Herramientas personales
En la EC encontrarás artículos autorizados
sobre la fe católica
Jueves, 30 de octubre de 2014

Abisinia

De Enciclopedia Católica

Geografía

Abisinia (1), extendida entre los paralelos 6º y 15º de latitud Norte y situada al sur de Nubia (2) es, por su peculiar relieve orográfico, un caso único entre los países del continente africano. Ha sido considerada con toda razón, como una gran fortaleza, encumbrada sobre las llanuras del África oriental. En efecto, de hecho, es una masa gigantesca, granítica, basáltica, formando un gran óvalo montañoso con su principal cordillera orientada hacia el Este. Es una cadena que recorre 650 millas (3) de Norte a Sur; vista desde la costa del Mar Rojo parece una sólida pared, de unos 8000 pies (4) de altura cerca de Kase, frente a Massowah; sobrepasando los 10.300 pies (5) en el monte Souwaira; 11.000 (6) en la meseta de Angolala y más de 10.000 (7) en Shoa. La cadena abisinia, sin embargo, solamente es montañosa en su lado oriental. El lado contrario está compuesto por mesetas de altitud variable rotas por montañas hechas añicos por fuerzas volcánicas, con cimas de más de 6500 pies (8) en Tigre y de 13000 a 16000 (9) en Simien. Una depresión semejante, la del lago Tana, abre el surco de las tierras altas hacia el Suroeste. El lago mismo está a una altitud de casi 5000 pies (10) y la meseta circundante llega hasta los 6000 (11). La masa volcánica de Gojam, al Sur, alcanza más de 13000 (12) mientras que los picos de Kaffa ascienden hasta casi los 12000 pies (13). La notabilísima altitud de Abisinia le concede una climatología muy peculiar y los especialistas han clasificado su territorio en tres grandes zonas. La primera, la de los valles bajos, llamada Kollas, es un distrito con clima más bien sudanés: gran calor por lo general y tremendas lluvias en verano. El terreno es arenoso, seco y pedregoso; las cosechas: maiz, caña de azúcar y algodón. Diversas clases de acacias y mimosas son la única vegetación de esta tierra árida, insana, cuyos impetuosos torrentes de la estación lluviosa no son sino lechos de piedra en la seca. Las rocas y cuevas existentes son las guarida de leones y leopardos; los árboles rebosan de monos. Los dispersos habitantes de estas planicies ardientes son de baja estatura, consumidos, nerviosos, irritables y amigos de peleas continuas, desprovistos de la dignidad que identifica a los que viven en las zonas altas. La segunda, intermedia, o Voina-dega, situada entre los 6000 y los 8000 pies (14) es, con mucho, la zona más amplia y extendida de todo el país, con un calor uniforme solo algo superior al del Mediterráneo. Así, Gondar, a 6000 pies (11) disfruta de una temperatura media anual de 19ºC (66.2ºF) y con 16ºC (60.8ºF) como temperatura mínima en el mes más frío. Estas son unas temperaturas ligeramente superiores a las que se disfrutan en el Sur de España, Italia o Grecia, y como en Abisinia el verano es la estanción de las lluvias, el calor no es, bajo ningún concepto, comparable a los asfixiantes meses de verano del Sur de Europa. Las tierras de esta zona forman una serie de amplias mesetas, cubiertas con ricos pastizales, donde pastan grandes rebaños de ovino y bovino. El aire es puro y seco, la temperatura moderada, hay agua en abundancia y de buena calidad; aquí se produce vino, aceitunas, limones, granadas. Se puede decir que casi toda la población de Abisinia vive en esta zona. Aquí, también, están las ciudades, difíciles de encontrar en otras zonas, ya que la disposición física del país es tal que divide a los propios habitantes y los mantiene en sus lugares en una especie de feudalismo patriarcal. El clima es muy sano y las enfermedades no son frecuentes. La tercera, la zona fría, o dega, con una altitud superior a los 8000 pies (15) está marcada por una temperatura variable y por noches heladoras. El ejército británico, a una altura de 10400 pies (16), se encontró con cuatro grados bajo cero el 28 de Marzo de 1868. En estas alturas se encuentran el rododendro, musgos y líquenes como en los Alpes.


