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Sábado, 15 de diciembre de 2018

Caballeros de la Cruz

De Enciclopedia Católica

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(Ordo Militaris Crucigerorum cum Rubea Stella.) Famosa orden religiosa en la historia de Bohemia, y acostumbrada desde el principio al uso de las armas, una costumbre que fue confirmaba en 1292 por un embajador del Papa Nicolás IV. El gran maestro aun es investido con una espada la cual lleva su propia reflexión, y la congregación ha sido reconocida como una Orden Militar por el Papa Clemente X e Inocencio XII, así como por varios emperadores.

Hay muchas discusiones sobre el verdadero origen de esta orden, algunas autoridades, entre las cuales los Bolandistas, lo remontan de nuevo a Palestina donde los primeros miembros de la orden fueron llevados a levantar las armas contra los Sarracenos. Por otro lado, sin embargo, existía la costumbre de establecer una congregación religiosa en el momento de la fundación de un hospital, esta es una mejor teoría que la primera, ya que existe el hecho de que no hay documento alguno donde haya algún rastro de los Caballeros de la Cruz que estuvieron en Palestina yendo a Bohemia. Por otro lado, en un pergamino del Breviario de la orden con fecha de 1356 da ha conocer que la fundación no contiene ninguna alusión a ese linaje. La orden primero es fundada en Bohemia como una fraternidad adherida al hospital de Praga que estaba a cargo de la comunidad de Clarisas, establecida por la Princesa Abadesa Agnes, hija de Przemysl Ottokar I y la Reina Constantina, en 1233. En 1235 el hospital fue generosamente donado por la Reina entregándolo formalmente como propiedad de la orden alemana, un regalo confirmado por el Papa Gregorio IX (18 de Mayo, 1236), quien estipuló que las utilidades deberían ser divididas con el monasterio de las Clarisas. Después de tres años, durante los cuales la cabeza de la congregación fue a Roma como representante acreditado de la Abadesa Agnes (Superiora de las Clarisas), y la congregación había sido constituida formalmente en una orden bajo la Regla de San Agustín por Gregorio IX (1238), la abadesa (1239) resignó toda jurisdicción sobre el hospital y lo dejo a manos de la Santa Sede. Doce días después el Papa asigno formalmente lo que las Clarisas resignaron a los recientemente confirmados Caballeros de la Cruz, quienes se sostendrían con fidelidad eterna a la Santa Sede, bajo la condición de un pagó anual de una suma representativa. La Abadesa Agnes bendijo a la orden con un nuevo hospital en el puente Praga, el cual fue utilizado como una maternidad, y a titulo de la orden se le inscribió “in latere (pede) pontis (Pragenis)” [a los pies del puente (de Praga)]. Ella también hizo una petición a la Santa Sede por una marca para estos caballeros que los distinguiera de los otros crucíferos, con quienes se les confundía porque tenían en común una Cruz Roja. Por esto el Obispo Nicolás de Praga le adhirió, con autorización del papa, una estrella roja de seis puntas (el 10 de Octubre de 1250), probablemente en principio para la armadura del Primer General, Albrecht von Sternberg.

La orden, que por el año 1253 tenia extensas posesiones en Bohemia, pronto se expandiría a tierras vecinas. La casa Breslau en particular fue el punto de partida de muchas más fundaciones. En Bohemia, de manera especial, los caballeros rindieron incalculables servicios. Su éxito en el trabajo en el hospital es evidente por la rapidez con la cual se multiplicaron sus casas, y el frecuente testimonio del cual hablan los documentos de reyes y emperadores. Luego de dos décadas de su fundación el cuidado de las almas llego a ser tan importante como su trabajo en el hospital, fue así que la mayoría de hermanos laicos fueron reemplazados por sacerdotes. Numerosas iglesias se estructuraron por toda Bohemia, particularmente en el lado Oeste, donde formaron un baluarte de la fe durante los ataques de la herejía en esa región; los Taboritas asesinaron al pastor de San Esteban en Praga, y los Husitas destruyeron la maternidad y casi llevo a la orden al punto de disolverse, pero logro recuperarse lo suficiente para una vigorosa y resistente oferta ante el avance de las enseñanzas reformadas. En la guerra contra Suecia los miembros de la orden justificaron su titulo de caballeros durante el asedio de Eger, luchando lado a lado con los pobladores. Su hospital en Praga fue también el refugio para otras ordenes que venían a trabajar por las almas de Bohemia, entre ellos estuvieron los Jesuitas (1555) y los Capuchinos (1599). Por más de ciento cincuenta años el arzobispo de Praga mantuvo la posta de gran maestro y fue enteramente apoyado por los réditos de la orden. Solo durante la restauración de las posesiones de la arquidiócesis al final del siglo XVII fue elegido de nuevo, entre los miembros, el gran maestro, y un General de la reforma instituida. George Ignatius Paspichal (1694-99), fue elegido como el primer gran maestro en el nuevo régimen, mostrando un gran celo por la restauración de los primeros ideales, especialmente el de la caridad. Incluso en el presente el monasterio de Praga apoya a doce pensionistas y distribuye la entonces llamada “porción hospital” a 40 pobres.

Muchos caballeros han ganado envidiable reputación en el mundo del saber, entre ellos Nicholas Kozarz Kozarowa (f. 1592), celebre matemático y astrónomo: John Francis Bekowsk (f. 1725), quien estableció en Praga un herbario el cual aun existe, y Zimmermann, el historiador.

Actualmente además de la maternidad en Praga, hay cerca de 26 parroquias incorporadas, y 85 miembros profesos, de los cuales muchos son contratados para las secundarias y la Universidad de Praga. Se encuentran en Hadrisk, Viena, donde la orden se ha establecido desde el siglo XIII, Eger, Brüx y Schaab.

HÉLYOT, Histoire des ordres religieux (Paris, 1859); JANSEN in Kirchenlex; JACKSCHE, Gesh. des ritterl. Ordens der Kreuzherren mit dem roten Sterne (Vienna, 1882); Regula, statuta et constitutiones ordinis crucigerorum (Prague, 1880); VON BRENENBERG, Analekten zur Geschichte des Militär-Kreuzordens mit dem rothen Stern (Prague, 1787).

F.M. RUDGE Transcrito por Czeglédi Erzsébet Traducido por Esteban Philipps