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Martes, 24 de octubre de 2017

San Pablo Extramuros

De Enciclopedia Católica

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(San Paolo fuori le mura).

Una abadía nullius. Ya en el 200, el camposanto del gran Apóstol en la Vía Ostia fue marcado por una cella memoriæ cerca de la cual se establecieron las Catacumbas de Comodilla. Constantino, según el "Liber Pontificalis", la transformó en basílica; en el 386 Teodosio empezó a levantar una basílica mucho más grande y bonita, pero el trabajo, incluyendo los mosaicos, no se completó hasta el pontificado de San León el Grande. El poeta cristiano, Prudencio, describe el esplendor del monumento en unas expresivas líneas. Como también estaba dedicada a los Santos Taurino y Herculano, mártires de Ostia en el siglo quinto, la basílica se llamó Trium Dominorum. De la antigua, solo queda la porción interior del ábside con el arco triunfal y los mosaicos, más recientes. Los mosaicos del ábside y el tabernáculo de la confesión de Arnulfo del Cambio pertenecen al siglo XIII

En la antigua basílica cada papa tenía su retrato en un friso extendido por encima de las columnas que separan las cuatro alas y naves. En 1823 un fuego, comenzado por la negligencia de un trabajador que estaba reparando el techo principal, produjo la destrucción de la basílica. De todas las iglesias de Roma, ésta, exclusivamente, había conservado su carácter primitivo durante mil cuatrocientos treinta y cinco años. El mundo entero contribuyó a su restauración. El Khedive de Egipto envió pilares de alabastro, y el Emperador de Rusia las preciosas malaquita y lapis lazuli para el tabernáculo. El trabajo en la fachada principal, que mira hacia el Tiber, fue completado por el Gobierno italiano que declaró a la iglesia monumento nacional. El interior de las paredes de la nave están adornadas con escenas de la vida de San Pablo en dos serie de mosaicos (Gagliardi, Podesti, Balbi, etc). El elegante claustro del monasterio se erigió entre 1220 y 1241. La sacristía contiene una fina estatua de Bonifacio IX.

En los tiempos de Gregorio el Grande había dos monasterios cerca de la basílica: San Aristo para los hombres y San Esteban para las mujeres. Los servicios fueron llevados a cabo por un cuerpo especial de clérigos instituido por el Papa Simplicio. Con el curso del tiempo los monasterios y el clero de la basílica disminuyeron; San Gregorio II restauró el pasado y confió a los monjes el cuidado de la misma. Los papas continuaron con su generosidad hacia el monasterio; la basílica fue dañada nuevamente durante las invasiones sarracenas en el siglo IX. A consecuencia de esto Juan VIII fortificó la basílica, el monasterio, y las moradas del campesinado, formando el pueblo de Joaníspolis que era recordado, aun, en el siglo XIII. En 937, cuando San Odo de Cluny vino a Roma, Alberico II, patricio de Roma, dejó al cuidado del monasterio y de la basílica a la congregación de Odo, que puso a Balduino de Monte Cassino a cargo.

Gregorio VII fue Abad del monasterio y en su tiempo Pantaleón de Amalfi presentó las verjas de bronce de la basílica que fueron ejecutadas por artistas constantinopolitanos. Martin V se la confió a los monjes de la Congregación de Monte Cassino. Entonces se hizo una abadía nullius. La jurisdicción del Abad se extendía sobre los distritos de Civitella San Paolo, Leprignano, y Nazzano todos los cuales formaron parroquias. La parroquia de San Paolo en Roma, sin embargo, está bajo la jurisdicción del Vicario Cardenal

U. BENIGNI Transcrito por Christine J. Murray Traducido por José Luis Anastasio