Etnología

Pocos países occidentales o naciones africanas pueden ofrecer tan variados aspectos humanos, incluidos aborígenes. Los descendientes de Cush (17) son conocidos localmente como Agas, es decir, “hombres libres” y forman la base étnica de la nación abisinia. En el Oeste, se casaron con los antiguos bereberes y con los de raza negra del Sudán, que no deben confundirse con los de Níger, Congo o tribus del Zambeze. En el Este, los pueblos semíticos, los árabes y los himyaríes (18) cruzaron el Mar Rojo en el siglo IV antes de Cristo y conquistaron toda la costa oriental de África, y se instalaron, dándole su nombre, en la provincia de Amhara, principalmente. La invasión por parte de las tribus Galla en los siglos XV y XVI se extendió por toda la región, en especial hacia el Sur. Estas invasiones y las mezclas de razas en todos los tiempos ha permitido una gran diversidad de tipos humanos. Por ello, las tribus árabes vecinas dieron a la zona el apelativo de Habech (del que deriva el nombre de Abisinia) y que significa “multitud” en el sentido de “montón de basura”. Abisinia corresponde a la zona Alta u Oriental, Etiopía de los antiguos, y comprende cuatro provincias: Tigré, Amhara, Goggiam y Shoa. Cuatro pequeños reinos confiados a otros tantos Ras o Negus. De ahí, el título de negus-se-néghest, esto es: “Rey de Reyes” asumido por el emperador de Abisinia. En el total del imperio hay unos 4.000.000 de habitantes (19). De acuerdo con una difusa leyenda tradicional de las “Gloriosas memorias del Imperio” o Kébré-néghest, la dinastía de los reyes de Etiopía tiene sus orígenes en el rey Salomón y Makkeda, reina de Saba (20 ); y en base a ello, la creencia en el verdadero Dios y la ley mosaica fueron introducidas en el país. Cualquiera que sea la verdad de esta leyenda, lo cierto es que la antigua Etiopía fue evangelizada en los tiempos apostólicos por un eunuco de la reina Candace, bautizado por el diácono Felipe (21) aunque su conversión a la fe no se completó hasta el año 341, cuando San Frumencio (Keddeus Faramanatos) que había sido el tutor de los dos hijos del emperador, ganó a ambos para la Cristiandad (22). Fueron ellos los que convirtieron a la capital y al imperio al cristianismo. San Atanasio, Patriarca de Alejandría, no pudo encontrar a nadie mejor para regir esta nueva iglesia que a su primer apóstol, Frumencio.


Cristiandad

La totalidad del gran imperio etíope, sin embargo, no se hizo cristiana en aquel periodo; desde entonces, y a las mismas puertas de Gondar, las tribus aborígenes del Komant siguen viviendo paganas aún hoy, tal como lo han sido todos estos siglos. Aún más, incluso las provincias convertidas, mantienen, a pesar de su fe y moral cristianas, ciertos atavismos paganos o de influencia judaica. En el siglo XIX todavía, se mantenían ciertas supersticiones idolátricas, fetichismo, adoración de serpientes y el culto de varios genios, prácticas judías como la observancia del sábado y la costumbre de que los niños hagan voto de observancia de ciertos aspectos religiosos hasta la pubertad, continúan vigentes en todo el territorio, prácticamente. En el siglo XVI, el rey Ghelaodieos observó que estas prácticas estaban tan arraigadas en las costumbres nacionales que intentó justificarlas ante la Iglesia como meros usos civiles, en ningún caso contrarios a las leyes del cristianismo. Mientras la Abisinia cristiana pudo permanecer en relación con el Patriarca católico de Alejandría, se mantuvo libre de la mancha del arrianismo (23), victorioso en casi todas partes, así como de los errores de Macedonio (24) y Nestorio (25). En el siglo VII, sin embargo, el Califa Omar, después de conquistar Egipto, llegó a un acuerdo con el jacobita (26) Patriarca Joaquín, por el que se prohibió a los coptos y abisinios toda comunicación con el Romano Pontífice, pero se les garantizó, bajo dicha condición, que serían tolerados. Aún así, la iglesia etíope y a pesar de la ruina de la iglesia patriarcal de Alejandría y del imperio bizantino en Egipto, resistió con mayor o menor éxito durante casi tres siglos las herejías que infestaron a todas las otras iglesias de Oriente. Más aún, durante los tiempos del cisma (27) y de las persecuciones bizantinas (28) e islámicas (29), se convirtió en el lugar de refugio de los católicos proscritos. Muchos monumentos de los siglos X y XI, obra de los refugiados egipcios, son testigos de ello debido al carácter latino de los mismos y, también, por los testimonios de los manuscritos de Lalibéla (30).


