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Lunes, 29 de mayo de 2017

Papa San Zósimo

De Enciclopedia Católica

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(Reinó durante 417-18). Se desconoce el año de su nacimiento; se sabe que murió el 27 de diciembre de 418. Luego de la muerte del papa Inocencio I el 12 de marzo de 417, Zósimo fue electo como su sucesor.

De conformidad con el "Liber Pontificalis" Zósimo fue griego y el nombre de su padre fue Abram. Harnack (Sitzungsberichte der Berliner Akademie, 1904, 1050) trata de deducir de su nombre que la familia fue de origen judío, pero los registros del "Liber Pontificalis" que hacen referencia a las familias de los papas, son considerados como exactos (Duchesne, "Histoire ancienne de l'église", 111, 228, nota).

No se conoce nada de la vida de Zósimo antes de su elevación al trono papal. Su consagración como Obispo de Roma tuvo lugar el 18 de marzo de 417. El evento contó con la asistencia de Patroclus, Obispo de Arles, quien había llegado a esa posición en lugar del Obispo Hero. Este ultimo, había sido forzado injustamente a dejar el cargo por un general imperial de Constantino.

Patroclus ganó la confianza del nuevo papa de manera rápida; y el 22 de marzo recibió una carta del pontífice mediante la cual se le concedían derechos sobre la metrópoli, sobre los Obispos de las provincias de la Galia de Viennensis y Narbonensis, I y II. Además, una especie de vicario papal para la región de Gaul. Ningún eclesiástico podía hacer el viaje a Roma sin contar con un certificado de identidad dado por Patroclus.

En el año 400, Arles había sido substituido por Trier como lugar de la residencia del gobierno oficial de la Diócesis de Gaul, el "Prefectus Praetorio Galliarum". Patroclus, quien gozaba del apoyo del comandante Constantino, utilizó esta oportunidad para procurarse a sí mismo la posición suprema sobre los antes mencionados; todo ello, por medio de ganarse las ideas de Zósimo.

Los obispos de Viena, Narbone, y Marsella vieron esta elevación de estatus de la Sede de Arles, como un acto que infringía sus derechos, y levantaba muchas objeciones las que ocasionaron muchas cartas de Zósimo. La disputa no fue resuelta, no obstante, hasta el pontificado de León I (véase AIX). No mucho después de la elección de Zósimo, Pelagian Coelestius, que había sido condenado por el anterior papa, Inocencio I, llegó a Roma a justificarse a sí mismo ante el nuevo pontífice, habiendo sido expulsado de Constantinopla.

En el verano de 417, Zósimo sostuvo un encuentro con los clérigos de Roma en la Basílica de San Clemente; en ella apareció Coelestius. Las propuestas fueron elaboradas por Paulinus de Milán, sobre el recuento del cual Coelestius había sido condenado en Cartago en 411.

Coelestius rechazó el condenar estas proposiciones, y al mismo tiempo declaró en general, que aceptaba la doctrina expuesta en las cartas del Papa Inocencio e hizo una profesión de fe, que fue aprobada. El papa no fue sorprendido por la calculadora actitud de Coelestius, e indicó que no estaba seguro acerca de la si se mantenía o no la posición herética y que se rechazaba como falsa la doctrina de Inocencio; consideró que la acción de los obispos africanos contra Coelestius había sido un tanto rápida.

Hizo, con base en ello, un llamado para que comparecieran en Roma los obispos africanos que tenían algo que declarar contra Coelestius, en el plazo de dos meses. Rápidamente, luego de esto, el pontífice recibió de Pelagio una confesión de fe, junto con un nuevo tratado por parte de los herejes, sobre el libre albedrío. El papa realizó un nuevo sínodo en Roma, en el cual fueron leídos estos documentos.

Las hábiles expresiones de Pelagio encubrieron el contenido herético; la asamblea decidió que el contenido era ortodoxo y Zósimo nuevamente escribió a los obispos africanos defendiendo a Pelagio y reprobando a sus acusadores, entre quienes se encontraban los obispos galos de Hero y Lázaro. El Arzobispo Aurelius de Cartago, rápidamente llamó a un sínodo, el cual envió una carta a Zósimo en la cual probaba que el Papa había sido engañado por los herejes.

En su respuesta, Zósimo declaró que él no había establecido algo de manera definitiva, y no deseaba hacerlo sin consultar con los obispos africanos. Luego de una nueva carta al concilio africano el 1 de mayo de 418, el Papa, y después de las acciones del Emperador Honorio, contra los pelagianistas, (ver Pelagianismo) Zósimo reconoció el carácter de los herejes. Ahora, el pontífice envió su “Tractoria” en la cual se condenaba al pelagianismo y a sus autores. Por tanto y de manera final, el pontífice mantuvo con toda la autoridad, el tradicional dogma de la Iglesia, y protegió la verdad de la Iglesia contra el error.

No había pasado mucho tiempo de este incidente, cuando Zósimo se vió involucrado en una disputa con los obispos africanos en lo concerniente a la apelación a Roma de los clérigos, que habían sido condenados por los obispos. Cuando el sacerdote Apiarius de Sicca había sido excomulgado por sus crímenes, por parte de su obispo, el prelado compareció directamente ante el Papa. Lo hizo sin cuidar el curso regular de la apelación en África, el cual estaba claramente establecido.

El Papa aceptó la apelación y envió delegados a África a fin de investigar el asunto. En primera instancia se debía de hacer referencia a Apiarius en el curso ordinario de la apelación africana. Zósimo hizo además otro error en basar su acción sobre un canon que había sido repudiado por el Concilio de Nicea, el cual fue en realidad un canon del Concilio de Sadica.

En los manuscritos romanos, los cánones de Sardica siguieron a los de Nicea de manera casi inmediata, sin tener títulos independientes, mientras que los manuscritos africanos contenían solamente como genuinos los de Nicea, de manera que el canon al cual estaba apelando Zósimo no estaba contenido en las copias africanas de los cánones de Nicea. La controversia que generó esta apelación, continuó aún más allá de la muerte de Zósimo.

Además de los escritos ya mencionados, producto de la acción del Papa, existen otras cartas a los obispos bizantinos de la provincia de Africa, en relación con un obispo depuesto, y respecto a los obispos de Gaul y España, sobre el princilianismo y la ordenación de diferentes grados dentro de los clérigos.

El "Liber Pontificalis" atribuye a Zósimo un decreto con base en el cual se dedicaban las velas por parte de los diáconos en las celebraciones de la Pascua. También un decreto mediante el cual se prohibía que los clérigos visitaran las tabernas. Zósimo fue sepultado en la Iglesia de San Laurencio en Agro Verano (cf. De Rossi, "Bulletino di arch. christ.", 1881, 91 sqq.).

Liber Pontificalis, ed. DUCHESNE, I, 225; JAFFE, Regesta Rom. Pont., 2nd ed., I, 49 sqq.; DUCHESNE, Hist. ancienne de l'eglise, III, 227 sqq.; IDEM, Fastes episcopaux de l'ancienne Gaule, I (Paris, 1891), 93 sqq.; GRISAR, Geschichte Roms und der Papste im Mittelalter, I, 285 sq., 288 sq.; LANGEN, Geschichte der römischen Kirche, I (Bonn, 1881), 742 sqq.; HEFELE, Konziliengeschichte, II, 114 sqq., 120 sqq.

J.P. KIRSCH Transcripción de Michael T. Barrett Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes Dedicado a la memoria del Papa Zósimo