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Martes, 21 de octubre de 2014

Cronología de la Vida de Jesucristo

De Enciclopedia Católica

En los siguientes párrafos nos esforzaremos para establecer la cronología absoluta y relativa de la vida de Nuestro Señor; es decir, primero mostraremos cómo ciertos factores conectados con la historia de Jesucristo encajan con el curso de la historia universal y, en segundo lugar, cómo el resto de la vida de Jesús debe ser arreglado en base a la interrelación de sus elementos simples.



I. CRONOLOGÍA ABSOLUTA


Los episodios cuya cronología absoluta puede ser determinada con una mayor o menor probabilidad son el año de la natividad de Cristo, el comienzo de Su vida pública, y el de Su muerte. Dado que no podemos examinar en forma total los datos ingresados en los diferentes problemas, el lector tendrá que comparar lo que ya se ha dicho sobre estos puntos en el artículo CRONOLOGÍA BÍBLICA.


A. La Natividad


San Mateo (2, 1) nos cuenta que Jesus nació "en los días del rey Herodes". Josefo (Ant., XVII, viii, 1) nos informa que Herodes murió después de gobernar durante treinta y cuatro años de facto, ó treinta y siete años de jure. Herodes fue nombrado Rey de Judea por derecho en el 714 A.U.C., mientras que inicia su régimen presente después de tomar Jerusalén en el 717 A.U.C. Como los judíos computaban sus años de un Nisán a otro Nisán, y contaban partes fraccionadas como un año entero, con los datos anteriores podemos datar la muerte de Herodes entre los años 749, 750, 751 A.U.C. Josefo nos cuenta de un eclipse de luna ocurrido no mucho antes de la muerte de Herodes entre el 12 y el 13 de marzo del 750 A.U.C. por lo que Herodes debe haber muerto antes de la Pascua de ese año que cayó el 12 de abril (Josefo, "Ant"., iv, 4; viii, 4). Como Herodes mató a niños hasta de dos años de edad, para destruir al recién nacido Rey de los Judíos, debemos entonces pensar que Jesús debe haber nacido entre los años 747, 748 y 749 A.U.C. El censo bajo Cirino que menciona Lucas en conexión con la natividad de Jesucristo, y la sobresaliente conjunción astronómica de Marte, Júpiter y Saturno en Piscis, en la primavera del 748 A.U.C. no nos dá un resultado más exacto.


B. Comienzo del Ministerio Público


Podemos calcular la fecha del inicio del ministerio de Cristo a partir de tres fuentes diferentes de datos que se encuentran, respectivamente, en Lucas 3,23; en Josefo "Bel. Jud." I, xxi, 1; o en "Ant.", XV, ii, 1; y en Lucas, 3, 1. En el primero de estos pasajes se lee: "Jesús, al empezar, tenía unos treinta años". La frase "al empezar" no califica la expresión que le sigue de "unos treinta años", sino que indica el comienzo de la vida pública. Tal como hemos encontrado que el nacimiento de Jesús ocurrió dentro del período del 747 al 749 A.U.C., Su vida pública debe haber comenzado entre el 777 y el 779 A.U.C.


Segundo, cuando, poco tiempo antes de la primera Pascua de Su vida pública, Jesús expulsa a los vendedores y a los compradores fuera del Templo, los judíos dijeron: "Cuarenta y seis años se han empleado en edificar este templo" (Juan 2,20). Ahora bien, según el testimonio de Josefo, (loc. cit.), el edificio del Templo fue iniciado en el año décimoquinto del actual reinado de Herodes o en el décimoctavo de su reino de jure, es decir, el 732 A.U.C.; por lo tanto, sumando cuarenta y seis años al edificio actual, la Pascua del primer año de la vida pública de Cristo debe haber sido en el 778 A.U.C.


Tercero, el Evangelio de San Lucas (3,1) asigna el inicio de la misión de San Juan Bautista a "El año quintodécimo del imperio de Tiberio César". Augusto, el predecesor de Tiberio, murió el 19 de agosto del 767 A.U.C., o sea que el año décimoquinto del reino independiente de Tiberio fue el 782 A.U.C.; pero entonces Tiberio comenzó a estar asociado a Augusto en el año 764 A.U.C., es decir, que el año quince contado a partir de esta fecha cae en el 778 A.U.C. La vida pública de Jesucristo comenzaría unos meses después, alrededor del 779 A.U.C.


C. El año de la muerte de Cristo


De acuerdo a los Evangelistas, Jesús padeció bajo el Sumo Sacerdote Caifás (772-90 A.U.C., ó 18-36 D.C.), durante el gobierno de Poncio Pilato (780-90 A.U.C.). Pero en realidad este dato deja en forma indefinida el momento exacto. La tradición y los testimonios de los Padres de la Iglesia recolectados por Patrizi (De Evangeliis), ubican la muerte de Jesús en el año quince de Tiberio, durante el consulado de Géminis, cuarenta y dos años antes de la destrucción de Jerusalén, y doce años antes de la predicación del Evangelio a los gentiles. Ya hemos visto que el décimoquinto año de Tiberio fue el 778 o el 782, ya sea que se mida desde el reino asociado de Tiberio o a partir de su reinado él solo; el consulado de Géminis (Fufius y Rubellius) cae en el año 782 A.U.C.; el año cuarenta y dos antes de la destrucción de Jerusalén fue el 29 D.C. o el 782 A.U.C.; los doce años antes de la predicación del Evangelio a los gentiles nos lleva al mismo año, es decir, al 29 D.C. o al 782 A.U.C.; la conversión de Cornelio, la cual marca el comienzo de las misiones a los gentiles, cayó probablemente en los años 40 ó 41 D.C.