Misiones modernas

Las comunicaciones entre Roma y Abisinia se fueron dificultando cada vez más y, así, desde el siglo XI hasta comienzos del XIII no se encuentra lazo alguno entre Abisinia y el centro del catolicismo. Los Soberanos Pontífices, sin embargo, mantuvieron una solicitud constante por los cristianos de Etiopía. Los primeros misioneros enviados en su ayuda fueron los dominicos, cuyo éxito encendió contra ellos el celo de los fanáticos monofisitas (31) hasta el martirio. Durante más de cien años el silencio envolvió las ruinas de esta iglesia. En un periodo posterior, habiéndose extendido la fama de las Cruzadas, monjes peregrinos, a su regreso de Jerusalén despertaron una vez más, por lo que contaban en la corte etíope, el deseo de reunificación con la Iglesia. Las Actas del concilio de Florencia (32) hablan de la embajada enviada por el emperador Zéra-Jacob con el fin de obtener dicha unión (1452). El objetivo se consiguió pero cuando los mensajeros volvían de Florencia y cruzaban Egipto fueron entregados a los coptos cismáticos y al Califa y los asesinaron antes de que pudiesen llevar la buena nueva a su patria. Más de cien años después, en 1557, el sacerdote jesuita Oviedo llegó a Etiopía (33). Uno de sus sucesores, el Padre Páez, tuvo éxito convirtiendo al mismísimo emperador Socinios. El 11 de Diciembre de 1624, la iglesia de Abisinia abjuró de la herejía de Eutiques (34) y del cisma de Dióscoro (35) y volvió a la unidad de la verdadera iglesia. Esta unión, desgraciadamente, duró muy poco (36). En 1632, el Negus Basilides subió al trono; practicaba la poligamia y toda clase de vicios y se mostró un enemigo implacable del catolicismo y de sus leyes morales. Los jesuitas fueron entregados al hacha del verdugo y Abisinia estuvo cerrada para los misioneros hasta 1702. En este año, tres frailes franciscanos llegaron hasta Gondar, la capital, donde convirtieron a algunos príncipes. El Negus reinante escribió de su propia mano una carta al Papa Clemente XI (37) profesando total sumisión a Su Santidad. Una vez más, la esperanza resultó vana: una revolución interior en la propia Corte real arrojó del trono al Negus y la herejía volvió al poder. Desde entonces y hasta mediados del siglo XIX el silencio de los cementerios cayó sobre la iglesia de Abisinia. En 1846, la Santa Sede dividió Etiopía en dos Vicariatos Apostólicos: el propio de Abisinia, confiado a los lazaristas (38) y el de Galla, encomendando a los capuchinos (39). En el primero, los esfuerzos y éxitos de M. de Jacobus despertaron los celos del clero cismático, Un ex - Emir de El Cairo, que había conseguido el cargo de Abouna de Etiopía (40) y otro hombre, este de baja condición social que había sido ungido Negus con el nombre de Teodoro, unieron sus fuerzas para perseguir a los católicos, expulsar a los misioneros, y llevarlos hasta la muerte. El Negus Juan IV, que sucedió a Teodoro, siguió los pasos de su predecesor. Su reinado, de veinte años, fue un periodo de dificultades y sufrimientos para los católicos de Abisinia. Al final, Menelik, el rey de Shoa, elegido Negus y coronado en Marzo de 1889, trajo la paz a las misiones. Bajo su reinado, los sacerdotes católicos recibieron justicia y protección en todo el imperio abisinio.


Constitución de la Iglesia

Abisinia es una provincia del Patriarcado de Alejandría; la iglesia de Abisinia es hija de la iglesia egipcia y no hay ningún signo de que la hija hiciese el menor esfuerzo para independizarse de la tutela materna. Hoy (41), los abisinios son gobernados como en tiempos de San Atanasio (42) por un delegado especial que es, en la práctica, el vicario del Patriarca copto de Alejandría y es conocido legalmente como Abouna o Abou – Salama, “Padre de la paz”. Es el único que tiene derecho, en todo el territorio abisinio y a perpetuidad, para ungir al Negus, al “Rey de reyes”; consagrar obispos, ordenar sacerdotes y diáconos; bendecir el ara de los altares; supervisar la instrucción teológica y decidir, como si fuese un tribunal de apelación, las disputas o discusiones sobre dogma, moral y disciplina. La ley de Etiopía exige que el Abouna sea siempre extranjero, un egipcio, al que el Negus consigue, o mejor compra, del Khedive (43) y del Patriarca copto de El Cairo, supuesto sucesor de San Marcos (44) en la sede de Alejandría. Inmediatamente después de ser consagrado obispo y una vez obtenida la jurisdicción primacial el Abouna parte hacia Etiopía, sin esperanza de regreso; pero, tierras y grandes ingresos le aseguran una confortable existencia en su nuevo destino. El Itchagué o Arzobispo etíope es el segundo personaje religioso de Etiopía. El primado etíope tiene prohibido por el Patriarca de Alejandría la consagración de más de siete obispos pero, en cambio, hay numerosos clérigos seculares y religiosos, reclutados sin gran selección y de una ignorancia deplorable. La iglesia etíope tiene, además de los sacerdotes y monjes, una clase intermedia, los Deftaras o literatos u hombres de letras, cuya misión es guardar, interpretar y aplicar la ley escrita, una amplia colección de ordenanzas del Bajo Imperio, modificadas y alteradas por los coptos a fin de asegurarse la supremacía de la sede alejandrina sobre el total de Etiopía. La lengua litúrgica es el GHEEZ, una mezcla de griego y árabe. Desde la instalación de los italianos en Massowah y en las costas del Mar Rojo, donde fundaron la colonia de Eritrea, Abisinia fue dividida en tres distritos misioneros: a) el Vicariato de Abisinia, confiado a los lazaristas incluyendo Tigré, Amhara y Gondar con unos cuatro mil católicos en 1904; dos iglesias; dos capillas, seis sacerdotes lazaristas y cuatro nativos y más de sesenta seminaristas estudiando el Gheez en Altimiena. b) La Prefectura de Eritrea, a cargo de los capuchinos, abarcando todo el territorio de la colonia de este nombre y con mil cuatrocientos católicos, treinta y tres iglesias, cincuenta y un sacerdotes, nueve de ellos capuchinos. c) El Vicariato de los Galla, en el reino de Shoa y entre algunas tribus independientes del Negus, con mil ochocientos católicos y veinte iglesias. Es administrado por veinte capuchinos, franceses la mayor parte, y ocho sacerdotes seculares. En Abisinia hay doscientos mil musulmanes con mucha influencia en el país y con los puestos más importantes de la Corte; los paganos son cien mil y cincuenta mil los judíos. Los únicos protestantes que han conseguido poner el pie en Abisinia con éxito durante el siglo XIX son los misioneros de la Sociedad Nacional Sueca que, sin embargo, solo pueden trabajar en Eritrea, donde tenían sus dos centros principales: en Mancullo, cerca de Massowah y en Geleb, así como otras estaciones en territorio Cunana y en la provincia de Hamasen. Sus estadísticas indican que disponen de trescientos ochenta miembros. El apostolado católico en Abisinia debe actuar siempre con una discreción valerosa y una inagotable bondad. Los misioneros tendrán que luchar durante largos años contra el fanatismo de los monjes eutiquianos y la naturaleza peleona de los habitantes. Además, las frecuentes revoluciones políticas del pasado dan pocas esperanzas para una paz cierta y una seguridad definitiva.


