigentes de la comunidad civil), y los profetas y sacerdotes, guías del culto público.

(d) 3, 9-20. Una profecía de consolación, o una mirada profética al Reino de Dios del futuro, en el que el mundo entero, unido en una fe y un culto, se volverá al Dios uno, y será posible disfrutar de las riquezas del reino mesiánico, cuya capital es la Hija de Sión. La universalidad del juicio, así como de la redención, queda expuesta tan poderosamente en Sofonías que este libro puede ser visto como la "epístola católica" del Antiguo Testamento.

(e) La última exhortación de Sofonías (3, 9-20) también tiene una tonalidad mesiánica, aunque no llega a la amplitud de Isaías.

III. CARÁCTER DEL PROFETA La profecía de Sofonías no se diferencia tan claramente de la de otros profetas como Amós y Habacuc. Se limita al modelo común de pensamiento de todas las exhortaciones proféticas, amenazas de juicio, exhortaciones a la penitencia y promesas de salvación mesiánica. Es por eso que Sofonías puede ser considerado el prototipo de los profetas hebreos y como el modelo de la terminología profética. No busca la gloria del escritor original, sino que pide prestadas ideas y estilo. El parecido con el libro del Deuteronomio puede explicarse por el hecho de que este último libro, hallado durante la reforma de Josías, se convirtió en el centro del interés religioso. El lenguaje de Sofonías es vigoroso e intenso, como corresponde a la seriedad de esa época, pero se encuentra libre del tono de elegía triste de Jeremías. En algunos pasajes se torna patético y poético, sin que por ello logre alcanzar la dicción clásica o los vuelos poéticos de Nahum o del Deutero Isaías. Hay algo solemne en la manera en la que el Señor es tan frecuentemente presentado como el que habla y la sentencia de juicio cae en la tierra silenciosa (1,7). Aparte de algunos juegos de palabras (cfr. especialmente 2,4), Sofonías desdeña toda retórica y adorno poético del lenguaje. En lo tocante a la construcción lógica y rítmica de varias exhortaciones, él tiene dos estrofas del primer diseño (1,7 y 14) con el mismo inicio ("el día del Señor está cerca"), y concluye el segundo con un himno (2,15), tal como lo practica su modelo, Jeremías. El hecho de que el segundo diseño contenga un himno a Jerusalén más animado y prolongado manifiesta un desarrollo gradual del sentimiento hasta alcanzar el clímax (3, 14 ss.). En la iconografía cristiana Sofonías es representado de dos modos: con una linterna (refiriéndose a 1,12: "Buscaré con una linterna en Jerusalén"), o vestido con una toga y portando un rollo que contiene el texto del inicio del himno "Alaba, Hija de Sión" (3,14).

IV. PROBLEMAS CRÍTICOS EN RELACIÓN A SOFONÍAS. El asunto de la autoría queda respondido con autoridad en el versículo introductorio del libro. Incluso críticos radicales como Marti aceptan que no hay motivo para dudar de que el autor de esta profecía es el Sofonías (Zephaniah) mencionado en el título ("Das Dodekapropheton"), Tubinga, 1904, 359). El hecho de que el nombre de este profeta no se mencione en ninguna otra parte del Antiguo Testamento no afecta la fuerza concluyente del primer versículo de la profecía. Sofonías es el único profeta cuya genealogía se puede rastrear hasta la cuarta generación. De esto se ha inferido que el cuarto y último ancestro mencionado, Ezequías (Hizkiah), es idéntico al rey que lleva el mismo nombre (727-698). En este caso, sin embargo, la frase explicativa "Rey de Judá" debió haber sido colocada en aposición al nombre. Consecuentemente, la frase que se refiere a la autoría del libro en la primera parte del versículo introductorio es totalmente digna de crédito, puesto que la frase que se refiere a la cronología del libro, en la segunda mitad del mismo versículo, está confirmada por criterios internos. Las descripciones de costumbres, especialmente las del capítulo primero, que muestran la situación de la religión y la moral en Jerusalén, son, de hecho, una verdadera reconstrucción de las condiciones reinantes durante el gobierno de Josías. El culto a las estrellas que se celebraba sobre las azoteas, según lo menciona 1,5, y que era una imitación del culto a los cielos que estaba de moda en Palestina desde el reinado de Manasés, también es mencionado por un profeta contemporáneo de Sofonías, Jeremías (19, 13; 32, 29), y calificado como desorden religioso de la era josiánica. Todas esas cosas confirman la credibilidad del testigo de 1,1 en referencia a la autoría de Sofonías.

