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Jueves, 19 de julio de 2018

Neuma

De Enciclopedia Católica

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Neuma (Latín, neuma, pneuma, o neupma, del griego pneûma, movimiento de cabeza). Es un término de la teoría musical medieval. Parece que no se usó antes del siglo once y desde entonces se toma, en general, en dos sentidos, para denotar, primero, una clase de melodía y segundo como signo de notación. Guido de Arezzo ("Micrologus", xv) lo usa en un tercer sentido, al parecer solo usado por él, cuando dice: "Así como en la métrica hay letras y sílabas, partes, pies y versos, así en la música hay tonos de los que uno, dos o tres se juntan para formar una sílaba; con una o dos de éstas se forma un neuma, es decir una parte de la melodía; mientras uno o varias partes hacen una distinción (frase) es decir, un lugar conveniente para respirar" Aplicado a una melodía, el término significa una serie de tonos cantados sin palabras, generalmente con la última sílaba del texto. El nombre más antiguo para tal melodía es iubilus. Así, S. Jerónimo (In Psalm. xxxii, P.L., XXVI, 915) define: "Se llama iubilus a aquello que ni con palabras ni con sílabas ni letras y con discursos puede explicar ni definir cuánto debe un hombre alabar a Dios". Igualmente, S. Agustín dice (Psalm xcix, P.L., XXXVII, 1272): "el que canta un iubilus, no emite palabras, pero el iubilus es un canto de alegría sin palabras". Y de nuevo (in Ps. xxxii, P.L., XXXVI, 283): " ¿Y para quién mejor esta iubilatio que para el Dios inefable?". Finalmente el siguiente pasaje de Casiano, contemporáneo de S. Agustín ("De Cænobiorum Inst.", II, ii, P.L., XLIX, 77) debe quitar cualquier duda respecto al uso de tales iubili en la liturgia. Dice él de ciertos monasterios que "mantienen que cada noche se debieran cantar veinte o treinta salmos y también los que, prolongados por las melodías de las antífonas y de ciertas modulaciones". El sitio más común de tales neumas es el canto responsorial (ver Canto llano) especialmente al final del aleluya que sigue al gradual de la misa. En el bajo medievo, sin embargo, desde alrededor del siglo doce en adelante, surgió la costumbre de añadir neumas, formulas definidas, una por cada modo a las antífonas del oficio, habiendo rúbricas especiales en los libros litúrgicos hasta para indicar los días en que se debían cantar o no cantar. El uso más importante del término es cuando significa los signos usados en la notación del canto gregoriano. Muy relacionado con este, está el que se aplica a los tonos o grupos de tonos designados por (los signos de) las notas. En este sentido el término no es anterior al siglo once. Del mismo período parecen ser también los nombres de varios signos. Previamente el nombre general para las notas era uso. Los nombres de cada uno de los signos fueron variando con el tiempo y el lugar. Las tablas de neumas encontradas en varios manuscritos no solo difieren en el umero de nombre sino que también dan diferentes nombres al mismo signo o diferentes signos para el mimo nombre. En este artículo se usarán los nombres aplicados en el Prefacio del Gradual editado por las prensas vaticanas. La notación neumática del canto llano se halla por primera vez en manuscritos del siglo noveno y, con ligeras modificaciones, es como lo que se ve en los libros litúrgicos editados hoy en día. No se puede asegurar si su uso es muy anterior o en particular si S. Gregorio empleó notaciones en su antifonario típico. El hecho de que en las fechas de los manuscritos más antiguos se sentía ya la insuficiencia de la notación, haciéndose varios intentos para arreglarlo, parecería apuntar a un desarrollo anterior de considerable duración. Por otra parte el hecho de que desde el principio encontremos varias familias de notación como las de S. Gall y Metz, que, aunque