Herramientas personales
En la EC encontrarás artículos autorizados
sobre la fe católica
Martes, 25 de julio de 2017

Juan de Palafox y Mendoza

De Enciclopedia Católica

Saltar a: navegación, buscar


Obispo de La Puebla, Méjico, nacido en Fitero, Navarra (España) el 24 de junio de 1600 y muerto en el pueblo soriano de Osma (España) el 1 de octubre de 1659. Hijo de Jaime Palafox y Mendoza, marqués de Ariza. Después de estudiar en la Universidad de Salamanca fue nombrado para el Consejo de Guerra y de la Indias en la corte de Madrid. En 1629 renunció a esta dignidad y fue ordenado sacerdote. Acompañó a la princesa María, como limosnero, a Alemania y al volver fue consagrado obispo de Puebla, el 27 de diciembre de 1839, y nombrado Visitador General de Méjico, a donde llegó en junio de 1640. Pronto entró en conflicto con los franciscanos, dominicos y agustinos cuyos grandes privilegios y exenciones le parecían usurpaciones de su jurisdicción episcopal.

En mayo de 1642 recibió un consejo secreto de Madrid para que se encargara temporalmente del gobierno en lugar del virrey Villena, acusado de corrupción y de tener simpatías secretas con los portugueses rebeldes de Nueva España. Al mismo tiempo fue nombrado arzobispo de Méjico. Desde el 10 de junio al 23 de noviembre de 1642 actuó como virrey, peor no aceptó la dignidad de arzobispo.

Durante su virreinato de cinco meses, corrigió muchos abusos financieros, hizo nuevos estatutos para la universidad de Méjico y luchó contra la idolatría de los aborígenes, destruyendo muchos ídolos aztecas y otras antigüedades paganas coleccionadas por los virreyes anteriores.

En 1647 comenzó su conflicto con los jesuitas. Por las numerosas exenciones y privilegios que los misioneros jesuitas habían tenido en Méjico desde el principio del siglo diecisiete y que en opinión de Palafox, minaban la autoridad episcopal. En una carta a Inocencio X fechada el 25 de mayo de 1647, denunciaba el uso que los jesuitas hacían de los privilegios y pedía remedio al papa. El papa contestó con un breve datado el 18 de mayo de 1648 en el que apoya al obispo en todas los puntos de jurisdicción en disputa, pero le exhorta a se más amable y moderado hacia los jesuitas. Se le atribuye una segunda carta al papa Inocencio X, del 8 de enero de 1649, más amarga que la anterior, pero probablemente sea una falsificación hecho por enemigos de los jesuitas que es rechaza por Palafox en una defensa de sus actos que dirigió a Felipe IV de España en 1652. En mayo de 1649 Palafox salió rumbo a España. El 27 de mayo de 1653 Inocencio X emitió un nuevo Breve en le que confirmaba su decisión previa a favor de Palafox. El obispo fue transferido a la diócesis de Osma, en España el 24 de noviembre de 1652. El resto de su vida lo pasó trabajando con su acostumbrado celo por el bien espiritual de los suyos que le reverenciaban y honraban como un santo.

El proceso de canonización comenzó en 1726 bajo Benedicto XIII y siguió durante los pontificados de Benedicto XIV Clemente XIII, Clemente XIV y Pío VI. En la sesión del 28 de febrero de 1777, 26 votos contra uno estuvieron a favor de la beatificación, pero Pío VI suspendió la decisión final. En 2008 se vuelve a reactivar.

Su obra, que consiste principalmente en tratados ascéticos, pastorales e históricos en español,publicados en Madrid 1762 en quince volúmenes.


Fuentes

Istoria della vita del venerable monsignore Don Giovanni di Palafox e Mendoza, vescovo d'Angelopoli e poi d'Osma I, II (Florence, 1773); ROSENDE, Vida y virtudes de D. Juan de Palafox y Mendoza (Madrid, 1666); DINOUART, Vie de Juan de Palafox (Cologne, 1767), anti-jesuitical; BANCROFT, History of Mexico III (San Francisco, 1883), 98-134; Eguren, Palafox y los Jesuitas (Madrid, 1878).


Ott, Michael. (1911).


Traducido por Pedro Royo. Dedicado a Magdalena Zalamea


(N del T:) Palafox, defendió a los aborígenes y tradujo el catecismo al nahuatl. Convirtió a Puebla en una importante referencia de la música ,que fomentó, y a donde acudió el compositor Juan Gutiérrez de Padilla. Construyó colegios para niños y niñas y reunió la extraordinaria y maravillosa biblioteca Palafoxiana, declarada memoria de la humanidad, que fue la primera biblioteca pública. Nada mejor que citar las palabras de Palafox: “Reservamos a honra y gloria de Dios nuestro señor muy útil y conveniente hubiese en esta ciudad y reino una biblioteca pública, en donde todo género de personas puedan estudiar como les convenga”.

El largo proceso de beatificación, que comenzó al descubrirse su cuerpo incorrupto,en 1726, ha sido reactivado por el vaticano en 2008