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Miércoles, 18 de octubre de 2017

Johann Joseph Ignaz von Döllinger

De Enciclopedia Católica

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Historiador y teólogo, nacido en Bamberg, Baviera, el 28 de febrero de 1799 y muerto en Munich el 10 de enero de 1890.

Familia y educación

El padre de Döllinger era profesor en la facultad de medicina de la Universidad de Bamberg y su hijo fue influenciado, en un grado inusual, por las tradiciones familiares y todo su ambiente. La facultad de medicina debía la fundación a su abuelo, cuyo hijo, el padre de Ignaz (como se llamaba normalmente a Döllinger) fue profesor en la misma universidad en 1794 pero en 1803 fue llamado a Würtzburg- Es natural que el joven Ignaz, rodeado de un ambiente predominantemente académico, adquiriese un fuerte amor por los libros, los mejores de ellos escritos en francés, idioma que al futuro historiador de la iglesia aprendió de su padre. En el Gimnasio aprendió italiano.

Un monje benedictino le enseñó inglés privadamente y el español lo aprendió en la universidad. Una adquisición ordenada de conocimientos y el desarrollo completo de su rica dotación le habrían llevado a logros extraordinarios. Tenía medios suficientes para satisfacer cualquier deseo razonable de viajar al extranjero y para comprar libros. Estas circunstancias, sin duda, se combinaron para hacer que su mente fuera particularmente perceptiva: al mismo tiempo la multitud de impresiones diarias hicieron que el joven estudiante se hiciera un plan de estudios excesivamente ambicioso. Al entrar en la universidad de Wuertzburg con dieciséis años, enseguida se matriculó en historia, filosofía, filología y ciencias naturales. En esta elección hay ya una evidente y cierta irregularidad mental, mas notable si recordamos lo que dijo, dos años después a propósito de su elección , es decir que "ningún profesor en la facultad de filosofía había sido capaz de atraerle a su especialidad particular".

La conversión de hombres tales como Eckhart, Werner, Schlegel, Stolberg y Winkelmann le hicieron volver su atención a la teología, que comenzó a estudiar en 1818, pero sin abandonar la botánica, la mineralogía y entomología estudios en los que continuo dedicando considerable tiempo durante muchos años. Citamos de Friedrich la siguiente notable manifestación:" Para la mayoría de los otros estudiantes la teología solamente un medio para un fin, para mi, por el contrario, la teología o ciencia general basada en la teología, era en fin, la elección de una vocación, solamente los medios". Durante sus días de estudiante pocas veces asistió a las clases regulares de teología pero era asiduo asistente a las clases de filosofía de la facultad de filosofía y derecho, pero en privado leía muchas obras de teología. Sus estudios estaban mejor regulados cuando en 1820 entró en el seminario eclesiástico de Bamberg y siguió los cursos del liceo. Con esta forma de actuar durante año y medio casi recuperó, aunque no del todo, la anterior falta de aprendizaje sistemático en teología. Fue ordenado sacerdote en 1822, pasó el verano en su casa y en noviembre fue nombrado capellán en Markscheinfeldt en Franconia.

A pesar del profundo conocimiento del dogma y de la teología moral que se nota en sus obras, su carrera muestra que nunca se preocupó de terminar satisfactoriamente el insuficiente conocimiento de teología que poseía. El viejo Döllinger había deseado que su hijo siguiera una carrera académica y se opuso a su elección del sacerdocio; y la principal razón de su oposición era la convicción expresa (por otra parte dominaba entre el clero alemán) de que por razones fisiológicas el celibato era imposible.

Carrera

El padre de Döllinger obtuvo enseguida para él (noviembre 1823) un lugar como profesor de derecho canónico e historia de la iglesia en el liceo de Aschaffenburg. Allí publicó su primer obra en 1826: "Die Eucharistie in den drei ersten Jahrhunderten" un tratado elocuente y sólido, aun muy apreciado. Le sirvió para obtener de la Facultad de Teología de la Universidad de Landshut de Baviera el título de doctor en teología in absentia.

El mismo año fue llamado a Munich como profesor extraordinario de derecho canónico e historia de la iglesia y en 1827, fue admitido como profesor ordinario. En In 1839 el rey le concedió una canonjía en la capilla real (Hofkollegiatstift) de S. Cayetano de Munich y el 1 de enero de 1847 fue nombrado preboste mitrado o cabeza del cuerpo de canónigos. El mismo año fue depuesto en castigo por sus protestas contra la expulsión de varios profesores, como representante del parlamento (Landtag) de la universidad Bávara, al que había sido nombrado en 1844. En 1848 fue elegido representante al Parlamento de Frankfort y permaneció a la espera hasta mediados de 1849. El 24 de diciembre de 1849, o según algunos el 1 de enero de 1850, fue vuelto a nombrar profesor, oficio que mantuvo hasta el 18 de abril de 1871, cuando el arzobispo von Scherr le excomulgó públicamente. Depuso todos sus cargos eclesiásticos reconociendo la fuerza obligatoria de la excomunión y aunque conservo su puesto de profesor otro año, solo enseñó un curso de historia moderna.