La investigación crítica acerca de dónde termina el texto original del libro de Sofonías y dónde comienzan las glosas, revisiones del texto y revisiones posteriores, ha producido una declaración unánime que afirma que el primer capítulo es obra de Sofonías, que el capítulo segundo es considerado menos genuino, y el tercero, aún menos. Al separar las que se consideran capas exteriores del capítulo segundo, casi todos los críticos de más peso han llegado a conclusiones distintas: quot capita, tot sensus (a cada cabeza un sentido distinto). No es posible analizar aquí cada versículo en la forma detallada con que lo haría un comentarista. Es posible, sin embargo, señalar en general que el plan técnico de la elaboración literaria de los discursos, en especial el formato simétrico de los discursos mencionados en la segunda sección, y en las respuestas habladas de la sección tercera, impide cualquier corte de grandes dimensiones. La forma artística utilizada en la construcción de los discursos proféticos cada vez adquiere mayor reconocimiento como un apoyo para la crítica literaria.

El pasaje que con más frecuencia se considera como adición posterior es 3, 14-20, debido a que el tono de heraldo de salvación adoptado en él no concuerda con el de las profecías de inminencia del juicio de los dos capítulos que anteceden. Mas es costumbre en los profetas concluir las temibles advertencias del juicio de Yahvé con un vistazo al brillante futuro del venidero Reino de Dios para permitir, por así decirlo, que el arcoiris suceda a la tempestad. Joel primero hace denuncias proféticas y enseguida procede a emitir consolaciones proféticas (Joel en la Vulgata, 1-2, 17; 2,19-3); Isaías, en el capítulo 1, compara Jerusalén a Sodoma e inmediatamente después la llama ciudad de justicia. Miqueas, cuya similitud con Sofonías es comentada por todos los críticos, también hace que sus amenazas de juicio terminen con un anuncio de salvación. Uno de los pensamientos escatológicos que sirven de guía a todos los profetas es el siguiente: el juicio es la única forma de transitar a la salvación, y la consumación de la historia del mundo será la salvación para lo que quede de la semilla. Basados en eso, no se puede rechazar Sofonías 3, 14-20. Todo el plan del libro está sugerido en pequeña escala en el primer discurso, que termina en 2, 1-3 con una exhortación a buscar al Señor, que constituye un tema de consolación directamente posterior a la terrible proclamación del día del Señor.

Las preguntas hechas por el criticismo textual acerca del libro de Sofonías son por demás sencillas, y mucho más cercanas a la solución que las relacionadas con el criticismo superior. Las condiciones del texto, a excepción de unos cuantos pasajes dudosos, son buenas y hay pocos libros de la Biblia que tengan tan pocos puntos atacables por parte del hipercriticismo bíblico como el de Sofonías.

REINKE, Der Prophet Zephanja (Munster, 1868); KNABENBAUER, Comment. In proph. min. (Paris, 1886); VAN HOONACKER, Les douze pet. proph. (Paris, 1908); LIPPL, Das Buch des Proph. Sophon. (Friburgo, 1910), que contiene (pp. 9-16) una excelente bibliografía; SCHWALLY, Das Buch Zephanja (Giessen, 1890); SCHULZ, Comment uber den Proph. Zephanja (Hanover, 1892); ADAMS, The Minor Proph. (New York, 1902); DROVER, The Min. Proph. (Nahum, Habakkuk, Zephaniah) (Edimburgo, 1907); los comentarios completos de STRACK-ZOCKLER, NOWACK; MARTI; y G.A. SMITH.

M. FAULHABER. Transcrito por Thomas M. Barrett Traducido por Javier Algara Cossío