Revoluciones políticas y guerras

Los Galla o raza Oromo, en el Sur, han sido siempre el terror de Abisinia desde el siglo XVI. La importación de rifles europeos y las disensiones entre los propios Gallas dieron una oportunidad en 1870 a Menelik, rey de Shoa, para iniciar la conquista de todos los territorios Galla hasta el lago Victoria – Nyanza y Uganda. Esta conquista tuvo una duración de treinta años hasta su conclusión. En 1846, el Papa Gregorio XVI (45) nombró un Vicario Apostólico para la misión entre los Galla, el Padre Guillermo Massaina, un capuchino italiano, anteriormente tutor del rey Humberto (46). El nuevo prelado pertenecía a la Orden de San Francisco (47) que fue la única que tuvo éxito en la introducción de sacerdotes católicos en Abisinia (1636-1752). Los pocos apóstoles que hicieron frente a los cismáticos fueron todos martirizados. A los primeros franciscanos les cortaron la cabeza en Suakin y los beatos Agatangelo de Vêmdome y Casiano de Nantes fueron ignominiosamente ahorcados en 1638. Más de un siglo después, en 1752, tres misioneros más fueron lapidados hasta la muerte en la plaza pública de Gondar. Desde ese momento, Abisinia, como si una cortina de hierro la hubiese rodeado por entero, dejándola aislada del resto del mundo, fue una región impenetrable para la Iglesia y fue, casi un siglo después, cuando Monseñor Massaina pudo llegar a Massowah para intentar reanimar la vieja fe de los etíopes. Con un disfraz de mercader, bajo el constante espionaje de los mercenarios del Abouna – Salama y de Teodoro, fue bien recibido por algunos jefes; atacado de nuevo por la multitud frenética, con frecuencia detenido y condenado a muerte, siempre consiguió escapar. Abandonó Abisinia para ir a Francia e Inglaterra, donde se entrevistó con Napoleón III y con la Reina Victoria, respectivamente. De ambos recibió gran ayuda para su trabajo y volvió a la misión en Septiembre de 1853. A su llegada, redactó un diccionario del Galla, tradujo la Biblia, convirtió al príncipe de Lagamara, vacunó a cientos de personas diarias durante la epidemia de viruela y, una vez más, cayó en las manos del Negus Teodoro que le encarceló. Mofado y ridiculizado por el populacho, fue encerrado en un cobertizo abierto a los cuatro vientos. Su paciencia le hizo ganarse la estima de Teodoro que, al final, le dejó libre. Fue llamado por Menelik, el joven rey de Shoa, del que se ganó el afecto y, al mismo tiempo, hizo creciese en él la admiración hacia la religión católica. “Ustedes tienen santos”, dijo el rey al obispo, “y eso es una maravilla que ninguno de mis sacerdotes ni mis depetera (doctores) puede conseguir”. Después de una misión apostólica fructífera entre las tribus Galla que duró treinta y cinco años, Monseñor Massaina fue elevado al cardenalato por el Papa León XIII (48). Murió en 1889, dejando diez mil católicos en el país.