estén de acuerdo en los principios más importantes, muestran considerables divergencias en los detalles, sugeriría que cuando estas familias comenzaron solo se había concebido la idea fundamental, mientras que el desarrollo completo de todo el sistema se fue realizando de forma más o menos independiente en los distintos centros. A juzgar los las consideraciones que hemos mencionado primero, no debiéramos tener dificultades en creer que S. Gregorio usó la notación neumática en su antifonario. Pero según el segundo punto de vista, nos sentiríamos inclinados a poner el principio de la escritura neumática hacia el siglo octavo. Respecto al origen de los neumas los estudiosos están de acuerdo que se derivan principalmente de las marcas de acentos de los gramáticos. De esa manera, naturalmente, señalan hacia atrás a Grecia. Sin embargo como algunos de los signos del sistema desarrollado parecen signos de la notación bizantina y algunos de los nombres son originalmente griegos, algunos investigadores han concluido que todo el sistema fue traído de Grecia. J Thibaut defendió su teoría en un libro bastante imaginativo "Origine Byzantine de la Notation Neumatique de l'Église Latine". Pero la opinión mayoritaria es que el sistema neumático creció en terreno latino. De acuerdo con esto, el principio fundamental es que la subida o bajada de la melodía se expresan con los signos del accentus acutus ( ) y el accentus gravis ( ). El acutus, dibujado hacia arriba, de izquierda a derecha, indica una subida en la melodía, una nota más alta; el gravis, dibujado hacia abajo, una caída de la melodía, una nota inferior. Combinando estos dos signos, resultan varios grupos de signos: (1) , acutus y gravis, una nota más alta seguida por una más baja, un grupo descendente de dos notas (clivis); (2) , gravis y acutus, notas más bajas y más altas (pes o podatus); (3) , acutus, gravis, acutus; un grupo de tres notas del que la segunda es la más baja (porrectus); (4) , gravis, acutus, gravis; un grupo de tres notas del que la segunda es la más alta (torculus) etc. En estas combinaciones los elementos preservan, en general, muy claramente su forma original, aunque con frecuencia se redondean en los ángulos, como se indica abajo. Cuando se usan individualmente, el acutus también mantuvo su forma con bastante precisión y por su ella se llamó virga (virgula). El gravis, sin embargo, se convirtió casi siempre en una línea corta horizontal ( ), o un punto ( ), o algo similar y por ello recibió el nombre de punctum. Así se usa también en un grupo ascendente de tres o más notas ( , scandicus) y en un grupo similar descendente ( , climacus). Las combinaciones más complicadas fueron designadas como modificaciones del los grupos más simples. La adición de una nota más baja a un grupo que termina con una nota más alta se indicaba con el adjetivo flexus; la adición de una nota más alta a un grupo que terminaba con una nota más baja, don el adjetivo resupinus. Así hasta el clivis (más corresctamente clinis) era llamado virga flexa y el torculus podía ser considerado como un al principio pes flexus. El signo sería un porrectus flexus, el un torculus resupinus, etc. Así que cuando se ponen varios punta ante un signo se llama præpunctis, y si se añade después de un signo subpunctis. Según esto , pues, un De acuerdo con que un sea un a scandicus es un virga præpunctis; un climacus, un virga subpunctis; , pes subpunctis; , scandicus subpunctis, o también compunctis, el adjetivo del último mencionado que indica una adición de punctis antes o después. Una modificación especial de la forma del neuma es la llamada licuescente o semivocal. Consiste en general en acortar, atenuando, o rizando el último ritmo. Solo ocurre en la transición de una sílaba a la siguiente y solo en ciertas circunstancias. Nunca se encuentra cuando le sigue otro