D. El día de la muerte de Cristo


Jesús murió un viernes, en el día quince de Nisán. Que murió en viernes está claramente escrito en Marcos (15, 42), Lucas (23, 54), y en Juan (19, 31). Los pocos escritores que asignan otro día para la muerte de Cristo prácticamente se pierden entre el gran número de autoridades que lo colocan en viernes. Más aún, ni siquiera se ponen de acuerdo entre ellos: Epifanio, por ejemplo, ubica la Crucificción en martes; Lactancio en sábado; Westcott en jueves; Casiodoro y Gregorio de Tours, ni tan siquiera la fechan en viernes. Los tres primeros evangelistas son igualmente claros sobre la fecha de la Crucificción. Ubican la Última Cena en el día catorce de Nisán, tal como lo podemos ver en Mateo 26, 17-20; en Marcos 14, 12-17; en Lucas 22, 7-14. No debe haber tampoco ninguna duda sobre la concordancia entre San Juan y los Evangelistas Sinópticos respecto a la Última Cena y a la Crucificción. La Cena se llevó a cabo "Antes de la fiesta de la Pascua" (Juan, 13, 1), es decir el 14 de Nisán, tal como se lee en Mateo 22, 7-14. El día del sacrificio se computaba según el método romano (Jovino, 123 sqq., 139 sqq.). Algunos discípulos pensaron que Judas dejó la mesa porque Jesús le dijo: "Compra lo que necesitamos para la fiesta, o que diese algo a los pobres" (Juan,13, 29).

Si la Cena se hubiera llevado a cabo el día 13 de Nisán difícilmente pudiésemos entender esta creencia de los discípulos ya que Judas debería de haber hecho las compras y haber distribuído las limosnas el 14 de Nisán; no hubiera habido necesidad de su apresuramiento hacia la ciudad en medio de la noche. El día de la Crucificción de Cristo, los judíos "no entraron en el pretorio por no contaminarse, para poder comer la Pascua " (Juan,18, 28). La pascua que los judíos deseaban comer no hubiera podido ser el cordero pascual que era el que se comía el 14 de Nisán, porque la contaminación contraída al entrar al pretorio hubiera cesado al atardecer, por lo que no les hubiera impedido compartir la cena pascual. La pascua que los judíos tenían en vista debe haber sido el ofrecimiento sacrificial (Chagighah), el que también se llama pascua y el que se comía el día 15 de Nisán. Por lo tanto, este pasaje ubica la muerte de Jesucristo en el día décimoquinto de Nisán. Se dice que Jesús sufrió y murió en la "preparación de la Pascua" o, simplemente en la "Parasceve" (Juan,19,14;31); como "parasceve" significaba viernes, la expresión "Parasceve" denota entonces el viernes en el que debía de caer la pascua. Por último, al siguiente día de la "Parasceve" en que murió Jesús se le llama "día grande aquel sábado" (Juan 19,31), ya sea para hacer resaltar su ocurrencia en la semana pascual o para distinguirlo de la pascua anterior, o día de descanso menor.



II. CRONOLOGÍA RELATIVA


Ningún estudiante de la vida de Jesús pondrá en duda el órden cronológico de sus principales divisiones: infancia, vida oculta, vida pública, pasión, gloria. Sin embargo, la sucesión de los eventos en divisiones más sencillas no siempre está tan claramente definida y dá lugar a disputas.


A. La Infancia de Jesús


Por ejemplo, la historia de la infancia está registrada solamente en el Primer y el Tercer Evangelios. Cada Evangelista se contenta con señalar cinco hechos: San Mateo describe el nacimiento de Jesús, la adoración de los Magos, la huída a Egipto, la matanza de los Santos Inocentes, y el regreso a Nazareth. San Lucas nos da un bosquejo del nacimiento, de la adoración de los pastores, de la circuncisión, de la purificación de la Vírgen, y del regreso a Nazareth. Ambos evangelistas coinciden en el primero y en el último de estas series de acontecimientos (por sobretodo, los estudiosos colocan al nacimiento, la adoración de los pastores y la circuncisión antes de los Magos), pero ¿cómo vamos a ordenar estos tres eventos presentados por San Mateo según el órden dado por San Lucas? Indicamos algunas de las formas en las que estas secuencias cronológicas han sido arregladas.


1. El nacimiento, la adoración de los pastores, la circuncisión, la adoración de los Magos, la huída a Egipto, la matanza de los Inocentes, la purificación, el regreso a Nazareth. Este orden implica que, o la purificación se retrasó más allá del día catorce, lo cual contradice a Lucas 2,22ss., o que Jesús nació muy poco tiempo después de la muerte de Herodes, de tal forma que la Sagrada Familia pudo regresar de Egipto dentro de los catorce días después del nacimiento de Jesús. La tradición no apoya este rápido regreso desde Egipto.


2. El nacimiento, la adoración de los pastores, la circuncisión, la adoración de los Magos, la purificación, la huída a Egipto, la matanza de los Inocentes, el regreso a Nazareth. Según este orden, los Magos o bien llegaron unos pocos días antes de la purificación o lo hicieron el 6 de enero; pero en ninguno de los casos podemos entender por qué la Sagrada Familia hubiera ofrecido el sacrificio de los pobres después de haber recibido las ofrendas de los Magos. Además, el primer Evangelista dice que el ángel se le apareció a José inmediatamente después de que se marcharon los Magos, y no es poco probable que Herodes hubiese esperado bastante antes de preguntar sobre los pormenores del nacimiento del rey. Estas dificultades no se allanan sencillamente por poner la adoración de los Magos el día antes de la purificación; es muy poco probable en ese caso que la Sagrada Familia hubiese ofrecido el sacrificio de los pobres.


