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Sábado, 21 de octubre de 2017

Aurelio Clemente Prudencio

De Enciclopedia Católica

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Poeta cristiano, nacido en la Tarraconense, norte de España, en 348: murió probablemente en España después del 405. Debió nacer cristiano, porque en ningún sitio habla de su conversión. El lugar de su nacimiento es incierto, puede haber sido Zaragoza, Tarragona o Calahorra. Practicó la ley con algún éxito y más tarde lamentó el celo que había puesto en esa profesión. Fue gobernador provincial dos veces, quizá en su cuidad natal, antes de que el emperador lo llamara a la corte. Hacia le final de sus días Prudencio renunció a las vanidades del mundo para practicar una ascesis rigurosa, ayunando hasta el anochecer ( Cath., iii, 88) y absteniéndose completamente de alimento animal (ibid., 56).

Los poemas cristianos fueron escritos durante este período; más tarde los compiló y les puso un prefacio que él mismo data en 405. Un poco antes (quizás en 403) tuvo que ir a Roma, dudoso de presentar unas apelaciones al emperador. Algunos de sus poemas fueron escritos después de ese viaje (Peristephanon, vii, ix, xi, xii, xiv) que aprovechó para visitar los santuarios y tumbas de los mártires. En Roma debió escribir "Contra Symmachum", que pertenece al periodo entre el 20 de marzo y diciembre de 403. Todas las demás obras son anteriores al viaje a Roma.

Prudencio escribió para glorificar a Dios y expiar sus pecados. Sus obras pueden dividirse en tres grupos: líricas, didácticas y polémicas.

Las líricas forman dos colecciones. En el "Cathemerinon", los himnos son para la santificación de las horas del día o ciertas ocasiones importantes, tales como Navidad, Epifanía, etc. Algunas siguen la tradición litúrgica de S. Ambrosio y fueron escritas utilizando el yámbico ambrosiano de doble metro. Otros son un intento de usar el metro horaciano al servicio de la lírica cristiana.

A pesar de su negligencia, Prudencio despliega más arte que Ambrosio. El himno xii, en la fiesta de la Epifanía contienen dos celebradas estrofas "Saluete flores martyrum", caracterizada por el profundo sentimiento unido al más puro arte; el himno número x sobre el entierro es también muy notable.

Sin embargo su estilo es en general difuso y los himnos admitidos en el Breviario Romano tuvieron que ser recortados. El "Peristephanon" está dedicado a la Gloria de los mártires Emeterio y Celedonio de Calahorra, a Lorenzo el Diácono, Eulalia, los 18 mártires de Zaragoza , Vicente, Fructuoso con Augurio y Eulogio, Quirino de Siscia, los mártires de Calahorra muertos junto al baptisterio, Casiano del Foro, Cornelio, Romano, Hipólito, Pedro y Pablo, Cipriano e Inés.

En su conjunto es un intento de dotar al cristianismo con una poesía lírica independiente de los usos litúrgicos y tradiciones. Desafortunadamente ni el talento de Prudencio ni los gustos de su tiempo favorecían tal empresa. Las narraciones están viciadas con demasiada retórica, aunque hay pasajes hermosos, una especie de fuerza grave y algunos detalles bonitos como en los himnos a Sta. Eulalia (ver v. 206-15) y Sta Inés, así como el de S. Hipólito tiene interés arqueológico. Toda la colección es curiosa y de mérito desigual.

Los dos principales poemas didácticos son el "Apotheosis", sobre el dogma de la Trinidad y el "Hamartigenia", sobre el origen del pecado. Uno se sorprende de ver a Prudencio atacar a antiguas herejías como las de Sabelio y Marciano y que no diga nada sobre el arrianismo. Se debe a que imita de cerca a Tertuliano cuyo rudo genio se parece al suyo.

Estos poemas son interesantes ejemplos de unas abstracciones apasionadas y llenas de luz, exposición precisa combinada con fantasía poética. Algunas escenas, como el sacrificio de S. Julián, son brillantes (Apot.h., 460), y merecen ser citadas. La comparación de las almas descarriadas por el pecado con pichones que han caído en una trampa (Ham., 779) tiene un encanto que recuerda la feliz inspiración de "Saluete flores".