En 1868 el rey Luis II de Baviera le nombró canciller real y le mantuvo en su puesto de preboste de S. Cayetano aun después de su excomunión, lo que en la práctica significaba que seguiría recibiendo los emolumentos del puesto. Döllinger recibió en 1873 otra prueba del favor real cuando, a la muerte del famoso químico Liebig, fue nombrado para la presidencia de la Real Academia Bávara de las Ciencias y conservador de las colecciones científicas del Estado. En 1837 fue nombrado miembro extraordinario de la Academia y en 1843, miembro ordinario. Desde 1860 fue secretario de la sección histórica.

Se hicieron muchos intentos por parte de laicos y eclesiásticos para que Döllinger volviera a la Iglesia. Su convicción personal puede leerse en su correspondencia (editada por Friedrich, Munich, 1899-1901) con el arzobispo Steichele y el nuncio Mons. Ruffo-Scilla. En 1887 ambos prelados, junto con el Obispo Von Hefele de Rottenburg rogaron insistentemente a Döllinger que abandonase su actitud de Viejo-Católico y que se reconciliara con la Iglesia. Su respuesta al arzobispo contiene estas palabras “¿Debería yo (en obediencia a su sugerencia) aparecen ante el Juez Eterno con mi conciencia bajo el peso de un doble perjurio?” Al final de su carta al nuncio decía: “pienso que lo que he escrito hasta ahora será suficiente para aclararle a Vd., que con tales convicciones uno puede estar de pie hasta en el umbral de la eternidad en una condición de paz interior y calma espiritual”. Murió a la edad de 91 fuera de la comunión de la iglesia.

Vida y Escritos

Döllinger comenzó su vida de trabajo en Munich. Formalmente era profesor de derecho canónico e historia eclesiástica, pero enseguida se le encargo la enseñanza del dogma y exégesis del Nuevo Testamento, tarea que hubiera resultado imposible a una mente menos capaz. Renunció a una plaza en Breslau en 1829, aunque el rey Luis I le quería fuera de Baviera y más tarde rehusó a otra en Freiburg de Breisgau. En 1839 se le ofreció otra de profesor en un colegio inglés, pero prefirió permanecer en Munich. Para facilitar la venida de Johann Adam Mohler de Tubingen a Munich (1835), le pasó los cursos de historia eclesiástica y exégesis del N.T. Cuando Moler murió (12 abril, 1838) recogió unos cuantos ensayos de este gran teólogo que en su mayoría ya se habían publicado pero estaban muy repartidos y los editó en dos volúmenes (1839). Con el título "Gesammelte Schriften und Aufsätze".

Mientras Mohler enseñó en Munich, Döllinger daba clases de historia del Dogma (Historische Dogmatik). A petición de Abel, ministro del interior, comenzó un curso de conferencias en la facultad de Filosofía sobre filosofía de la religión en oposición a la enseñanza del honorable profesor Von Baader, el teósofo y de Schelling. Sin embargo siguió dando clases de dogma e historia de la Iglesia. Desde noviembre de 1848 los asuntos públicos de Baviera se vieron enturbiados por la afición real a la bailarina española Lola Montes. Abel fue descabalgado de su ministerio y los profesores Lasaulx, Moy, Urtsr, Phillips, Höfler y Deutinger fueron expulsados o expedientados y Döllinger fue privado de su empleo. Después de la restauración en 1860 continuó hasta el final como profesor de historia de la Iglesia.

En 1862 fue nombrado caballero de la Orden de Maximiliano de ciencias y artes. Además de los antedichos empleos como canónigo y preboste Dölinger sólo tuvo un otro empleo eclesiástico en Munich: defensor matrimonii, en el tribunal de primera instancia, más tarde en segunda instancia que mantuvo hasta 1862.todo ello tras el conflicto de los matrimonios mixtos (1832). Su círculo de amistades fue desde l principio muy amplio, sobre todo entre los distinguidos profesores de ciencias naturales que frecuentaban la casa de su padre. Mientras estudiaba conoció al poeta Graf Voll Platen y a Victor Aimé Huber. Más tarde Platen quiso estudiar sánscrito con Döllinger y le visito dos veces en Marktscheinfeld. En el seminario eclesiástico de Bamberg conoció al Príncipe Alexander van Hohenlohe de cuyas milagrosas curaciones dijo más tarde: “Siempre hubo frecuentes curas en la historia de la Iglesia; el remover profundamente las emociones es suficiente para explicarlas con facilidad”, observación que sin embargo no explica la presencia de las profundas emociones en el enfermo. En una visita a Platen en Erlangen en 1822, conoció a Pfaff, Schubert y Schelling, éste amigo de su padre. En sus primeros días en Munich le acompañaba mucho el filósofo Franz von Baader. Cuando en 1827 el famoso Joseph Görres llegó a Munich como profesor de Historia formó pronto alrededor un círculo de escolares, entre otros el joven Döllinger. Las relaciones de Döllinger con Lamentáis y más particularmente con el conde de Montalembert fueron ocasión de un violento ataque en el parlamento bávaro contra Görres y sus amigos. Lamennais pensaba por entonces en establecer en Munich una casa de estudio para jóvenes franceses (Oeuvre des études allemandes), que pudieran estudiar con Görres, Baader y otros y a su vuelta a Francia mantenerse varonilmente en la defensa de la Iglesia.

Mientras tanto Döllinger había conocido a Andreas Räss, el fundador (1821) de "Der Katholik”, publicada en Maguncia, que en 1828 era rector del seminario eclesiástico de Estrasburgo y profesor de dogma y homilética. Entre ellos dos proyectaron varias empresas literarias, aunque, por la presión del trabajo, nunca realizaron. Por entonces Mons. Wiseman, por entonces profesor en la Universidad romana La Sapienza, rector del Colegio inglés, y después cardenal y a arzobispo de Westminster, vio la necesidad de fortalecer el catolicismo en las nuevas circunstancias y oportunidades en Inglaterra y por esa razón quería estrechar relaciones con el culto clero alemán. Döllinger le pareció el mediador apropiado y visitó Munich en 1835, conoció al distinguido profesor y habló con él de sus planes. Wiseman ya era conocido en Europa por su "Horae Syriae” y despertó el interés de Döllinger que hizo una visita a Inglaterra. Su biógrafo, Friedrich, describe la visita de la siguiente manera: “Döllinger había odiado toda su vida la burocracia tanto en la Iglesia como en el Estado por lo que la amplia independencia del la vida pública inglesa le encantó y le llenó de admiración, con frecuencia excesiva. En adelante permaneció siempre en contacto con Inglaterra, tuvo siempre en su casa, con un considerable sacrificio, un cierto número de jóvenes estudiantes ingleses y dirigió los estudios de otros a los que no podía tener bajo su propio tejado”. En 1850 el joven Sir John Emerich Edward Acton entró en su casa como estudiante, y después si hicieron íntimos amigos. Más tarde, como John Lord Acton y Regius Professor de historia moderna en Cambridge se mantuvo en contacto con los Viejos Católicos, aunque nunca cortó su relación con la Iglesia. No sabemos hasta que punto Acton tomó parte en la obra conocida como “Cartas a Roma”, sobre el concilio vaticano (Römische Briefe vom Konzil) publicadas por Döllinger en el "Allgemeine Zeitung" de Augsburg.

En general Döllinguer observó con sus discípulos una estricta reserva y dignidad académica; Acton fue quizás con el que tuvo más intimidad. Entre los que en su período inicial ejercieron más influencia sobre Döllinger está Karl Ernest Jarcke, fundador y editor (desde 1832) del "Politische Woehenblatter", de Berlín, que era confidente de Metternich y visitaba con frecuencia la capital bávara. En 1838 llegó la fundación por Görres, Phillips y Jarrcke, de "Historisch-politische Blätter" que pronto aumentó la influencia de Görres y su círculo de amigos, el más fiel de los cuales fue en estos días fue Döllinger

La disputa sobre la cuestión de los matrimonios mixtos en Prusia, conocida como Kölner Streit (1831), siguió de cerca de la de Baviera (1831) ; ambas fueron luchas dramáticas e hicieron que Döllinger y sus amigos de Munich se pusieron en la vanguardia como defensores vigorosos de los derechos católicos. La primera ruptura entre Döllinger y Görres y sus amigos se dio al publicar Phillips (profesor de der. Canónico en Munich de 1834 a 1837) un importante manual de derecho canónico. Para Döllinger se enfatizaba y ampliaba demasiado la prerrogativa papal. Sin embargo continúo durante una década colaborando en "Historisch-politische Blatter"; Los cambios en sus opiniones fueron sucediendo despacio y casi imperceptiblemente. Gradualmente, por su oposición a los jesuitas y en particular a la Curia Romana, buscó y encontró nuevos amigos en los círculos liberales. Como miembro del parlamento de Frankfort (1848) se sentaba a la Derecha, entre hombres como Radowitz, Lichnowsky, Schwerin, Vincke, y otros y pertenecía al club "Zum steinernen Haus".

El cambio operado en los puntos de vista de Döllinger durante los años anteriores se puede medir mejor por el hecho de que sus colegas de Frankfort obtuvieron su consentimiento para el siguiente plan. El general von Radowitz, en nombre de los diputados católicos, iba a hacer su declaración en el Parlamento. “Las órdenes, incluidos los Jesuitas, no son parte del organismo vivo de la Iglesia Católica; la Orden de los Jesuitas no es necesaria en Alemania; el episcopado y clero alemanes no necesitan su ayuda para cumplir con sus obligaciones; la ciencia alemana [die deutsche Wissenschaft] no necesita ayuda de esta naturaleza. Las posibles ventajas para la iglesia católica que se deriven de la cooperación de los jesuitas deben ser contrapesados por las dificultades y peligros que su presencia crearía.