3. Debido a que Lucas 2,39 parece excluir la posibilidad de ubicar la adoración de los Magos entre la presentación y el regreso a Nazareth, están los que interpretan el haber localizado el adviento de los magos, la huída a Egipto, la matanza de los Inocentes, y el regreso desde Egipto después de los hechos contados por San Lucas. Están de acuerdo en que la Sagrada Familia volvió a Nazareth después de la purificación, y que entonces salió de Nazareth para establecer su hogar en Belén. Eusebio, Epifanio y otros escritores antiguos desean ubicar la adoración de los Magos dentro de los siguientes dos años después del nacimiento de Cristo; Paperbroch y sus seguidores permiten un año y trece días entre el nacimiento y la llegada de los Magos; mientras tanto Patrizi está de acuerdo con aquellos que sitúan el adviento de los Magos en unas dos semanas después de la purificación. El texto de Mateo 2, 1, 2, dificilmente permite un intervalo de más de un año entre la purificación y la llegada de los Magos; la opinion de Patrizi parece satisfacer todos los datos dados por los Evangelios, sin contradecir lo que ha agregado la tradición.


B. La Vida Oculta de Jesús


Fue en el aislamiento en Nazareth que Jesús pasó la mayor parte de Su vida terrena. Los escritos inspirados son muy retiscentes sobre este período: Lucas, 2,40-52; Marcos 6,3; Juan 6,42; 7,15, son los únicos pasajes que se refieren a la vida oculta. Algunos de ellos nos dan una visión general de la vida de Cristo: "El niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba en Él" es una breve reseña de los años que siguen al regreso de la Sagrada Familia después de la ceremonía de la purificación en el Templo. "Jesús crecía en sabiduría y edad y gracia ante Dios y ante los hombres ", y Él "les estaba sujeto" forman el marco inspirado de la vida de Cristo en Nazareth después de que cumplió los doce. "Cuando era ya de doce años " Jesús acompañó a Sus padres a Jerusalén, "según el rito festivo"; "y volverse ellos, acabados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo echasen de ver." "Al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles." Fue en esta ocasión en que Jesús menciona las únicas palabras que tenemos del período de Su vida oculta: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre?" Los judíos nos cuentan que Jesús no pasó por el aprendizaje de las escuelas rabínicas: "¿De dónde le vienen a éste tales cosas?".

La misma pregunta es hecha por la gente de Nazareth quien agrega: "¿No es acaso el carpintero?" San Justino es una autoridad para la declaración que Jesús hizo especialmente sobre "arados y yugos" (Contra Tryph., 88). Aunque no haya certeza de que en época de Jesús existieran escuelas primarias en las villas judías, podemos inferir de los Evangelios que Jesús sabía cómo leer (Lucas 4,16) y escribir (Juan 8,6). Debe de haber aprendido a una edad temprana el también llamado Shema (Deut. 6,4), y el Hallel, o Salmos 113-118 (Hebr.); también debe de haber estado familiarizado con otras partes de las Escrituras, especialmente con los Salmos y con los Libros Proféticos, ya que contantemente se refiere a ellos en Su vida pública. Se asevera también que Palestina, en tiempos de Jesucristo, prácticamente era bilingüe, por lo que Cristo debe haber hablado arameo y griego; las indicaciones de que Él estaba familiarizado con el hebreo y el latín son insignificantes. La enseñanza pública de Jesús demuestra que era un atento observador de las cosas y sonidos de la naturaleza, y de los hábitos de todas las clases de hombres. Ya que eran las fuentes usuales de Sus enseñanzas. Para concluir, la vida oculta de Jesús que se extiende a través de treinta años es bastante diferente de la que uno habría de esperar en el caso de una Persona Quien es adorado por Sus seguidores como su Dios y reverenciado como su Salvador; esta es una prueba indirecta de la credibilidad de la historia Evangélica.


C. La Vida Pública de Jesús: Su Duración


La cronología de la vida pública ofrece ciertos problemas al que la interpreta; tocaremos solamente dos de esos problemas: la duración de la vida pública y los viajes sucesivos durante la misma. Existen dos opiniones opuestas respecto a la duración del ministerio de Jesús: San Ireneo (Contra Haer., II, xxii, 3-6) parece sugerir un período de quince años; las frases proféticas, "un año de desquite", "el año de mis redimidos" (Is., 34,8; 63,4), parece que indujeron a Clemente de Alejandría, a Julio el Africano, a Filastro, a Hilario y a dos o tres escritores patrísticos más a dar una duración de un año a la vida pública. Esta última opinión encontró algunos seguidores entre estudiosos recientes: von Soden, por ejemplo, defiende este punto de vista en la "Encyclopaedia Biblica" de Cheyne. Pero el texto Evangélico demanda una duración mayor. El Evangelio de San Juan menciona tres pascuas diferentes en la historia del ministerio de Cristo (2,13; 6,4; 11,55). La primera de las tres fue poco después del bautismo de Jesús; la última coincide con Su Pasión, por lo tanto deben de haber transcurrido dos años entre ambos eventos para darnos el espacio necesario para la pascua que se menciona en 6,4. Westcott y Hort omiten la expresión "la pascua" en 6,4 para comprimir el ministerio de Jesús a un año; pero todos los manuscritos, todas las versiones y casi todos los Padres testifican en base a la lectura que dice "En de eggysto pascha heeorteton Ioudaion": "Estaba cercana la Pascua, la fiesta de los judíos". Hasta aquí entonces, todo tiende a favorecer el punto de vista de aquellos escritores y de los comentaristas más recientes quienes extienden el período del ministerio de Cristo a un poco más allá de los dos años.