Estos poemas muestran una gran preocupación por la ortodoxia e invocan toda suerte de castigo para la herejía. Y sin embargo no siempre están libres de error aquí y allá. Cree que sólo un pequeño número de almas se pierden (Cath., vi, 95).

Decir que materializa al alma es exagerar el significado de sus metáforas. La "Psychomachia “ es el modelo de un estilo destinado a ser cultivado con cariño en la Edad media, i.e. la poesía alegórica, de la que apenas hay rastros antes de Prudencio ( en autores como Apuleyo, Tertuliano y Claudiano). En el "De Spectaculis", de Tertuliano lo encontramos por primera vez: personifica los vicios y las virtudes y las muestras luchando por el alma.

El ejército de vicios es la idolatría, el ejército de virtudes es la fe. El poema es, por consiguiente, a la vez moral y apologético. Sería difícil encontrar algo más desafortunado o insoportable. Incidentes, acción, caracteres de la Eneida son travestidos aquí y el efecto deplorable es subrayado por la copia de muchos hemistiquios alejados de su significado propio. El "Dittochæon", 45 hexámetros tetrásticos sobre varios sucesos del Antiguo y Nuevo testamentos han de ser incluidos entre los poemas didácticos de Prudencio, aunque hayan surgido dudas respecto a la autenticidad de estos versos, bien que sin mucha razón. Gennadius (De viris illustr., xiii) atribuye a Prudencio, erróneamente quizás un "Hexaemeron" del que nada sabemos.

Su obra más personal es la invectiva contra Simmaco que muestra como los cristianos reconcilian su patriotismo con su fe. Prudencio identifica a la iglesia con Roma y transformándola así preserva la antigua creencia en la eternidad de la ciudad. Puede ser imparcial respecto a los paganos y alabarlos por los servicios que prestan al Estado. Está orgulloso del senado al ver que la mayoría son cristianos. La Cristiandad ha venido a coronar a las instituciones romanas. Los romanos son superiores a los bárbaros de la misma manera que el hombre es superior a los animales. Los libros contra Simmaco son pues un intento de solucionar el problema que se le presenta a la menta aún vacilante del pagano. Prudencio es un genio más poderoso que flexible y despliega un talento más rico y versátil que el de su contemporáneo pagano, Claudiano.

Menosprecia la retórica de la que hace mal uso, exagera con frecuencia pero nunca cae en los lugares comunes. Es superior a muchos poetas paganos y es el más grande entre los cristianos y el más verdaderamente poético. Su estilo no es malo, considerando el período en el que escribe y, aunque haya algunos errores en su prosodia debido a la pronunciación de su tiempo, se muestra como cuidadoso versificador y tiene el don (que entonces ya era raro) de variar los metros. Hay una edición de Prudencio en el “Corpus” de Viena editado por J. Bergman. El mejor manuscrito está en París en la Bibliothèque Nationale, departamento de Latín, 8084, un uno de cuyos márgenes está el nombre medio borrado de a Vettius Agorius Basilius Mavortius (cónsul en 527), que hizo una recensión de las obras de Horacio. Este manuscrito está libre de las correcciones dogmáticas que se encuentran en otros.


Bibliografía

GLOVER, Life and Letters in the Fourth Century (Cambridge, 1901), 249-77; SCHANZ, Gesch. der röm. Litteratur, IV, I, 211; PUECH, Prudence (Paris, 1888); LEASE, A Syntactic, Stylistic and Metrical Study of Prudentius (Baltimore, 1895); ROBERT, Noticias sobre el manuscrito de Prudencio B. N. lat. 8084 en Mélanges Graux (Paris, 1884), 406; BERGMAN, De codicum prudentianorum generibus et virtute in Sitzungsberichte d. Wiener Akademie, CLVII, n. 5; LOCK in Dict. Christ. Biog., s. v.


PAUL LEJAY.


Transcrito por Douglas J. Potter , dedicado al inmaculado corazón de la Virgen María.


Traducido por Pedro Royo.