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Sábado, 21 de octubre de 2017

Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María

De Enciclopedia Católica

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"Congregatio Sacrorum Cordium Iesu et Mariae necnon adorationis perpetuae SS. Sacramenti altaris" es una Congregación religiosa apostólica de derecho pontificio, fundada por Pedro Coudrin y Enriqueta Aymer de la Chevalerie. Congregación de religiosas y religiosos. Los religiosos de la congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, también son conocidos como las Madres/Padres de Picpus, en honor a la calle Picpus de París, Francia, lugar donde la congregación fue fundadada en la Noche Buena del 1800.

Historia

Inicios en la Revolución Francesa [editar]La fundación de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, ss.cc. esta unida a la revolución francesa. Un francés nacido en Coursay-les-Bois, llamado Pedro Coudrin, era sólo un diácono cuando se inició la persecución dirigida directamente en contra la clerecía, que dispersó a los estudiantes del seminario de Poitiers, donde Pedro estudiaba. Sabiendo que el cardenal de Bonald, Obispo de Clermont, estaba en París y lo ordenaría sacerdote, Pedro se dirigió a dicha ciudad y el 4 de marzo de 1792 tomó los hábitos en el Seminario Irlandés. La ordenación tuvo lugar en la librería, debido a que los revolucionarios invadieron la capilla.

Luego de la ordenación sacerdotal, José María volvió a su ciudad natal, pero la violencia de las persecuciones lo obligaron muy pronto a esconderse en cualquier lugar. En mayo del mismo año, en medio de una nación en desorden y en contra de los líderes Católicos, el padre Coudrin se esconde por seis meses en el desván del granero del castillo de la Motte d'Usseau, un pueblo cercano a Poitiers, en el que el granjero es un primo suyo, y los propietarios del castillo, unos conocidos. Disfrazado, trabajó en la diócesis de Poitiers y Tours. Al principio, se dejaba ver por el pueblo. Por razones de seguridad, una noche salen a caballo él y su primo, fingiendo que se van; luego, aprovechando la oscuridad, vuelven sin ser vistos. Así vive todos esos meses de honda experiencia de Dios en la oración, de larga reflexión al hilo de la lectura de la historia de la Iglesia y las noticias parciales que a través de su primo le van llegando de cómo discurren los acontecimientos revolucionarios.

Durante este período de vida, este joven de veinticuatro años dedica todo su tiempo a las labores espirituales. En este contexto, ya varios meses encerrado, vive una "visión" donde es llamado a poner en marcha una nueva comunidad de misioneros, hombres y mujeres. Lo describió así:


Padre Pedro José María Coudrin, fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento del Altar. Vitral de una ventana de la Catedral de Nuestra Señora de la Paz, en Honolulu."Un día, vuelto a mi granero, después de haber dicho la misa, me arrodillé Junto al corporal en que yo creía tener siempre el Santísimo Sacramento. Vi entonces lo que somos ahora. Me pareció que estábamos varios reunidos; formábamos un grupo grande de misioneros que debía llevar el Evangelio a todas partes. Mientras pensaba, pues, en esta sociedad de misioneros, me vino también la idea de una sociedad de mujeres (...) Yo me decía (...), habrá una sociedad de mujeres piadosas que cuidarán de nuestros asuntos mientras nosotros estemos en misión (...)".

El Padre Coudrin deja el granero el 20 de octubre. Mientras lee lo que le ocurrió a San Caprasio en tiempo de las persecuciones, que estando escondido ve cómo confiesa su fe en el martirio una joven muchacha y se decide a salir, así el Padre Coudrin, piensa:

"Cuando salí - refiere siempre él mismo - me prosterné al pie de una encina que había no lejos de la casa, y entregué mi vida. Porque me había hecho sacerdote con la intención de sufrirlo todo, de sacrificarme por Dios y morir si fuera necesario por su servicio. Sin embargo, tenía un cierto presentimiento de que me salvaría".

Camina hacia Poitiers, por senderos poco transitados. Llega a ponerse en contacto con sacerdotes no juramentados y con las autoridades diocesanas legitimas. Va conociendo con más realismo la situación religiosa de Poitiers en ese momento, cada vez más difícil y arriesgada para quienes como él quieren, a pesar de todo, ejercer el ministerio clandestinamente.

En abril de 1794, al refugiarse en casa de una de sus dirigidas, toma contacto con el lugar donde se reúne un grupo de jóvenes mujeres, la llamada entonces Asociación del Sagrado Corazón. Poco después, él mismo con otros sacerdotes creará la Sociedad del Sagrado Corazón, de sacerdotes.