Pero al hacer una comparación entre el Evangelio de San Juan con los Evangelistas Sinópticos, parece ser que se introduce otra pascua más en la vida pública de Cristo, mencionada en el Cuarto Evangelio. Juan 4,45 relata el regreso de Jesús a Galilea después de la primera pascua de Su vida pública en Jerusalén, y el mismo evento es contado en Marcos 1,14, y en Lucas 4,14. La pascua mencionada en Juan 6,4 tiene su paralelo con la "hierba verde" de Marcos 6,39, y en la multiplicación de los panes en Lucas 9,12ss. Pero la arrancada de espigas contada en Marcos 2,23 y en Lucas 6,1 implica otra estación pascual entre las que expresamente se mencionan en Juan 2,13 y en 6,4. Esto nos muestra que la vida pública de Jesús se debe haber extendido por un período de cuatro pascuas, es decir que debe haber durado tres años y unos pocos meses más. Aunque el Cuarto Evangelio no indica esta cuarta pascua en una forma tan clara como lo hace con las otras tres, no está totalmente callado respecto a ella. La "fiesta de los judíos" que se menciona en Juan 5,1 ha sido identificada con la Fiesta de Pentecostés, la Fiesta de los Tabernáculos, la Fiesta de la Expiación, la Fiesta de la Luna Nueva, la Fiesta de Purim, la Fiesta de la Dedicación, por varios comentaristas; otros mientras tanto confiesan que no son capaces de determinar a cuál de las fiestas judías se refiere ese pasaje. Casi todas estas dificultades desaparecerían si ese día de fiesta fuera visto como la pascua, en la forma que tanto el texto (heorte) como Juan 4,35 parecieran pedir (cf. Dublin Review, XXIII, 351 sqq.).


D. La Vida Pública de Jesús: Sus Viajes


Se pueden clasificar los viajes que hizo durante Su vida pública en nueve grupos: los seis primeros se efectuaron principalmente en Galilea y tuvieron a Cafarnaúm como su punto central; los últimos tres llevan a Jesús hacia Judea sin ningún punto central de referencia. No podemos entrar en medio de las disputas relacionadas con los incidentes ocurridos en los diferentes grupos.


1. Primer Viaje. Diciembre, A.U.C. 778 - Primavera, 779. (Cf. Juan 1 y 2; Mateo 3 y 4; Marcos 1; Lucas 3 y 4) Jesús abandona Su vida oculta en Nazareth, y va a Betania al otro lado del Jordán, en donde es bautizado por Juan y recibe el primer testimonio del Bautista hacia Su misión Divina. Se retira entonces hacia el desierto de Judea, en donde ayuna durante cuarenta días y es tentado por el diablo. Después de esto se queda viviendo cerca de la zona en donde se lleva a cabo el ministerio del Bautista y ahí recibe el segundo y el tercer testimonio, y en donde gana a Sus primeros discípulos con quienes viaja a las bodas de Caná en Galilea, en donde realiza Su primer milagro. Finalmente, transfiere Su residencia, en la medida en que podamos decir que tiene residencia en Su vida pública, a Cafarnaúm, una de las vías principales de comercio y viajes de Galilea.


2. Segundo Viaje. Pascua, A.U.C. 779 - cerca de Pentecostés, 780. (Cf. Juan 2-5; Marcos 1-3; Lucas 47; Mateo 4-9) Jesús va de Cafarnaúm a Jerusalén para la Fiesta de la Pascua; aquí, expulsa a los compradores y vendedores del Templo, y es cuestionado por las autoridades judías. Muchos creían en Jesús, y Nicodemo viene para conversar con Él durante la noche. Después de los días de fiesta, permanece en Judea hasta el siguiente diciembre, y durante este tiempo recibe el cuarto testimonio de Juan quien estaba bautizando a Ennon (A.V. Aenon). Cuando el Bautista es hecho prisionero, Jesús regresa a Galilea por el camino de Samaria en donde se encuentra con la mujer samaritana en el pozo de Jacob, cerca de Sicar; permanece en este lugar dos días, y muchos creyeron en Él. Inmediatamente después de Su regreso a Galilea encontramos a Jesús nuevamente en Caná, en donde un cortesano le ruega por la recuperación de su hijo moribundo en Cafarnaúm. El rechazo que la gente de Nazareth tiene hacia Jesús, si ocurrió en este momento, como San Lucas entrevee, o posteriormente, como parece demandar San Marcos, o bien ahora y unos ocho meses después, es un problema exegético que no podemos resolver aquí. De todas formas, poco después Jesús se involucra activamente en Cafarnaúm enseñando y curando a los enfermos, entre ellos a la suegra de Pedro y a un endemoniado. En esta ocasión llama a Pedro y a Andrés, a Santiago y a Juan.

Continúa entonces con una gira misional a través de Galilea durante la cual curó a un leproso; pronto vuelve a enseñar en Cafarnaúm y es rodeado por una multitud tal que un hombre paralítico tiene que ser bajado a través del techo para poder llegar ante la Sagrada Presencia. Después de llamar a Mateo al Apostolado, Jesús va a Jerusalén para la segunda Pascua de Su vida pública y fue en esta ocasión, cerca de la piscina de Jerusalén, que curó a un hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años. La acusación de violar el sábado y la respuesta de Cristo son los efectos naturales del milagro. La misma acusación se repite poco después de la Pascua; Jesús ha regresado a Galilea y los discípulos arrancaron algunos granos maduros de los campos de trigo. El cuestionamiento se hace más fuerte en el futuro inmediato; Jesús ha regresado a Cafarnaúm y allí sana en sábado a un hombre que tenía una mano seca. Los fariseos hacen ahora una causa común con los herodianos para "destruirle". Jesús se marcha primero al Mar de Galilea en donde enseña y realiza muchos milagros; se retira entonces a la Montaña de las Bienaventuranzas, en donde ora durante la noche, escoge a Sus doce Apóstoles en la mañana, y predica el Sermón de la Montaña. Es traído de regreso a Cafarnaúm por las plegarias del centurión quien le pide y obtiene la curación de su sirviente.


3. Tercer Vaje. Cerca de Pentecostés, A.U.C. 780- Atoño, 780. (Cf. Lucas 7,8; Marcos 3,4; Mateo 4,8,9,12,13) Jesús hace otra gira misional a través de Galilea; resucita al hijo de la viuda de Naín, y poco después recibe a los mensajeros enviados por Juan desde su prisión en Machaerus. Sigue entonces la escena de la recepción misericordiosa de la pecadora que unta los pies del Señor mientras descansa a la mesa en Magdala o, quizá, en Cafarnaúm; durante el resto de Su gira misional es seguido por unas mujeres piadosas quienes atienden las necesidades de los Apóstoles. Después de regresar a Cafarnaúm, Jesús expulsa al demonio mudo, es acusado por los fariseos de expulsar demonios con la ayuda del príncipe de los demonios, y enfrenta las protestas de Sus parientes. Retirándose al mar, predica lo que puede ser llamado el "Sermón del Lago", que consiste de siete parábolas.


4. Cuarto Viaje. Otoño, A.U.C. 780- acerca de Pascua, 781. (Cf. Lucas 8,9; Marcos 4-6; Mateo 8,9,10,13,14) Después de un laborioso día de ministerio en la ciudad de Cafarnaúm y en el lago, Jesús con Sus Apóstoles cruza las aguas. Como una fuerte tormenta cae sobre ellos, los asustados Apóstoles despiertan a su Maestro, quien calma a los vientos y a las olas. Hacia la mañana, se encuentran con un endemoniado en el país de los gerasenos, al este del lago. Jesús expulsa los espíritus malignos, pero les permite entrar en una piara de puercos. Las bestias se autodestruyen en las aguas del lago, y los asustados habitantes ruegan a Jesús que no se quede ya entre ellos. Después de regresar a Cafarnaúm sana a la mujer que había tocado Su túnica, resucita a la hija de Jairo y devuelve la vista a dos ciegos. El segundo Evangelio ubica en este lugar la última visita de Cristo y el rechazo por parte de la gente de Nazareth. Sigue entonces el ministerio de los Apóstoles quienes son enviados de dos en dos, mientras que el mismo Jesús hace otra gira misional a través de Galilea. Parece que fue el martirio de Juan el Bautista que hace que regresen y se reúnan los Apóstoles alrededor del Maestro en Cafarnaúm. Pero, por muy depresivo que este suceso pueda haber sido, no aminoró el entusiasmo de los Apóstoles sobre los éxitos logrados.


5. Quinto Viaje. Primavera, A.U.C. 781. (Cf. Juan 6; Lucas 9; Marcos 6; y Mateo 14) Jesús invita a los Apóstoles, cansados de sus labores misioneras, a descansar un rato. Cruzan la parte norte del Mar de Galilea pero, en lugar de encontrar el tan ansiado descanso, encuentran multitudes que les han precedido por tierra o en barca, y que están ansiosas de ser instruídas. Jesús les enseña a lo largo del día, y hacia la tarde, no desea dejarlas ir hambrientas. Por otro lado, solamente había cinco hogazas de pan y dos pescados a disposición de Jesús; después de Su bendición, estos escasos alimentos satisfacen el hambre de cinco mil hombres, además de las mujeres y los niños, y las sobras llenan doce canastas. Jesús envió a los Apóstoles de regreso a sus barcas y Él escapa de las multitudes entusiastas que deseaban hacerLe rey, hacia la montaña en donde oró hasta bien entrada la noche. Mientras tanto, los Apóstoles se enfrentan con viento en contra hasta la cuarta vigilia de la noche, cuando ven a Jesús caminando sobre las aguas. Al principio los Apóstoles tienen miendo, y entonces reconocen a Jesús; Pedro camina sobre las aguas meintras dura su confianza; cuando Jesús sube a la barca, la tomenta cesa. Al siguiente día, Jesús y Sus Apóstoles llegan a Cafarnaúm, en donde Él habla a la asamblea sobre el Pan de Vida y promete la Santa Eucaristía, resultando que algunos de sus seguidores Le dejan, mientras que la fe de Sus verdaderos discípulos se fortalece.


6. Sexto Viaje. Desde aproximadamente mayo, A.U.C. 781 a septiembre, 781. (Cf. Lucas 9; Marcos 7-9; Mateo 14-18; Juan 7) Puede ser que debido a la enemistad que se generó en contra de Jesús por su discurso Eucarístico en Cafarnaúm, el que haya iniciado una gira misionera más extensa que las que había hecho en años anteriores. Pasando a través del país de los gerasenos, expresa su desaprobación hacia las prácticas fariseicas sobre la pureza legal. Dentro de los límites de Tiro y Sidón, exorciza a la hija de la mujer siriofenicia. Desde aquí Jesús viaja primero hacia el norte, luego hacia el este, va hacia el sudeste a través de la parte norte de la Decápolis, probablemente cerca del Líbano, hasta que llega a la parte oriental de Galilea. Mientras se encuentra en la Decápolis, sana a un sordo y tartamudo empleando un ceremonial más elaborado que el que había utilizado para cualesquiera de sus milagros anteriores; en el lado oriental de Galilea, probablemente no muy lejos de Dalmanutha y de Magedan, alimenta a cuatro mil hombres, además de niños y mujeres, con siete panes y unos pocos peces, llenando siete canastas con las sobras. Las multitudes han oído durante tres días las enseñanzas de Jesús, previamente al milagro. Pese a las muchas curaciones hechas por Jesús durante su viaje: al ciego, al sordo, al cojo, al lisiado, y a tantos otros, los fariseos y los saduceos le piden por una señal del cielo, tentándole. Les promete el signo del Profeta Jonás. Después que Jesús y los Apóstoles han cruzado el lago, Él les advierte que tengan cuidado del fermento de los fariseos; pasan entonces a través de Betsaida en donde devuelve la vista a un ciego. Hallamos entonces a Jesús en los confines de Cesarea de Filipo, en donde Pedro profesa su fe en Cristo, en el Hijo del Dios Vivo, y en reciprocidad recibe de Jesús la promesa del poder de las llaves. Aquí, Jesús predice Su pasión, y aproximadamente una semana después es transfigurado delante de Pedro, de Santiago y de Juan, posiblemente en la cima del monte Tabor. Descendiendo de la montaña, exorciza al demonio mudo que Sus discípulos no habían sido capaces de expulsar. Va hacia Cafarnaúm, predice por segunda vez Su pasión y en la ciudad paga el tributo por Él y por Pedro. Esto ocasiona la discusión sobre el más grande en el reino de los cielos, y todos los discursos relacionados. Por último, Jesús rechaza la invitación de sus hermanos de ir a la Fiesta de los Tabernáculos en Jerusalén.


7. Séptimo Viaje. Septiembre, A.U.C. 781- Diciembre 781. (Cf. Lucas 9-13; Marcos 10; Mateo 6, 7, 8, 10, 11, 12, 24; Juan 7-10) Jesús ahora se dirige decididamente hacia Jerusalén, los samaritanos le niegan hospitalidad, y debe de irse hacia el lado este del Jordán. Mientras se halla aún en Galilea, rechaza el discipulado de varios candidatos sin entusiasmo, y más o menos en el mismo tiempo envía a otros setenta y dos, de dos en dos, para que le precedan en cada ciudad y sitio a donde Él va a llegar. Probablemente, en la parte baja de Perea, los setenta y dos regresan con alegría, regocijándose en el poder milagroso que había sido ejercido por ellos. Debe haber sido en la vecindad de Jericó en donde Jesús contestó la pregunta del doctor de la Ley, "¿Y quién es mi prójimo?" en relación con la parábola del Buen Samaritano. Luego Jesús es recibido en la hospitalaria casa de María y de Marta, en donde declara que María ha escogido la mejor parte. De Betania fue a Jerusalén para la Fiesta de los Tabernáculos, donde se involucra en discusiones con los judíos. Los Escribas y los Fariseos se esfuerzan por probarlo cuando le piden que se pronuncie en el caso de la mujer encontrada en adulterio. Habiendo Jesús evitado la trampa, continúa sus discusiones con los judíos hostiles. Su enemistad se intensifica cuando Jesús devuelve la vista a un ciego en día sábado. Jesús parece tener su estancia en Jerusalén con el hermoso discurso del Buen Pastor. Poco después enseña a Sus Apóstoles el Padre Nuestro, probablemente en algún lugar del Monte de los Olivos. En un viaje misional subsecuente a través de Judea y de Perea, Se defiende contra los ataques de los fariseos, y reprueba su hipocresía. En el mismo viaje, Jesús advierte contra la hipocresía, la codicia, las cosas del mundo; exhorta a estar atentos, a tener paciencia ante las contradicciones, y a la penitencia. Más o menos por esta época, sana a la hemorroísa.


8. Octavo Viaje. Diciembre, A.U.C. 781-Febrero, 782. (Cf. Lucas 13-17; Juan 10,11) Jesús regresa otra vez a Jersualén para la Fiesta de la Dedicación, y se produce otra discusión con los judíos. Este episodio es seguido por otra gira misional a través de Perea, durante la que Jesús explica muchos puntos doctrinales importantes: el número de los escogidos, el lugar que uno ocupa a la mesa, la elección de los invitados, la parábola del banquete, resolución en el servicio de Dios, las parábolas de las cien ovejas, de la dracma perdida, y del hijo pródigo, del administrador infiel, de epulón y Lázaro, del mal siervo, además de la obligación de la corrección fraterna, y la eficacia de la fe. También durante este período intentaron los fariseos asustar a Jesús con la amenaza de la persecución de Herodes; por su parte, Jesús sana a un hombre con hidropesía, en sábado, mientras está a la mesa en la casa de un príncipe de los fariseos. Finalmente, María y Marta envian mensajeros a Jesús, pidiéndole que vaya a curar a su hermano Lázaro; Jesús fue después de dos días, y resucita a Su amigo quien había estado durante varios días en la tumba. Los judíos se exasperan con este milagro, y decretan entonces que Jesús debe morir por la gente. Se retira entonces "a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efrem".


