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Domingo, 22 de octubre de 2017

Hyacinthe-Louis De Quelen

De Enciclopedia Católica

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Arzobispo de Paris, nacido en París, el 8 de octubre de 1778 y murío allí mismo el 31 de diciembre de 1839. Fue educado en el Collège de Navarre y bajo la tutoría privada de M. Emery y otros eclesiásticos. Ordenado en 1807, sirvió un año como Vicario General de St. Brieuc y posteriormente fue secretario del Cardenal Fesch. Cuando este último regresó a su diócesis, De Quelen ejerció el sagrado ministerio en San Sulpicio y en los hospitales militares. Durante la Restauración de 1814, fue sucesivamente director espiritual de las escuelas en la arquidiócesis, Vicario General de París y arzobispo coadjutor del Cardenal de Talleyrand Périgord, sucediéndolo en 1821. Los favores de Luis XVIII y su sucesor, Carlos X no lo hicieron servil. Como muestra de la esfera en que se movería, pidió, a favor de las clases medias, la conversión de la deuda nacional. En su recepción de la Academia Francesa, alabó públicamente a Chateaubriand, quien estaba en desgracia. Al bendecir la primera piedra de la Chapelle Expiatoire, demandó, si bien en vano, una amnistía para los miembros exiliados de la Convención; y la orden de 1828, disolviendo a los jesuitas y limitando el reclutamiento del clero, fue decretada en contra de su consejo. A pesar que De Quelen no había aprobado la orden real de 1830, la cual pretendía restaurar la monarquía, fue, sin embargo, mantenido como sospechoso por la casa de Orleáns. Una vez, Luis Felipe le dijo: "Arzobispo, recordad que más de una mitra ha sido destruida." Señor," contestó el arzobispo, "Dios protege la corona del rey, ya que demasiadas coronas han sido aplastadas."

Aparte de algunas funciones oficiales como el bautismo del Conde de París, los obsequios del Duque de Orleáns y el Te Deum cantado en honor de la Victoria francesa en África, se dedicó únicamente a sus deberes episcopales, visitando las parroquias de su jurisdicción, supervisando la instrucción religiosa de los reclutas militares y organizando al clero metropolitano. En la explosión que siguió a la Revolución de 1830, el arzobispo, sacado dos veces de su palacio, hubo de buscar refugio en humildes cuarteles y sufrir en silencio las peores calumnias contra su persona. Sin embargo, durante el brote epidémico de 1832, noblemente transformó los seminarios en hospitales y asistiendo personalmente a los enfermos en el Hôtel-Dieu y fundo a sus expensas la "uvre des orphelins du cholera." Murió poco después, habiendo tenido el gozo de testimoniar la conversión del apóstata obispo de Autun, el príncipe de Talleyrand. Ravignan le hizo una elegía en Notre Dame y de Molé en la Academia Francesa. Durante su episcopado surgieron la "Société de St. Vicent de Paul," las "Conferences apologétiques de Notre Dame" y varios institutos religiosos, entre los que se encuentran las hermanas enfermeras de Bon Secours. Además de las elegías a Luis XVI (París, 1816), a Madame Elizabeth (París, 1817), al Duque de Berry (París, 1830), su "Discours de réception à l'académie française," (París, 1824), y algo así como 120 cartas pastorales, dejó de su pluma "Manuels pour l'administration des Sacrements de l'Eucharistie et de l'Extrême-Onction: du Baptême des Enfants: du Mariage" (3 vols., Paris, 1837-38) colectados en el "Rituel de Paris".

Biografías por D'EXAUVILLEZ (Paris, 1840), y HENRION (Paris, 1840); PISANI en L'Episcopat français (Paris, 1907), s.v.; D'AVENEL, Les évéques et archevéques de Paris (Tournai, 1878); Ver también Mémoires de Jauffret, III (Paris, 1824); Ami de la Religion (Paris, 1840), CIV; Revue Ecclésiastique, II (Paris, 1840).

J.F. SOLLIER Traducido por Antonio Hernández Baca Dedicado al Inmaculado Corazón de la Sma. Virgen María