Si se propusiera la introducción de los Jesuitas en el Estado Alemán, protestaríamos decididamente contra tal plan, movidos por los más altos intereses de la Iglesia Católica.

Las relaciones de Döllinger con el episcopado alemán eran frecuentes, particularmente después de la reunión de los prelados Austriacos y Alemanes en Würzburg (22 oct. al 16 nov., 1848). Su informe respecto a la iglesia nacional y los sínodos naciones tal como fue enviada a este importante asamblea fue recibida con mucho interés, con la aprobación e muchos círculos episcopales lo que le aseguró el liderazgo en la discusión eclesiástico – política inminente. Entre 1854 visitó Italia central y Norte y en 1857, Roma. Además de sus cultas investigaciones, aprovechó estos viajes para fortalecer sus relaciones con numerosos italianos, eclesiásticos y laicos, conocer a nuevas personas y hacer amistades. Mientras Döllinger trataba por todos los medios de retener el favor del rey Maximiliano II, la brecha entre él y sus amigos anteriores, así como con su pasado, iba haciéndose más ancha. Durante un tiempo pareció que el famoso profeso estaba solo, sobre todo después de las tormentosas escenas del congreso de sabios católicos en Munich (28 sept. al 1 oct., 1863). Daniel Bonifatius von Haneberg, Abad de S. Bonifacio en Munich, abrió este congreso con 84 miembros, la mayoría teólogos alemanes. Döllinger, en esta ocasión pronunció su famoso discurso "Die Vergangenheit und Gegerwart der katholischen Theologie" (Pasado y presente de la teología católica). Muchos de los presentes vieron con dolor que no podían seguirle por el camino por el que iba. Ya no tenía la idea universal del catolicismo como una religión mundial; en su lugar influido por el ambiente cortesano que tanto le gustaba alimentó un concepto estrictamente nacionalista de la Iglesia Católica.

En adelante criticó todas las medidas eclesiásticas desde el estrecho ángulo del galicanismo y las ridiculizó en artículos anónimos y otros escritos. Estaba en comunicación diaria con los principales hombres de estado de Baviera y entre estas relaciones concibió una idea del oficio de la Iglesia a al final era no-católico. Hay que notar que su intimidad con el filósofo Johann Huber, un discípulo de Schelling, ya había llamado la atención. Sin embargo (lo que era un signo de las fuertes tensiones de esos días y la postura mental de muchos) algunos obispos alemanes aún estaban con él aunque ya se habían apartado de Joseph Hubert Reinkens, profesor de historia de la Iglesia en Breslau y después primer obispo de los Viejos Católicos.

Cuando el 18 de julio de 1870, fue proclamado el dogma de la infalibilidad en Roma, se dio una profunda división en los obispos alemanes. Esto llevó a Döllinger a buscar amigos y aliados exclusivamente entre los líderes del Kulturkampf y de los Viejos Católicos, así como entre los hombres de estado y príncipes anti-católicos.

Döllinger, como es sabido, escribió mucho y admirablemente y sus escritos muestran con una rara fidelidad las fases de su conflicto mental. Desde muy joven ganó una reputación internacional por su profundo saber y brillante dicción, junto con una facilidad y rapidez inusuales en el tratamiento crítico de cualquier tesis histórica que se le presentase. Sin embargo carecía del aprendizaje metódico necesario para la edición de textos originales y documentos, y con frecuencia se notaban sus deficiencias. No estaba contento con la desnuda investigación del hecho y problemas de la cristiandad antigua o medieval y moderna y buscaba siempre una solución satisfactoria de las dificultades a las que se enfrentaban los estudiantes. Sus discursos eran siempre encantadores fuera cual fuera el tema ya científico que requiere una narrativa bien ordenada o los ligeros y rápidos y apresurados de las necesidades efímeras del momento. Era un orador público hábil no sólo cuando daba un discurso cuidadosamente preparado sino también cuando improvisaba. Un caso típico de esta habilidad fue su discurso en la iglesia de S. Pablo de Frankfort, sobre la iglesia y el Estado, a propósito del artículo III de los artículos fundamentales (Grundreche) de la Constitución: algunos de los mejores oradores le habían precedido y para seguir la línea de pensamiento toda su intervención hubo de ser improvisada. Todos admitieron que su discurso fue con ventaja el mejor de todos tanto por la lógica como por la forma. Sin duda que la admiración de los estudiantes se debía a la magnífica forma de expresar los hechos de la historia.

Los escritos de Döllinger se pueden dividir entre los puramente científicos y políticos o eclesiástico –políticos. En su mayor parte muestran interdependencia y con frecuencia son complementarios. Para evitar repeticiones parece mejor seguir el orden cronológico. Vale la pena decir que cuando escribía de forma anónima el tono era frecuentemente amargo y hasta violento en ocasiones. Cuando escribía con su nombre, normalmente evitaba esos extremos.

Su primera obra (1826) "Die Eucharistie in den drei ersten Jahrhunderten", ya ha sido mencionada. In 1828 publicó los primeros volúmenes de Hortig "Kirchengeschichte", desde la Reforma hasta finales del siglo XVIII. También escribió con frecuencia para EOS, una nueva revista fundada por sus amigos Baader y Görres; la mayoría de los artículos trataban de temas contemporáneos. Según Friedrich también preparó "Umrisse zu Dante's Paradies von P. von Cornelius", i.e. una introducción a la edición del Paraíso de Dante.

Su actividad periodística no era bien vista por el canciller Joseph Freiherr von Hormayr, una persona algo errática pero que influyó en el rey para que desterrase a Döllinger de Baviera, como se ha vista arriba. Durante estos años defendió con vigor la legislación matrimonial de la Iglesia en lo referente al conflicto (1831) de los “matrimonios mixtos” en la Cámara Alta del parlamento de Baviera y fue el autor de la obra anónima "Ueber die gemischten Ehen"; al mismo tiempo sugería que como medio de evitar todo conflicto se separase el matrimonio civil de la ceremonia eclesiástica.

Mientras tanto seguía recogiendo material para su obra científica. En 1833 y 1835 respectivamente publicó la primera y segunda partes del su "Handbuch der Kirchengeschichte", ( hasta el fin del siglo XVII). En 1836 sacó el primer volumen y en 1838 la primera parte del segundo volumen de su "Lehrbuch der Kirchengeschichte" (hasta el fin del siglo quince). El ensayo "Muhammeds Religion, eine historische Betrachtung" fue leído ante la Academia de Munich casi al mismo tiempo que publicaba sobre los matrimonies mixtos; en 1838 publicó "Beurtheilung der Darlegung des geheimen Rathes Bunsen: eine Stimme zum Frieden".

Una larga controversia con el profesor Thiersch siguió a esta entrada de Döllinger en el conflicto prusiano sobre los matrimonios mixtos (Kölner Streit), sus artículos se imprimieron en el "Allgemeine zeitung" de Augsberg y al parecer son su primeras contribuciones a un diario en el que 31 años más tarde iba a consumar su apostasía. Karl Von Abel, Ministro del Interior, le pidió que publicara su popular historia universal "Weltgeschichte" desde el punto de vista católico y un manual de religión (Religionslehrbuch) para el Bachillerato. Comenzó ambas obras, pero sintiendo que no era el apropiado para componerlos persuadió al ministro para que ele excusara. Más tarde trató de explicarlo, sin conseguirlo, en el Parlamento.

Una orden real (1838) que obligaba a todos los soldados a arrodillarse ente el Santísimo Sacramento fue causa de muchas fricciones. En 1843 el asunto llegó a la Cámara Alta donde los representantes de los soldados no-católicos protestaron contra una medida contraria a la libertad de conciencia. Döllinger defendió al rey y al gobierno con una obra anónima titulada "Die Frage der Kniebeugung der Protestanten von der religiösen und staatsrechtlichen Seite erwogen", en el que trataba el asunto desde el punto de vista religioso y político; esto fue seguido por una larga controversia con el diputado protestante, Harless. Mientras tanto fue elegido por la Universidad de Munich como su representante en el Parlamento Bávaro, donde protestó contra la admisión de los Jesuitas y defendió la emancipación de los judíos. Ambos asuntos le crearon muchos enemigos.

Mientras ocurrían estoas agitaciones políticas y el asunto de Lola Montes seguía con el rey encaprichado, apareció el primer volumen de su gran obra "Die Reformation, ihre innere Entwicklung und ihre Wirkungen im Umfange des lutherischen Bekenntnisses", i.e. sobre el origen y desarrollo, consecuencias de la Reforma en los círculos luteranos. El segundo volumen apareció en 1847; el tercero en 1848. Una segunda edición del primer volumen fue impresa en 1851. La obra, desafortunadamente, permaneció inacabada. Friedrich dice que sus amigos le impidieron que publicar los correspondientes tres volúmenes por las condiciones internas de la Iglesia católica en ese período. Esta obre ejerció durante largo tiempo una poderosa influencia y aún tiene valor. Johannes Janssen se inspire en ella para sus exhaustivos estudios que han hecho tanto para destruir las leyendas tradicionales que durante tanto tiempo circularon como si fueran historia de la Reforma.