9. Noveno Viaje. Febrero, A.U.C. 782- Pascua, 782. (Cf. Lucas 17-22; Marcos 10, 14; Mateo 19-26; Juan 11, 12) Este último viaje lleva a Jesús hacia el norte desde Efrem, a través de Samaria; luego hacia el este a lo largo de la frontera de Galilea, hacia Perea; entonces hacia el sur a través de Perea; hacia el oeste a través del Jordán; a través de Jericó; Betania en el Monte de los Olivos; Betsaida y, finalmente, hacia Jersualén. Mientras se encuentra en la parte norte de la gira, cura a diez leprosos; poco después, contesta las preguntas hechas por los fariseos respecto al reino de Dios. Urge entonces sobre la necesidad de la oración incesante a través de la parábola del juez inicuo; pertenece a este momento también la parábola del Fariseo y del Publicano, el discurso sobre el matrimonio, sobre la actitud de la Iglesia hacia los niños, sobre el uso correcto de las riquezas ilustrada por la historia del joven rico, y la parábola de los trabajadores de la viña. Después de iniciado Su camino hacia Jerusalén, predice Su Pasión por tercera vez; Santiago y Juan revelan su ambición, pero aprenden la verdad sobre la grandeza de la Iglesia.

En Jericó, Jesús sana dos ciegos, y recibe el arrepentimiento de Zaqueo el publicano; propone aquí la parábola de los talentos confiados a los sirvientes por su amo. Seis días antes de la pascua encontramos a Jesús en Betania en el Monte de los Olivos, como huésped de Simón el leproso; María unge Sus pies, y los discípulos, instigados por Judas, se indignan por este aparente desperdicio de perfume.

Una inmensa multitud se junta en Betania, no solamente para ver a Jesús sino también a Lázaro; de aquí que los sacerdotes piensen también en matar a Lázaro. Al siguiente día Jesús entra triunfalmente en Jerusalén y es recibido por los gritos de Hosana de toda clase de gente. Por la tarde, se encuentra con una delegación de gentiles en el patio del Templo. El día lunes Jesús maldice a la higuera estéril, y durante la mañana expulsa a los compradores y vendedores del Templo. El martes, los discípulos se maravillan cómo de repente se ha secado la higuera y esto hace que el Maestro les instruya sobre la eficacia de la fe. Jesús responde a las preguntas de los enemigos respecto a Su autoridad; propone entonces la parábola de los dos hijos, de los viñadores infieles y de los invitados a la boda.

Sigue luego una triple trampa: los políticos preguntan si es legal pagar tributo al César; los saduceos le preguntan sobre esposa de quién es una mujer, después de la resurrección, quien ha tenido varios esposos; los téologos judíos proponen la pregunta: ¿cuál es el primer mandamiento, el gran mandamiento de la ley?; Jesús propone entonces Su última pregunta a los judíos: "¿Qué os parece de Cristo? ¿De quién es hijo?" Esto es seguido por las recriminaciones contra escribas y fariseos, y por la denuncia contra Jerusalén. Las últimas palabras de Cristo en el Templo fueron expresiones de elogio hacia la viuda pobre que ofreció dos óvolos a pesar de su pobreza. Jesús terminó ese día pronunciando las profecías sobre la destrucción de Jerusalén, Su segunda venida, y el juicio futuro; estas profecías son interrumpidas por la parábola de las diez vírgenes y de los talentos. Jesús predice nuevamente Su Pasión el día miércoles; probablemente fue el mismo día en que Judas llegó a un acuerdo con los judíos para traicionarLe.


E. La Pasíon de Jesús: su preparación


Jesús prepara a Sus discípulos para la Pasión, Se prepara a Sí mismo para la prueba, y Sus enemigos se preparan para destruirle.


1. Preparación de los Apóstoles. Jesús prepara a Sus Apóstoles para la Pasión comiendo el cordero pascual, con la institución de la Santa Eucaristía, con las ceremonias concomitantes, y con Sus largos discursos durante y después de la Última Cena. Debe hacerse una mención especial a la predicción de la Pasión, de la traición de uno de los Apóstoles y de la negación por otro. Pedro, Santiago y Juan están preparados en una forma particular por haber sido testigos del dolor de Jesús en el Monte de los Olivos.


2. Preparación de Jesús. Jesús debe haber tenido una preparación indirecta con todo lo que hizo y dijo para fortalecer a Sus Apóstoles. Pero la preparación que fue peculiarmente Suya consistió en Su oración en el huerto en donde el ángel vino a reconfortarlo. El que Sus Apóstoles favoritos hayan estado dormidos durante las horas de Su amarga lucha, deben haberLe preparado también para el completo abandono que pronto experimentaría.


3. Preparación de los enemigos. Judas deja al Maestro durnate la Última Cena. Los jefes de los sacerdotes y los fariseos juntan rápidamente una cohorte romana estacionada en el castillo de Antonia, del templo vigía judío, junto con oficiales del Templo. A ellos se agregan unos sirvientes y dependientes del sumo sacerdote, y una multitud de fanáticos con linternas y antorchas, con espadas y palos, quienes se movilizan bajo el liderazgo de Judas. Capturan a Jesús, le amarran, y le conducen a la casa del sumo sacerdote.


F. La Pasión de Jesús: el Juicio


Jesús fue juzgado primero ante un tribunal eclesiástico y luego ante un tribunal civil.