Uno y otro grupo no se inscriben en el origen directo de la "nueva comunidad", pero algo tienen que ver con su origen. En 1795 va a tomar contacto con la Asociación del Sagrado Corazón una joven noble de veintisiete años, hija del Señor de la Chevalerie, Enriqueta Aymer de la Chevalerie. Había circulado años anteriores en los ambientes de alta sociedad de la ciudad. Con la Revolución, ella y su madre son encarceladas por ocultar en su casa a sacerdotes refractarios. Durante los once meses de cárcel, tiempo que ella llama "su conversión", ella recibe un mensaje de servicio a Dios. Busca un guía y lo encuentra en José María, a quien toma como confesor.


Establecimiento de la Congregación

José María dirige a muchas jóvenes que conforman un grupo al interior de la Asociación que se llamó de las solitarias. Cuando queda algo más libre de sus cargos pastorales, debido a la situación menos dura para los miembros de la Iglesia tras la muerte de Robespierre (1794), José María incrementa el tiempo dedicado a hacer progresar el proyecto que se está gestando de una nueva comunidad.

A mediados de marzo de 1795 tiene lugar una conversación entre el padre Coudrin y Enriqueta Aymer donde parece formularse por primera vez la decisión práctica de fundar, la resolución de comprar una casa y el comienzo de un tipo de vida religiosa a partir del grupo formado anteriormante, las Solitarias. En agosto el grupo de las solitarias hace "resoluciones" en ese sentido y toman el hábito.

Por otro lado, el Padre Coudrin se preocupaba de formar la rama masculina, después de unos primeros intentos sin éxito. En el mismo año Jose María compró algunas casas en ruinas de la calle Picpus de París, y se establece ahí con unos cuantos religiosos. Un colegio para la enseñanza de jóvenes y un seminario comenzaron pronto a funcionar.

En 1799 José María y Enriqueta deciden acelerar la independencia y libertad de su comunidad para manejarse como un grupo reconocido por la Iglesia. En junio obtienen una aprobación diocesana provisional.

En octubre de 1800 hace los primeros votos Enriqueta, con cuatro compañeras más. En Nochebuena del 1800 hace los primeros votos José María junto con los votos perpetuos de Enriqueta. Este hecho marca el inicio de la Congregación y José María es designado el Superior de la nueva Comunidad.

La Congregación va a seguir en la más rigurosa clandestinidad durante el período de la dominación napoleónica. Ello no impedirá sin embargo su desarrollo y crecimiento en miembros y en expansión geográfica. La confianza de los Obispos va a facilitar diversas fundaciones, tanto de la rama masculina como de la femenina. En 1817 es formalmente aprobada por Pío VII, en 1825 por León XII, y en 1840 por Gregorio XVI, bajo el nombre de "Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y de la perpetua adoración del Santísimo Sacramento del altar".

El "Buen Padre", como los religiosos usualmente lo llamaban, fue la cabeza de esta Congregación que rápidamente prosperó, a pesar de muchas dificultades acordes con los tiempos de continuos altibajos político-religiosos, a nivel del conjunto de Francia y en los lugares concretos en donde la nueva comunidad se hace presente. Pronto varios seminarios y colegios se fundaron y abrieron en muchas ciudades.


Evangelización: Educación y deber misional

En 1825 la evangelización de las Islas Sandwich en el Océano Pacífico es confiada por la Santa Sede a la Congregación de los Sagrados Corazones, y al año siguiente el primer grupo de misioneros de los Sagrados Corazones deja Francia para llevar la fe cristiana a los isleños. En 1833 los archipiélagos de la Polinesia de Oceanía fueron confiados igualmente a la Congregación e inmediatamente misioneros partieron hacia las Islas de Gambier; Por diversas circunstancias algunos de estos sacerdotes establecieron casas de la Congregación en Chile, Sudamérica. La creación de colegios, como el colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso y de la Recoleta de Lima, junto a muchos otras instituciones de carácter educativo en diversas ciudades del mundo dieron un rumbo distinto a la misión evangelizadora. No mucho tiempo después otros misioneros fueron mandados a las Islas Marquesa a la muerte del fundador en 1837.


Líneas fundamentales

El Carisma de la Congregación se define en la frase Contemplar, Vivir y Anunciar al mundo el Amor de Dios.

En sus primeros años, se expresaba con la frase: imitar las cuatro edades de Jesucristo: Su infancia por medio de la instrucción de niños, y por la formación de jóvenes para el sacerdocio; Su vida oculta por el ejercicio de la Adoración; Su vida pública, predicando y misionando; Su crucifixión a través de la mortificación cristiana.

La Congregación de los Sagrados Corazones, es gobernada por un General Superior, en su rama masculina, y una Superiora Genaral para la femenina, ambos se eligen por un periodo de seis años.


Enlaces internos



Enlaces externos

[1] Un carisma para la Iglesia