El estúpido intento de alguno fanáticos de intentar que se declarase como dogma el poder temporal del papa, (Dogmatisierung des Kirchenstaates), alteró extraordinariamente a Döllinger. Se convenció firmemente de que la ciencia teológica sólo podía ser salvada por la Iglesia Católica Alemana. Por ciencia teológica entendía la teología histórica. Todos los demás intereses eclesiásticos le parecían a este gran erudito muy subordinados. Su aversión a ala educación del clero en seminarios, cada vez más pronunciada, fue otro resultado del su actitud mental, cuya tendencia reveló en varias ocasiones en el Parlamente de Frankfort y en el informe ya citado (1848) de la reunión en Würzburg de los obispos austriacos y germanos. Gradualmente se le iba viendo como galicano y no por su fuerte antipatía frecuentemente expresada hacia los Jesuitas. Muchas personas, entre ellos los mejores y más leales defensores de la Iglesia veían con prevención el camino emprendido por Döllinger. No se podía decir que los nuncios en Munich le admiraran sin reservas. Por otra parte, entre las filas del clero austriaco y alemán había un conocimiento teológico mediocre, legado de un período anterior de infidelidad y racionalismo, y el concepto de doctrina y disciplina católicas difería ampliamente del verdadero ideal eclesial de ambas.

Para entender completamente los profundos cambios que se estaban operando en la mente de Döllinger durante los años críticos de 1847 a 1852 es bueno recordar sus discursos en las reuniones generales de "Katholischer Verein" en Ratisbona (1849) y Linz (1850), los de la Cámara Alta del parlamento bávaro en S. Pablo de Frankfort y las reuniones de la jerarquía alemana en Wurzburg (1849) y Freising (1850). Hasta cierto punto , la desilusión era responsable de esta actitud mental; sus amigos y admiradores habían tratado en vano conseguir para él una importante sede alemana. Vale la pena notar que alrededor de 1855 el autor de la obra de la Reforma comenzó gradualmente a modificar sus puntos de vista de tal manera que (en 1889) escribió un panegírico sobre el Protestantismo

El texto patrístico griego titulado "Philosophoumena, o Refutación de todas la Herejías", descubierto en 1842 y editado por Millar (Oxford) fascinó inmediatamente a Döllinger y dedicó a su estudio toda su poderosa erudición y su habilidad crítica. En 1853 publicó el resultado de sus trabajos en "Hippolytus und Kallistus, oder die romische Kirche in der ersten Halfte des dritten Jahrhunderts", etc, un estudio de la Iglesia Romana desde el 200 al 250, en contestación a la interpretación de "Philosophoumena" publicada por Bunsen, Wordsworth, Baur y Gieseler. A pesar de los argumentos en contra de De Rossi, ha prevalecido la opinión de Döllinger y es ahora conocimiento generalmente admitido que Hippolytus es el autor de la obra en cuestión. El ensayo de Döllinger en la "Historisch-Politische Blatter" (1853) titulado "Betrachtungen ueber die Frage der Kaiserkronung",, consideraciones sobre la coronación imperial contribuyó no poco en impedir que Pío IX coronara a Napoleón III.

Respecto a la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, Döllinger exhibió una mente con prejuicios y una un tratamiento histórico superficial del asunto: Aquí se notaban más los defectos en su formación teológica. De hecho, estaba menos preocupado con la doctrina misma que con la persona que quería declararla dogma de fe. Fue su primera protesta abierta contra el papa que pronto iba a proclamar la Infalibilidad papal que a Döllinger le parecía una doctrina absolutamente intolerable, desde su punto de vista de una estima exagerada de la teología histórica.

El año 1857 fue el de la aparición de su "Heidenthum und Judenthum, Vorhalle des Christenthums" (Paganismo y Judaísmo, el Vestíbulo del Cristianismo), primera parte de su largo tiempo contemplada historia de la Iglesia; la segunda parte siguió en 1860 (2ª edición, 1868) con el título "Christenthum und Kirche in der Zeit der Grundlegung", sobre el período apostólico. La obra nunca llegó a completarse. La mayor parte del abundante material recogido para hacer una historia exhaustiva del papado fue utilizado después de forma periodística efímera. Nunca emprendió esa labor y si lo hubiera hecho es posible que hubiera entrado mucho antes en conflicto con la Santa Sede.

En 1861 algunas de las principales damas de Munich le pidieron que diese una serie de discursos sobre el Poder Temporal, lo que aceptó con placer y las conferencias se dieron en el Royal Odeum con asistencia masiva y atenta. Las afirmaciones, sin embargo, fueron tan imprudentes y tan claramente inspiradas por el Liberalismo que en medio de una de ellas el nuncio papal Mons. Chigi, se levantó indignado y abandonó la sala. La impresión que causaron estos discursos en el mundo católico fue dolorosa en extremo. Döllinger mismo parecía profundamente preocupado por la agitación que habían levantado.