1. Ante la Corte Eclesiástica. El juicio eclesiástico incluye la presencia de Cristo ante Anás, ante Caifás, y otra vez ante Caifás, quien al parecer actuó como cabeza del Sanedrín en cada caso. La corte judía encontró a Jesús culpable de blasfemia y Lo condenó a muerte, aunque los procedimientos seguidos fueron ilegales desde varios puntos de vista. Durante el juicio tuvo lugar la triple negación de Pedro; Jesús es insultado y se mofan de Él, especialmente entre la segunda y la tercera sesión; y después de Su condenación final, Judas se desespera y enfrenta su trágica muerte.


2. Ante la Corte Civil. El juicio civil consistió también de tres sesiones: la primera ante Pilato, la segunda ante Herodes y la tercera otra vez ante Pilato. Ante la corte de Pilato no se acusó de blasfemia a Jesús; sin embargo, Le acusan de alborotar al pueblo, de no querer dar tributo al César, y de ser rey. Pilate ignora los primeros dos cargos; y encuentra inofensivo al tercero cuando ve que Jesús no reclama la realeza en el sentido romano de la palabra. Pero, para no hacer que los líderes judíos le odien, decide enviar a su prisionero ante Herodes. Como Jesús no cedió ante la curiosidad de Herodes, se burlan de Él el Tetrarca de Galilea y su corte, y es enviado de regreso ante Pilato. El procurador romano declara inocente al prisionero por segunda vez pero, en vez dejarLe libre, da al pueblo la alternativa de escoger entre Jesús o Barrabás por tener que liberar a un prisionero debido a la Pascua. Pilato declara inocente a Jesús por tercera vez con la solemne ceremonia del lavado de sus manos; recurre así a un tercer esquema para librarse a sí mismo de pronunciar una sentencia injusta contra su prisionero. Ha azotado al prisionero, eliminando de ese modo, en la medida en que los medios humanos puedan hacerlo, toda esperanza de que Jesús haya podido lograr la dignidad real. Pero incluso este procedimiento falla, y Pilato permite que su ambición política prevalezca sobre su sentido de justicia; condena a Jesús a ser crucificado.


G. La Pasión de Jesús: su muerte


Jesús lleva Su Cruz hasta el lugar de ejecución. Simón de Cirene es obligado a ayudarLe a compartir la pesada carga. En el trayecto, Jesús dirige sus últimas palabras a las mujeres que lloran al ver Su sufrimiento. Es clavado a la Cruz, sus vestimentas divididas y colocan una inscripción sobre Su cabeza. Mientras Sus enemigos se burlan de Él, pronuncia las ya bien conocidas "Siete Palabras". De los dos ladrones que crucifican con Jesús, uno se convierte y el otro muere inpenitente. El sol se oscurece y Jesús entrega Su alma en las manos de Su Padre. El velo del Templo se rasga en dos, la tierra tiembla, las piedras se parten, y muchos cuerpos de santos que dormían resucitan y aparecen a muchos. El centurión romano testifica que Jesús era verdaderamente el Hijo de Dios. El Corazón de Jesús es atravesado para asegurarse de que ha muerto. El Sagrado Cuerpo es bajado de la Cruz por José de Arimatea y por Nicodemo, y colocado en un sepulcro nuevo propiedad de José, y el sábado estaba cerca.


H. La Gloria de Jesús


Después de que Jesús es colocado en el sepulcro, las Santas mujeres regresan y preparan aromas y ungüentos. Al día siguiente, los príncipes de los sacerdotes y los fariseos aseguran el sepulcro con guardias, sellando la piedra. Cuando hubo pasado el sábado, las Santas mujeres traen aromas para ungir a Jesús. Pero Jesús resucita temprano el primer día de la semana, se produce un gran terremoto, y un ángel baja del cielo y remueve la piedra. Los guardias se aterrorizan y se hacen los muertos. Al llegar al sepulcro, las mujeres encuentran la tumba vacía; María Magdalena corre a contárselo a los Apóstoles Pedro y Juan, mientras un ángel dice a las otras mujeres que el Señor ha resucitado de entre los muertos. Pedro y Juan se apresuran hacia el sepulcro y encuentran todo lo que la Magdalena les ha contado. María Magdalena regresa también y, mientras llora en el sepulcro, se le aproxima el Salvador resucitado y le habla. Ese mismo día, Jesús se aparece a las otras Santas Mujeres, a Pedro, a los dos discípulos que van a Emaús, y a todos los discípulos, con excepción de Tomás. Una semana después, Se aparece a todos los Apóstoles, incluyendo a Tomás; más tarde, se aparece en Galilea, cerca al lago de Genezareth, a siete discípulos; en una montaña de Galilea a una multitud de discípulos; a Santiago; y, finalmente, a Sus discípulos en el Monte de los Olivos en donde asciende al cielo. Pero estas apariciones no agotan el registro de los Evangelios, según los cuales, Jesús se apareció vivo después de Su Pasión, durante cuarenta días y habló sobre el reino de Dios.

Nota: Las citas bíblicas en castellano están tomadas de Sagrada Biblia, Versión Directa de las lenguas originales por Eloíno Nácar Fuster y Alberto Colunga Cueto, O.P., quincuagésima tercera edición, reimpresión, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, MCMXCVIII.


A.J. MAAS Transcrito por Joseph P. Thomas En Memoria del Arzobispo Mathew Kavukatt Traducido por: Dr. Raúl G. Toledo, El Salvador