El Cónsul británico, Walter Plowden, aventurero audaz, ofreció con mucha frecuencia las ayudas oportunas para la victoria en varias guerras al Negus Teodoro. A pesar de ello, Plowden fue asesinado y su sucesor, el capitán Charles Duncan Cameron, no consiguió establecer una buena relación con el emperador africano. Cayó sobre él la sospecha de que se había entendido con los musulmanes de Egipto que acababan de derrotar a Teodoro en Gédaril, en el Sudán, fue apresado (Julio de 1863) junto con varios misioneros alemanes acusados de hablar mal del emperador. Después de muchas promesas fallidas de liberar a los prisioneros, Teodoro, nervioso, envió al Cónsul británico y a los miembros de su equipo, junto con otros europeos, atados codo con codo, a la fortaleza de Magdala, a la que había elegido como su capital. Al conocerse este ultrajante desprecio de las leyes internacionales, se acabó la paciencia británica y le declararon la guerra en Julio de 1867. Sir Robert Napier, que se había hecho famoso por sus victorias en la India, recibió el mando de las tropas asignadas a esta expedición. El coronel Merewether, cuyas actividades en esta campaña le ayudaron a conseguir el generalato, había reconocido el terreno y aconsejó desembarcar en Adulis, en la bahía de Annesley. El cuerpo expedicionario británico lo componías diez y seis mil hombres, un número semejante de auxiliares, cuarenta y seis elefantes y un gran número de mulas de carga. Nepier, al llegar a Abisinia el 3 de Enero de 1868, hizo una proclama a los etíopes para aclarar que el único objetivo de la invasión era liberar a los cautivos y que no tenía sino sentimientos de amistad hacia todos, a excepción de aquellos que se opusieran a su avance. Con esto, el ejército, valientemente, comenzó su marcha a través de los escarpados desfiladeros de la “gran ciudadela africana”. Después de recorrer cincuenta y tres millas, la vanguardia alcanzó la meseta de Senafé, donde disfrutaron de un clima delicioso, entre los 30ºF y 40ºF (49), y un campo fertilísimo. Al mismo tiempo les llegaron noticias de que algunos Ras y gobernadores de las provincias, descontentos con el suspicaz Teodoro, se disponían a suministrarles víveres y caballos. Napier hizo de esta meseta su base de operaciones. Cubrió su línea de marcha con tres campamentos atrincherados. El primero, en Senafé; el segundo, en Addizerat y, el tercero, en Antolo. Al final, el 10 de Abril las tropas alcanzaron las laderas de Silassia sin haber encontrado un solo combatiente enemigo cuando, de repente, un cañón fue disparado desde las alturas y seis mil abisinios cayeron sobre los diez y seis mil británicos. Los rifles Snider que utilizaban los británicos por primera vez en este combate, convirtieron pronto la avalancha abisinia en una gran derrota ya que la mayoría de ellos estaban heridos. El 13 de Abril estaban ante las murallas de Magdala que se rindió a las dos horas de asedio. Tan pronto como Teodoro vio entrar en la ciudad a los soldados británicos, se sintió abandonado por todos y conquistado; tomó su pistola, la colocó en la boca y disparó. El ejército victorioso liberó a los cautivos, a quienes no esperaban encontrar con vida. El 17 de Abril, Napier, desde entonces Lord Napier of Magdala, ordenó a los habitantes la evacuación de la ciudad, después de lo cual demolió las murallas y dio al fuego todos los edificios públicos (50). Era necesario regresar rápidamente a la costa pues las lluvias habían empezado a dificultar los caminos. Las tropas embarcaron tan pronto como llegaron al Mar Rojo al descender de las alturas de Senafé. Esta rápida y afortunada campaña de los británicos inspiraría a los italianos veintiocho años más tarde para un intento semejante. Sin embargo, sus ambiciosos planes levantaron a todo el país contra ellos y la sangrienta batalla de Adua (Marzo de 1896) con sus veinte mil muertos concluyó su irreflexivo intento. En 1897, al Sr. Rodd, primer secretario de la Legación británica en El Cairo, se le confió una embajada ante el Negus. El 14 de Mayo se firmó un tratado y Menelik declaró enemigos de su Imperio a los seguidores del Mahdi (51). Asimismo, pidió el ajuste de las fronteras entre Harrar y Somalia (la tierra de los somalíes). Al final, se llegó a un acuerdo anglo-franco-italiano que garantizaba la independencia de Etiopía y aseguraba a las tres potencias que rodeaban al Reino de Abisinia, sus respectivos derechos e intereses.