neuma en la misma sílaba. Un análisis de todos los casos de licuescencia en el manuscrito Gradual 339 de S. Gall, se puede ver en el segundo volumen de la "Paléographie Musicale" (p. 41 ss.), donde el tema se trata muy extensamente. Este análisis muestra que el mayor número de casos, de lejos, (2450 entre 3504) ocurren cuando una vocal va seguida de dos o más consonantes de las que la primera es una de las “líquidas” (l, m, n, r) va dentro de una palabra (como sanctos) o por medio de la colocación de dos palabras (como in te). Un número considerable se encuentra ante una explosiva dental al final de una palabra seguida por otra palabra que comienza con una o más consonantes (317 ante t, 48 ante d). Cuarenta y nueve veces se halla antes de una s final seguida de otra consonante (e.g. nobis Domine) y seis veces antes de la s de Israel; setenta y tres veces ante g, treinta y dos veces antes de dos consonantes la segunda de las cuales es una j (e.g. adjutor), cuarenta y seis veces antes de una m sola, treinta y cuatro veces antes de una g sola seguida de e o i. Ciento cincuenta y nueve veces en el diptongo au y doscientas ochenta y ocho veces antes de una sola j (incluyendo ciento cincuenta y tres casos en el aleluya. De lo que hemos dicho queda claro que esta licuescente debe estar relacionada con la apropiada pronunciación de las consonantes. Pero respecto a lo que significaba en la ejecución, los autores no están de acuerdo. Así, el prefacio del gradual vaticano dice: "ipsa cogente syllabarum natura, vox de una ad alteram limpide transiens tunc 'liquescit'; ita ut in ore compressa 'non finiri videatur', et quasi dimidium suæ, non moræ, sed potestatis amittat". Lo que no es fácil de traducir pero parece que el último tono del neuma licuescente debería “perder una mitad, no de su longitud, sino de su fuerza”. La "Paléographie Musicale" por otra parte, dice que en la pronunciación exacta de ciertas combinaciones de consonantes de mete entre ellas entra un sonido vocálico oscuro de manera que una palabra como confundantur sonaría como conefunedanetur y es este sonido posterior el que ejerce su influencia en el tono que precede a la primera consonante. No es fácil ver porqué este sonido vocal oscuro que viene después de la primera consonante deba influir en el tono que le precede ni porqué las hayan de cambiar el carácter cinámico del sonido vocálico precedente. Posiblemente, la naturaleza de las consonantes líquidas, l, m, n, r, que evidentemente han dado el nombre a los neumas licuescente, podrían dar una explicación más satisfactoria. Es bien sabido que estas consonantes pueden ser cantadas, es decir, ser prolongadas en un tono definido y variado. Parecería , por consiguiente, que cuando una de esas consonantes sigue a una vocal, entonces, a veces la última nota sobre el sonido vocal se funde suavemente en el sonido consonante, dando parte del valor de su tiempo al canto de la consonante liquida o semivocal. Este sonido aplicado a la primera clase de los casos mencionados arriba, que comprenden una gran mayoría de todos los casos. También al caso de una única m y j (o i) , ésta última participa de la naturaleza de las consonantes líquidas. También se aplicaría al caso de n, si suponemos que la combinación es pronunciada ny, y al caso de la s final, su esa consonante era pronunciada cuando también podía ser cantada. En el caso del diptongo au la licuescencia consistiría en la transición de la primera vocal a la segunda. Es resto de los casos de dobles consonantes debe explicarse por analogía, ya que la licuescencia consistiría solamente simplemente en acortar el sonido vocal hecho con le propósito de la pronunciación distinta del grupo de consonantes sin pérdida de tiempo. Esta explicación tendías además la ventaja de estar de acuerdo con la práctica de los mejores coros que estudian el canto llano.

Algunos neumas licuescentes tienen nombres especiales, Así el licuescente podatus se llama epiphonus, el clivis licuescente se llama cephalicus, y el climacus licuescente, ancus. Además de los neumas que se derivan de los acentos y que forman lo básico del sistema neumático, hay otra clase el strophicus, que tiene forma de coma ( ). Cuando aparece solo se llama apostropha; cuando doble, distropha; cuando es triple, tristropha. El apostropha suele encontrarse a final de otro neuma o seguido por un distropha en un tono más alto; nunca se usa cono una nota sola sobre una sílaba. Cuando se añade a un neuma se representa sobre todo en los últimos manuscritos sobre con tetragramas en el mismo tono que la nota del neuma. Pero hay razones para creer que originalmente había un intervalo menor de un semitono entre esas dos notas. La distropha y tristropha indican una rápida repetición de la misma nota, posiblemente también con una diminuta diferencia de tono entre notas repetidas.

Similar a la apostropha es el oriscus que tiene una forma como esta: . Apostropha y oriscus se intercambian a veces en diferentes manuscritos. En unos pocos ejemplos, sin embargo, el oriscus se halla como el único símbolo sobre la sílaba El quilisma se escribe generalmente como varios ganchos abiertos a la derecha y unidos ( , ). Ocurre invariablemente como la nota del medio de un grupo ascendente y parece indicar una ligadura de la voz, sosteniendo la nota o grupo e notas que la preceden. El salicus es una figura como el scandicus, pero con la segunda nota en forma de gancho que se abra hacia abajo ( ). Parece indicar una prolongación de la nota media. A veces en manuscritos con notación en tetragrama, las dos primeras notas se dan en el mismo tono. Posiblemente había aquí también entre ellos una diferencia de menos de un semitono. El pressus es una especie de combinación de virga con un oriscus añadido y un punctum ( , pressus minor; , pressus major).

En general se entiende como equivalente a un clivis con la primera nota prolongada y cantada sforzato. Finalmente hay que mencionar el trigon, una combinación de tres puncta, la del medio más alta que las otras dos ( ). Por su forma parece una especie de torculus, pero con frecuencia se transcribe con las dos primeras notan en el mismo tono, sugiriendo una vez más in intervalo mínimo no expresable en la notación sobre el tetragrama.

Las ilustraciones que acompañan a este artículo se reproducen con el amable permiso de los editores, de la "Paléographie Musicale". La ilustración I ("Pal. Mus.", III, pl. 179) [ver texto impreso, vol. X, p. 766] representa el tipo de neuma anglo-sajón del siglo once. La pieza es un tropo para el introito "In medio". Las tres partes del introito mismo se indican solamente por las indicaciones In Med., Et impleb., y Stola. Los signos de las notas sueltas son la virga plana y el punctum redondo la primera en la última sílaba de iohannis, las segunda y tercera sílabas de adimplens, etc., la última en la segunda sílaba de Gratia, la segunda sílaba de Dei, la primera de iohannis, etc. En el podatus, el gravis es una raya horizontal corta, el acutus una virga recta que se une casi en un ángulo recto; ver la tercera sílaba de Gratia, tercera de salutifere, tercera de dogmata, etc. Hay además una segunda forma que consiste en un punctum suelto y virga, ver la tercera sílaba del Gloria (última línea del la página izquierda), primera sílaba del xristus (primera línea de la página derecha) tercera sílaba de æternum (cuarta línea). Se considera que esto indica una forma larga del podatus. La forma licuescentes (epiphonus) se marca con redondeo del ángulo; ver la segunda sílaba de iohannis, tercera sílaba de fluxerunt. El clivis muestra el ángulo en curva, como en la segunda sílaba de pectus, segunda y cuarta de salutifere. La forma delicuescente (cephalicus) algo acortada, se puede ver en la tercera sílaba de iohannem (primera línea en la página derecha).

El torculus se ve en la primera silaba de adimplens, primera silaba de docente (cuarta línea), etc. En la primera silaba de celsa tenemos un torculus liquescens, el último gravis se acorta. El porrectus es fácilmente reconocible en la primera silaba de Sola. Hay un climacus en la segunda sílaba de docente (cuarta línea) seguido por un epiphonus; un pes subpunctis, en la última sílaba de salutifere. El strophicus (en med) no tiene aquí un signo distinto sino que se escribe con el signo ordinario de la virga. El Oriscus, sin embargo, está claramente marcado. Así tenemos una virga con oriscus ( también llamado franculus) en la primera sílaba de Gratia, y un completo pressus (virga, oriscus y punctum) en la primera silaba de pectus, la primera de fluxerunt, etc. El quilisma se muestra en la segunda sílaba de celsa, donde tenemos primero un punctum, que sirve como punto de partida, a continuación la triple curva del mismo quilisma, al que se une el signo de la virga, que representa la nota más alta. Lo tenemos de nuevo en la segunda sílaba de impleb., donde sigue una segunda virga; la figura completa representa las notas f g a b .

Un signo menos usual se halla en la primera sílaba de carus (última línea página derecha). El quilisma es seguido por un climacus en el que los tres signos, acutus y dos graves se ponen juntos: .


El artículo Neuma está en proceso de traduccion por Pedro Royo