Para justificarse de alguna manera y para fortalecer su posición se comprometió seriamente y con algo de premura sacó ese mismo año su "Kirche und Kirchen, Papstthum und Kirchenstaat". Parece increíble que las opiniones y juicios que se leen allí sean del mismo Döllinger; el lector sospecha que tiene ante sí una notable mezcla de bizantinismo e hipocresía. Los círculos académicos alemanes, mientras tanto estaban profundamente agitados por la discusión sobre el renacimiento de Escolasticismo ( ver NEO –ESCOLASTICA/CISMO) en filosofía y teología y sobre el mérito de los seminarios episcopales así como contra las facultades teológicas de las universidades para la educación de los candidatos al sacerdocio. Hubo excesos en ambas partes intensificados por la situación de tal manera que muchos creyeron que hacía falta un congreso académico para solucionar todos los asuntos. En 1863 una asamblea de académicos y estudiosos católicos se reunió en Munich ante la que Döllinger pronunció el discurso (28 de septiembre "Die Vergangenheit und Gegenwart der katholischen Theologie" (Pasado y Presente de la Teología Católica). Sus puntos de vista , en esta ocasión, fueron calculados para irritar y amargar a los oponentes, de manera que una reconciliación parecía cada vez más lejana. Poco después, en la tesis número trece el Syllabus papal de 8 de Diciembre de 1864 ( ver QUANTA CURA) se condenaron ciertas opiniones de Döllinger.

Fue desafortunado, pero no sorprendente que el "Papstfabeln des Mittelalters", fabulas medievales sobre los papas (Munich, 1863; 2ª edic. 1890) no recibiera apreciaciones imparciales de sus oponentes; las páginas (131-53) sobre el Monotelismo del papa Honorio fueron consideradas particularmente ofensivas Y desde entonces a la publicación de las cartas de “Janus”, la pluma de Döllinger produjo sobre todo artículos anónimos en los que se veía ya aparecer la sombra de su próxima apostasía. También dedicó mucho tiempo a planear una biografía universal germana, "Allgemeine deutsche Biographie". Pero por fin fue Hanke quien indujo a la Academia de Munich a encargarse de la obra ya casi terminada que , por desgracia , aun muestra restos de partidismo , sin embargo fue el interés e insistencia de Döllinger que movió a la Academia a considerar la proposición. Aún hay una convicción muy extendida, así lo creía el gran arqueólogo cristiano De Rossi, muy informado sobre los detalles del concilio vaticano, que Döllinger no hubiera abandonado la iglesia si hubiera sido invitado a los trabajos preparatorios del concilio. Así les aparece a muchos que le conocían bien. En todo caso es una pena que se hubiera impuesto la influencia del cardenal Reixach en vez de la del cardinal Schwarzenberg, y el historiador de Munich fuera excluido.

Apenas se conocieron los primeros detalles de la organización del concilio cuando Döllinger publicó en el "Allgemeine Zeitung" de Augsburgo los famosos “Artículos de Marzo”, reimpreso anónimamente en agosto del mismo año con el título: "Janus, der Papst, und das Konzil". Es exacto conocimiento de la historia papal que manifiesta dejó claro que sólo Döllinger pudo haberlo escrito. Y entonces provocó con las "Hohenlohe theses" sobre las que siguió escribiendo de forma anónima la "Erwägungen fur die Bischöfe des Konzils uber die Frage der Unfehlbalkeit", consideraciones sobre la infalibilidad papal para los obispos del concilio.

La obra fue traducida al francés y se envió una copia a cada obispo. Mientras tanto, el cardenal Schwarzenberg, junto con los simpatizantes franceses le urgió para que se presentara en Roma, como persona privada. Durante el concilio; aunque el prefirió quedarse en Munich donde en el "Allgemeine Zeitung", mencionado arriba, con materiales que le iban enviando ( hasta algunos obispos) , irregularmente, desde Roma, prepaga las bien conocida cartas romanas (Briefe vom Konzil), cada una de de las cuales caía en Roma como una bomba, pero cuyo autor seguía siendo desconocido. Cuando Döllinger escribió para el mismo periódico, con su propio nombre los artículos "Einige Worte uber die Unfehlbarkeitsaddresse der Konzilsmajoritat" (unas pocas palabras sobre el asunto de la mayoría de los obispos sobre la infalibilidad papal) y "Die neue Gesehäftsordnung im Konzil" (el nuevo orden de los temas del concilio), fue denunciado en Roma como hereje. El obispo Ketteler le dirigió una carta abierta de tono muy brusco, mientras que otros obispos le urgían a guardar silencio. Dölinger cedió y el 18 de julio de 1780 se declaró la infalibilidad personal del papa y su oficio universal pastoral fueron declarados artículos de fe. Esta presentación de aquella situación crítica se ha tomado de la vida de Döllinger de Johann Friedrich , el teólogo del cardenal Hohenlohe durante el concilio y al que, a pesar de su voto de silencio sobre los asuntos del concilio, Döllinger estaba en deuda por los materiales de las “Cartas”. La declaración de la infalibilidad papal significó, naturalmente, para Döllinger un severo conflicto interior, Sin embargo los hechos no justifican la afirmación de que hacia tiempo que había decidido no aceptar el dogma. El arzobispo de Munich, sin embargo, insistió en una declaración pública de su actitud y Döllinger cedió débilmente a la presión de los que se inclinaban a la apostasía y escribió al arzobispo, el 29 de marzo de 1871, declarando su negativa a aceptar el dogma y haciendo constar sus razones : por ser cristiano, teólogo, historiador y ciudadano.