La iglesia abisinia

La principal diferencia entre la iglesia abisinia y la iglesia católica es la errónea doctrina de que en Cristo solo hay una naturaleza. La divina y la humana estarían unidas de alguna manera, por una especie de fusión. Fue en el seno de María, según algunos, o durante el bautismo de Cristo, según otros, cuando el Espíritu Santo realizó esa unión. Considerando, pues, que las dos naturalezas de Cristo, divina y humana, solo forman una única naturaleza, María sería la madre tanto de la naturaleza divina como de la humana de su hijo y por eso mismo, ella sería casi igual a Dios Padre. A estos, por así decir, errores originales de los monofisitas, la iglesia etíope añadió algunos propios, por ejemplo: la creencia de que la fe de los padres es suficiente para que los hijos muertos sin bautismo se salven; el total repudio a todos los concilios ecuménicos celebrados con posterioridad al de Éfeso (52) y la creencia en el traducionismo (53) como explicación del origen de las almas. Más aún, todavía conservan plenamente varias prácticas de la primitiva iglesia que hace mucho tiempo no se practican en ninguna otra, por ejemplo: abstinencia de carne y sangre de animales estrangulados; el bautismo por inmersión; la costumbre de administrar la comunión a los niños pequeños bajo la especie de vino; descansar del trabajo los sábados y la celebración del Ágape. Puede añadirse que no hay iglesia alguna que haya conservado hasta hoy tantas huellas visibles del judaísmo. Los niños de ambos sexos son circuncidados por mujeres dos semanas después del nacimiento; después son bautizados: las niñas a los diez y ocho días y los niños a los catorce. Como en el judaísmo, ellos distinguen con el término “nazareno” a los niños ofrecidos por sus padres a la observancia de ciertas prácticas o prohibiciones, tales como beber hidromiel y afeitarse la cabeza. El canon de las Escrituras admitido por los etíopes incluye, además de los libros aceptados por los católicos, ciertas obras apócrifas, como el “Libro de Enoch”, la “Ascensión de Isaías”, etc. La traducción más antigua de la Biblia en Etiopía data del siglo IV, hecha en Gheez. Pell, Platt y Dillman han editado algunos de los manuscritos en Londres y Leipzig, pero la mayoría permanecen intocables en los monasterios de los monjes abisinios. El clero actual (54) mantiene una deplorable ignorancia. A los sacerdotes del clero secular se les pide muy poco aparte de leer y recitar el Credo niceno así como un cierto conocimiento del ceremonial litúrgico. Los monjes, en sus numerosos monasterios, reciben una educación más completa, en cierto sentido, y así se pueden encontrar algunos expertos en hermenéutica sagrada e, incluso, los que pueden recitar de memoria la Biblia completa.

______________________________________________________________________

Escrito por Jean-Baptiste Piolet. Trascrito por Michael Donahue, A.M.D.G.

Bibliografía: Piolet, Missions catholiques francaises au XIXe siecle (Paris, 1900), I, 1-44; Ludolf, historia Aitheopiae (Frankfurt, 1681) ; Arnaud d’Abbadie, Douze ans en Ethiope (1838-50) (Paris) ; Massaia, I miei trenta cinque anni nel l’ata Etiopia (Rome. Propaganda, 1895) ; Holland and Hozier, Record of the expedition to Abyssinia (London, 1870) ; Tellez, Historia de Ethiopia aita (Coimbra, 1660); Wansleb, Biographie de Pierre Heyling, missionnaire protestant en Abyssinie, 1635; Etudes historiques sur l’Ethiopie [Text of the imperial chronicles (incomplete) and translation with notes by Basset (Paris)]. ______________________________________________________________________

Traductor: Francisco Javier Revuelta Laso.

Las Rozas, Madrid, España.

Fecha de la traducción: Diciembre de 2006.

Semper et ubique laudetur Jesús Christus. ______________________________________________________________________

Notas del traductor:

(1) Actualmente es conocida en el mundo político internacional como Etiopía. La Abisinia antigua ocupaba las actuales Etiopía y Eritrea, y partes de Somalia y algunas zonas del Sur de la península arábiga. La vida política de la zona ha sido muy complicada siempre y aún más durante el siglo XX y todavía en los comienzos del XXI. Tanto Eritrea como Somalia y Yibuti son países independientes, aunque el último no es reconocido por la ONU. (2) La Nubia histórica se extendió entre la primera catarata del Nilo y la actual ciudad de Jartum, capital del Sudán. Su importancia política discurrió desde el siglo VIII a. d. C. al año 1366 en que capituló ante los musulmanes. En el siglo VI se convirtió al cristianismo y aliada con el reino de Abisinia se opuso a la invasión musulmana. En 1820-22, el sultán de Egipto Mohamed Alí, conquistó Nubia. Actualmente, su territorio está repartido entre Egipto y Sudán. (3) 1046 km (1 milla es igual a 1609 metros). (4) 2438 m. (1 pie es igual a 30, 48 centímetros) (5) 3139 m. (6) 3352 m. (7) 3048 m. (8) 1981 m. (9) de 3962 m. a 4877 m. (10) 1524 m. (11) 1828 m. (12) 3962 m. (13) 357 m. (14) de 1828 m. a 2438 m. (15) 2438 m. (16) 3170 m. (17) Uno de los nietos de Noé, hijo de Cam (Gén., X, 6-12). (18) Antigua tribu semítica, originaria del extremo suroeste de Arabia. Según Plinio el Joven (historiador romano, 62 -114 d. de C.) en el 115 a. de C. conquistaron el reino de Saba y desde entonces su historia es conjunta con la de los sabeos. En el 335 d. de C. fueron invadidos por los abisinios, recuperando su independencia al final del siglo IV. En este momento abrazaron el judaísmo y a comienzos del siglo VI empezaron a perseguir a los cristianos, lo que propició una nueva invasión abisinia que terminó con el reino. (19) Actualmente, se cuentan cerca de cincuenta millones. (20) Antiguo reino del suroeste de la península arábiga, actual Yemen. Los sabeos crearon el reino de Saba quizá en el siglo X a. de C. y lo mantuvieron hasta el año 115 a. de C. en que fueron conquistados por los himyaríes. Su capital ocupó el emplazamiento de la actual Marib, al Este de Sana, capital de Yemen y fue una de las ciudades más ricas de la antigua Arabia, sobretodo en el siglo VIII a. de C. No hay datos bíblicos que demuestren este matrimonio ni una posible descendencia. Solo esta referencia legendaria etíope y una cierta tradición islámica con el nombre de Bilqis para la reina dan sustento a esta teoría. (21) Hechos de los Apóstoles, VIII, 26-40 (22) La tradición atribuye la cristianización de Etiopía a San Bartolomé y San Mateo, ambos apóstoles del Señor, pero el gran evangelizador de los etíopes fue San Frumencio (300-380) que había sido ordenado obispo por San Atanasio (295-373) para dicha misión. (23) Herejía del siglo V, profesada por Arrio y sus discípulos, que negaban la divinidad del Verbo, considerándolo como una criatura. Fue condenada en el Concilio de Nicea, I ecuménico, en 325. (24) Obispo de Constantinopla del 342 al 360. Los macedonianos negaban la divinidad del Espíritu Santo. Fueron condenados en el Concilio de Constantinopla del 381, II ecuménico. (25) Patriarca de Constantinopla (381-451). Afirmaba la existencia en Cristo de dos personas, una persona divina, el Logos, y una persona humana, Jesús. Negaba la maternidad divina de María, por tanto. Fue condenado en el Concilio de Éfeso en el 431, III ecuménico. (26) Nombre dado a los monofisitas en las provincias orientales del Imperio bizantino. Toma el nombre de Jacobo de Tella, consagrado obispo en 543, gracias a la protección de la emperatriz Teodora, y que había instaurado una jerarquía monofisita en Siria y en Egipto. (27) El primer cisma entre Oriente y Occidente se produjo de 484 al 519 (35 años) causado por las diferencias entre los Papas y los Patriarcas orientales que fomentaban el monofisismo, a pesar de que estaba condenado por el Concilio ecuménico de Calcedonia (451). El Papa Félix II (483-492) se vio obligado a excomulgar a los orientales recalcitrantes que apresaban y vejaban a los legados romanos continuamente. El segundo, se inició el día 16 de Julio de 1054 por los legados del Papa León IX, al depositar la bula de excomunión sobre el altar de la basílica de Santa Sofía. (28) Debidas al conflicto religioso sobre la primacía entre los dos patriarcados de Constantinopla y Alejandría, terminada con la invasión persa de Egipto del 619. (29) Irrupción en el 641 que redujo drásticamente a los cristianos a una minoría hacia el 850. (30) Templos declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO. (31) Doctrina herética que afirma la existencia de una sola naturaleza (Physis) en Cristo. Su principal valedor fue Eutiques y fue condenada en el Concilio de Calcedonia, en 451. IV ecuménico.

(32) Este Concilio se tuvo en cuatro sedes consecutivas: Basilea, de 1431 a 1437; Ferrara, en 1439; Florencia, de 1439 a 1443 y, finalmente, Roma, de 1443 a 1445. En él se unieron a la iglesia católica: las iglesias bizantinas griegas el 5 de Julio de 1439; la iglesia armenia, el 22 de Noviembre de 1439; los jacobitas, el 4 de Febrero de 1442. Es el XVII ecuménico. (33) San Francisco Javier, a su salida de Lisboa el 7 de Abril de 1541, con destino a la India, ya llevaba cartas reales de Juan II de Portugal, para el rey de Etiopía. (34) Monofisismo: doctrina herética difundida por el monje Eutiques. Condenado en un sínodo por su obispo Flaviano, apeló al Papa San León I Magno que, en respuesta, envió el “Tomus Leonis”, fechado el 13 de Junio de 449, con la verdadera doctrina católica de las dos naturalezas (divina y humana) en una sola persona. No aceptó Eutiques la resolución y se llegó al Concilio de Calcedonia, IV ecuménico, en octubre de 451, donde se condenó esta herejía y a sus propagadores: “Es Pedro quien ha hablado por boca de León”. (35) En plena discusión (ver nota 34), el emperador Teodosio II, que apoyaba a Eutiques, designó a Dióscoro, sucesor de San Cirilo de Alejandría (380-444) como su delegado en un concilio ilegítimo para condenar al Papa León, lo que ocurrió en Éfeso el 449, apoyando, además a Eutiques y el monofisismo. Este, rechazó el “latrocinio de Éfeso”, por el lugar de la reunión, y sus disposiciones. La muerte del emperador hizo que sus sucesores convocasen un nuevo concilio, el de Calcedonia de 451. Depuesto Dióscoro después de Calcedonia, surgió en Alejandría y Egipto un sentimiento nacional egipcio (copto) que con el sucesor, Timoteo II se puede considerar el origen de la iglesia cismática copta. (36) Ver nota 44. (37) Elegido el 23 de Septiembre de 17700. Murió el 19 de Marzo de 1721. (38) Sacerdotes seculares de la Congregación de la Misión, fundada por San Vicente de Paúl el 17 de Abril de 1625 y aprobada por el Papa Urbano VIII el 12 de Enero de 1632 por la Bula “Salvatoris nostri”. Reciben diversos nombres, según los países donde realizan su actividad: en España, paúles; en Centroamérica, paulinos; en Norteamérica, vicencianos; en Francia, lazaristas que, según los propios misioneros, es el menos indicado. Ellos preferirían siempre el de misioneros. (39) Es una de las tres ramas autónomas de la Orden franciscana. Los frailes menores capuchinos tienen su origen en 1525, y fueron fundadas por Mateo de Bassi (1495-1552), fraile menor observante. Su finalidad es la predicación y el apostolado misionero. (40) “Nuestro Padre”; en el texto del artículo, más abajo, se detallan las funciones históricas de este personaje, imprescindible en la historia de la iglesia abisinia. Completamos aquí el desarrollo moderno del mismo: desde 1937, dejó de ser egipcio y pasó a ser etíope. En 1941, debido a la expulsión de los italianos, se volvió a la costumbre tradicional. Deseando la iglesia ser independiente del Patriarcado alejandrino, en 1951 se acordó que el Abouna fuese etíope una vez más y, desde 1959, así es. Más aún, desde 1974, ya no es consagrado por el patriarca de Alejandría. (41) Se refiere a la fecha de la edición en inglés de esta Enciclopedia Católica, a principios del siglo XX: de 1905 a 1914. (42) Del 295 al 373. Fue obispo de Alejandría desde el 7 de Junio de 328 hasta su muerte. (43) Era el Virrey de Egipto, representante del Sultán de Constantinopla, soberano del Imperio otomano, del que Egipto formaba parte. El último Khedive fue destituido por los británicos el 19 de Diciembre de 1914. (44) La fundación de la iglesia católica en Egipto está vinculada a San Marcos Evangelista que, según una antigua tradición, fue martirizado en Alejandría el año 63. Los cristianos del siglo V se pasaron al monofisismo, rechazando el concilio de Calcedonia (451) y sería en el 580 (siglo VI) cuando se consolida la iglesia copta bajo el patriarca Damián (578-607), de origen sirio, por la fusión de varias sectas anticalcedonianas, separándose definitivamente de la Católica. (45) Elegido el 2 de Febrero de 1831. Murió el 1 de Junio de 1846. (46) Humberto I, rey de Italia (1878-1900) hijo y sucesor de Víctor Manuel I, rey unificador de Italia en 1870. El rey Humberto murió asesinado en 1900. (47) Orden de los frailes menores capuchinos. Ver nota 39. (48) Elegido el 20 de Febrero de 1878. Murió el 20 de Julio de 1903. (49) Es difícil entender que esas temperaturas, equivalentes realmente a -1’11ºC y +4’44ºC, se consideren “un clima delicioso”. Quizá existió un error en la edición original. (50) El famoso explorador Stanley acompañó a la expedición del General Robert Cornelis Napier a Magdala contra Teodoro II, y fue el primero en anunciar su conquista, como corresponsal del “New York Herald”. (51) En árabe, “el bien guiado”. Mesías musulmán esperado desde una profecía del siglo X. Según unos, está por llegar, pero para otros ya ha llegado aunque se desconoce quién es. En la historia musulmana muchos pretendientes a tronos e, incluso, fanáticos religiosos se han proclamado Mahdi. De estos, el más famoso en el Islam es Ubayd Allah al-Mahdi, primer Califa (909) de la dinastía fatimí, en el Norte de África, desde Egipto a Argelia, más Sicilia y Siria. El que ahora nos ocupa era Muhammad Ahmad, que fundó un efímero imperio en el Sudán oriental; entre 1884 y 1885 se apoderaron de Jartum, defendida por los soldados ingleses al mando del general británico Charles George Gordon. (52) Tuvo lugar del 22 de Junio al 31 de Julio de 431. (53) Doctrina que entiende que las almas de los niños concebidos es obra de los padres en el momento de la concepción y no creación divina individual. Ver carta “Bonum et iucundum” del Papa Anastasio II (496-498), de 23 de Agosto de 498 (DS 170 para ediciones hasta 1962 y DS 360 para ediciones posteriores) y Catecismo de la Iglesia Católica, núms. 33 y 366. (54) Ver nota 41.