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Martes, 23 de enero de 2018

San Rafael Arcángel

De Enciclopedia Católica

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El nombre de este arcángel (Raphael = “Medicina de Dios” o “Dios ha obrado la salud”) no aparece en las Escrituras Hebreas ni en la Versión de los Setenta solamente en el Libro de Tobías. Aquí aparece primero disfrazado en forma humana como el viajero acompañante del joven Tobías, llamándose a sí mismo “Azarías el hijo del gran Ananías”. La historia de este aventurero viaje, durante el cual se muestra de diversos modos la influencia protectora del ángel, incluyendo la atadura “en el desierto del alto Egipto” del demonio que previamente había matado a siete esposos de Sara, hija de Ragüel, es pintorescamente relatado en Tobías 5-11, a donde se refiere al lector. Luego del retorno y la curación de la ceguera de Tobías, Azarías se da a conocer como “el ángel Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes ante el Señor” (Tob. 12,15. Cf. Apoc. 8,2). De estos siete “arcángeles” que aparecen en la angelología del judaísmo post-exilio, solo tres, Gabriel, Miguel y Rafael son mencionados en las Escrituras canónicas. Los otros, de acuerdo al Libro de Enoc (cf. XXI) son Uriel, Ragüel, Sariel y Jerahmeel, mientras que de otras fuentes apócrifas obtenemos los nombres de Izidkiel, Hanael y Kepharel, en vez de los últimos tres en la lista anterior.

En cuanto a las funciones atribuidas a Rafael, tenemos un poco más que su declaración a Tobías (Tob. 12) que cuando el último estuvo ocupado en sus obras de misericordia y caridad, él (Rafael) ofreció su oración al Señor, de modo que el Señor lo envió a curarlo de su ceguera y a liberar a Sara, su nuera, de las garras del diablo. El Nuevo Testamento reconoce la categoría judía de los arcángeles (1 Tes. 4,15; Judas 9), pero solo Gabriel y Miguel son mencionados por su nombre. Sin embargo, muchos comentadores identifican a Rafael con el “ángel del Señor” mencionado en Juan 5. Esta conjetura se basa en la importancia del nombre y en el rol de curación atribuido a Rafael en el Libro de Tobías.

La Iglesia asigna la fiesta de San Rafael al 24 de octubre. Los himnos del Oficio recuerdan el poder de curación del arcángel y su victoria sobre el demonio. Las lecturas del primer Nocturno y de las Antífonas de todo el Oficio se toman del Libro de Tobías, y las lecturas del segundo y tercer Nocturno de las obras de San Agustín, es decir, para el segundo Nocturno un sermón sobre Tobías (sermón I en el décimo quinto domingo), y para el tercero, una homilía sobre el verso de apertura de Juan 5. La Epístola de la Misa es tomada del capítulo 12 de Tobías, y el Evangelio de Juan 5,1-4, que se refiere a la piscina llamada Probática, donde la multitud de enfermos yacía esperando la agitación del agua, ya que el “ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; pues el “Porque el Ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera”. Así la antedicha conjetura de los comentadores es confirmada por la liturgia oficial de la Iglesia.


Bibliografía: Vigouroux, Dict. de la Bible, s.v. Raphael.

Fuente: Driscoll, James F. "St. Raphael." The Catholic Encyclopedia. Vol. 12. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/12640b.htm>.

Traducido por Alonso Teullet. L H M.

Vea también:

[1] Santos Ángeles