León XIII y Pío X han declarado con la debida solemnidad y formalidad que la Iglesia y el Estado, cada uno dentro de su ilimites, son mutuamente independientes así que la imagen de un papa infalible dominando sobre el estado, es una caricatura. Para el gran sabio que era, éste fue el dies ater, al escribir esas palabras; para el teólogo, un período de confusión mental; para el cristiano, sucumbir a la arrogancia espiritual y para el ciudadano una confesión completa de la omnipotencia burocrática del Estado, una especie de tardía resurrección de las memorias de su juventud.

Döllinger había cortado definitivamente su conexión con la Iglesia. Tres semanas después (18 de abril de 1871) tanto Döllinger como Friedrick fueron declarados excomulgados públicamente. La acción del arzobispo, en una circunstancia inevitable, levantó muchos sentimientos: por una parte era aplaudido como un paso decisivo que ponía fina a una situación que se había convertido en escandalosa e intolerable, y por otra la alegría de de que un sabio de fama mundial no hubiera doblado la cerviz al yugo de Roma. Esto significó el nacimiento de la secta de los Viejos Católicos. En Pentecostés de ese mismo año (1871) se publicó una declaración, obra principalmente de Döllinger, exigiendo la necesidad de una organización eclesiástica. También firmó una petición al Gobierno pidiendo una de las iglesias de Munich. Hasta aquí la oposición de este grupo a la iglesia había sido sobre todo de una naturaleza filosófica histórica, pero los políticos dominantes podían reconducirla hacia algo práctico Era la hora de los canonistas enemigos, cuya oportunidad estaba en las tendencias anticatólicas del gobierno.

El plan del Príncipe Bismarck de una Iglesia Católica germánica nacional tan independiente re Roma como fuera posible ( presagiada por Döllinger en 1849) se correspondía ahora con los deseos de los católicos apóstatas, en adelante dirigidos absolutamente por el canonista von Schulte (ver VIEJOS CATOLICOS). La primera asamblea de estos oponentes al Concilio Vaticano I se celebró en Munich, 22-24 de septiembre de 1871. A sugerencia de Von Schulte y a pesar de la oposición y advertencias de Döllinger, se decidió establecer la “Vieja Iglesia Católica”.

En adelante Döllinger siguió una política de vacilación , evitando por una parte cualquier relación formal con la nueva Iglesia y por otra ayudándoles con hechos y consejos; a veces desaprobando positivamente decisiones importantes de la secta y de poniéndose a su disposición toda su influencia y prestigio. La nueva “Iglesia” carecía de distinción y le era personalmente muy desagradable; sin embargo en público, aunque de forma media y reservada, la defendía: Excomulgado formalmente de la Iglesia Católica, reconoció la validez y legalidad de ese hecho, y al mismo tiempo pensó para el que los Viejos Católicos habían conseguido que fuera consagrado por los Jansenistas holandeses. Estaba, pues, entre los dos campos y consideraba casi una calumnia que los más insignificantes miembros de la nueva secta le considerasen, participante en sus asuntos.

Los siguientes siete años los pasó pacificando su conciencia o, en su propias palabras, en un proceso de critica interna; hasta 1887 no hizo nada importante , aparte de unos pocos ensayos, sus discursos académicos y la obra "Ungedruckte Berichte und Tagebucher zur Geschichte des Konzils von Trent", informes inéditos y diarios útiles para una historia del Concilio de Trento (1876). En 1887 editó, con Reusch, la autobiografía de Bellarmino hasta el 13 de junio , 1613, en alemán. Con Reusch también publicó (18889-90) en dos volúmenes "Geschichte der Moralstreitigkeiten in der romisch-katholischen Kirche seit dem sechszehnten Jahrhundert, mit Beitragen zur Geschichte und Carakteristik des Jesuitenordens", una historia de las discusiones teológico-morales en la iglesia Católica Romana desde el siglo dieciséis, incluyendo estudios sobre la historia y características de La Compañía de Jesús Al mismo tiempo publicó, en dos volúmenes, su "Beitrage zur Sektengeschichte des Mittelalters"; Tras su muerte apareció ( 1891) el tercer volumen de "Akademische Vortrage", discursos académicos.

Mantuvo hasta el final una notable fuerza física y mental. Aunque en sus últimos escritos fueron recibidos con amabilidad en los círculos científicos ya no los consideraban tan meritorios, ni desde el punto de vista del criticismo científico ni como narrativa histórica. Rara vez se ha visto tan claramente que cuando un hombre se aleja completamente de su glorioso y honorable pasado, por más tormentoso que fuere, es presa de su destino.


Fuente: Baumgarten, Paul Maria. "Johann Joseph Ignaz von Döllinger." The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. 5 Sept. 2010 <http://www.newadvent.org/cathen/05094a.htm>.

Traducido por Pedro Royo