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Lunes, 23 de octubre de 2017

Johann Caspar Aiblinger

De Enciclopedia Católica

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Compositor nacido el 23 de febrero de 1779, en Wasserburg, Bavaria; murió en Munich el 6 de mayo de 1867. A los 11 años de edad comenzó sus estudios en la abadía, de Tegernsee donde obtuvo instrucción en la interpretación del piano y del órgano.

Cuatro años después entró a estudiar a Munich, donde desarrolló sus tareas de preparación con el Profesor Schlett. Luego, en 1800 fue a la Universidad de Landshut. Completó, ya en estrecha relación con los temas de la iglesia, sus estudios en filosofía y principió los de teología, pero la secularización de muchas órdenes en Bavaria, le previno para entrar en la vida de claustro. Se dedicó entonces a la música.

Influenciado por la idea de que ningún músico había completado su formación sin una visita a Italia, se dirigió al sur. Luego de estar ocho años en Vicenza, donde asimiló la influencia de Simon Mayer, Aiblinger (1811), fue a Venecia y allí se encontró con Meyerbeer, quien le procuró una posición en la Conservatorio. Su falla en cuanto a establecer una escuela de música clásica, le condujo a Milán, en donde asumió la dirección del ballet local.

A su retorno a Bavaria, el rey Max I le invitó a Munich, para dirigir la ópera italiana. El rey Ludwig le nombró director de la orquesta real y le envió a Italia a fin de que recolectara obras maestras. A su regreso llegó a ser el organista de la iglesia de Todos los Santos, en donde escribió muchas composiciones valiosas. En 1864 renunció.

Entre los años de 1820 y 1830, realizó intentos en la esfera de la composición de ópera, pero no tuvo éxito. Luego vino un período caracterizado por una cruzada contra los músicos italianos, que fue dirigida por el trabajo de Gluck: “Iphigenia in Tauris”. Se consagró entonces a la música sacra, estudiando a los viejos maestros y procurando que se interpretaran sus composiciones. Escribió música para iglesia, la que tuvo una digna simpleza y gran sentido de pureza, con cierto grado de libertad, pero al final resultando en secas composiciones, con un débil sentido sentimental. Su instrumentación no fue especialmente fuerte.

Nuestro personaje, fue sin embargo, inspirado en el espíritu de la Iglesia. Muchas de sus publicaciones se conformaron de acuerdo a misas, requiems, ofertorios, graduales, salmos, letanías e himnos alemanes. Muchas de ellas han sido publicadas en Augsburg, Munich, Ratisbon, y Mainz. Una selección de sus trabajos, 133 en total, compuestos por misas, vespertinas, y motetos, se conservan en los archivos de la capilla de la corte real en Munich.

KORNMUELLER, Lex. der kirchl. Tonkunst; GROVE, Dict. of Music and Musicians.

J.A. VÖLKER Transcripción de David Griffiths Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes